lunes, 28 de marzo de 2016

¿QUE ES EL EGO PARA EL ETERNALISMO?





















¿QUE ES EL EGO PARA EL ETERNALISMO?
Fermín Huerta Martín

“Sólo es posible poner de acuerdo ambos sistemas de relojes, y con ello generalizar la noción de simultaneidad, cuando c=∞; esto es, en el caso de que se disponga de una acción, empleable con el fin indicado, que se propague instantáneamente. En la Mecánica clásica no hay nada que se oponga a la existencia de estas acciones y, por ende, a que en principio sea posible aceptar la noción de un tiempo absoluto.”
Blas Cabrera. Principio de relatividad.



El eternalismo al que voy a referirme en este texto es la filosofía del tiempo que ha perfilado en diversos artículos el profesor Gustavo Esteban Romero (profesor titular de Astrofísica relativista en la Universidad de La Plata), cito y enlazo los artículos en español que sobre el tema he podido consultar suyos:
La venganza de Einstein: ondas de espacio y tiempo.
http://factorelblog.com/2016/02/15/la-venganza-de-einstein-ondas-de-espacio-y-tiempo/
Sobre la ontología del espacio-tiempo. https://www.dropbox.com/s/8r5pnp8s3fq5w18/Copia%20art%C3%ADculo%20romero.%20.pdf?dl=0
http://arxiv.org/abs/1509.08981
Presentismo y 4-dimensionalismo: una respuesta a Fermín Huerta Martín.
En el Facebook de Lectura y análisis de las obras de Mario Bunge del 17 de abril de 2015 y aquí:
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2015/04/tiempo-para-el-presentismo-filosofico.html
¿Qué es el presente?
http://www.iar.unlp.edu.ar/boletin/bol-jun12/Que%20es%20el%20presente.pdf
Tiempo y filosofía.
http://www.iar.unlp.edu.ar/divulgacion/art-difu-pdf/Romero-G-E-Tiempo-Filosof%C3%ADa.pdf
Elogio de Parménides. Una modesta visión de la eternidad.
http://www.iar.unlp.edu.ar/divulgacion/art-difu-24.htm
¿Es posible viajar en el tiempo?
http://www.filosofiaenlared.com/2015/02/es-posible-viajar-en-el-tiempo_18.html
Vaya por delante mi profunda admiración a Gustavo y no solo por sus textos sino también por su actitud frente a la ciencia y la filosofía.
Antes de entrar en materia quisiera resaltar la importancia de su artículo Sobre la ontología del espacio-tiempo, para el desarrollo del eternalismo y de la filosofía científica (y esto lo digo sin estar de acuerdo con algunas partes del articulo). Recomiendo su lectura absolutamente.
El tema del eternalismo está de plena actualidad debido a la supuesta detección de ondas gravitatorias en septiembre de 2015 y su comunicación en febrero de 2016. Gustavo considera que el descubrimiento prueba que el presentismo es falso, sin entrar a valorar esta apreciación (que como presentista no acepto) cabe resaltar la simbiosis entre ciencia y filosofía que la noticia representa.
En un artículo anterior ya hice un esbozo de crítica al eternalismo (Tiempo para el presentismo filosófico http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2015/04/tiempo-para-el-presentismo-filosofico.html). En esta ocasión voy a centrarme en un aspecto más concreto, el cual considero el punto más débil de este enfoque filosófico sobre el tiempo.
Para definir mejor la postura del eternalismo de Gustavo sobre este tema copio algunas partes de su artículo ¿Qué es el presente?
“Sostengo que el ‘ahora’ y ‘aquí’ emergen de la existencia de individuos auto-conscientes en un cierto entorno. Estos individuos no perciben el tiempo, sino los cambios en las cosas. En forma similar, percibimos las relaciones espaciales entre las cosas, no el espacio. En particular, no percibimos el paso del tiempo, sólo los cambios de nuestro cerebro. No hay presente per se, como tampoco olor, dolor, alegría, belleza, ruido, ni ninguna cualidad secundaria sin individuos sensibles.
Lo que llamamos “el presente” no está en el mundo; emerge de nuestra interacción con las cosas.”
“Hay ciertas experiencias que agrupamos como presentes, y solemos pensar que este agrupamiento de eventos viene dado por el mundo, no por nosotros. Esto es, sin embargo, una ilusión. Sostengo que el uso de tiempos verbales no es necesario, y de hecho no aparece, en las ciencias naturales. Esta idea ha sido expresada claramente por Poeppel (1978) sobre la base de sus investigaciones neurológicas:
[…] nuestro cerebro tiene un mecanismo integrador que compone secuencias de eventos en el contenido de la conciencia, haciéndolos parecer para nosotros como el presente. La integración, que se extiende en forma objetiva sobre el tiempo, es luego la base sobre la cual experimentamos una cosa como presente.
[…] El ahora, el presente subjetivo, no es algo en forma independiente, sino un atributo de la conciencia. Cada objeto de la conciencia es siempre necesariamente ahora, de allí la sensación del “ahora”.”
“Los eventos físicos están ordenados por la relación ‘antes que’, o ‘después que’, y ‘simultaneo con’. En  la representación de las leyes de la física no hay ‘ahora’ o ‘presente’. Lo que llamamos ‘presente’ no es ni una propiedad intrínseca de los eventos ni un instante de tiempo, como tampoco una cosa en movimiento. El ‘presente’ es una relación entre un cierto número de eventos y un individuo auto-consciente.” ”El devenir no es una propiedad de los eventos físicos, sino de la conciencia de dichos eventos. Llamamos ‘devenir’ a la serie de estados de conciencia asociados a un cierto curso de eventos. Los eventos no pasan, sólo son. Hermann Weyl (1949) lo sintetizó en estas palabras:
El mundo objetivo simplemente es, no transcurre. Sólo mi conciencia, subiendo por la línea de mi vida, hace que una sección de este mundo torne a la vida como una imagen fugaz en el espacio que cambia continuamente en el tiempo.”
Si hiciéramos caso de las citas de Poeppel seleccionadas por Gustavo reduciríamos el problema del movimiento del mundo al problema del movimiento del cerebro. Aun dando por buena su frase “no percibimos el paso del tiempo, sólo los cambios de nuestro cerebro” y aun cuando aceptásemos que los eventos son y no transcurren, no podríamos eliminar el transcurrir del cerebro.
Me parece innegable la similitud de este planteamiento con un fragmento de la Crítica de la razón pura (Primera parte §7) de Kant:
“Explicación. Contra esta teoría, que concede al tiempo una realidad empírica, pero que combate su realidad absoluta y trascendental, se me ha hecho por hombres entendidos una objeción que me parece ha de ocurrir también a aquellos lectores que están poco habituados a estos asuntos. Se me objeta diciendo: las mudanzas son reales (lo cual prueba el cambio de nuestras propias representaciones, aunque se quisieran negar todos los fenómenos exteriores, así como sus cambios). Ahora bien: los cambios sólo son posibles en eI tiempo; luego el tiempo, por consecuencia, es algo real, la respuesta no es difícil: concedo todo el argumento, el tiempo es indudablemente algo real, a saber: la forma real de la intuición interna. Tiene, pues, una realidad subjetiva en relación a la experiencia interna: es decir, yo tengo realmente la representación del tiempo, y de mis propias determinaciones en él. Por consiguiente, el tiempo no es real como objeto, sino sólo como el modo que tengo de representarme a mí mismo como objeto. Si pudiera contemplarme o ser contemplado por otro ser, sin esta condición de la sensibilidad, las mismas determinaciones que hoy nos representamos como mudanzas, darían un conocimiento en el cual la representación del tiempo, y por consiguiente la de mudanza, no existirían. Su realidad empírica permanece, pues, como condición de todas nuestras experiencias. Más la realidad absoluta no se puede, según lo manifestado, conceder al tiempo. Este no es más que la forma de nuestra intuición interna (Yo puedo decir: mis representaciones se suceden; pero esto solo quiere decir que nosotros tenemos conciencia de ellas como una sucesión; es decir, según la forma de nuestro sentido interno. No es por esto el tiempo algo en sí mismo, ni tampoco una determinación dependiente objetivamente de las cosas). Si se quita de esta intuición la condición especial de nuestra sensibilidad, desaparece igualmente el concepto de tiempo; porque esta forma no pertenece a los objetos mismos, sino al sujeto que los intuye.”
La clave del asunto está en la frase: “mis representaciones se suceden; pero esto solo quiere decir que nosotros tenemos conciencia de ellas como una sucesión”, la cuestión sería entonces ¿puede tenerse conciencia de una sucesión, sin que a su vez esta toma de conciencia sea una sucesión? Porque el eternalista podría decir: en el transcurso de un evento estático pero eterno el cerebro recibe la alucinación entera de su vida sin llegar a moverse. Pero entonces la cuestión es ¿Quién o qué proceso inyecta en el cerebro la alucinación de una vida en movimiento mientras la realidad es inmóvil?”
Atendiendo a esta frase: “Sólo mi conciencia, subiendo por la línea de mi vida, hace que una sección de este mundo torne a la vida como una imagen fugaz en el espacio que cambia continuamente en el tiempo.” Cabe esta opción: ¿Qué recorre la colección de eventos congelados de principio a fin de una vida y vuelve a empezar dándoles vida? Y esa es la base de nuestra alucinación del presente, ¿una conciencia viajera no material? (“Abstracción hecha de la dificultad de que la migración trascendental de una conciencia a lo largo del espacio-tiempo estático necesitaría ella misma un cierto tiempo, y por lo tanto tendría que ser introducido de nuevo, al menos, un tiempo “psíquico” del mundo” Hedwig Conrad-Martius, El Tiempo).
En este marco la duración de los eventos “congelados” tiene su importancia, la cuestión es engañosa, porque los eventos son, no transcurren, deben ser eternos todos ellos. Pero dado que la conciencia los recorre para darles vida debe estar un tiempo en cada uno de ellos, de lo contrario, no pasaría del primero. Esta duración posibilita la  ilusión presentista del presente. Podríamos decir que el presentismo es el fenómeno de un eternalismo que sería el noúmeno (el eternalismo, al mantener una postura tan antiintuitiva tiene que amoldar esa visión del mundo con el “fenomenismo presentista” para reinterpretarlo explicando que produce ese fenómeno, pero sin poder destruirlo del todo).
En el primer caso el eternalismo se niega a si mismo pues esa estimulación continua que recibe el cerebro congelado no puede a su vez estar congelada como pretenden los eternalistas sin caer en contradicción. En el segundo caso el eternalismo se convierte en una rama del idealismo vía el espiritualismo de la conciencia viajera no material.
A esta cuestión la llamare “el problema fundamental del eternalismo” PFE. Y la primera consecuencia que tiene es que hace inviable que este modelo de eternalismo pueda considerarse como un tipo de materialismo.



En su respuesta a mi primer artículo donde criticaba el eternalismo Gustavo realiza una serie de afirmaciones que voy a comentar:

Asimetría.
“El mundo 4 dimensional es asimétrico, lo que quiere decir que es perfectamente compatible con la evolución biológica y cosmológica. Un universo sin evolución sería auto-similar (perfectamente homogéneo e isotrópico) en todas sus dimensiones”
“El mundo en 4 dimensiones no puede cambiar en principio: todos los cambios (eventos) están ya contenidos en él. Lo que si tiene el mundo son asimetrías sobre la dimensión temporal.”
Gustavo parece quedarse satisfecho al considerar que su eternalismo es “compatible” con la evolución, sin embargo el presentismo es evolución.
Cuando utiliza las palabras “variación” “evolucionando” “asimetría” cabe preguntar ¿hay algo autónomo que varía y evoluciona? NO, dado que Gustavo dice: “El devenir no es una propiedad de los eventos físicos” “Los eventos no pasan, sólo son” Por lo tanto no hay variación ni evolución reales, solo hay una conciencia (PFE) que visualiza las viñetas congeladas de un comic y les da movimiento. Y la asimetría es tal porque en una viñeta se ve un disparo y en la siguiente cae un cuerpo, ambas estáticas  por sí, pero dinámicas para la conciencia que las lee. Por lo tanto toda la cuestión nos vuelve a remitir al PFE.
El recurso de la asimetría sirve para reintroducir el supuestamente destruido presente, que de por si lleva incorporada la asimetría “pasado, presente, futuro” también lo hace cuando dice en Sobre la ontología del espacio-tiempo:
“Los eventos están (parcialmente) ordenados por las relaciones de precedencia. Las relaciones (antes de-; después de-; simultáneo con-) entre los eventos, no cambian, ya que son en sí mismas relaciones temporales, y no existe más que una sola dimensión temporal”.
Ahora ya no se menciona “el observador” como cuando en su respuesta a mi artículo dice “hay eventos que son pasados para ciertos observadores, y que esos mismos eventos son futuros para otros observadores”. Ahora las relaciones entre eventos no cambian porque hay una sola dimensión temporal. No sé si esto está relacionado con lo que dice R. Penrose en La nueva mente del emperador pág. 550: “Lo que hace que el tiempo “fluya realmente” es la asimetría entre el número de dimensiones espaciales (3) y temporales (1).”
Me pregunto ¿Cómo se sabe que esta asimetría no es una ilusión producida en nuestro cerebro? ¿Por qué el presente es una ilusión y la asimetría no?

Simultaneidad.
“la existencia de 4 dimensiones y un campo métrico implican un ordenamiento parcial de los eventos, y no su simultaneidad”
De los argumentos de Gustavo:
“Todo los momentos (y por lo tanto también eventos) pasados presentes y futuros existen de la misma forma” Sobre la ontología del espacio-tiempo.
De la cita de  Weyl (1949): “El mundo objetivo simplemente es, no transcurre “
De Elogio de Parménides. Una modesta visión de la eternidad. “El espacio-tiempo cuadridimensional, matemáticamente representado por la variedad, es inmutable, eterno, inmóvil, único, así como el universo de Parménides.”
Implican la simultaneidad de los eventos, lo contrario es una incoherencia lógica.

Repetición.
 “Nada más alejado del mundo cuadridimensional. Nada se repite en este, no es un mundo cíclico. Cada evento es único y está ligado a los demás por leyes físicas. Es un mundo sin magia. Es el mundo que la ciencia va descubriendo.”
Analicemos esta afirmación a la luz de los dos supuestos que conforman el PFE. Si nada se repite ¿quiere esto decir que la estimulación al cerebro se da solo una vez? o ¿el recorrido de la conciencia viajera es único? Si imaginamos cada uno de estos procesos como “un evento” y estos se dan solo una vez, ya tendríamos un evento que no sería eterno, pues estos eventos solo pueden ser eternos si son cíclicos, si se repiten, pues son sucesiones. Si no se repiten están en el mismo plano que la existencia presentista que es única. Conclusión: o hay repeticiones o hay eventos no eternos.

Todo.
“El mundo 4 dimensional no es temporal, el tiempo es una de sus dimensiones, y cuando se lo considera como un todo, no tiene sentido atribuirle propiedades temporales, en particular, decir que es “presente”.”
Uno estaría tentado de completar esta reflexión así:
 “el mundo 4 dimensional no es espacial, el espacio es una de sus dimensiones, y cuando se lo considera como un todo, no tiene sentido atribuirle propiedades espaciales”
Pero en realidad no se puede hacer, aunque solo sea porque dice en Presentismo y 4-dimensionalismo: una respuesta a Fermín Huerta Martín: “Pues bien, en mi visión el mundo podría ser perfectamente finito o infinito, pero el tiempo es sólo una de las dimensiones sobre las que se EXTIENDE, no algo que “pasa”.” Es decir el mundo no es temporal pero si espacial (“Cuando Einstein capturó el tiempo en la Relatividad Especial, de nuevo lo transformo en espacio” P. Yourgrau, Un mundo sin tiempo, pág. 34). Sin embargo esta apelación al mundo como un todo hay que matizarla, yo soy de los que consideran que una entidad infinita puede ser un todo (en contra del criterio mantenido por ejemplo por Gustavo Bueno), como en este caso el mundo, pero es un todo peculiar, un todo que no tiene ni entorno ni contorno, solo tiene dintorno. Es, todo el, interioridad, por eso cuando se lo quiere tratar como algo aislable puede llevarnos a situaciones comprometidas. El mundo como todo no es algo diferente de su composición y de hecho Gustavo cumple con ello al decir “se extiende” pero porque previamente a aceptado la transformación de tiempo en espacio. Pero igual que el espacio está todo el dado simultáneamente, el tiempo einsteniano espacializado también debe estar todo el dado simultáneamente. De lo contrario los viajes en el tiempo no serían posibles. Si Gustavo cree (tal como expone en Tiempo y filosofía) que hace 40 años recibió la visita de sí mismo de dentro de 20, es porque ambos “egos” coexistían simultáneamente, compartían el mismo presente, de lo contrario nunca se hubieran podido encontrar.

Ego.
El ego solo tiene sentido en el presentismo (como unidad) porque en el eternalismo deja de ser una unidad y se convierte en una multiplicidad perdiendo así su sentido. Se convierte en una multiplicidad ya sea convirtiéndose en parte de algo, dice Gustavo en Tiempo y filosofía: “El niño que fui es una parte temporal de un objeto más extenso, que soy yo. El niño es diferente de quien escribe hoy, pero aun así se trata de la misma persona, porque ambos son sólo partes de algo más vasto”
Ya sea multiplicándose (“¿O es que hay tantos “yoes” como momentos en el tiempo?” Palle Yourgrau. Un mundo sin tiempo.)
 Un ego no puede estar frente a si mismo (a no ser que este frente a un espejo), el eternalismo con sus viajes en el tiempo posibilita la multiplicidad del ego. Un viajero en el tiempo podría regresar a todas las fechas de sus cumpleaños e ir juntando en su nave todos sus yos de diferentes edades y después jugar un partido de futbol todos sus yos juntos.



Termino con un texto que refleja el estado de ánimo que produce el eternalismo incluido en el libro de H. Conrad-Martius:
“Sin un transcurso temporal verdaderamente real, el mundo estaría, por decirlo así, muerto (…) Sin él, el mundo se congelaría en un puro museo. En un museo que además sería “eterno”, puesto que sería atemporal. Una prisión más temible que el mundo temporalmente infinito es el mundo estático atemporal. Pues donde no hay ningún movimiento real del tiempo, sino que todo está fijado de una vez por todas, no se puede ni “intentar” salir, excepto con la “conciencia”, un mediocre sucedáneo.”

lunes, 6 de abril de 2015

TIEMPO PARA EL PRESENTISMO FILOSÓFICO






















TIEMPO PARA EL PRESENTISMO FILOSOFICO

Fermín Huerta Martín

“No es, por tanto, una simple “teoría” lo que Parménides quiere enseñar: es una enseñanza salvadora, una metafísica”
Gustavo Bueno, La metafísica presocrática


En los artículos Elogio de Parménides y Tiempo y filosofía, Gustavo Esteban Romero expone su teoría del tiempo (o como subtitula el primer artículo su “modesta visión de la eternidad”) su principal característica quedaría descrita por un par de frases:
“Si la vida fuese una película, la realidad física sería un DVD entero: cuadros pasados y futuros existen tanto como el presente”
“El espacio-tiempo cuadridimensional, matemáticamente representado por la variedad, es inmutable, eterno, inmóvil, único, así como el universo de Parménides.”
Desgraciadamente Gustavo pese a ser un entusiasta de la filosofía científica no cumple una de sus normas básicas que es la de la claridad a la hora de exponer ideas, así alguna de esas ideas no me ha quedado clara (aunque también es posible que la culpa sea de mi cerebro presentista que no es capaz de entender lo parmediano).
Voy a empezar por la metáfora del DVD, para ayudar a visualizar la cuestión, en lugar de un DVD usaremos la metáfora con una película hecha de fotogramas, así incluso el concepto “cuadros” queda más identificado. Según este ejemplo la vida de un ser humano sería un determinado número fijo de fotogramas y todos existirían simultáneamente. La primera cuestión a plantear a esta visión parmediana seria esta: ¿Cómo se fundamenta esta sensación interior humana de “conciencia” de movimiento interior, de paso del tiempo? Si es una ilusión,  ¿sobre donde se produce esta ilusión? ¿Sobre uno de esos fotogramas congelados? ¿Sobre todos por igual? ¿Vivimos en un Matrix, inmóviles y todo es una ilusión producida en nuestra mente? Pero incluso esta realidad congelada donde se produce la ilusión necesitaría una temporalidad derivada de esa suministración continuada de ilusión. ¿O es una mente inmaterial que circula sobre cuerpos congelados en cada cuadro del fotograma y cuando llega al cuadro final de la muerte vuelve a empezar?
No hay ninguna razón para que la proyección ilusoria de nuestra vida sea la que es, de pasado a presente a futuro, si todo está dado ¿por qué elegir este orden subyacente al presentismo? Podría ser al revés o la proyección podría ser aleatoria mezclando “imágenes” de cualquier época puesto que están todas dadas y existen simultáneamente, ¿Por qué elegir esta ilusión y no otra? Desde el neoeleatismo despojado del concepto de evolución no puede haber respuesta a esto.
Como he dicho, el autor no es claro en este asunto hasta el punto de parecer contradecirse, dice por ejemplo:
“El niño que un día fui es solamente una parte de un ser mayor, yo, que es cuadridimensional.”
“¿Dónde está el niño que fui a los 6 años? ¿Cómo puedo afirmar que ese niño es la misma persona que quien escribe estas líneas, si casi todas  sus propiedades son diferentes?”
“El niño que fui es una parte temporal de un objeto más extenso, que soy yo. El niño es diferente de quien escribe hoy, pero aun así se trata de la misma persona, porque ambos son sólo partes de algo más vasto”
Este galimatías es el primer efecto de negar el presentismo filosófico y su noción asociada de evolución.
Por supuesto un gran esfuerzo de Gustavo y su “metafísica neoeleática” consiste en torpedear la noción presentista de presente, así:
“El presente parece sólo poder definirse respecto a cierto estado de conciencia. No es una propiedad de las cosas, ni una cosa, sino una relación entre ciertos cambios (eventos) en cosas y un estado de conciencia que los registra.”
“Ahora, parece ser una clase de eventos que se relacionan con un dado estado cerebral (…) el “presente” es una construcción del cerebro basado en su interacción con una clase de cosas cambiantes que lo afectan. El “presente” no es una cosa  que se desplaza del pasado hacia el futuro. Todo proceso cerebral tiene su propio presente.”
Echemos mano de la obra de un ilustre presentista al que tanto Gustavo como yo admiramos, Mario Bunge, para contestar estas críticas. El trata el tema en El moblaje del mundo, pero también en un artículo de 1968 titulado Physical time. The objective and relational theory. Philosophy of Science 35, 355-388. Se editó en español como cuadernillo de 54 pág. por el Instituto de Lógica y Filosofía de las ciencias de la Universidad Nacional de  La Plata, con el título La teoría relacional y objetiva del tiempo físico, afortunadamente pude conseguir un ejemplar, en el Bunge dice cosas como esta:
 “Si e y a son k-simultáneos, entonces, por las Definiciones 3 y 6 y por el teorema 2, Tks = 0. En otras palabras, se le asigna el cero de la escala cronométrica al evento inicial. Más precisamente, el cero se le asigna a todo el conjunto de eventos simultáneos con el evento inicial a. A este conjunto se le llama frecuentemente ahora. Existen, claramente, cualquier número de ahoras. Sin embargo, cada uno de ellos es perfectamente objetivo. Lo que es convencional es llamar ahora a cualquiera de esos conjuntos. Por consiguiente la aseveración de que la existencia de un ahora requiere una mente consciente carece de sentido en nuestra teoría.”
Bunge contesta a Gustavo décadas antes de que este escribiera la pregunta respecto a la misma cita de H. Weyl de 1949: “El mundo objetivo simplemente es, no transcurre” y de paso al supuesto apoyo de la teoría de la relatividad al neoeleatismo:
“En algunas concepciones del tiempo, y aun en algunas interpretaciones inusuales de la teoría de la relatividad, no hay genuinos eventos, es decir, nuevos hechos: los eventos en lugar de acontecer, simplemente serían, o mejor dicho, en el sentido objetivo ninguna cosa llegaría a ser. El error es obvio y doble. Es una equivocación verbal, puesto que uno llama “evento” a cualquier cambio que le sucede a una cosa o que sucede en una cosa. Y es también un error científico porque consiste en una interpretación ingenua de los diagramas espaciotemporales, en los cuales tanto los eventos actuales como los posibles se localizan como si estuvieran realmente “allí”. Una trayectoria espaciotemporal o curso universal es solamente una prolongación imaginaria o una extensión del “ahora” (relativa a un marco de referencia dado que no necesita estar ocupado por observador alguno, y habitualmente no lo está)”
Gustavo dice: “La teoría de la relatividad implica que el futuro existe, en el sentido de que está determinado y es inmodificable.”
Responde Bunge en varias páginas de su opúsculo:
“La teoría de la relatividad admite eventos para los cuales no hay ningún absoluto o invariante, es decir, ninguna ordenación temporal independiente del marco de referencia. Si se agregan las identidades “relativo=subjetivo” y “marco de referencia= sujeto cognoscitivo” puede concluirse  que el hecho de que un evento ocurra y el momento en que eso sucede dependen del sujeto. En otras palabras, introduciendo el  sujeto en esta teoría física, se dirá que es relativa al sujeto, más bien que a los objetos físicos. Pero éste no parece ser el propósito de la física, y mucho menos el de la relatividad, cuya característica principal es la invariancia de las leyes básicas de la física respecto del observador. En resumen, la relatividad no brinda apoyo al eleatismo.”
“La teoría especial de la relatividad afirma que hay señales electromagnéticas que se ajustan a las ecuaciones de Maxwell, y esas señales resultan ser cadenas de eventos, son campos de ondas que se propagan, están en un momento aquí y en otro allí. Además, este cambio no puede modificarse por medio de la transformación de las coordenadas, mucho menos por un cambio de observador;  se trata de un cambio absoluto. Por lo tanto, la creencia de que nada sucede realmente, de que todas las cosas están ya allí, en alguna región del espaciotiempo, choca con la física relativista.”
Desde mi punto de vista  presentista, el presente si es una propiedad relacional de las cosas, una propiedad ligada a la noción bungeana de energía  como “la medida en que una cosa concreta cambia o puede cambiar”, toda cosa concreta se encuentra en un momento dado en un punto concreto de desarrollo, evolución, cambio, etc., ese momento es el presente. Para entender esto viene a cuento la crítica que Bunge realiza al otro gran representante de la escuela eleática, Zenón. Dice Bunge en La paradoja de Zenón cuántica:
“Hace dos milenios y medio Zenón de Elea construyó cuatro argumentos célebres con los que pretendió demostrar que el movimiento, y en general el cambio, es ilusorio. Los argumentos de Zenón son lógicamente válidos y, en este sentido, son racionales. Pero están en conflicto con la experiencia y, por lo tanto, con el realismo. En tiempos de Zenón había que optar por la racionalidad o el realismo.
En tiempos modernos se descubrió que algunas de las premisas de los argumentos de Zenón son falsas de hecho, o sea, no se adecúan a la realidad. Por ejemplo, en la paradoja de la flecha se supone que una cosa debe estar, o no estar, en un lugar dado en un instante dado. Teniendo en cuenta las luces de su tiempo, Zenón tenía razón: es contradictorio, y por lo tanto inadmisible, suponer que una cosa está y no está en un cierto estado al mismo tiempo. Pero erró al plantear el problema en términos de ser, y no de devenir. Hoy día no decimos que X está y no está en Y, sino que X pasa por Y con la velocidad Z. El reposo es un caso particular del movimiento, o sea, cuando Z = 0. Si Hegel hubiese entendido este punto elemental no habría sostenido que el cambio es contradictorio, y nos habría ahorrado la dialéctica.”
El presentismo filosófico que aquí defiendo implica que todo el Universo tiene su presente propio y simultaneo. No otra cosa significa decir que el Universo tiene 15 mil millones de años o que es eterno, ¿o es que el Universo tiene diferentes edades o partes más eternas unas que otras?
Bunge acepta una versión de esto en su opúsculo donde dice:
“Nuestra teoría puede ser modificada en varios sentidos. En primer lugar, permitiendo que el cosmos en su totalidad actúe como marco de referencia, podría introducirse la noción de tiempo cósmico aparentemente sin contradecir la física de la relatividad, porque podría haber todavía un número ilimitado de marcos de referencia. Cada parte del universo podría conservar su tiempo propio pero, además, al universo como totalidad podría corresponderle un único tiempo propio. Este no sería un tiempo universal ampliado, en el sentido de que excluiría todos los otros tiempos, sino en el sentido de que, a diferencia de los tiempos locales, se refiere a los eventos cósmicos. Más precisamente, si el conjunto E de LT está restringido al conjunto de los eventos cósmicos, y se selecciona un miembro particular de K, entonces se obtiene una subteoría del tiempo universal o cósmico --a condición de que el universo en su totalidad sea descripto como un marco de referencia y con tal que haya eventos cósmicos (lo cual parecería requerir un universo espacialmente finito, en vista de la velocidad finita de propagación de cualquier perturbación conocida). De cualquier modo, parece que la cosmología encierra algún concepto de tiempo de este tipo. Así, cuando los cosmólogos fechan el origen de la presente fase evolutiva del universo en diez mil millones de años atrás, parece estar utilizando este concepto de tiempo universal. De la misma forma, las gráficas de densidad de tiempo en el modelo expansivo y las gráficas del tiempo radial en el modelo pulsante del universo parecen utilizar un concepto de tiempo que no es el de tiempo local, puesto que se refiere al universo en su totalidad. Dándolo por supuesto, es difícil que el universo pueda tomarse como marco de referencia, en todo caso, no sería práctico, y se ignora si hay algún evento cósmico. Sin embargo se necesita algo semejante si se quiere hacer consistente con la física relativista el concepto cosmológico de duración de cualquier fase cósmica dada.”
Incluso decía en su artículo El espacio y el tiempo en la ciencia contemporánea (1971):
“Si queremos representar la evolución del universo en su conjunto, se hace necesario hacerlo con relación a un sistema de referencia privilegiado (el centro de las masas del universo, por ejemplo); por otra parte, debemos introducir un tiempo (cósmico) privilegiado que le es asociado, lo que, aparentemente, es incompatible con la teoría de la relatividad”
Posteriormente en El moblaje del mundo parece alejarse de esta postura al decir:
 “Cada cosa tiene su tiempo propio, de suerte que no hay un tiempo universal. (Lo habría si el universo pulsara como totalidad, pero no es el caso) “llega a matizar: “Adviértase que la Definición 6.14 admite tantos tiempos como cosas haya. El supuesto de que todos esos tiempos son el mismo, vale decir, que el ritmo de los sucesos es el mismo relativamente a todas las cosas, es la hipótesis del tiempo universal. No hemos adoptado este supuesto porque deseamos que nuestra metafísica sea compatible con la física y ésta sólo admite los tiempos locales. No obstante, una teoría relacional del tiempo que incluya la hipótesis del tiempo universal aún sería relacional, aunque no relativista.”
Dado que Bunge habla del Universo como individuo, cosa, sistema y totalidad, bastaría decir que si cada cosa tiene su tiempo propio y el Universo es una cosa, el Universo debe tener su tiempo propio. Ver mi artículo Tiempo en Bunge.
Derivado de no entender esta sencilla noción de movimiento, Gustavo se embarca en una serie de críticas inverosímiles, como esta:
“El presentismo implica que todo surge de la nada, todo el tiempo, y desaparece de vuelta en la nada después de un intervalo de tiempo indivisible.”
En primer lugar esta crítica (en cuanto multiplicidad desenfrenada) se podría hacer también a la postura defendida por Gustavo, efectivamente dice: “Parménides existe en alguna región del espacio-tiempo, que cubre Elea y parte de la Grecia antigua”, si Gustavo viajase a la región donde dice que existe Parménides, no lo encontrara, eso significa que debe estar en otro planeta Tierra, y así con cada fotograma, existe una multiplicidad de planetas Tierra (y de todo lo demás) independientes e inaccesibles. El presentismo no implica la magia ni que las cosas aparecen y desaparecen, Tierra solo hay una en movimiento y este movimiento en un determinado punto es el presente, que cambia sucesivamente y ese cambiar no significa aparecer y desaparecer.
Uno de los aspectos más graves de la postura de Gustavo es su negación implícita del concepto de evolución tanto biológica como evolución a nivel individual, el eleatismo al implicar que todo está ya dado hace inviable la evolución biológica que necesita del tiempo, del desarrollo para su explicitación científica, la evolución implica opciones abiertas que pueden o no actualizarse, pero aquí este no es el caso, no existe ninguna otra opción a lo dado. A nivel individual ocurre lo mismo, el esfuerzo por mejorar o cambiar es vano pues hagas lo que hagas todo está ya dado, el futuro está ya determinado inexorablemente. El “yo” que cobra todo su sentido en el presentismo (con la noción de evolución individual) en la propuesta de Gustavo se convierte en un fantasma extendido (“más vasto”)
El neoeleatismo  de Gustavo es más presentista que el propio presentismo, pues implica que todo es presente, si es verdad que todo está dado y existe. Esto también implica que todo es simultáneo, en contra de su propia opinión pro-relativista sobre este tema.
La propuesta de Gustavo soluciona paradójicamente el único problema del presentismo (los otros supuestos problemas propuestos por Gustavo no son tales y curiosamente este que si es real y lo soluciona no lo cita), en un Universo eterno presentista donde hay pasado presente y futuro cabe preguntar (y el eco llega hasta Kant) ¿Cómo ha podido transcurrir una cantidad infinita de tiempo? Este problema se soluciona con la propuesta parmediana pues el tiempo no transcurre, está dado, a semejanza del espacio infinito que existe simultáneamente y no necesita recorrerse sucesivamente para que exista. Sin embargo introduce tan cantidad de problemas que no sale a cuenta aceptarlo.
Me pregunto si no habrá una motivación extra para defender esta doctrina por parte de los nuevos “paralizadores del Cosmos”, si su “modesta visión de la eternidad” no será una “salvadora visión de la eternidad”, sin abandonar el ateísmo y con la coartada einsteiniana el neoeleatismo ofrece la inmortalidad “sui generis”, una inmortalidad dada, repetitiva, siempre igual, por suerte al no tener recuerdos de las infinitas repeticiones pueden vivirse todas como la primera vez, excepto quizás para los propios parmedianos que cambiaran la angustia atea presentista de la nada por la angustia atea parmediana de la repetición, claro que si tienes una buena vida no importa repetirla eternamente, lo malo será para toda esa aplastante mayoría de seres humanos que tendrán su infierno en la repetición infinita de una vida insoportable, para todos ellos (excepto los seguidores de Unamuno) la nada presentista sería su cielo particular.

Otros artículos míos sobre el tiempo:
Tiempo en Bunge
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2012/05/tiempo-en-bunge.html

Tiempo y devenir en el materialismo filosófico
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2011/06/tiempo-y-devenir-en-el-materialismo.html



lunes, 16 de febrero de 2015

LA MEMORIA DE BUNGE
















LA MEMORIA DE BUNGE

Fermín Huerta Martín


No hay como trabajar en un proyecto vasto, interesante e inconcluso para vivir feliz y  largamente.
Mario Bunge.


Para un entusiasta de Bunge, leer sus memorias es como para un goloso quedarse encerrado en una pastelería, todo lo que ve le gusta y todo lo que prueba le encanta (o casi). Desde su infancia, educación, viajes, vida académica y sobre todo su obra y los entresijos de esta, todo lo que se lee en sus memorias endulza el paladar del bungista o bungeano, que no puede por menos que sentir envidia de una vida intelectualmente plena que ha producido una obra impresionante, profunda, extensa, diversa y extremadamente interesante, pero claro que voy a decir yo que soy un entusiasta de Bunge.
El libro es una buena introducción a su obra, repasa los temas que toca a lo largo de su vida a los que dedica la mitad de los capítulos del libro: física y realismo, filosofía exacta, materialismo sistémico, biofilosofía, mente y psicología, filosofía social, y tecnofilosofía. El mismo se encarga de hacer un resumen de sus aportes a la ontología (pág. 256) y la filosofía de la mente (pág. 303).
Me ha resultado especialmente curioso e interesante de saber que tardo seis años en escribir el que es mi libro favorito de Bunge El moblaje del mundo, un libro absolutamente impresionante donde expone su ontología.
Es curiosa también una crítica de su mujer que dice en la última página del libro que Bunge es a veces difícil para convivir, no lo hubiera imaginado pero por lo menos ya puedo decir que tengo algo en común con él aunque sea negativo. También coincido con él en la pasión por buscar en las librerías de viejo.
También parece describirme cuando define en la página 46 el diletante: lee lo que le gusta, no lo que debiera, de modo que su formación es deficiente y su producción suele carecer de rigor. No maneja lenguas extranjeras, solo tiene acceso a obras de divulgación, no hace mediciones ni experimentos e improvisa ensayos que no somete al arbitraje de expertos.
A pesar de esto valora positivamente a los aficionados, dice que en los países subdesarrollados la cultura superior es cosa de ellos. Confiesa haber sido uno de nosotros, dice “durante mis estudios universitarios de Física seguí leyendo filosofía en la forma desordenada típica de los aficionados”. Dice en otro lugar “como aficionado a la filosofía que era, leía lo que me gustaba no lo que necesitaba”.
Aprovecha para hacer autocrítica, dice por ejemplo en la pág. 222: “Usando la misma teoría construí un “Modelo del dilema electoral argentino” (…) yo no tendría que haber escrito ese artículo. Espero haberme redimido en publicaciones posteriores…”
Y también en la pág. 363: “este libro corrige el utilitarismo ingenio que había adoptado antes sobre la ética y la ciencia”
Ahora para demostrar que los entusiastas también podemos hacer críticas expondré dos, una breve y otra un poco más larga:
En la página 355 hace una lista de críticas a Popper entre las que incluye “admitió la acción instantánea a distancia” cuando Bunge ya está aceptando otro proceso instantáneo, lo hace cuando acepta el entrelazamiento cuántico, en El moblaje del mundo pág. 369 dice: “Podrían existir sucesos instantáneos propiamente dichos, vale decir, cambios que no tomaran ningún tiempo. Si tales cambios existen no lo sabemos”.
Bunge menciona al filósofo español Gustavo Bueno en dos partes de su libro las páginas 246 y 322, la culpa de esto lo tiene el planteamiento del libro basado en una mezcla de relato cronológico con relato temático, lo que le hace repetir algunas cosas dos veces, como la anécdota de los economistas en el I Congreso de Teoría y Metodología de las Ciencias celebrado en Oviedo en 1982 donde conoció a Bueno, su opinión repetida sobre él es esta:
Pág. 246: “Bueno me explicó su “teoría del cierre categorial”, que le había hecho famoso en España, pero no la entendí. Pedí explicación a muchos otros filósofos, entonces y después, y cada cual me ha dado una versión diferente”.
Pág. 322: “Bueno era un personaje interesante que creía merecer fama por haber gestado su “gnoseología del cierre categorial”. A juzgar por las respuestas que me dieron los filósofos españoles, a quienes pregunté qué era eso, nadie la entendía: cada cual la interpretó a su manera. Ésta es la única ventaja que confiere la confusión: que genera comentaristas sin fin.”
Vaya por delante que siento por Gustavo Bueno la misma admiración que por Bunge (admiración critica en ambos casos), son los dos filósofos vivos a los que considero mis maestros filosóficos, sus respectivas obras son extensas e interesantes, a veces han coincidido en exposiciones temáticas, como por ejemplo ontología (Ensayos materialistas y El moblaje del mundo) y otras veces han seguido rutas propias de intereses particulares como Foundations of Physics o El animal divino. En cualquier caso considero a sus respectivas obras globales como equiparables en importancia, lo digo después de haberlas estudiado con todo el interés y profundidad que he podido como simple aficionado.
Mientras que Bueno ha demostrado conocer la obra de Bunge y la ha criticado (ver por ejemplo mi artículo Críticas de Gustavo Bueno a la causalidad en Mario Bunge), Bunge tiene pocas declaraciones sobre Bueno, analicemos las que realiza en este libro que nos ocupa.
Lo primero que sorprende es el cambio de lo dicho en una página a lo dicho en otra con respecto a la fama, en la pág. 246 le había hecho famoso y en la pág. 322 creía merecer fama. Son dos cosas muy diferentes, el primero sería un hecho objetivo y el segundo un simple deseo subjetivo. En el primer texto se menciona que Bueno le explico su teoría en el segundo no.
La cuestión es la siguiente, Bunge asistió a la conferencia que dio Bueno el día 13 de abril de 1982 con el título El cierre categorial aplicado a las ciencias físico-químicas, al terminar fue el primero en intervenir y dijo: “Creo que haríamos una injusticia a la exposición del Profesor Bueno, si pretendiéramos examinarla críticamente en cinco minutos, porque en realidad nos ha dado el resumen de todo un sistema filosófico; entonces tendríamos que estar reunidos aquí durante un año entero.” Desde luego no dice en ningún momento que no ha entendido lo expuesto, después dice que preguntó a los filósofos españoles que era eso y que nadie la entendía, no se a cuantos pregunto para cuantificar ese nadie. Con la pregunta realizada en la misma época hay un problema, con anterioridad a este congreso la Teoría del cierre categorial solo se había publicado en 1976 por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, texto de unas lecciones dictadas el año anterior, también existían unos volúmenes para la Fundación Juan March de un embrión de la teoría pero estaban inéditos. Por lo tanto la teoría tenía una difusión muy limitada lo que imposibilita tanto que fuese muy conocida por los filósofos españoles (la mayoría de ellos peleados con Bueno) como que lograse fama por esta obra. Es a raíz de este congreso cuando se publica en las actas la conferencia donde participa Bunge y posteriormente en 1992 se publicó el primer volumen y en 1993 cuatro volúmenes más de una obra inicialmente prevista en 15 volúmenes.
Si de verdad hubiera estado interesado en conocer la teoría podía haber acudido a estas dos últimas fuentes citadas en lugar de preguntar a terceros, en sus memorias dice: “me llevó una década comprender el materialismo dialéctico” no parece que en esta ocasión tuviera tanta persistencia en el empeño. Si se hubiera tomado la molestia de leer esos textos hubiera comprobado que la teoría es entendible y al confrontarla con sus propias posiciones es criticable. Me pregunto si no hay otras motivaciones para no realizar el “esfuerzo”, como por ejemplo considerar de antemano a Bueno un filósofo secundario, provinciano, pintoresco a lo sumo, alguien sin relevancia internacional que no merece la pena estudiar ni perder el tiempo en criticar. Haber prejuzgado a Bueno en base a simples apariencias no es una actitud filosóficamente honesta.
Termino copiando los errores que he encontrado en la presente edición, no deja de ser preocupante que los libros que voy leyendo de Bunge vayan acompañados de errores, aunque en su mayoría  insignificantes pero que dan la impresión de que no se ha tenido el cuidado que los textos de Bunge merecen. Aquí os pongo los enlaces a otros libros de Bunge donde he encontrado errores.
Los errores de los tres primeros volúmenes de su Tratado de filosofía los podéis encontrar en mi artículo En busca de la ontología perdida, los errores del volumen cuatro del Tratado los podéis encontrar en mi artículo El problema más importante del materialismo, los errores de Filosofía para médicos se pueden leer en mi texto Medicina para médicos.

FE DE ERRATAS
Página – error – corrección

55 – 1974b – 1974c
60 – aunque que no – aunque no
98 – 1974a – 1974c
102 – Bunge, 1958 – no existe en la Bibliografía del libro
102 – 2003a – 2003b
105 – 1983b – 1983c
110 – ya le habría mostrado – yo le habría mostrado
137 – En esa primera esa visita – En esa primera visita
162 – Nos paramos a converser – Nos paramos a conversar
162 – visa nortemericana – visa norteamericana
214 – 1976d – no existe en la Bibliografía del libro
214 – 1974b – 1974c
216 – Bunge, 1974a y 1974b – Bunge, 1974c y 1974d
237 – 1997 – 1997a
239 – 1978 – 1978a
240 – 1979 – no especifica letra
244 – 1960 – 1959b
246 – cierre categorical – cierre categorial
248-249 – intercambian los pies de fotos
250 – 2006 – 2007c
256 – 3500 billones – 3500 millones
263 – Bunge, 1945 – la referencia real no está en la Bibliografía
263 – Bunge, 1969 – Bunge, 1969d
289 – 1981 – 1981a
290 – 1980e – no existe en la Bibliografía del libro
294 – in Galveston – en Galveston
300 – 2003a – 2003
307 – cando empezaron – cuando empezaron
312 – si es desleal es condenado – si es leal es condenado
316 – Ciencia y Desarrollo – Ciencia y desarrollo
348 – capitalism – capitalismo
364 – 2013 – 2013a
372 – La entrada de Bertalanffy repite dos veces el trozo final.
374 – dilemma - dilema
375 – dualism – dualismo
375 – enfoque psicológico – enfoque psicobiológico
376 – Filosofía de la ciencia – Sociología de la ciencia
377 – Buscar la filosofía en la ciencia social – Buscar la filosofía en las ciencias sociales
378 – ; Thurler – y Thurler
387 – converser largamente – conversar largamente

sábado, 20 de diciembre de 2014

HABLANDO DE BUNGE





















HABLANDO DE BUNGE

Fermín Huerta Martín

Uno de los indicadores actuales de la “fama” de un personaje público podría ser el número de páginas de Internet que se dedican al mismo. Cuando el concepto de fama se aplica a un intelectual la cosa se relativiza se empequeñece, su fama es de una categoría inferior a la de los famosos de primera categoría, como cantantes, actores, políticos, etc. A veces ocurre que un acontecimiento puede hacer que un intelectual traspase la categoría de su fama, como puede ser la concesión del Premio Nobel. Si esto no ocurre, no nos engañemos, la fama de un intelectual nunca será la misma que la de un cantante. Incluso dentro de los intelectuales no se puede comparar la fama de un escritor de éxito con la de un filósofo de éxito. Difícilmente puede hacerse famoso alguien que como el caso de Bunge tiene tiradas de sus libros de 2000 o 4000 ejemplares. En su caso, el acontecimiento que lo puso en las pantallas de televisión fue el Premio Príncipe de Asturias.
Internet ha roto esa barrera física de la tirada de un libro pero también en este medio se mantienen las dos categorías de fama. Naturalmente un uso inteligente de Internet puede aumentar la fama de un filósofo. Basta comparar el uso que han hecho de esta herramienta dos filósofos materialistas de parecidas edades Gustavo Bueno (1924) y Mario Bunge (1919), leyendo sus maravillosas Memorias Entre dos mundos he descubierto una curiosa coincidencia entre ambos, a Bunge le tiraron un bote de pintura roja en 1945 y a Bueno en 1975, mientras que el filósofo español por mediación de su hijo mayor ha urdido en symploké un entramado de páginas webs dedicadas a su padre o a su sistema filosófico (El Catoblepas, fgbueno.es, Proyecto Filosofía en español, etc.) lo que le ha permitido aumentar la divulgación de su obra, Bunge ha dejado en manos de admiradores esta faceta divulgativa con páginas como GRUPOBUNGE, Filosofía de Mario Bunge, mariobunge.com.ar/, mariobunge.org, etc.
Recientemente han aparecido varios Facebooks dedicados a Bunge, como Bunge, la epistemología y todo lo demás, y Lectura y análisis de las obras de Mario Bunge, suelo visitar el último de los mencionados donde nos hemos reencontrado algunos de los que frecuentábamos GRUPOBUNGE, uno de estos interesados en la obra de Bunge es Gerardo Primero, muy activo en dicho Facebook, el caso es que el pasado día 24 de noviembre me mandó el siguiente correo:
“Te comento algo. Me parece que sería importante identificar la producción de los interlocutores de Bunge, tanto los que se tienen afinidades (por ejemplo, Julián Garrido, que aplicó la axiomatización de Bunge) como los que tienen discrepancias (por ejemplo, Lorenzo Peña, que discutió su crítica a la dialéctica). Varias veces me pasó de encontrar este tipo de información mientras buscaba otras cosas. Si te cruzás con información de este tipo, te propongo que la anotes, así vamos recopilando datos.” Y yo le contesté:
“Durante algún tiempo (hace años) me dedique a recopilar información sobre textos que citaban o hablaban de Bunge (tengo unos 10 folios), había un poco de todo desde tesis doctorales o libros a artículos periodísticos,  lo hacía para complementar la información de la bibliografía, sin embargo deje de recopilar porque la tarea es inmensa por la cantidad de gente que ha opinado sobre Bunge, sin embargo si crees que te puede ser útil puedo escaneártelo y enviártelo.”
Después me pidió que hiciese pública dicha lista pues podría ser de utilidad, la he pulido un poco y procedo a publicarla.
Como le dije a Gerardo la magnitud de la empresa me hizo abandonar la idea, si ya es complicado intentar mantener al día la bibliografía de Bunge, la lista de páginas de Internet que mencionan, se refieren o citan al maestro Bunge es realmente inabarcable, eso unido a la falta de tiempo fueron la causa de que abandonara el proyecto, sin embargo, incompleto y todo el listado puede ser de utilidad para quien quiera consultarlo, de la misma manera que espero fuese de utilidad la bibliografía de Bunge que tengo en mi blog a las más de 6000 visitas que ha recibido.
Si alguien tiene nuevas referencias para añadir a esta lista puede enviármelas y así se irá completando.


CITANDO A BUNGE

Sin Fecha:
--Carlos Trevisi, Mario Bunge y Piaget ¿una sólida puesta en común?
http://www.fundacionemiliamariatrevisi.com/curriculumtrevisi.htm
--C. Pérez Zavala, “Mario Bunge”. Erasmus
http://www.icala.org.ar/publicaciones/Publicaciones.html
 --Conferencia: La formación de un físico: Mario Bunge circe 1945 de Roderick W. Home. Dentro del ciclo Comparative studies in the rise of research in modern physics in latin America and the Pacific Rim Countries. Argentina.
--Crítica a Sociología de la ciencia. Fernando Salvador.
--Diccionario de filosofía de Ferrater Mora.
--El problema del significado en Mario Bunge, Doctorado en filosofía, María Estela del Valle López de Nacul.
--La teoría científica en la elaboración de proyectos de investigación. Segundo Galicia Sánchez.
--Mario Bunge. C. Pérez Zavala. Documentos de trabajo, Fundación ICALA.
http://www.icala.org.ar/publicaciones/Publicaciones.html
--Otros ladrillos en la pared (acerca de la intelligenzia). Claudio Diaz
--Prólogo a Antología de la lógica en América Latina, Lorenzo Peña.
--Verdad y portadores de verdad en una epistemología naturalizada. Carlos Garay.
http://neurofilosofia.com.ar/cdba93.htm
Con fecha:
--Mario Bunge on causality, R. Schlegel, Philosophy of Science 28: 260-281. 1961.
--Mario Bunge, Scientific Reseach, Deutsche Literaturzeitung 89: 1240. G. Klaus, 1968.
--Mario Bunge, Scientific Reseach, Referateblatt Philosophie, Reihe D, Heft 1: 3-3ª. A. Kosing. 1968.
--Review of Mario Bunge, ed. Quantum Theory and Reality. Philosophy of Science, 35: 425-429. 1968.
--The Chosen. New York: Random House Publ., 136, Chaim Potok, 1968.
--Corrections to Bunge´s Foundations of Physics, Synthese 19, 433-442, M. Strauss, 1969.
--Review of Scientific Reseach, Synthese 19, 453-464. J. Agassi. 1969.
--Mario Bunge: Foundation of physics. Deutsche Zeitschrift fur Philosophie 9: 1133- 1140. M. Strauss, 1969.
--What abaut foundations of physics?, Synthese 21, 93-106. H. Freudenthal, 1970.
--Nota bibliográfica de Method, Model and Matter de  Mario Bunge por Andrés S. Raggio. Critica nº 15 Vol. V, septiembre 1971.
--Physical axiomatics: Freudenthal vs. Bunge, Foundations of Physics 1 (4), 307-313. D. Salt. 1971.
--Contestando a Bunge, Ciencia Nueva 22, 59-60. Rolando V. García. 1972.
--Ensayos materialistas, Gustavo Bueno, 1972.
--La paradoja del Dr. Bunge, Hugo Margain, Crítica Vol. 6 nº 18, septiembre 1972.
--L´epistemologie de Mario Bunge, F. Russo, Archives de Philosophie 36: 373-393. 1973.
--Reseña de Philosophy of physics deMario Bunge por W. K. Burton, The Philosophical Journal, Vol. 10, 1973.
--Mario Bunge: la única alternativa: que la ciencia participe activamente en política. Víctor Manuel Lozano. Diorama de la cultura, pág. 4-5, enero 1974.
--Review of Mario Bunge´s Philosophy of Physics. Philosophia, 5 (3): 352-356. 1975.
--Comentarios en torno a Bunge, Margain y la paradoja, José Antonio Robles. Critica vol. 8 nº 23, agosto 1976.
--Libro de Eli de Gortari, La metodología. Una discusión  Debate con  Mario Bunge 1976.
--Kriticeskij Realizm Mario Bunge. Voprosy Filosofi 4: 143-147. I. Z. Naletov. 1976.
--Bunge’s Theory of Partial Truth Is No Such Thing, Philosophical Studies 31/2, 147-150. David Miller. 1977.
--La metafísica scientifica de Mario Bunge. Maurio Beuchot, Revista de Filosofía (México) 6: 201-212.1977.
--The relation of technology and science from Mario Bunge to the technological paradigm conceptions. Imre Hronszky, 1977.
--La idea de causalidad estructural, J. Ramón Álvarez, 1978.
--Review 66 in Math. Reviews, vol. 57 of Normative wissenschaft ohne normen – aber mit werten. Conceptus 7 Nº 21-22  pp.57-64 (1973), 1979.
--"Aspectos de la epistemología de Mario Bunge", Universitas Humanistica, (Bogotá) (§14, l981) Carlos Rojas Osorio 1981.
http://www.uprh.edu/~huma/carlosrojas.htm
--Conceptos y cosas: acerca del tratado de filosofía de Mario Bunge, M. A. Quintanilla, Revista Latinoamericana de Filosofía 7: 165-176. 1981.
--El problema de la causalidad en la epistemología de Mario Bunge, Ponce (Tesis doctoral) Carlos Rojas Osorio. 1981.
http://www.uprh.edu/~huma/carlosrojas.htm
--Introducción al trabajo de la investigación histórica, Ciro F.S. Cardoso, 1981.
--Axiomatic representation of the systems framework: similarities and differences between Mario Bunge´s world of systems and my own systems methodology. Cibernetics and Systems 13: 51-75. 1982. Este articulo  revisado se convirtió en el Cap. Mario Bunge´s influence on the administrative and systems sciences de R. Mattessich en Studies on Mario Bunge´s Treatise, 1990.
--Bunge: Cajas negras y translúcidas y acción a distancia. José María Sánchez Ron. Teorema XII 195-213. 1982.
--El extraño caso de la filosofía de Bunge.  Miguel Ángel Quintanilla, El País 18-5-1982.
--Mario Bunge Vs. Dialéctica. J. M. Laso, Argumentos nº 53 pp. 44-45.1982.
--Scientific Philosophy Today: Essays in honor of Mario Bunge Joseph Agassi and Robert S. Cohen, Eds. Reidel 1982. Letter to Mario Bunge: The self and its mind, pp. 357-380, de T. Settle. 1982.
--"Bunge, Mario:  The Mind‑body problem",  Horizontes, (51‑52, l982‑l983). Carlos Rojas Osorio 1982-1983.
http://www.uprh.edu/~huma/carlosrojas.htm
--Actas del II Congreso de teoría y metodología de las ciencias, 4-9 de abril de 1983.
--Cuba no, Bunge tampoco. Juan Carlos García-Bermejo. Vardar 1983.
--Mario Bunge: la economía y el metodólogo, Félix Marcos. Vardar, Revista mensual de crítica nº 17 octubre 1983.
--Mario Bunge: “Controversias en Física”, por Juan Ramón Álvarez, Contextos nº 2 pág. 155, 1983.
--Scientific Philosophy Today: Essays in honor of Mario Bunge, E. Rosenthal, Referateblatt Philosophie 19: 15-16ª. 1983.
--¿Salvar lo real?, Alfonso Pérez de Laborda, 1983.
--Actas del III Congreso de teoría y metodología de las ciencias, 23-28 de septiembre de 1985.
--Formalización en teoría de tipos del predicado de existencia de Mario Bunge. Theoria 1: 513-534. 1985.
--La lingüística de Mario Bunge. Pello Salaburu Etxebarria. Donostia 1985.
--A causa de Mario Bunge. García Germán Leopoldo. 1986.
--Reseña de Treatise on basic philosophy M. Espinoza, Revue Philosophique nº 3, 389-393, 1986.
--Bunge sobre individuos concretos. Jesús Mosterín. Theoria, segunda época, año 1 nº 2 1985. También en Conceptos y teorías en la ciencia de Jesús Mosterín A.U. 394, 1987.
--El materialismo de Mario Bunge. Estudios Bibliográficos de Filosofía vol. VII pp. 23-33, 1987.
--Mario Bunge: Das Leib-Seele-Problem, Deutsche Literaturzeitung 2/3: 118-120. J. Erpenbeck, 1987.
--El pensamiento epistemológico de Mario Bunge. Jesús Duque Bardón, Marcelino Arranz Rodrigo, 386 pág. 1988.
--La psicología y la unidad de la ciencia. Bernabé Sarabia. ABC 17-12-1988
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1988/12/17/066.html
--Mario Bunge y la ciencia como proceso y producto. Revista venezolana de ciencia política 1, 2. 327-341. Fabio Maldonado-Veloza. Agosto 1988.
--Mario Bunge y la racionalidad tecnológica, Anales de Pedagogía 6, 273-290. Alfonso García Martínez, 1988.
--Recientes contribuciones latinoamericanas a la filosofía de la ciencia. Contextos 4, nº 11, 109-124, (sobre Mario Bunge y otros) Juan Ramón Álvarez, 1988.
--The Gentle Art of Philosophical Polemics: Selected Reviews and Comments. La Salle, IL: Open Court Publ., Agassi, Joseph, 1988.
--Zur philosophischen position Mario Bunge. Deutsche Zeitschrift fur Philosophie 3: 233-240. 1988.
--Encuentros con Mario Bunge, Raúl Serroni-Copello, Asociación de Investigaciones en Psicología, Adip, 1989.
--Galileo Nº 1-2, abril, Juan Flo “Mario Bunge lingüística y filosofía”, 1989.
--The metaphysics of liberty. Cap. 3: Mario Bunge and scientific metaphysics. Dordrecht: Kluwer. 1989.
--Mario Bunge´s realist semantics. An antidote against incommensurability? In Weingartner and Dorn: pp. 39-58. A. Bartels, 1990.
--No separation between cognitión and emotion, a response to Mario Bunge A. Sloman, New ideas in psychology Vol. 8 Nº 3, 375-6. 1990.
--Studies on Mario Bunge's "Treatise", Paul Weingartner (Author), Georg Dorn (Editor), 1990.
--The significance of the “Treatise” in the light of the western philosophical tradition in Studies on Mario Bunge´s Treatise, A. O. Cupani p. 533-548, 1990.
--Wolfgang Möller, “Emergentistischer psychoneuraler monismus Mario Bunge und das leib-seele-problem”, Deutsche Zeitschrift für philosophie 38: 733-738. (Estudio sobre el monismo de Mario Bunge) 1990.
--A Filosofía da ciencia de Mario Bunge e a questao do positivismo, Manuscrito (2) p. 113-142. A. O. Cupani 1991.
--Entre Arquimedes e Munschausen. Comentario a un artículo de Mario Bunge. Simon Schwartzman, 1991.
--Special issue : Mario Bunge on nonscientific psychology and pseudoscience, New Ideas in Psychology, 9, 1991.
--Enciclopedia de la filosofía, Garzanti/Ediciones B. 1992.
--¿Quedo arrasada la dialéctica? Discusión de los argumentos de Mario Bunge, Lorenzo Peña, publicado en Lenguajes naturales y lenguajes formales, Barcelona PPU, 1992.
--El análisis dimensional en la obra de Mario Bunge, F.A. González Redondo, tesis doctoral, 1993.
--Entretiens avec Mario Bunge, Laurent-Michel Vacher, Liber 1993.
--Teoría del Cierre Categorial, Vol. 1,2 y 5. Gustavo Bueno, 1992-1993.
--An Ontological and Semantical Approach to Source­Receiver Interoperability Jacob Lee, Michael Siegel, Diciembre de 1994.
--Citado en la RPFA junio, comentario de un artículo de Mario Bunge por T. Nickles, 1994.
--Hayek y la crítica de Mario Bunge, Rigoberto Juárez-Paz. Revista Acta Académica, Universidad Autónoma de Centro América, nº 14, mayo de 1994.
--La Pseudomedicina, A. M. Slepetis, 1995.
--A contabilidade como ciencia do patrimonio: Uma análise a partir da filosofía da ciencia de Karl Popper e Mario Bunge. Estemir R. Dos Santos Goulart. 1996.
--Acerca de Manuel Sacristán, S. López y P. De la Fuente, 1996.
--Crítica a Ética, ciencia y técnica de Valeriano Parrilla, 1996.
--En torno a la dialéctica: antología de textos de M. Sacristán. S. López y P. De la Fuente. 1996.
--Foundements épistémologiques de l´éducation scientifique implications pédagogiques du réalisme critique de Mario Bunge Rachel Bégin, 1996.
--Internet gracias a la RCP, Baldomero Cáceres, crítica a Mario Bunge Diario El Peruano 27 de noviembre, 1996.
--La estela de Bunge. Baldomero Cáceres Santa María, Quipukamayoc, año 3 nº 8, 1996.
--Leyendo a Bunge, H. Dieter Heinen. Interciencia, V21 nº 4, julio-agosto 1996.
--Mario Bunge y la verdad como correspondencia en términos psicofisiológicos. Carlos Alberto Garay 1996.
http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.2569/pr.2569.pdf
--Mario Bunge sobre a objetividade científica. A.O. Cupani, Departamento de filosofía de UFSC. 1996.
--Respuesta al D. Bunge. Marcelino Cereijido. Interciencia V21 nº 4, julio-agosto 1996.
--La minerva de Mario Bunge Carlos D. Galles, Saber y Tiempo 1996-1997.
--Epistemología jurídica. J. De Dios González, ¿1997?
--Introducción al ateísmo, F. Hiorth, Lima AERPFA 1997.
--La Argentina de los hermanos Bunge, E.J. Cárdenas y C.M. Payá, Sudamericana. 1997.
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--La racionalidad tecnológica de Mario Bunge como oposición al pensamiento crítico de Sthephen Kemmis, E. Encabo, Anales de Pedagogía nº 17, Universidad de Murcia, 1999.
--La salida es Ezeiza. M. Fernández López. Página 12. 6-6-1999.
--Las aventuras de un inmigrante digital. Universia.net, ¿1999?
--Musicology lecture, “Mario Bunge´s epistemologies and the inquiring mind in ethnomusicology “, Daniel Avorgbedor, 4:30 p.m., Sullivant Hall Music and Dance Library Seminar Room, 292-0789. 10-11-1999.
--Recesión de Las ciencias sociales en discusión por José Luis Reyes. ¿1999?
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--Travesías argentinas, Miguel Wiñazki. Editorial Sudamericana. 1999.
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--Filósofos hoy, la espiritualidad según Mario Bunge Revista Sophie ¿enero 2000?
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--Tesis de licenciatura sobre Mario Bunge de M. Dimeo, 2008.
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--¿Heidegger nazi? La falsa polémica del Dr. Bunge. Nicolás González Varela. 2009
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--Pseudociencia, charlatanería y Doctorados Honoris Causa. Martín Carranza Torres 2011.
--¿Qué dirá ahora Bunge? Jorge Ballario. 2011.
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--Medicina para médicos. Fermín Huerta. 2012.
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--Algunas reflexiones a raíz de "Filosofía para médicos". Luis Carlos Silva Ayçaguer. 2013.
--Correspondencia entre Mario Bunge y Ferrater Mora. Fermín Huerta. 2013.
--El problema más importante del materialismo. Fermín Huerta. 2013.
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2013/04/el-problema-mas-importante-del.html
--En defensa de la racionalidad bayesiana: a propósito de Mario Bunge y su “Filosofía para médicos”. Luis Carlos Silva. 2013.
--Mario Bunge y la estadística bayesiana. Jorge Ortiz PInilla. 2013.
http://lcsilva.sbhac.net/Articulos/Mario%20Bunge%20y%20la%20estad%C3%ADstica%20bayesiana.JOP.pdf
--Mario Bunge y su apuesta por el socialismo y la democracia integral, Aurora González, 2013.
--"Materialismo y ciencia", de Mario Bunge. Guzmán Urrero. 2013.
--Reflexiones a raíz de Filosofía para médicos, un texto de Mario Bunge. Salud colectiva vol.9 no.1. Silva Ayçaguer, Luis Carlos. 2013.
http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-82652013000100009
--Bunge cuántico. Fermín Huerta. 2014.
--Bunge y el colapso. Fermín Huerta. 2014.
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2014/08/bunge-y-el-colapso.html
--Elogio de la Sabiduría: Homenaje a Mario Bunge en su 95º aniversario, compilador Guillermo Denegri, 2014.
--Hablando de Bunge. Fermín Huerta. 2014.
--Posmodernidad: “La filosofía de los ignorantes”.Una crítica a la docencia a propósito  de Mario Bunge. Luis Oswaldo Bernal Correa. 2014.
http://hablamientosypensadurias.blogspot.com.es/2014/05/posmodernidad-la-filosofia-de-los.html
--Mario Bunge, la ciencia, los sustos y la izquierda.Salvador López Arnal. Rebelión. 2014.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184285
--Mario Bunge un filósofo de nuestro tiempo. Jesús E. Mazzei. El Universal. 2014.
-- La memoria de Bunge. Fermín Huerta. 2015.

martes, 26 de agosto de 2014

BUNGE Y EL COLAPSO




















BUNGE Y EL COLAPSO

Fermín Huerta Martín


“John Bell pronto se sintió atraído por la filosofía. Pero, al ver que cada filósofo era contestado por otro, se pasó a la física, donde uno podía llegar a conclusiones de manera razonable.”
El enigma cuántico, B. Rosenblum y F. Kuttner


Si he separado de mi anterior artículo el tema del postulado de proyección de von Neumann o colapso de la función de onda es por la perplejidad que me produce los diversos pronunciamientos que el maestro Mario Bunge ha realizado sobre este tema, por lo tanto paso a enumerar sus opiniones de forma cronológica:
Quanta y filosofía, 1967:
Es cierto que, según la formulación habitual de la mecánica cuántica, la intervención del observador produce una súbita contracción del estado cuántico, el que queda proyectado sobre uno de los ejes propios del “observable” que se mide. Este colapso sería ilegal y por consiguiente impredictible: no existiría ninguna relación legal entre el estado original y el estado final. Pero este postulado conduce a contradicciones, por lo cual no figura en nuestra axiomática. Además, este postulado de proyección o del colapso de la “función de onda” implica el colapso del principio de legalidad, que es una presuposición ontológica fundamental de la investigación científica.
Una axiomatización sin fantasmas de la mecánica cuántica, 1967, incluido en Controversias en física 1983:
De acuerdo con la recomendación de Margenau, nuestra teoría prescinde del postulado de proyección de Von Neumann, que no es más que el mandato de “Leyes de la naturaleza y, en particular, ley de Schrödinger: alto ahí hasta que yo llegue yo soy el Observador omnipotente, el mago supremo que puede hacer aparecer cualquier cosa que yo desee”.
Mecánica cuántica y medición, 1977, incluido en Controversias en física 1983:
El referido postulado de proyección sólo sirve para decorar los libros de texto. Jamás es usado por nadie para calcular niveles de energía, probabilidades de transición, energías de ligadura, secciones transversales de dispersión, calores específicos, conductividades y otras magnitudes medibles. El principio no sólo es inútil, sino además falso.
Filosofía de la física, 1978:
Sostener, como hace von Neumann, que una medida pone de relieve una transición desde un estado desconocido a un vector propio impredictible del “observable” medido, es explicar lo oscuro por lo más oscuro.
Si fuera posible una teoría general de la medición, lo que es dudoso, lo natural sería abandonar el postulado de proyección de von Neumann y aplicar la ecuación de Schrödinger  (o un equivalente) al complejo objeto-aparato considerado como entidad puramente física que consta de dos componentes.
El debate  de Einstein y Bohr sobre la mecánica cuántica, 1977, incluido en Controversias en física 1983:
Lo que von Neumann escribió es que, tan pronto como se inicia el experimento, hay que usar una teoría diferente, es decir, la teoría de la medición basada en su postulado de proyección, recordemos el meollo de este postulado: Bajo la acción del aparato de medida A, la función de estado del sistema dejará de comportarse de acuerdo con la ecuación de Schrödinger y colapsará en una de las autofunciones del operador que represente a A. Se supone que el observador es libre de producir o no el colapso, pero impotente para conducirlo a una autofunción definida o incluso a un paquete de ondas estrecho. Margenau ha objetado convincentemente que el postulado puede describir la preparación de algunos estados, pero no un experimento propiamente dicho.
En cualquier caso se puede prescindir del ingrediente subjetivista que acompaña al postulado de proyección sin que disminuya por ello la potencia de la mecánica cuántica.
Determinismo, clasicismo y realismo, 1979-1985, incluido en Racionalidad y realismo 1985:
Según von Neumann (1932), la ecuación de Schrödinger, que empleamos habitualmente, describe cosas en sí, tales como son mientras no las observamos. (Curiosamente, esta admisión realista, contradictoria con la tesis de Bohr, no fue notada en el curso del debate entre Bohr y Einstein.) En cambio, afirmaba von Neumann, en cuanto interviene el experimentador cesa de valer la ecuación de Schrödinger y es preciso utilizar la teoría de la medición. Esta segunda teoría está centrada en el postulado de proyección, según el cual el acto de medición causa que el estado del ente cuántico se proyecte bruscamente, con cierta probabilidad, sobre uno de los infinitos ejes de cierto espacio funcional (a saber, el constituido por las autofunciones del operador representativo de la variable dinámica que se mide). Puesto que el causante de este colapso es el experimentador, von Neumann pretendía que en este caso el ente cuántico está a merced del mismo.
Se puede argüir lo que sigue contra la tesis de von Neumann. Primero, aun admitiendo que la aparición del experimentador implique la supresión de la ecuación de Schrödinger, el ente cuántico tiene existencia propia, como lo prueba el que el experimentador es impotente para obligarlo a adoptar un estado antes que otro.  El cuantón obra como si tuviese voluntad propia, y el físico se limita a calcular la probabilidad de que el estado del primero se proyecte sobre un eje dado: no puede prever con certeza cuál será este eje. Segundo, no hay por qué aceptar la tesis de von Neumann, de que el proceso de medición no satisface la ecuación de Schrödinger: éste es un dogma que jamás ha sido probado. No hay duda de que la proyección se produce en el curso de la medición, puesto que ésta determina con alguna precisión algún valor particular de la variable en cuestión. Pero es posible y deseable describir el proceso con ayuda de la ecuación de Schrödinger, esto es, dar cuenta del mismo en tanto que proceso legal, muy rápido, causado por interacciones puramente físicas entre el ente cuántico y el aparato de medición. En resolución, el argumento de von Neumann prueba cualquier cosa menos que la mecánica cuántica no es realista.
Actas del I Congreso de Teoría y Metodología de las Ciencias, 1982:
En lo que respecta al postulado de proyección, de von Neumann, no me referí a él porque, como ya lo hiciera notar el profesor Fernández-Rañada, no todo el mundo lo acepta. En lo que a mí respecta, yo, no lo acepto por los siguientes motivos. Primero, porque nunca se utiliza para hacer ningún cálculo interesante, como ya lo hiciera notar Margenau en 1936. Sólo se lo usa para apoyar a la interpretación positivista o de Copenhague. Segundo, porque falla en el caso más elemental, de la medición de la posición. En efecto, el postulado dice que, si medimos la posición de un electrón que está en un estado dado, la medición transforma a dicho estado en uno de los autoestados del operador posición. Ahora bien, los autoestados de dicho operador son delta de Dirac. Pero estas “funciones” no son de cuadrado integrable, de modo que el cálculo no se puede hacer. En particular, los coeficientes del desarrollo de la función de estado, que darían la probabilidad de que el electrón esté en cierto estado, no pueden calcularse. (…) El mecanismo de contracción no nos lo cuenta la mecánica cuántica, que es extremadamente general. Pero eso no salva el postulado de proyección porque lleva a contradicción.
La paradoja de Zenón cuántica, 1983, incluido en Racionalidad y realismo 1985:
Eventualmente habrá proyección pero será la etapa final de un proceso continuo, y ocurrirá aun en ausencia de observadores.
Cajas negras y translúcidas y acción a distancia: Sánchez Ron, 1985:
Se dice a veces que la pretendida reducción (contracción) del paquete de ondas por el proceso de medición es súbita, de modo que ejemplificaría una acción a distancia. Por este motivo muchos físicos (Einstein el primero) desconfían de él. Yo no desespero de poder deducirlo de la ecuación de Schrödinger, de modo tal que la reducción se explique como una contracción continua aunque muy rápida causada por la interacción con un sistema macroscópico.
Veinticinco siglos de física cuántica: del subjetivismo al realismo, 2000, incluido en Ser, Saber, Hacer, 2002:
Ciertamente, cada vez que se hace una medición exacta, la función de onda del objeto medido se reduce o proyecta, tal como lo postuló Von Neumann. De lo contrario, jamás se medirían valores exactos (a menos del error accidental). Pero esta reducción, por rápida que sea, no tiene por qué ser instantánea. Y el mecanismo de esta reducción no puede ser el mismo para todas las clases de medición.
En efecto, los distintos tipos de medición deberían ser descritos por distintos modelos teóricos, cada uno de los cuales debería invocar un proceso distinto de la reducción causada por la interacción entre el aparato y el objeto observado. Por ejemplo, no es lo mismo medir una longitud de onda luminosa con un comparador, que medir la intensidad de una fuente radiactiva con un contador de Geiger.
La física cuántica ¿refuta al realismo, al materialismo y al determinismo?, 2011:
En resumen, comúnmente un electrón está en una superposición de estados elementales. Pero cuando interactúa con su medio, puede ocurrir que semejante superposición se contraiga a un cubito minúsculo o, idealmente, a un punto. Esto es lo que se llama “colapso” o “proyección” de su vector de estado, la célebre y.
También se habla entonces de decoherencia (v. Schlosshauer 2007). Este proceso de contracción de una nube de probabilidad a un punto ocurre naturalmente, como cuando el electrón pasa por un poro muy pequeño. El mismo proceso también ocurre cuando se mide con gran precisión la posición del electrón. Algo análogo vale para las demás propiedades dinámicas de todos los objetos cuánticos, sean o no microscópicos. Pero Marcello Cini (1985) y otros han argüido que en esos casos no hay colapso instantáneo sino contracción más o menos rápida.
Lo que importa filosóficamente es que el proceso de decoherencia (o proyección) es puramente físico, aun cuando ocurra bajo control experimental. Un observador puede diseñar o ejecutar un experimento, pero su mente no puede actuar sobre ningún objeto exterior porque la telekinesis no existe. (…)Pero la historia no termina aquí sino en el eventual desenredo, del mismo modo que la superposición o coherencia termina con la proyección o decoherencia. En efecto, tarde o temprano uno de los componentes del sistema, digamos el primero, interactúa con un sistema macroscópico, el que puede ser un aparato de medición. Cuando esto ocurre, la superposición colapsa (o se proyecta) a uno de los estados elementales, que corresponde a un valor preciso E1 de la energía. (…)En definitiva, los dos cuantones han recuperado su individualidad: se han desenredado. Este desenredo ocurre cualquiera sea la distancia a la que estén separados los componentes, y sin que medie señal alguna del primero al segundo. La distancia máxima alcanzada hasta la fecha es de 150 km, la que separa a observatorios en dos islas Canarias. EPR (1935) creyeron que el enredo implica una “fantasmal acción a distancia.” (De hecho no hay tal acción: ni la teoría ni los experimentos involucran señales ni fuerzas entre los componentes del sistema. Análogamente, las “contracciones” y “dilataciones” de Lorentz no son efectos de fuerzas.).
Como se ve hay una evolución de la postura de Bunge en el tema que pasa de afirmar que es ilegal, impredictible, inútil y falso a decir que “se reduce o proyecta, tal como lo postuló Von Neumann”.
Su opinión más reciente recalca que acepta el postulado con dos objeciones, que la reducción no tiene por qué ser instantánea y que se da entre aparato y objeto observado.
Sobre la reducción instantánea  que intenta evitar a toda costa, no sé si Bunge es consciente de que ya está aceptando otro proceso instantáneo, lo hace cuando acepta el entrelazamiento cuántico, por no mencionar que en El moblaje del mundo pág. 369 dice: “Podrían existir sucesos instantáneos propiamente dichos, vale decir, cambios que no tomaran ningún tiempo. Si tales cambios existen no lo sabemos”. Porque el colapso producido por una medición se da con “contigüidad espacial” pero en el entrelazamiento cuántico que implica dos colapsos (o más colapsos, dependiendo de las partículas entrelazadas, como los estados GHZ) el segundo puede darse a millones de kilómetros del segundo.
Sin embargo Bunge ha aceptado la existencia de tal acontecimiento. Una de las posibles explicaciones de ese hecho es postular una velocidad infinita, se dice esto en el libro Entrelazamiento de Amir D. Aczel:
“Otros físicos creen que el “espíritu de la teoría de la relatividad” sí es violado por el entrelazamiento, porque “algo” (sea lo que sea) en efecto “viaja” entre dos partículas entrelazadas más rápidamente que la luz (de hecho, a velocidad infinita). El difunto John Bell era de esa opinión.”
Bunge hace tiempo que acepta el entrelazamiento cuántico aunque no he leído nunca que dé una explicación, que proponga un mecanismo a este hecho, Bunge que habitualmente busca los mecanismos en la explicación de los hechos, en este caso no solo no plantea ninguno sino que rechaza un posible mecanismo, dice en el texto citado de 2011: “En definitiva, los dos cuantones han recuperado su individualidad: se han desenredado. Este desenredo ocurre cualquiera sea la distancia a la que estén separados los componentes, y sin que medie señal alguna del primero al segundo. La distancia máxima alcanzada hasta la fecha es de 150 km, la que separa a observatorios en dos islas Canarias.” “EPR (1935) creyeron que el enredo implica una “fantasmal acción a distancia.” (De hecho no hay tal acción: ni la teoría ni los experimentos involucran señales ni fuerzas entre los componentes del sistema). “
La explicación más sencilla para el entrelazamiento es la que se menciona más arriba en la cita del libro Entrelazamiento de la velocidad infinita, es curioso que esta posibilidad tiene connotaciones en otros temas como ya mencione en mi artículo Tiempo en Bunge al respecto del tema de si el Universo puede considerarse un todo con tiempo propio, decía allí:
“¿Qué ocurriría si existiesen señales más rápidas que las electromagnéticas? El propio Bunge trata el tema en la pág. 226 de El moblaje del mundo (capítulo 4, sección 2.5. Criterios de posibilidad) donde dice: “la mecánica relativista excluye la posibilidad de que haya partículas superlumínicas (taquiones). Pero la teoría no tiene nada que decir acerca de entidades no corpusculares que viajen más rápido que la luz”.
El campo de “tiempos compartidos” se iría ampliando, ¿y si existiese una señal que fuese instantánea independientemente de la distancia? Esta suposición (aparte de disparatada) tiene como objeto poner de manifiesto que de existir se podría conocer el orden de los sucesos por muy distantes que fueran”
Como se ve Bunge ya plantea la posibilidad de entidades no corpusculares más veloces que la luz. ¿Por qué ahora no se plantea esa posibilidad? Negándola como posible explicación mecanismica (“y sin que medie señal alguna del primero al segundo”).
Se han barajado otras posibilidades (agujeros de gusano) pero seguramente igual de inasumibles por Bunge.
Podríamos citar a Bunge en El moblaje del mundo pág. 370 donde dice: “Una teoría relacional del tiempo que incluya la hipótesis del tiempo universal aún sería relacional, aunque no relativista”, quizás habría que empezar a hablar de  un entrelazamiento cuántico no relativista. O intentar desarrollar eso de “entidades no corpusculares que viajen más rápido que la luz”.
No soy más que un lego, un neófito en este intrincado pero interesante tema, pero tengo la sensación de que algo se nos escapa, o que para explicar el tema (aportar el mecanismo) necesitamos un salto, un cambio tan drástico en nuestra visión del mundo que nos pondría en los límites del conocimiento científico, me viene a la mente la materia ontológico general de Gustavo Bueno o propiedades desconocidas de esos ladrillos básicos de los cuales todo está compuesto de los que habla Bunge en El moblaje del mundo pág. 64, no sería el final de toda reflexión pero si de la posibilidad de experimentar. Ojala esté equivocado, pero si no hemos topado con el límite en esta ocasión será en otra.

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