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jueves, 20 de octubre de 2022

ESPACIO, MEMORIA Y ENSUEÑO EN EL EGO TRASCENDENTAL DE GUSTAVO BUENO

 


ESPACIO, MEMORIA Y ENSUEÑO EN EL EGO TRASCENDENTAL DE GUSTAVO BUENO

Fermín Huerta Martín

La noción de Ego trascendental la desarrolló Gustavo Bueno (1924-2016) en su libro Ensayos materialistas en 1972 (1), este año se cumplen 50 del que considero es su mejor libro, en el nº 40 de El Basilisco se publicó en forma de artículo único el texto El puesto del Ego trascendental en el materialismo filosófico (2), correspondiente a abril de 2009, este texto, con muy pocas modificaciones, se convirtió en el libro El Ego trascendental publicado por Pentalfa en 2016. Este verano dedique mi semana de vacaciones a leer el texto por tercera vez, leer y releer a Bueno siempre es un placer, incluso cuando no se está de acuerdo con lo que dice, su erudición enciclopédica siempre me ha apabullado y fascinado, su originalidad en algunos planteamientos, su manera de escribir, su seguridad, en fin un autor sin desperdicio. La lectura la acompañé (como siempre que leo cosas importantes) de un buen número de anotaciones de las cosas más relevantes (que en autores como Bueno suele ser casi todo), también lo acompañé de comentarios míos sobre estas anotaciones, al terminar me di cuenta de que destacaban tres temas en estos comentarios, el espacio, la memoria y el ensueño, pensé que había material para escribir un artículo.

Resulta curioso que ninguno de estos tres términos aparezca con entrada propia en el Diccionario filosófico de Pelayo García Sierra (4), ni en otras obras que incluyen Glosario de términos como el Vol. 5 de su Teoría del cierre categorial (5), o como otros libros que contienen glosarios más pequeños como Symploké (6), El mito de la izquierda (7), El mito de la cultura (8) o La fe del ateo (9).

MEMORIA

Igual de extraño resulta que la memoria no se recoja entre los contenidos de M2 de forma clara y explícita. En  Ensayos materialistas pág. 296 se habla de series de recuerdos. En El Ego trascendental pág. 224 dice: “Supuesto un organismo animal que se desplaza con solución de continuidad de un dominio hacia otro dominio de su medio entorno –desplazamiento que se representa en M1— se hace imprescindible, para el organismo animal, mantener su continuidad entre los dominios de los que sale y los dominios en los que entra.

Ahora bien: esta continuidad entre diversos dominios M1 no puede mantenerse a través de otros contenidos M1: sólo puede mantenerse a través de M2 (el dominio abandonado se mantendrá presente en la anamnesis, y el que va a ser ocupado estará presente por la prolepsis vinculada a una presencia apotética). 

Debemos precisar que lo que englobamos en el término anamnesis, no es tanto la “presencia del territorio abandonado en el organismo” sino la presencia de las interacciones que el organismo experimenta con el territorio. Ahora bien: la continuidad de estas presencias implicadas en el desarrollo de una capa segundogenérica (que irá proporcionando al organismo los cauces que necesita para habitar, aunque sea provisionalmente, en otros dominios, por ejemplo, en una laguna, para beber agua, y para orientarse en cada caso, según la posición relativa de su organismo, en tanto que motor activo del desplazamiento) tiene lugar en M2. Según esto la capa M2 que “tapiza”  la convexidad de los organismos globulares irá formándose ya en los primeros organismos protozoarios. En ellos habría que reconocer por tanto una vida psíquica tan rudimentaria como pueda serlo su propio organismo. Una vida psíquica que se hará más compleja y “espesa” en los organismos pluricelulares.”

Para de alguna manera corregir este lapsus de Bueno debemos acudir a su discípulo Javier Pérez Jara, dice en su artículo El materialismo filosófico y los formalismos terciogenéricos  (10): “Así, los pensamientos, recuerdos, sentimientos, &c., provienen, en su génesis, del sistema nervioso (contenido primogenérico), pero no se reducen a lo físico, sino que constituyen un nuevo género de materialidad, inconmensurable a los otros, independientemente de su génesis –sobre todo cuando los contemplamos desde la materia ontológico general–. Pongamos como ejemplo: aunque no haya recuerdos sin descargas de acetilcolina en el hipocampo del sistema límbico, &c., los recuerdos –contenidos segundogenéricos– no son «formas» de las descargas de neurotransmisores –contenidos primogenéricos– que están en la génesis; sino que la memoria es inconmensurable a las conexiones primogenéricas entre el sistema límbico, la corteza cerebral, &c., y sin las que, sin embargo, no podría existir bajo ningún modo)” “M2 designa la interioridad –sentimientos, recuerdos, proyectos, &c.)”.

Sin duda esta es la definición de M2 que Bueno tenía que haber dado desde un principio, reconociendo la importancia de la memoria dentro de M2. Ignoro cuál es la razón de que no lo hiciera.

ESPACIO

En Ensayos materialistas, Bueno hablaba de M1 como mundo exterior, M2 como interioridad y M3 como ni exterior ni interior. Así pág. 292, M1 “mundo físico exterior”, pág. 321 “entidades que caen en el ámbito de espacio”, M2, pág. 293, “mundo como interioridad”, pág. 322 “ámbito del tiempo presente”, M3, pág. 302 “objetos abstractos no exteriores ni interiores”, pág. 323 “no caen ni en el espacio ni en el tiempo”. En el tomo 5 de su Teoría del cierre categorial pág. 1421 habla de M1 con contenidos espacio temporales, M2 dados en el tiempo más que en el espacio y M3 ni espaciales ni temporales.

En el Diccionario filosófico de Pelayo García Sierra M1 y M2 están construidas con fragmentos de Ensayos materialistas y de ese volumen de TCC. No sé hasta qué punto ese diccionario fue supervisado por Bueno, en el Ego trascendental vuelve a decir, pág. 246: “Pero cuando asociamos necesariamente el espacio a M1 y el tiempo a M2”, como si mantuviera su primera definición dada en Ensayos materialistas. Pero me temo que ni el “arreglo” hecho por Pelayo en su diccionario es suficiente para solucionar la cuestión. Nos guste o no, no puede haber tiempo (desde el punto de vista fenoménico, ontológicamente es otra cuestión) separado de espacio, eso no implica aceptar la idea relativista del espacio-tiempo que desvirtúa el tiempo convirtiéndolo en una dimensión espacial. La lista de referencias espaciales a M2 son abundantes en El Ego trascendental:

206, M2 tiene contenidos.

214, concavidad o fuero interno.

215, vida psíquica interior y la materialidad segundogenérica se corresponden en extensión.

216, dominios de la materialidad segundogenérica que no alcanzan.

217, con una capa, estrato o tejido que “tapiza”.

298, el tapiz segundogenérico solo afecta a una capa muy fina, insignificante en extensión espacial. Es el género que está más próximo al sujeto.

En Ensayos dice, pág. 295: “la realidad del “espacio” constituido por los contenidos M2”. 296: “La naturaleza “privada” que dentro de este “espacio” corresponde a los contenidos de M2.”

En 322 matiza: “El espacio de que hablamos no es tanto un concepto cuanto un ámbito ontológico concreto, dotado de unicidad, cuyas partes están dadas en él como irrepetibles”.

Vamos a apoyarnos de nuevo para esta exposición en su discípulo más aventajado, mi admirado Javier Pérez Jara, en su texto Disputas ontológicas sobre temas cosmológicos (11)dice: “la materia primogenérica es un plenum energético en el que el espacio y el tiempo son la propia materia en una de sus formas de codeterminación diamérica (ya que la materia siempre es plural, y la pluralidad implica codeterminación) de tal modo que el espacio-tiempo de Minkowski de curvatura nula es sólo una entidad imaginaria, una entidad de M3 construida regresivamente, pero contradictoria físicamente.”

En La cosmología moderna como fuente de teorías metafísicas, monistas y míticas, dice: “1) el espacio-tiempo es un sistema de relaciones materiales (vertebrado por tanto por los principios de multiplicidad y codeterminación en symploké) resultante de la codeterminación diamérica de las masas gravitatorias de la materia cósmica. 2) El espacio-tiempo está ligado sinectivamente a la materia cósmica porque es la propia materia cósmica codeterminándose fundamentalmente a través de las masas gravitatorias (¿y sin masas gravitatorias cómo va a existir el espacio-tiempo que es una forma de codeterminación entre dichas masas? Es como pretender que existan colores sin cerebros ni ondas electromagnéticas). 3) El Universo de Minkowski no puede existir físicamente porque si existiese físicamente el espacio-tiempo estaría «lleno» de materia cósmica (sin la cual, obviamente, nada tiene significación física) que haría que la curvatura no fuese nula (sin la mediación de M1 el espacio-tiempo no tendría entidad física). 4) Es completamente irracional y absurdo hipostasiar el espacio-tiempo como «forma separable» de la materia primogenérica; el espacio-tiempo de Minkowski de curvatura nula sólo tiene una coherencia terciogenérica (que no se puede hipostasiar mediante un formalismo terciario); es una mera construcción matemática derivada que ha sido realizada regresivamente a través del ámbito fenoménico en el que actúa el sujeto operatorio.

También podríamos añadir un punto 5) fundamental, a saber: el espacio-tiempo está dado a escala de lo que el materialismo filosófico conoce como Ego trascendental (E) [que está muy relacionado con algunas formulaciones del principio antrópico débil]; si, por hipótesis, desapareciesen todos los sujetos operatorios de la realidad, desaparecería el espacio-tiempo, quedándonos en pleno territorio de la materia trascendental (M). Es absurdo pensar en un espacio-tiempo vacío hipostasiado, porque no es más que una mera construcción (contradictoria) dada a escala del Ego. Lo contrario, desde luego, es más bien un realismo ingenuo y metafísico que sólo puede abrirse paso tratando de hipostasiar contenidos (materiales por tanto) que en modo alguno son subsistentes por sí mismos.”

Dice Jara que el Espacio-Tiempo está dado a escala del Ego trascendental ligado a la materia cósmica, la cuestión es saber si esa materia cósmica que es un “momento” de la materia ontológico general tiene alguna similitud con esta, o si ese espacio es una “ilusión” de nuestro cerebro y no tiene nada que ver con el espacio ontológico en el que se desenvuelve la MOG, ni siquiera si la noción de espacio es pertinente para este ámbito, pero esto quizás no lo sepamos nunca.

Cuando hablamos de la formación del concepto de  espacio debemos citar a Henri Poincaré cuando en su libro Ciencia e hipótesis (12) pág. 108 nos habla del espacio representativo y el geométrico. Poincaré explica que la génesis del concepto de espacio proviene del espacio visual puro, del espacio táctil y del espacio motor. Distingue el espacio representativo del espacio geométrico, voy a usar la metáfora entre las diferencias de estos dos espacios que usa el matemático para nuestra diferenciación entre el espacio fenoménico y el ontológico. Así nos dice Poincaré, pág. 109: “Nuestras representaciones solo son la reproducción de nuestras sensaciones; no pueden, pues, colocarse sino en el mismo marco que ellas, es decir, en el espacio representativo”, Pág. 110: “Ninguna de nuestras sensaciones aislada, habría podido conducirnos a la idea de espacio; hemos sido conducidos a ella solamente estudiando las leyes según las cuales  esas sensaciones se suceden.” Pág. 109: “también nos es imposible representarnos los cuerpos exteriores en el espacio geométrico como le es imposible a un pintor pintar sobre un cuadro plano objetos con tres dimensiones”.

De alguna manera parece como si no pudiéramos escapar del concepto de espacio al hablar de ontología, también con relación a la materia ontológico general se usa la metáfora del espacio, así en El Ego trascendental pág. 45: “La idea de Ego trascendental, en la ontología del materialismo, en tanto desempeña el papel de eslabón entre la Ontología especial (el universo finito) y la Ontología general (que engloba aquellas realidades que actúan más allá del universo, pero también las realidades que actúan desde el interior, rebasando el propio Universo, no agotado por la perspectiva antrópica)”.

Pág. 77: “Materia M entendida, entre otras cosas, como el “reverso virtual” de un Universo finito pero ilimitado, que no tiene propiamente ni reverso ni entorno”.

Pág. 79: “Una multiplicidad discontinua que denominamos “materia ontológico general”, M”.

Todas estas definiciones son difíciles de entender al margen de la noción de espacio.

Las necesidades impuestas por nuestro espacio representativo hacen que nos sea difícil huir de él. Aunque es posible que en el ámbito ontológico la noción de espacio carezca de sentido por motivos que desconocemos.

Si el espacio fenoménico con el que tratamos en primera instancia es eso, un fenómeno producido por el Ego, pero existe un espacio ontológico, todas nuestras metáforas sobre el tema “proyectan” uno en el otro, cuando este último lo desconocemos  absolutamente. Así al hablar de espacio ontológico damos un salto mortal. Así en la cita anterior en 322 matiza: “El espacio de que hablamos no es tanto un concepto cuanto un ámbito ontológico concreto, dotado de unicidad, cuyas partes están dadas en él como irrepetibles”. Ese ámbito ontológico tiene unicidad y partes como el fenoménico.

ENSUEÑOS

Bueno en Ensayos sitúa los “ensueños” en M2 de forma muy acertada, pero no puede haber ensueños sin memoria, naturalmente no puede haber memoria sin vivencias, sensaciones y emociones, todo eso nutre la memoria, pero sin memoria no puede haber Ego trascendental, quizás si algún tipo de ego categorial muy básico con capacidad operatoria pero sin poder aprender, pues para ello necesita memoria, un ego inscrito en el instinto como fuente de supervivencia. Este instinto puede sustituir la memoria para sobrevivir porque de alguna forma contiene unas “instrucciones” básicas de funcionamiento que suplen la memoria. Por ello sorprende que Bueno no lo especifique y le de la importancia real que de verdad tiene.

En El Ego trascendental pág. 206 dice: “M2 tiene contenidos que no son egoiformes, y las pruebas  más inmediatas de esta tesis pueden tomarse de las experiencias de los sueños, actos fallidos, &c.”

Pág. 207: “Y no es el yo quien sueña (como aún lo creía Descartes); a lo sumo el yo es soñado en el sueño”.

Lo primero que sorprende es ese intento de evitar el error en el ego como si fuese algo perfecto, culpando a otros factores del gazapo, ¿Por qué no iba a poder equivocarse el ego? Luego dice que no es el yo el que sueña, que M2 no se reduce al ego. Desde mis propias coordenadas filosóficas, que he denominado Materialismo ontológico onírico (13),  la función de M2 la cumple el Lado 2 que contiene el ego y la memoria (no he dilucidado todavía si forman un solo género de materialidad o son dos unidos), así la expresión de Bueno “M2 no se reduce al ego” estaría corroborada en nuestro sistema, el Lado 2 no se reduce al ego, sin embargo no tenemos ningún problema en aceptar que el ego se puede equivocar y que sueña. El ensueño no es más que la actividad del ego cuando dormimos, es decir cuando desconectamos de M1, de sus alertas y preocupaciones, el ensueño es la forma de duración del ego mientras duerme, ese movimiento consiste en crear historias con aleatoriedad condicionada, es decir, tener sueños, usando para ello el fondo de recuerdos de la memoria como base, postulamos también que esa actividad se mantiene post mortem dado que M2 (el Lado 2) no se sustenta en M1 (el Lado 1), son materialidades conectadas pero separadas. Javier Pérez Jara ya abrió esa posibilidad en su artículo Principios y problemas abiertos del materialismo discontinuista, ahora caigo que Bueno de alguna manera también lo hace al decir en El Ego trascendental pág. 206: “Tesis fundamental del materialismo es la de la materialidad de M2, y, por tanto, la negación de su separabilidad, sustantividad, supervivencia o metempsicosis de la conciencia egoiforme. En  cualquier caso, M2 no se reduce al ego, así como tampoco el ego se reduce a M2”. ¿Podemos deducir de esta frase que la parte  de M2 que no es el ego tiene alguna posibilidad de supervivencia post mortem? Por su parte Jara argumenta en pág. 174: “el materialismo niega cualquier pervivencia de los contenidos psíquicos después de la muerte biológica. Ahora bien, si con la muerte biológica el organismo se transforma en un cadáver, que es un estroma primogenérico, ¿qué ocurre con los contenidos psíquicos en la muerte cerebral? El materialismo filosófico no puede aceptar ni que pervivan ni que se aniquilen.”

Se da la paradoja de que Javier primero niega (con un materialismo sin apellido) la pervivencia de los contenidos psíquicos después de la muerte biológica y poco después dice que el materialismo filosófico (ahora con apellido) no puede aceptar ni que pervivan ni que se aniquilen.

En esta distinción de materialismo puede estar la clave del asunto.

La premisa “el materialismo niega…”, es válida en el caso, por ejemplo, del materialismo emergentista de Mario Bunge, dado que concibe la mente como una biofunción del cerebro, no esta tan claro que valga para el materialismo filosófico, si nos atenemos al juego que dan los géneros de materialidad, si como dice Jara “son inseparables pero discontinuos entre sí”, la naturaleza de esto es una “originalidad” de ese sistema con respecto a otros como el mencionado de Bunge. Se basa en las diferencias que estos géneros ofrecen frente a la emergencia de Bunge, si los géneros “surgen” unos de otros, el primero (M1) marca el paso a los otros dos, así la muerte del cuerpo (y del cerebro) hace desaparecer a M2, los dos materialismos se ecualizarían en esto. Pero si los géneros “los consideramos desde la perspectiva de M, estos “canales genéticos” pueden desvirtuarse, de suerte que M3 puede pasar a verse como una “refracción” de “algo de M” en cuanto a su estructura, independientemente de su génesis” (5), pág. 1427.

Si M2 surge de M1, desaparece con este (Bunge).

Si M2 es una refracción de M, ya no depende de M1 para subsistir  (ya veremos cómo). Mi propuesta (13) es una apuesta sobre cómo es esa “supervivencia” de M2.

Por supuesto si se sigue esta deducción M2 (en cuanto fase de M) también terminaría por desaparecer, al igual que M1 y M3. Comentario aparte, para nosotros M3 es innecesario, en ese punto nos alineamos con el ficcionismo de Bunge.

En resumen una tercera lectura del libro de Bueno muy fructífera y satisfactoria. En esta fase cercana al fin de mi vida he vuelto a ser atraído por su pensamiento que no ha parado de deslumbrarme desde aquel lejano febrero de 1990 en que después de verlo en televisión varias veces decidí comprar su primer libro.

BIBLIOGRAFIA 

1. Ensayos materialistas. Taurus, 1972.

2. El puesto del Ego trascendental en el materialismo filosófico. El Basilisco 40, 2009.

3. El Ego trascendental. Pentalfa, 2016.

4. Diccionario filosófico de Pelayo García Sierra. Pentalfa, 2000.

5. Teoría del cierre categorial Vol. 5. Pentalfa, 1993.

6. Symploké. Ediciones Júcar, 1987.

7. El mito de la izquierda. Ediciones B, 2003.

8. El mito de la cultura. Editorial Prensa Ibérica, 1996.

9. La fe del ateo. Ediciones Temas de Hoy, 2007.

10. El materialismo filosófico y los formalismos terciogenéricos. El Catoblepas 23, 2004. 

11. Disputas ontológicas sobre temas cosmológicos. El Catoblepas 28, 2004.

12. Ciencia e hipótesis. Espasa Calpe, 2002.

13. Materialismo ontológico onírico. http://ferminhuerta.blogspot.com/2021/12/materialismo-ontologico-onirico.html

14. Principios y problemas abiertos del materialismo discontinuista. Studia Iberica et American journal of Iberian and Latin American literary and cultural studies, 3, 2016.



viernes, 3 de diciembre de 2021

MATERIALISMO ONTOLÓGICO ONÍRICO


















MATERIALISMO ONTOLOGICO ONIRICO 
Fermín Huerta Martín

Como todo soñador, siempre he sentido que mi oficio era crear.
Libro del desasosiego. Fernando Pessoa 
Índice
Antecedentes 
Modelos metafísicos I Faraday 
Modelos metafísicos II Javier Pérez Jara
Modelos metafísicos III Bergson 
Teoría onírica
La función del ego tras la muerte
El lado 2 como cinta virgen en movimiento 
Creatividad 
Varios 
Final 
Significados de abreviaciones
Ediciones de los libros citados
Antecedentes
Los dos principales autores que han influido en mi devenir intelectual han sido dos filósofos materialistas, Mario Bunge (1919-2020) y Gustavo Bueno (1924-2016), con sus lecturas he disfrutado y he aprendido, han configurado mi visión del mundo. Su obra es extensa y puede llevar años profundizar en ella, por lo menos para un aficionado como yo que puede dedicar un tiempo limitado a la lectura. Sin embargo, nunca he sido un incondicional de ninguno de ellos, si algo he aprendido precisamente con su obra es a tener un mínimo sentido crítico con todo lo que me rodea. Con obras tan extensas sería raro estar de acuerdo absolutamente en todo lo que han expuesto. Mis intereses principales se dan en torno a sus ontologías, expuestas principalmente en sus libros El moblaje del mundo y Ensayos materialistas, también me interesa mucho las relaciones de ambos con la ciencia. En este encuentro con la obra de ambos, desgraciadamente ya muertos, que ronda los 40 años, he pasado la mayoría del tiempo con una afinidad mayor hacia la ontología de Bunge, esta situación cambio hace unos años, una serie de lecturas sobre neurociencia me hicieron ver que en el momento actual del desarrollo de la ciencia, la propuesta ontológica de Bunge con respecto a la mente, su materialismo emergentista, no estaba avalado científicamente, no deja de ser un proyecto, una hipótesis metafísica, lejos de una constatación empírica, el tema es como un círculo vicioso, me gusta usar la metáfora del borracho que había perdido las llaves en un sitio oscuro pero que las buscaba más lejos bajo una farola porque allí había más luz. La ciencia busca la mente en el sitio donde tiene algo de luz: el cerebro, pero ¿y si no está ahí? La filosofía puede mostrarle otras posibles ubicaciones, pero desde luego, la capacidad técnica para su comprobación empírica (si esto es posible) solo está en manos de la ciencia. Puede que las propuestas que vienen del mundo de la filosofía sean incomprobables o disparatadas. Si aceptamos solo la “filosofía científica” estamos ayudando al borracho a buscar las llaves bajo la farola con luz, algo que no daría más problemas sino fuera porque no sabemos si las perdió allí. En lo que estoy de acuerdo (y aquí seguiría a Bunge) es en agotar todas las posibilidades de investigación que ofrece el cerebro antes de probar otras alternativas. Que quede claro que mi propuesta se basa en una interacción que contiene un componente que reside en el cerebro. Resumiendo podríamos decir que la ciencia actual no encuentra ni la conciencia ni la memoria dentro de la cabeza. Esto no quiere decir que considere inviable o falsa esta propuesta ontológica, porque su alternativa, es decir, la propuesta de Gustavo Bueno se encuentra al mismo nivel en ese sentido de hipótesis metafísica. Es posible que un futuro desarrollo en neurociencia resuelva esta controversia en uno u otro sentido, también es posible que no se resuelva nunca. Podríamos decir que a un determinado nivel mi postura se encuentra en una superposición de estados (aprovechando el símil de la mecánica cuántica) que oscilan entre las dos posturas. Cualquiera de las dos podría ser cierta. Pero en la actualidad me decanto más por una variante de la propuesta de Bueno. Este artículo pretende exponer los principales rasgos de una ontología propia que he dado en llamar MATERIALISMO ONTOLOGICO ONIRICO, la génesis de esta propuesta puede rastrearse en dos artículos previos: Teoría filosófico-onírica de los dos lados y Teoría filosófica presentista del tiempo. Intentare sistematizar los conceptos ontológicos que se encuentran en esos dos textos y después extender un poco más la propuesta fruto de reflexiones más actuales realizadas tras la publicación de los mismos. Para ello utilizare el enunciado mismo de la propuesta para realizar unas aclaraciones de conceptos que me parecen oportunas, partiendo de los sistemas filosóficos materialistas de los dos filósofos mencionados. 
¿Qué entienden mis maestros por materialismo? Para Bunge las entidades materiales se caracterizan porque pueden cambiar, son mudables. Ser material es devenir. Dado que considera que la energía es el grado en que una cosa concreta cambia, lo utiliza para definir: es material = tiene energía. Para Bunge el materialismo filosófico es la familia de doctrinas ontológicas según las cuales la realidad está compuesta exclusivamente de cosas concretas o entidades materiales. Analiza dos corrientes principales, el fisicalismo o materialismo reduccionista y su propia doctrina el materialismo emergentista. Para Bueno, materia designa inicialmente la materia determinada, entidad dotada de algún tipo de unidad que consta de multiplicidad de partes variables que se determinan recíprocamente. Existe también la materia indeterminada como materialidad transcendental. El materialismo ontológico de Bueno se desarrolla postulando la existencia de tres géneros de materialidad no reducibles mutuamente, postula también la existencia de una materia ontológico-general. 
Alguna vez he escrito sobre la distinción monismo/pluralismo en relación con estos autores, cuando publiqué en El Catoblepas Gustavo Bueno y los crucifijos, contestaron mi artículo dos discípulos suyos Iñigo Ongay y Joaquín Robles, hablaron de mi propuesta como materialismo monista grosero y de formalismo sustancialista (además con toda razón), Bunge alguna vez se definió como monista pluralista, decía: monismo de la sustancia y pluralismo de los atributos, en su diccionario define monismo como familia de visiones ontológicas que sostienen que el mundo está constituido por entidades de un único género, principales géneros de monismo: materialismo e idealismo. Bueno define su materialismo filosófico como un pluralismo de signo racionalista, que postula, sin embargo, la unicidad del mundo en cuanto desarrollo de una Materia ontológico-general que no se reduce al mundo empírico. Si de verdad Bueno fuese pluralista debería haber hablado de Materias ontológico-generales. Con esto quiero decir que no considero sus propuestas tan diferentes en este tema. Si lo serian por ejemplo en el tema mente/cerebro, para Bunge la mente emerge como una biofunción del cerebro, no acepta la existencia de sustancias mentales independientes de las materiales. Lo que no se si Bunge se planteó alguna vez es la propuesta de Bueno/Bergson (mi propuesta es una variante de esa propuesta), entender la sustancia mental como material pero separada del cerebro aunque conectada con él. En su libro El moblaje del mundo dice: “Adoptaremos esta hipótesis de que existen unos ladrillos básicos de los cuales todo está compuesto…””Resulta obvio que, siempre que haya suficientes copias de ellos, incluso unos pocos individuos básicos darán origen tanto a la numerosidad como a la variedad (…) un universo formado por átomos de una única clase podría ser infinitamente complejo”. Siempre he pensado que no había tantas diferencias entre eso y la opción de Bueno con que define la MOG, una pluralidad pura de contenidos indeterminados que se codeterminan, pluralidad infinita. ¿Qué entienden por ontología? Bunge define su materialismo filosófico como familia de doctrinas ontológicas, define ontología como la rama de la filosofía que estudia los rasgos más generalizados de la realidad, como son la existencia real, el cambio, el tiempo, la causación, el azar, la vida, la mente o la sociedad. La ontología no estudia constructos, es decir, ideas en sí mismas. La ontología general estudia todo lo que existe, mientras que cada ontología especial se ocupa de un género de cosas o procesos. La ontología puede ser cultivada de dos maneras: especulativa o científica. Bueno define su materialismo ontológico: “Doctrina ontológica que agrupa la totalidad de las realidades que constituyen el campo de variabilidad del mundo Mi en tres géneros de materialidad {M1, M2, M3} oponiéndose al reduccionismo ontológico de los distintos formalismos. Por ejemplo, el corporeísmo que se basa en el privilegio de la realidad corpórea (M1) es, desde esta perspectiva, un formalismo primario; y el psicologismo y el sociologismo, que hacen del hombre (individual o colectivamente) “la medida de todas las cosas” son formalismos secundarios (M2); el idealismo, finalmente, que convierte a las Ideas en la única realidad efectiva y objetiva, a expensas de las entidades físicas y de los sujetos, constituye un formalismo terciario (M3). Frente al reduccionismo mundanista, el materialismo ontológico postula la existencia una Materia ontológico general (M) plural e inconmensurable, que se constituye regresivamente a partir de la pluralidad mundana, tomando al sujeto gnoseológico (E) como principal valedor de su posibilidad.” Es curioso que en una versión anterior de esta definición, en su libro Symploké usa como palabra final positividad. Choca esta distinción de Bunge entre especulativa/científica, considera como especulativo a lo alejado de la ciencia, pero toda ontología (o como dice en su diccionario metafísica temperada) debe tener algo de especulativa, la ontología con distancia cero de la ciencia sería el propio conocimiento científico dado en un momento determinado, si este pudiese sistematizarse filosóficamente, pero ya sabemos que esto no es posible sin contradicción, dado que determinadas ramas de la ciencia no concuerdan entre sí, como la relatividad con la mecánica cuántica. Una ontología con distancia cero de la ciencia tendría que tomar partido en esa disputa y por lo tanto especular. Sin esta especulación no habría filosofía, ni siquiera filosofía científica. La especulación es una especie de exploración de posibles caminos que puede tomar la investigación científica. Más tarde esta puede negar la validez de esa sugerencia. Otra cosa es cuando la especulación rompe lazos con la investigación científica. Así Bueno dice que las ciencias positivas no pueden pisar de ningún modo el terreno de la Materia ontológico-general. En el pasado he criticado esta posición de Bueno, pero ahora me decanto por ella y la motivación ha sido precisamente el conocer el estado actual de las ciencias categoriales, en particular la neurofisiología. Si, lo confieso, estoy especulando, hago ontología especulativa, como muy bien me recuerda Gerardo Primero. 
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 Mi propuesta, Materialismo ontológico onírico. Voy a resumir lo expuesto anteriormente en los dos artículos míos mencionados, como precursores de mi postura filosófica. La realidad fenoménica está producida por la intersección de dos géneros de materialidad (utilizando la expresión de Bueno), en el primer artículo uso la expresión de “lado” para referirme a lo mismo. Ambos son materiales y parecidos a M1 y M2 de Bueno, M1 representa el lado 1 y predomina cuando el sujeto está despierto y M2 el lado 2 y predomina cuando el sujeto está dormido. El cerebro enlaza ambos lados mediante un procedimiento que involucra un mecanismo que está dentro del ámbito de la mecánica cuántica. La memoria y el yo residen materialmente en el lado 2, pero solo pueden tener experiencias físicas (fenoménicas) por mediación del lado 1. Los sueños son la actividad del sujeto en el lado 2 mientras duerme. En cuanto se forma el cerebro de un sujeto en el útero materno comienzan las conexiones entre los dos lados. El lado 2 es como una cinta de casete virgen sin usar, es decir un “espacio” de registro con capacidad de “movimiento”. Las experiencias de la vida tenidas por el sujeto en el lado 1 son “registradas” en el lado 2 (quizás como afirmaba Bergson, en su integridad. Cita Freud en La interpretación de los sueños a Scholz diciendo: “nada de aquello que hemos poseído una vez espiritualmente puede ya perderse por completo”). Simultáneamente se configura la conciencia, es posible que en el mismo lado 2 donde reside la memoria o en otro género de materialidad que a su vez este en contacto con ese lado 2, en cualquier caso se necesitan ambas cosas, memoria+conciencia, en contacto con un cuerpo animal dado en un punto de evolución suficiente para que presente el mecanismo mecánico cuántico necesario para el contacto, este lado 2, al ser material también tiene un punto evolutivo aunque no similar al biológico, también ha tenido que sufrir transformaciones hasta llegar al punto de poder contener en su seno el mecanismo que le permite la conexión con el lado 1 evolucionado en un punto determinado. Estos dos parámetros evolutivos dispares explicaría la existencia de múltiples niveles de conciencia en el reino animal, según la sofisticación de ambos parámetros. La conciencia tendría dos funciones básicas, cuando se está despierto se preocupa por la supervivencia del cuerpo, cuando se duerme, por construir historias (sueños) usando el fondo almacenado en la memoria y combinándolo para crear cosas nuevas, las necesidades de acceso a la memoria son distintas según el momento, durante el sueño parece haber más libertad pero parece que sigue habiendo unas reglas en la construcción de sueños, que desconocemos. Aunque el registro de memoria fuese total, está claro que la conciencia no puede operar con el como un todo, tampoco es un mecanismo perfecto, no siempre nos da lo que necesitamos aunque nos vaya la vida en ello, de todos modos se ha centrado en mantener la supervivencia de forma evidente en el lado 1, eso no sucede mientras dormimos, por eso es posible que nos sorprendan los sueños muchas veces, porque utilizan partes inusuales de la memoria para construir historias (sueños). La naturaleza de este contacto lado 1/lado 2 está abierta a discusión, en mi primer artículo sobre el tema dije que el registro es personal e intransferible (en principio), el neonato, en cuanto se forma su cerebro, debe disponer de un mecanismo que permita el acceso a una porción virgen del lado 2 y siempre la misma. Al hablar de cosas materiales y tratadas de forma mecánica pueden darse fallos de funcionamiento, que explicarían algunos supuestos sucesos paranormales que pueblan la historia de la humanidad. Hablaba en ese texto de un código de acceso, de la posibilidad de borrado y reutilización del mismo, finalmente me decanto por la tesis de su persistencia en el tiempo. No sabemos cuánto tiempo, lo más probable es que como todo lo material, termine desacoplándose o destruyéndose de alguna manera. Mientras este lado 2 exista, tras la muerte del lado 1, la conciencia sigue construyendo historias continuamente, libre de las ataduras de la supervivencia corporal, utiliza el fondo de recuerdos para su acción, a mayor riqueza o tamaño o variedad de recuerdos, mejores historias/sueño tendremos. El malvado se recreara en sus actos perversos y el oprimido repetirá sus malas experiencias una y otra vez, lo contrario del premio y el castigo del discurso católico. Sin embargo existe un punto de novedad, de creación en todo esto que hace que esta ecuación no se de siempre. Que hace que el sufridor construya sus historias en base a sus anhelos (que también se encuentran en la memoria) y no a sus vivencias. 
MODELOS METAFISICOS (I) FARADAY. 
“Todo esto es un sueño. Sin embargo, examinémoslo con algunos experimentos. No hay nada que sea demasiado maravilloso para ser cierto, si es consistente con las leyes de la naturaleza; y en cosas como estas, la experimentación es la mejor prueba de dicha consistencia.” Faraday, Diary, 19 de marzo de 1849. 
En el magnífico libro de William Berkson Las teorías de los campos de fuerza, se describe, entre otras cosas, la curiosa relación que mantenía Faraday con la metafísica, me he identificado con algunos de los postulados que defendía el eminente científico y creo que son aplicables a algunos aspectos de mi posición ontológica. Berkson comienza diciendo: “la ciencia se puede considerar como la búsqueda de una verdadera metafísica” pág. 13. Dice en la pág. 21: “Toda búsqueda de explicación supone que existe algo que, si bien está relacionado con lo que observamos se sale del alcance de la observación inmediata y nos resulta desconocido.” Este es un punto clave en mi exposición ontológica. Como mínimo debemos tener en cuenta que “el recurso a los sistemas metafísicos sirve a veces como fuente de inspiración para nuevas teorías científicas” pág. 27, esta es claramente la posición que adopto en mi teoría expuesta en mi artículo Teoría filosófico-onírica de los dos lados, continúa Berkson: ”Cabe hacer especulaciones sin contrastar, pero que de ser ciertas, acortarían el número de posibles soluciones. Este es el papel que juega a menudo la metafísica en la ciencia” pág. 32.”Aunque algunas de estas ideas despertaban recelos e incluso estaban consideradas como anticientíficas, no carecían sin embargo de atractivo para Faraday”, pág. 39. “La máxima preocupación de Faraday durante toda su vida en relación con el método científico fue el papel que debía jugar la especulación en el esfuerzo de un científico por ampliar el conocimiento. La especulación debe ser controlada tanto por el razonamiento como por la experimentación. Creía firmemente en el valor de la especulación, incluso aunque fuera falsa.”, pág. 81. El ejemplo de Faraday viene a cuento de la propuesta recogida en mi artículo procedente de Penrose y Eccles sobre los posibles responsables del contacto cerebro material/mente material, los microtúbulos o el retículo vesicular presináptico. Supone una sugerencia que puede poner en marcha una investigación científica enfocada en su contrastación experimental. He querido ver en todo el ejemplo de Faraday una situación similar a la que planteo en ese artículo. 
 MODELOS METAFISICOS (II) JAVIER PEREZ JARA 
Tenemos suerte de contar en nuestro país con “jóvenes” filósofos como Javier Pérez Jara o Antonio Dopazo Gallego, ambos menores de 40 años, no me ruboriza confesar mi admiración por Javier, tuve la suerte de asistir a un coloquio en el que participaba Ciencia, filosofía e ideología. Enfoques materialistas, 15 de febrero de 2018, en Barcelona. He leído sus artículos y su magnífico libro La filosofía de Bertrand Russell, con verdadero placer, en su momento publicó sobre temas que de alguna manera desarrollaban ideas de nuestro maestro en común Gustavo Bueno, sin salirse de la ortodoxia pero diciendo cosas que Bueno no había dicho, eso me parece maravilloso. Tras la muerte de Bueno, Javier ha publicado un artículo fundamental, se trata de Principios y problemas abiertos del materialismo discontinuista, da una idea de futuros desarrollos del materialismo filosófico que espero que él sea capaz de afrontar y publicar sus resultados para deleite de todos los que le admiramos, Javier vuelve a decir cosas que Bueno no había dicho y que continúan su obra, empieza diciendo “ El MF recalca la estructura discontinua de la vida psíquica, junto con su inseparabilidad respecto del organismo que la sustenta, como principal prueba de su materialidad” ”La vida psíquica que se agita en la “concavidad” de cada organismo es discontinua respecto de las vidas psíquicas de otros organismos” Con esta última afirmación estamos completamente de acuerdo, traducido a nuestras coordenadas podemos decir: la conexión lado 1 lado 2 puede darse con un código de acceso que garantiza su accesibilidad individualizada (algo específico propio como las huellas dactilares o el ADN). Estos contenidos del lado 2 son discontinuos en cuanto contenidos aunque quizás no como “espacio” en el que se circunscribe, es decir puede darse un espacio del lado 2 común donde se insertan los contenidos individuales de la misma manera que hay un espacio (La Tierra) común donde viven los sujetos concretos diferentes. Discrepo con Javier en que la inseparabilidad respecto del organismo sea prueba de su materialidad, para mí, la materialidad es previa a la conexión, es decir L1 y L2 son materiales antes de su enlace, este lo único que hace es cambiar el contenido de L2 y permitir su desarrollo en L1, pero la conexión no vuelve material lo conectado. Naturalmente, a pesar de sus continuas menciones a lo discontinuo, no le queda más remedio que reconocer una unidad procesual, el ego (algo parecido a cuando definiendo el MF como pluralismo de signo racionalista, se postula la unicidad del mundo en cuanto desarrollo de una MOG), que “no estaría dado previamente a la trabazón entre los diversos contenidos de nuestra vida psíquica”. El ego seria junto a la memoria los contenidos del lado 2, o quizás un tercer genero de materialidad asociado a los otros dos (cuerpo y memoria), dado que nosotros no nos planteamos la necesidad del M3 del MF. Dice Javier “un feto no tiene ego, como tampoco lo tiene un niño de meses, como tampoco lo tiene alguien con daños cerebrales severos. Incluso, en el caso de cualquier persona normas, su ego se eclipsa diariamente, de modo discontinuo, durante las fases de sueño más profundo, También sabemos que, en multitud de ocasiones, no tenemos que esperar a la muerte biológica de alguien para asistir a la “progresiva muerte” de su identidad personal, como nos muestran tantos y tantos ancianos con enfermedades neurodegenerativas (enfermedades que ofrecen un amplio campo fenomenológico para estudiar las discontinuidades del ego)”. Vayamos por partes, un feto y un niño de meses, en ambos casos, esos sujetos tienen egos en construcción (tienen reservada una parcela en el lado 2 pero falta construir la casa), el ego se alimenta de la memoria principalmente, si la memoria está vacía, el ego está vacío. Alguien con daños cerebrales severos, dependerá de si estos se han producido antes o después de un ego construido mínimamente, es decir, alguien con daño cerebral al nacer que tuviese estropeado el mecanismo que enlaza L1 y L2 nunca tendrá ego, alguien que sufre un accidente grave a los 40 años que le deja en coma irreversible, si tiene memoria y ego, lo que ocurre es que se ha roto la conexión L1 y L2 y el cuerpo ya no puede usar su ego y su memoria, lo mismo ocurre con las enfermedades neurodegenerativas, estas solo afectan a contenidos M1 (L1) pero no a M2” (L2) sin prejuicio de que al ser materiales puedan sufrir otro tipo de disfunción. Dice Javier “su ego se eclipsa diariamente, de modo discontinuo, durante las fases de sueño más profundo”, ¿esto significa que no es el ego el que sueña? Al contrario, para nosotros el soñar es la actividad del ego dada exclusivamente en el lado 2 cuando el cuerpo está dormido, no su eclipse, en ese momento, el ego accede con aleatoriedad condicionada a contenidos de la memoria y haciendo uso de su capacidad creativa construye una historia. Una asociación fuerte entre la mente y el cerebro llevaría al MF a las posiciones de Bunge y su emergencia. Afortunadamente Javier inmediatamente después de decir esto, corrige y expone: “el materialismo niega cualquier pervivencia de los contenidos psíquicos después de la muerte biológica. Ahora bien, si con la muerte biológica el organismo se transforma en un cadáver, que es un estroma primogenérico, ¿Qué ocurre con los contenidos psíquicos en la muerte cerebral? El MF no puede aceptar ni que pervivan ni que se aniquilen. Si los contenidos psíquicos de un viviente aparecen en la intersección ontológica entre materialidades diversas tales como organismos vivientes, ecoentornos, estímulos físicos, etc. Cuando falte alguno de estos elementos, la vida psíquica desaparecerá. ¿Pero cómo conceptuar ontológicamente esta desaparición? La única solución no contradictoria parece ser, por tanto, la de defender que dichos contenidos “se transforman”. Pero la claridad de esta respuesta es puramente aparente. Aunque los tres géneros de materialidad son inseparables, también son discontinuos entre sí. Esto quiere decir que las composiciones y divisiones dadas en cualquiera de los géneros arrojan siempre contenidos pertenecientes a ese mismo género. Es imposible “pasar” de los contenidos de un género de materialidad a los de otro, porque pertenecen a órdenes ontológicos distintos, aunque necesariamente involucrados entre sí. El cuerpo orgánico vivo primogenérico se transforma en un cadáver igualmente primogenérico. Pero dado que M2 se encuentra siempre existiendo en ciertos cuerpos orgánicos, no puede decirse que, con la muerte de estos organismos, los contenidos segundogenéricos se transformen en otro tipo de contenidos segundogenéricos. Este problema ontológico no sólo se circunscribe a la muerte; también afecta a la desaparición de contenidos psíquicos en las etapas del sueño profundo, o en un coma cerebral, cuando la actividad cerebral se reduce al mínimo.” Comentando lo último, el contenido psíquico no desaparece durante el sueño profundo, cambia su actividad y no involucra L1, lo contrario sería plantear que el ego y la memoria desaparecen cada noche y por la mañana surgen espontáneamente de nuevo de la nada. El resto de la reflexión de Javier es muy pertinente ¿Qué ocurre con los contenidos de M2 tras la muerte? Si como dice “M2 se encuentra siempre existiendo en ciertos cuerpos orgánicos” Al desaparecer el cuerpo desaparecería M2 y sus contenidos. Dice: “dado que descartamos, por contradictoria, cualquier forma de continuidad de nuestro psiquismo individual tras la muerte biológica.” Después descarta los esquemas de causa y efecto para hablar de las involucraciones entre vida psíquica y sistema nervioso, plantea la presencia y copresencia y la intersección ontológica, naturalmente estas dos cosas anularían la desaparición de los contenidos de M2 que parece plantear cuando dice que M2 siempre existe en cuerpos orgánicos, también plantea Javier la “transformación” de los contenidos de M2, evidentemente tras la muerte del cuerpo, la primera transformación sería la imposibilidad de aumentar el registro de la memoria, los sueños ya no se interrumpen más para dar paso a la vida orgánica diurna, ya no hay reflexión consciente alguna, pues en el mundo onírico no hay contacto con otros sujetos ni circunstancias que requieran la supervivencia corporal. Esto no implica la existencia indeterminada en el tiempo, siendo L2 material aunque de diferente naturaleza que L1, está sujeto a posibles eventos ontológicos que culminen con su desaparición local o total. Mi propuesta en este tema es que de momento la desaparición total de L2 no se ha dado puesto que los sujetos siguen teniendo ego, memoria y sueños. La desaparición parcial es más difícil de comprobar, pero me inclino por su pervivencia temporal hasta el punto de plantear la coexistencia en L2 de todos los mundos oníricos de todas las personas y animales fallecidos hasta el momento, lo que no excluye una futura transformación en forma de desensamblaje que aniquile el mecanismo onírico y la memoria. Más adelante dice: “¿qué tienen de especial las sinapsis entre neuronas para dar cuenta, al menos en parte, de la génesis y estructura de M2 en un organismo animal?” que enlazaría con mi propuesta. 
MODELOS METAFISICOS (III) HENRI BERGSON 
Como ya he comentado, mi propuesta es una variante de la de Bueno-Bergson, ya he hablado de Bueno aunque sea por mediación de su discípulo Javier, ahora quiero habla del tercer gran filósofo que se ha atravesado en mi vida después de los mencionados Bunge y Bueno, se trata de Henri Bergson. Él es el culpable de mi posición actual en el tema aquí tratado, gracias a el empecé a leer a Plotino que es una de sus influencias y al cual considero un filósofo maravilloso. Muchos de los desarrollos aquí expuestos están influenciados por la obra de Bergson, hare un breve recorrido por alguno de ellos. En mi propuesta ontológica la memoria y el ego se “localizan” en el lado 2 que sería una forma diferente de materialidad de la dada en el lado 1, cuando Bergson dice en Materia y Memoria: “con la memoria estamos verdaderamente en el dominio del espíritu” para nosotros ese “espíritu” significa una forma diferente de materia. En ese mismo libro Bergson utiliza los términos “recuerdo puro”, “memoria verdadera”, “memoria pura”, algunos autores han usado el concepto de memoria ontológica, así por ejemplo Jorge Martín en la introducción a Duración y simultaneidad donde dice en la pág. 22: “ La memoria pura u ontológica no es una facultad espontánea de la mente humana que posibilita que los recuerdos se depositen en el cerebro, sino una propiedad necesaria del ser, según la cual todos los momentos pasados se conservan en y por sí mismos.” Por su parte Antonio Dopazo Gallego en su libro Bergson y el problema de la creación pág. 343 dice: “y toda percepción local, mientras dura la indeterminación que está en su origen, genera un registro de memoria ontológica que se conserva por sí misma”. Desconozco si Bergson usó alguna vez esta expresión de memoria ontológica que a mí me gusta tanto, no he sido capaz de localizarla en ningún texto suyo. Sobre mi símil de lado 2 como cinta de casete virgen sin usar como “espacio” de registro con capacidad de “movimiento” que terminaría configurando el yo, Bergson tiene una gran cantidad de metáforas para describirlo, algunas absolutamente deliciosas, en El pensamiento y lo moviente habla de melodía continua, murmullo ininterrumpido, continuidad en derrame, etc. Desde hace años padezco de acúfenos (tinnitus), que es una percepción de ruido interno sin una causa externa. Este “ruido” continuo lo he comparado a veces con una fisicalización del devenir del yo. Es como si al mover algo con ruedas que no hacia ruido, de repente comenzase a chirriar acompañando el movimiento antes silencioso, solidificando el antes mudo y etéreo devenir del yo. La base de la duración bergsoniana estaría en este movimiento ininterrumpido del yo del lado 2. Finalmente, el planteamiento que realiza Bergson por ejemplo en su libro Historia de la idea de tiempo, de que el cambio, el devenir, no es otra cosa que la disminución de lo eterno, pág. 121: “Ahí tienen, señores, el principio de la solución platónica. En resumen, la esencia de esta explicación, o mejor dicho de esta reducción del devenir, podría expresarse de la siguiente manera: acordaremos que el cambio, el devenir, no es otra cosa que la disminución de lo eterno –su degeneración, por así decirlo--, aquello que es dado a nuestra percepción, lo que es dado como cambiante, como en movimiento. Todo esto se obtiene mediante la disminución si partimos de lo inmutable, de lo eterno, de las características extraídas de los objetos, consideradas como existentes en sí mismas.” Pág. 259: “Este principio es el principio de la necesidad de despliegue, del desarrollo por el cual la eternidad, la inmutabilidad, se convierte en movimiento y en tiempo.” Tanto la disminución de lo eterno como la necesidad de despliegue serán interpretados desde las coordenadas de nuestro MOO como provenientes de las relaciones de los dos lados, el lado 1 sería la “disminución de lo eterno” y la necesidad del despliegue está referido a la “necesidad” del lado 2 de generar recuerdos que post mortem alimenten sus sueños. Como proceso material en sí, ni hay disminución, ni hay necesidad, pero ambos términos pueden aparecer como interpretación del proceso. El lado 2 no sabemos si es eterno, pero desde luego dura más que el correlato del lado 2 en el lado 1 en cuanto cuerpo individual. La disminución vendría dada por pasar de un espacio ontológico individual sin necesidades corporales a un espacio de lucha por la vida. El despliegue como proceso necesario para alimentar la memoria como base de los sueños. Como digo, ni hay disminución ni hay necesidad de despliegue, esto es solo una interpretación que se amolda a la que Bergson hace de Platón, Aristóteles y Plotino. El proceso material carece de conciencia, en eso coincide con el Uno de Plotino, dice Bergson en pág. 223: “El Uno no tiene sentimientos propios, no se conoce a sí mismo. No hay conciencia, no hay ese acompañamiento de sí que es la conciencia.” Su movimiento, su desarrollo proviene de mecanismos que carecen de conciencia. Mecanismos materiales ontológicos, que pueden ser reflejos o fenómenos de otros más profundos que aún desconocemos más. Solo arañamos una pequeña parte (de forma muy especulativa e insegura) de ese proceso total que sería la realidad. 
“Todo sueño presenta por lo menos un fragmento inescrutable, como un cordón umbilical por el que se hallase unido a lo incognoscible.” La interpretación de los sueños. S. Freud 
TEORIA ONIRICA 0 
Siguiendo la definición que Freud da en La interpretación de los sueños, donde dice en pág. 126: “Un conjunto de juicios sobre el sueño que intente explicar, desde un determinado punto de vista, la mayor suma posible de los caracteres observados en su investigación, y fije al mismo tiempo su situación con respecto a un más amplio campo de fenómenos, merecerá ser calificado de teoría onírica.” Podríamos decir que la nuestra es una teoría onírica, a pesar de que no coincidamos con muchos de los postulados de Freud, dicho de forma general, Freud intenta interpretar todo el contenido del lado 2 en función de los intereses del lado 1, como se manifiesta en sus ideas de censura, realización de deseos, represión, resurrección de la infancia, etc. Son muchas las teorías sobre la función del sueño que desde un punto de vista científico se dan en la actualidad, en el libro Sueño y procesos cognitivos se habla de Teorías evolucionistas, ecológicas, de conservación de la energía, de restauración y recuperación, sobre la función del sueño REM, de los grupos neuronales, sobre el sueño básico y el sueño adaptativo. Aunque en general se reconoce que no se sabe con certeza cuál es la función del sueño. A veces estas teorías se aproximan a nuestras intenciones, dice por ejemplo Klaus Wilhelm en 2020:”Los sueños juegan de manera creativa con nuestras experiencias, las cosas que nos inquietan emocionalmente durante el día, las intensifican e incorporan en un contexto más amplio, conectan vivencias actuales que nos remueven con otras anteriores; rebuscan en el cajón de nuestros recuerdos y juntan lo que encuentran en películas tan absurdas como metafóricas.” 
TEORIA ONIRICA I 
El mecanismo que nos aventuramos a proponer como base a la función del sueño es el siguiente, empezamos por postular el ST sujeto total, que sería la unión de la parte del sujeto que se encuentra en el lado 1 (el cuerpo), el sujeto operatorio del MF, con conciencia practica y capacidad de actuación con la parte del sujeto que se encuentra en el lado 2 (el yo y la memoria), con conciencia onírica, siempre activo, la parte del sujeto del lado 1 puede caer en la inconsciencia momentánea por diversos motivos, pero en el lado 2 no puede hablarse de inconsciencia momentánea, en todo caso de progresiva desaparición permanente. En la vida diurna, cuando funciona el lado 1, el ego y la memoria del lado 2 están actuando por mediación del cerebro en el lado 1, están activos, cuando el sujeto cae en la inconsciencia, el ego y la memoria siguen funcionando en el lado 2 con otras reglas. El lado 2 siempre está activo, ya sea en el lado 1 ya sea en el lado 2. No puede estar parado (inconsciente), las reglas, el mecanismo de funcionamiento de los sueños están basadas en su realidad ontológica, el lado 1 es un lado hostil, de supervivencia por la vida, con interacción con otros cuerpos, el lado 2 por el contrario es muy diferente, no hay posibilidad de contacto con nada más, no hay lucha por la vida con nada ajeno a uno mismo, el único peligro es su posible desaparición. Existe la memoria y el ego que no puede dejar de funcionar, el mecanismo de ese funcionamiento produce sueños (autohistorias), en base a mi propia experiencia onírica he deducido que en el sueño hay un acceso a la memoria con aleatoriedad condicionable, es la base de la creación de una historia, la creatividad es muy importante, es inherente al mecanismo. En vida del cuerpo ese mecanismo es, como digo, condicionable por las circunstancias de la existencia, traumas, impresiones, aficiones, etc., condicionan el acceso aleatorio a la memoria para crear una historia en forma de sueño, y cuando digo historia, tengo en cuenta la frase del dibujante de comics Moebius que dijo: “Una historia no tiene que ser como una casa, con su puerta para entrar, sus ventanas para ver el paisaje y su chimenea para el humo... También es perfectamente imaginable una historia en forma de elefante, de campo de trigo o de fuego de bengala.” En mi caso son recurrentes los sueños con libros, para mí son una pasión. Después de la muerte del cuerpo, la condicionalidad se va perdiendo poco a poco (aunque el trauma de la propia desaparición del cuerpo puede durar), hasta llegar a una fase de aleatoriedad pura en el sueño, ya no hay motivo para elegir una parte de la memoria en lugar de otro, esto lleva al máximo a la capacidad creativa. Tras la muerte tendremos nuestros mejores sueños, ¿Cuánto durara esta etapa? Quizás millones de años, en la actualidad todas las personas muertas sueñan simultáneamente. Es posible que esta realidad ontológica del lado 2 desaparezca, se disgregue en componentes que destruyan el mecanismo onírico. 
TEORIA ONIRICA II
 Las llamadas enfermedades mentales, o los comportamientos aberrantes, propios de asesinos, pederastas, etc., intentan ser explicados desde la luz de la farola que da el cerebro, mezclando lo innato y la educación recibida junto con las condiciones de vida desarrolladas por el sujeto en cuestión. Desde nuestro posicionamiento, que en una primera aproximación podría calificarse de dualista, porque remite como mínimo a dos materialidades distintas pero conectadas durante una fase de su existencia, no podemos descartar un mal funcionamiento del lado 2, de la materia que sostiene el yo y la memoria, debido a defectos en su estructura (vuelvo a recordar que hablamos de algo material y no espiritual), dado que esa estructura está formada por unos componentes en interacción que pueden estar “estropeados” en sí mismos o ser deficiente la conexión entre ellos. Esto nos pondría delante del dilema de si esa materia genera un modelo de estructura, que sería algo así como un promedio de resultado de todos los existentes dados, aquí proponemos esta tesis en comparación con los resultados que da la experiencia con respecto a la parte del lado 1 que llamamos cuerpo. El “modelo” de cuerpo sería un animal que tuviese todos sus órganos intactos y fuese viable para la vida, está claro que en muchas ocasiones se presentan variaciones de este modelo, algunas incompatibles para la vida. Lo mismo ocurrirá en el lado 2 a su nivel ontológico. Habría un sustrato, una base, unas condiciones mínimas que darían como resultado un modelo de estructura en el lado 2, también muchas variaciones de ese modelo. Sería la unión de esto proveniente del lado 2 más lo proveniente del lado 1 lo que daría como resultado el conjunto conformado en la totalidad del animal. Por todo ello las llamadas enfermedades mentales o los comportamientos enfermos moralmente podrían tener más de una causa, al no abordar el lado 2 no se podrían solucionar todos los trastornos con las intervenciones dadas solo en este lado material. Los conceptos de buen o mal funcionamiento en este nivel son equívocos, incluso si usamos el concepto de funcionamiento viable (recurrente en el tiempo), por ejemplo, un comportamiento viable en el lado 1 seria sería aquel que permite la existencia del animal, a este nivel, un comportamiento suicida supone la inviabilidad del sujeto en el lado 1, pero una cosa así no existe en el lado 2, no te puedes suicidar en este lado, ni siquiera existe una cosa parecida a la conciencia del lado 1, solo un mecanismo que fabrica sueños de manera continuada. Sin conciencia no puede haber juicio moral o ético, pero es que además en base a lo expuesto, el comportamiento humano tiene unos fundamentos ontológicos ajenos a la voluntad, el juicio moral tendría sentido con la existencia de un alma espiritual dueña de sí misma a la que fuera posible achacar un mal comportamiento, la realidad es bien diferente, el comportamiento, cuya base principal se encuentra en el lado 2, depende de determinados ensamblajes ontológicos, que aun en este nivel se le puede seguir llamando mecanismos. 
“El sueño constituye una emancipación del espíritu del poder de la naturaleza exterior, un desligamiento del alma de las ligaduras de la sensualidad” Schubert. Citado en La interpretación de los sueños 
LA FUNCION DEL EGO TRAS LA MUERTE 
Como se ha expuesto, el ego tras la muerte se reduce a un mecanismo que construye historias en forma de sueños. Todas las demás funciones del ego, propias de su conexión con el lado 1 y enfocadas a la supervivencia, desaparecen. El ego en el lado 2 no tiene que defenderse de nada, ni trabajar ni tomar ninguna decisión, simplemente es un mecanismo que en base a la memoria monta sueños. Por lo tanto podríamos decir que es un ego sin sentimiento de ego, un ego que vive solo como exterioridad. La distinción dentro fuera se da en el juego conexión lado 1 y lado 2, todo lo existente en el lado 1 (incluso el propio cuerpo) es externo al ego, cuando eso desaparece queda solo la “interioridad” del lado 2. Pero esa interioridad no es un ensimismamiento del ego, como solo existe el ego y su memoria y las historias que construye, ese ego se convierte en personaje de sueño, en acción de sueño, cualquier matiz autorreflexivo solo puede darse como componente de una historia/sueño. Es una vida (o media vida) mecánica, casi cinematográfica. Sobre la definición de materialismo como negación de los vivientes no corpóreos dada por Bueno, ¿podríamos decir que el ego separado del cuerpo del lado 1 está vivo? Evidentemente el ego del lado 2 no es corpóreo, pero no es espíritu, es una forma de materialidad de la que desconocemos casi todo. Cuando un sujeto humano en estado de coma, se le considera vivo, sea el coma reversible o no, su ego en el lado 2 también está vivo aunque sin soporte corpóreo en ese momento. Cuando el cuerpo en coma fallece deja de estar vivo, pero esa cualidad no la pierde el ego del lado 2, aunque definiéramos la vida plena solo como la asociación total de los dos lados, no podríamos decir que el cuerpo en coma está muerto ni que su ego en ese momento este muerto, quizás podríamos decir que ambos están medio vivos. Por lo tanto el ego que se asocia con su cuerpo vivo se le debe dar alguna cantidad de vida, hasta que desaparezca, si es que lo hace.
 EL LADO 2 COMO CINTA VIRGEN EN MOVIMIENTO 
En reiteradas ocasiones he utilizado el símil de la cinta virgen en movimiento para explicar el funcionamiento de los ocupantes del lado 2, el yo y la memoria. Quiero ahora especificar un poco más esta comparación. Caeríamos en el ámbito del eternalismo si pensáramos en una cinta terminada de grabar donde todo su contenido está dado de una vez y puede reproducirse cualquier fragmento a voluntad. Este no es el caso, la cinta virgen ha de entenderse como un “espacio ontológico” material con capacidad de fijar de alguna manera las impresiones que se reciben de los órganos de los sentidos que habitan en el cuerpo humano en el lado 1, la naturaleza de esta fijación está abierta a discusión. Como se sabe Bergson defiende que la fijación es total y permanente, es decir se almacena todo lo vivido fielmente, aunque no se tenga acceso voluntario a esa información almacenada. Quizás este almacenamiento no sea total y su recuperación no sea totalmente fiable. No entraremos ahora en eso. El yo puede pertenecer a esta misma materialidad o ser otra materialidad asociada a ella, en cualquier caso la relación está clara, el yo se forma nutriéndose de las experiencias que provienen del lado 1 y de la memoria. Debe quedar claro que la estructura ontológica del yo, la base material, está dada de antemano, es en esencia un movimiento, una duración, pero esta vacía, no tiene contenido, cuando al nacer un ser humano o animal que tenga cerebralmente el mecanismo mecánico-cuántico de enlazar el lado 1 y el lado 2 (y es precisamente la calidad y complejidad de esta función la que luego se refleja en el nivel intelectual y de conciencia y autoconciencia de que dispondrá el ser resultante), el yo empieza a rellenarse, a formarse, a crecer, a la par con el contenido de la memoria, atravesando todas las etapas de desarrollo animal o humano. El yo sería el movimiento que una cinta de casete necesita para grabar y el presente sería el momento justo actual de la grabación antes de entrar al almacén de la memoria, es decir el instante en que una parte de la cinta toca el cabezal magnético. En la vida real el movimiento es algo exterior a la cinta, lo proporciona el motor del radiocasete, en el plano ontológico este movimiento es interno al yo, es inherente a su naturaleza. Esto en el lado 1 se traduce en la atención a la vida, al devenir continuo del cuerpo en este lado 1 se acopla perfectamente a esa necesidad de movimiento del yo (a esa duración), en la vigilia, en el dormir esto se traduce en los sueños, donde el yo dormido adapta ese movimiento inherente en forma de historias/sueño, con una base extraída de la memoria y una fuerte dosis de creatividad, que en ocasiones genera historias absurdas (a nuestros ojos despiertos), pero que siempre manifiestan esta necesidad de movimiento. 
CREATIVIDAD 
El sueño es una fase de la creatividad, como lo es la existencia de todos los seres vivos en la Tierra, el yo mismo seria otra fase de esa creatividad, un yo pleno en el cuerpo y mermado tras la muerte en una faceta onírica que seguramente desaparezca totalmente con el tiempo. La creatividad condicionada pero en ocasiones muy intensa que revelan los sueños es una manifestación de esa creatividad que revela la existencia. La creatividad en el lado 1 está fijada por el tipo de materia en la que se plasma lo que limita sus posibilidades, esto no sucede en el lado 2, la escasa fijación de este lado favorece al máximo la creatividad, como una masa de plastilina que remodelamos con figuras nuevas diariamente. Dos citas al respecto: “Porque todo ser que sea sólo inteligencia, vive impasible entre los inteligibles con una vida puramente intelectiva y se queda allá por siempre, pues en él no hay tendencia ni deseo; pero el ser que, estando a continuación de aquella inteligencia, conciba además un deseo, en virtud de la añadidura de este deseo avanza ya más adelante, por así decirlo, y deseando poner orden conforme a los seres que vio en la inteligencia, como fecundado por ellos y sintiendo angustias de parto, se afana por producir y crea.” Plotino, Enéadas, 2º volumen pág. 159. “En toda teoría filosófica hay algo último que es actual en virtud de sus accidentes. Sólo entonces es susceptible de caracterización a través de sus plasmaciones accidentales, pues al margen de esos accidentes carece de actualidad. En la filosofía del organismo ese algo último se llama “creatividad” y Dios es su accidente primordial e intemporal.” Proceso y realidad. A. N. Whitehead, pág. 85. 
VARIOS 
Hoy mientras soñaba he sido “consciente” de ello, ¿cabe la posibilidad de algo parecido post mortem? Es decir, puede que durante uno de los sueños tras la desconexión del lado 2 del lado 1, al igual que ocurre cuando los sueños, ocurre con esas zonas conectadas, el ego sea consciente del hecho de la muerte de su cuerpo y de estar solo soñando, aunque sea por un breve periodo de tiempo. ¿Qué ocurriría entonces? No puedes “despertar” al lado 1, ni es el mundo onírico del lado 2 lugar propicio para reflexiones, consciencias ni cosas parecidas, no hay lugar para filosofías, la “realidad” post mortem está dada: soñar. Soñar como mecanismo propio de acciones materiales mientras estas duren y mantengan las características necesarias para realizar dicha función. No hay filosofía ni conciencia post mortem. 
Cuestiones que resuelve nuestra propuesta ontológica. Todo el asunto de la inteligencia artificial, solo hay mente cuando en un cerebro se desarrolla el mecanismo de unión L1 y L2, todo lo demás son imitaciones de la mente. Todo el tema de la localización de la conciencia en el cerebro y desconexión de esta por anestesia, etc. Esa sensación de verbalización de los pensamientos en nuestra cabeza, expresión de algo previo no verbal, queda explicado por nuestra teoría, como el flujo lado 2 conexión lado 1, en el lado 2 el proceso no incluye el lenguaje, pero es el núcleo, el origen de lo que después entendemos con “palabras “ mentales. 
¿Cesa la memoria tras la muerte del cuerpo de guardar recuerdos o puede almacenar los sueños? Ambas posibilidades están abiertas a consideración, por una parte si planteamos que la memoria es un auxiliar imprescindible para la existencia humana, con la muerte del cuerpo esta necesidad desaparecería. El lado 2 desconectado del lado 1 es autosuficiente y aislado, no tiene que luchar contra nadie por la existencia, un aumento de la memoria es esas circunstancias solo aumenta la variedad de los sueños futuros, pero no se necesita para preservar su existencia. Por otra parte, en vida del cuerpo, recordamos los sueños y los incorporamos a la memoria, por lo que este proceso puede seguir dándose tras la muerte del cuerpo. 
“Nos consolaremos pensando en que nos vemos obligados a construir en las tinieblas” La interpretación de los sueños. S. Freud 
 FINAL 
 Los desarrollos ontológicos aquí supuestos son una ínfima parte de la totalidad de desarrollos ontológicos que han sucedido y cuya naturaleza desconocemos absolutamente. A pesar de ello fijamos un esquema, ya sea el plotiniano (Uno, Inteligencia, Alma, Mundo) ya sea el buenista (MOG, géneros de materialidad, Ego), pues es como lo imaginamos desde nuestra perspectiva fenoménica. Está claro que el esquema real puede ser muy diferente a nuestras propuestas. 
ANEXO DEL 20 DE OCTUBRE DE 2022
Para el caso de la pérdida de memoria de los sujetos por culpa de un accidente o enfermedad, ya sea reversible o irreversible. Cuando alguien tiene un accidente y pierde temporalmente la memoria ¿en qué situación ontológica se encuentra según nuestra propuesta del MOO? El accidente provoca la desconexión parcial entre el Lado 1 (cerebro corpóreo) y el Lado 2 (yo+memoria), el sujeto accidentado y privado de memoria puede seguir teniendo una conducta operatoria si su cuerpo se lo permite, comer, hablar, moverse, etc., no tiene acceso a información como su nombre o historia personal, es un yo sin recuerdos, podemos deducir de esto que como mínimo existen dos formas de yo, el básico operatorio sin memoria y el yo “normal” con recuerdos, lo que nos hace pensar que la “conexión” L1 y L2 mecánico-cuántica  con el yo básico, es más general, menos especializada y fácil de establecer que con el yo con memoria, por lo que es más difícil de perder. Dado que con el tiempo se restablece la conexión total y se recupera la memoria, esta se habría conservado en alguna parte, dentro del cerebro en la propuesta emergentista o en el Lado 2 según nosotros.
La unidad del yo del Lado 1, enfocada a la supervivencia no existe en el Lado 2, allí solo hablamos de actividad desarrollada en forma de sueño, dado que la supervivencia está garantizada sin necesidad de realizar ninguna operación y no se necesita un yo que tome decisiones. Esto confirmaría algún tipo de separación ontología entre el yo y la memoria.

 SIGNIFICADOS DE ABREVIACIONES 
Términos de Gustavo Bueno E Ego trascendental MF Materialismo filosófico M1, M2, M3 Géneros de materialidad Mi Materia ontológico especial M/MOG Materia ontológico general Términos míos MOO Materialismo ontológico onírico L1 Lado 1 L2 Lado 2 ST Sujeto total 
EDICIONES DE LOS LIBROS CITADOS 
Bergson y el problema de la creación, Antonio Dopazo Gallego, Pre-textos 2018. Duración y simultaneidad, H. Bergson, Ediciones del Signo 2004. El moblaje del mundo, Mario Bunge, Gedisa 2011. El pensamiento y lo moviente, H. Bergson, Editorial Cactus 2013. El valor de los sueños, Klaus Wilhelm, Mente & cerebro 100, enero/febrero 2020. Enéadas, Plotino, Gredos 2015, dos volúmenes. Ensayos materialistas, Gustavo Bueno, Taurus 1972. Historia de la idea de tiempo, H. Bergson, Paidós 2018. La interpretación de los sueños, Sigmund Freud, Planeta-Agostini, enero 1985. Las teorías de los campos de fuerza, W. Berkson, Alianza Universidad 1981. Libro del desasosiego, F. Pessoa, Seix Barral, diciembre 1985. Materia y memoria, H. Bergson, Editorial Cactus 2016. Proceso y realidad, A. N. Whitehead, Atalanta 2021. Sueño y procesos cognitivos, varios autores, Editorial Síntesis 1996. Symploké, Bueno, Hidalgo, Iglesias, Ediciones Júcar, 1989.

martes, 18 de septiembre de 2018

ESBOZOS DE GUSTAVO BUENO EN HENRI BERGSON





















ESBOZOS DE GUSTAVO BUENO EN HENRI BERGSON
Fermín Huerta Martín

De una entrevista a Gustavo Bueno del 01-09-2014 en El Mundo:
“Un verdadero pedagogo y maestro, que se interesaba por los discípulos. Me dijo: "Tiene que leerse este libro", y me dio La evolución creadora, de Bergson. Y fue el gran libro que leí en primero de carrera. Me puso al día.”
De otra entrevista a El Foro, octubre 2000:
“En el primer curso este profesor me invitó a su casa –esto era una reminiscencia de las universidades del siglo pasado, aunque éramos muchos, después de la guerra ya había cursos de 300 o 400–, y como me había estudiado y vigilado para ver por dónde iba yo, me aconsejó leer un libro ya que me iba a interesar muchísimo. Este libro era La evolución creadora de Bergson, que me pasé leyendo todo el verano y me descubrió un nuevo horizonte.”

La tarea de comparar dos sistemas filosóficos extensos y complejos como los de Henri Bergson y Gustavo Bueno me resulta desproporcionada para mis fuerzas por no decir inabarcable, aquí solo pretendo dar unos esbozos de algunas coincidencias que he encontrado mientras leía la obra de Bergson, en especial mientras leía La evolución creadora. Como reflejan las citas que encabezan este artículo Bueno leyó a Bergson de muy joven, es difícil saber cómo influyo esta lectura en el desarrollo de su pensamiento filosófico. Aquí me limito pues a recoger las coincidencias en determinados aspectos de sus obras, Bergson ha sido para mí todo un descubrimiento como filosofo en los casi dos años que he dedicado a leer su obra. Gustavo Bueno es (junto con Mario Bunge) un maestro filosófico total. Alguien a quien he criticado mucho y admirado más. Desgraciadamente no pude conocerlo en persona, recientemente he tenido la satisfacción “sustitutiva” de conocer a su nieto Lino Camprubí y a su mejor discípulo Javier Pérez Jara, mientras escuchaba a Javier cerré los ojos y exceptuando su acento andaluz, era a Gustavo Bueno a quien escuchaba.
De forma general entre Bergson y Bueno habría unas semejanzas básicas fruto de sus estudios y profesión, ambos estudiaron filosofía y fueron profesores de filosofía, ambos fueron estupendos oradores, de Bueno es fácil comprobar esto por sus numerosas grabaciones, de Bergson hay testimonios de ello, como el que da J. Chevalier en su libro Conversaciones con Bergson donde dice:
“El choque provino del contacto que tomé con el hombre en sus cursos. Desde el año 1901, en efecto, seguí con asiduidad las conferencias que daba Bergson en el Colegio de Francia. Una multitud enorme se apretujaba alrededor de la cátedra en la que el maestro hablaba del origen de nuestra creencia en la causalidad, de los conceptos, de la idea de tiempo, de Plotino, de Descartes. Se encontraban allí filósofos y sabios, jóvenes sobre todo, muchos jóvenes, ávidos de aprender y de actuar, como ese Charles Péguy a quien veíamos con su esclavina, bebiendo las palabras del maestro que le enseñaba a no pensar todo hecho, sino a pensar a medida. Se encontraban allí también hombres fatigados por una larguísima opresión intelectual, y mujeres, en gran número, atraídas por el éxito, pero tan interesadas por estas altas cuestiones, y esforzándose, como se ha dicho, “por comprender una parte de ellas con su espíritu y adivinar el resto con su corazón”. La persona del conferenciante no era extraña a su éxito: un silencio descendía a la sala, un secreto estremecedor se apoderaba de las almas cuando se le veía aparecer sin ruido en el fondo del anfiteatro y sentarse bajo la lámpara discreta, las manos libres y ordinariamente juntas, sin una nota, con su frente enorme, bajo la cual el rostro aparecía como en escorzo, sus ojos claros bajo las cejas frondosas , y sus rasgos delicados , que hacen resaltar el poder de la frente y el resplandor inmaterial del pensamiento. La palabra es lenta, noble y regular como lo es su escritura, de una extraordinaria seguridad y de una sorprendente precisión, con entonaciones afectuosas, musicales, y una especie de aspiración que le da un matiz de coquetería. La forma es de una perfección absoluta, tan perfecta que apenas se percibe su arte y parece completamente natural: es la de un filósofo que estima que la filosofía, en sus más profundos análisis y en sus más altas síntesis, viene obligada a hablar la lengua de todo el mundo. Pero, ¡qué profundidad en esta sencillez! Hechos sacados de la ciencia o de la observación interior, imágenes tomadas de la vida familiar, de la naturaleza o del arte, ilustran constantemente el pensamiento sutil y matizado del filósofo: las aprehendemos, creemos aprehenderlas, pero cada una de estas imágenes, lo mismo que cada uno de estos hechos, tiene, si podemos hablar así, trasfondos e implicaciones múltiples (…) Lo que sus libros no me habían dejado comprender, ni siquiera sentir, eso mismo me lo revelaban el contacto con el hombre y su palabra.”
Mi acceso a Bueno fue por su palabra, tuve la necesidad de leerlo después de verlo en televisión, sus apariciones televisivas fueron para mi acontecimientos casi mágicos, en la época anterior a  su difusión en Internet recuerdo que tenía una cinta de VHS siempre preparada para grabar por si aparecía el, después veía esas grabaciones con verdadera pasión y satisfacción. Fueron sus palabras las que me llevaron a sus letras.
Hay otra curiosa semejanza entre ambos, aunque no eran católicos sentían un gran respeto por el catolicismo. Aunque Bueno fue educado en el catolicismo, posteriormente desarrolló el modelo de ateísmo más potente que conozco, para luego, sin abandonar su ateísmo esencial total, volverse muy comprensivo y tolerante con el catolicismo (demasiado para mi gusto como deje claro en algunos artículos). Por su parte Bergson fue educado en el judaísmo y terminó muy cercano a la fe católica, aunque lo hizo con muchos matices y muy a su manera (una manera curiosa y peculiar).
Ambos intervinieron en los asuntos de su tiempo en la manera de sus posibilidades. También hay diferencias notables y algunas injustas, Bergson fue Premio Nobel y Bueno no fue Premio Príncipe de Asturias. Bueno escribió mucho más y construyo un sistema filosófico completo, Bergson fue menos sistémico pero igual de profundo.
Las posibles coincidencias de sus obras las he resumido en tres apartados uno dedicado a las semejanzas entre el Dios de Bergson y la Materia ontológico-general  otro entre el “cono de Bergson” y el segundo genero de materialidad y un tercero que engloba varios temas.
DIOS-MOG
Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia.
“¿Qué existe de la duración fuera de nosotros?  El presente solamente o, si se prefiere, la simultaneidad. Sin duda las cosas exteriores cambian, pero sus momentos no se suceden más que para una conciencia que se acuerda de ellos. (…) No hay, pues, que decir que las cosas exteriores duran, sino más bien que hay en ellas alguna inexpresable razón en virtud de la cual no podríamos considerarlas en momentos sucesivos de nuestra duración sin registrar que han cambiado. Por lo demás, ese cambio no implica sucesión.”
Javier Pérez Jara en De la Física a la Metafísica: cuestiones sobre Teología Natural, Mecánica Cuántica y Cosmología. Publicado en el nº 72 de El Catoblepas:
“Empecemos, entonces, diciendo que el tiempo, desde el materialismo filosófico, es, básicamente, la medida de unos movimientos respecto de otros movimientos tomados como «reloj» (esta definición nos lleva, por tanto, a que sólo podríamos hablar de un tiempo universal si hubiera un «reloj universal»). El devenir es la codeterminación jorismática de los contenidos de una multiplicidad. ¿Cuándo hay devenir? Cuando los contenidos de una multiplicidad no se codeterminan «instantáneamente», sino que van codeterminándose sucesivamente (esto es, según un «jorismós»). Pero el devenir en el Universo está visto desde nuestros «filtros mundanos», ontológico-especiales, dados en función de la dialéctica entre los géneros de materialidad M1, M2 y M3. Es decir, el devenir de la materia cósmica no es un devenir indeterminado, sino métricamente establecido «según un antes y un después», por decirlo al modo de Aristóteles. Dicho de otro modo: es un devenir temporalizado, dado a nuestra escala operatoria y métrica. Por eso carece de sentido aplicar el tiempo a la materia ontológico general, en tanto en ella no podemos medir unos movimientos respecto de otros, sencillamente porque no podemos operar con sus cauces materiales, y éstos nos son enteramente indeterminados positivamente. Esto no significa que la materia ontológico general, al serle negada la temporalidad, por su carácter mundano, haya de ser concebida como una multiplicidad pura inmutable, «eterna», porque las ideas de inmutabilidad y eternidad son ideas metafísicas y contradictorias, como hemos defendido en otras ocasiones. Y, ad hominem, si la materia ontológico general fuese inmutable, entonces no podría haber surgido el Mundo. Cursos materiales en alguna forma de devenir tuvieron que confluir y codeterminarse para dar lugar a la conformación del Universo y de los sujetos operatorios humanos y animales. Pero sería gratuito, o en todo caso no habría fundamentos positivos, para pensar este devenir «según un antes y un después», porque como hemos dicho, las mediciones diacrónicas suponen las operaciones del sujeto operatorio midiendo unos movimientos primogenéricos respecto de otros, tomados como reloj. Unos movimientos, además, de materialidades holóticamente conformadas; es decir, en la forma de todos efectivos jorismáticos.”
La energía espiritual.
“Ni la materia ni la conciencia se explican por sí mismas. (…) Todo pasa como si una inmensa corriente de conciencia, en la que virtualidades de todo tipo se penetrarían entre sí, hubiera atravesado la materia para arrastrarla hacia la organización y para hacer de ella, aunque fuera la necesidad misma, un instrumento de libertad.”
Diccionario filosófico de Pelayo García
“Contemplados desde M, los tres géneros de materialidad constitutivos del mundo no tienen por qué aparecer como “mundos megáricos” aunque yuxtapuestos, sino como “dimensiones ontológicas” de un único mundo empírico que se implican mutuamente y, en particular, con el “elemento animal” –segundogenérico– de este mundo (mucho más que de un “principio antrópico” hablaríamos de un “principio zootrópico”). Tendría incluso algún sentido ver a los contenidos del mundo como “refracciones” de los contenidos de M, con lo que contribuiríamos al menos a debilitar la tendencia a subsumir los contenidos terciogenéricos en el segundo género, como si fueran un subproducto suyo. En efecto, cuando consideramos los tres géneros desde la perspectiva de los sujetos operatorios (que convergen en un punto E, que no es trascendental en virtud de ciertas funciones a priori de su entendimiento, sino en virtud del propio ejercicio, in medias res, de los sujetos operatorios) los contenidos terciogenéricos tenderán a ser puestos bajo el severo control de M2, por cuanto éste aparece en su génesis. Pero cuando los consideramos desde la perspectiva de M, estos “canales genéticos” pueden desvirtuarse, de suerte que M3 pueda pasar a verse como una “refracción” de “algo de M” en cuanto a su estructura, independientemente de su génesis.”
Conversaciones con Bergson J. Chevalier
“Sobre la naturaleza de esta fuerza creadora, la vida no puede enseñarnos nada. Habrá que llegar a ella por conocimientos de otro orden (…) dándonos luces sobre una realidad exterior  y superior, que ella percibe”
“Partir de Dios para ir a las cosas. Tal es sin duda el método de Spinoza. Y, más generalmente, puede verse en él el método verdadero. Pero éste no es mi método (…) porque nunca parto de Dios como si fuese dado (…) es siempre de las cosas de donde debe partirse, y de los problemas que ellas plantean.”
Ensayos materialistas
“La Ontología general la entendemos como el análisis de la Idea general de Materia (M). Suponemos, desde luego, que esta materia no podría ser pensada en sí misma, fuera de contexto de la propia realidad material que nos es dada en el Mundo —la materia cósmica, que se distribuye en los Tres Géneros M1, M2 y M3 (ver Ensayo II). Por consiguiente, la Idea "M" de Materia ontológico-general solamente puede entenderse en el contexto del Mundo (Mi= {M1, M2, M3}) y entenderla como una Idea que ha sido dialécticamente construida (históricamente) a partir del regressus de ese mismo universo.
Esta afirmación equivale a postular que la Idea de Materia general (M), como idea crítica, es indisociable de su propia génesis como idea, es decir, que no podemos asumirla como una cierta "representación noemática" que nos pusiese en presencia de una cierta realidad, como si fuese posible entregarnos a ella en sí misma, en lo que se nos da. Es necesario, en todo momento, restablecer el circuito entre el "contenido noemático" de la Idea filosófica de Materia, y su constitución "noética", histórica. En esto consiste precisamente la crítica y, eminentemente, la crítica filosófica. La constitución histórico-dialéctica de una Idea no puede ser considerada, por tanto, como un aspecto interesante, pero externo a la Idea misma: esa constitución no es tema de erudición histórica, sino que pertenece a la estructura interna de la Idea.”
La evolución creadora
“Llegaríamos así hasta las moléculas, cuyos fragmentos están hechos; hasta los átomos, constitutivos  de las moléculas; hasta los corpúsculos  generadores de los átomos;  hasta lo “imponderable”, en cuyo seno se forme acaso el corpúsculo por un simple torbellino.”
Materia y racionalidad: sobre la inexistencia de la Idea de Dios. Javier Pérez Jara
“Nuevamente aquí la cuestión del «origen», si cabe hablar así, se pierde en el «abismo insondable» de la materia ontológico general.”
CONO DE BERGSON-SEGUNGO GENERO DE MATERIALIDAD
Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia
“Inclinación del hombre a atribuir ciertas formas de ser propias de los objetos físicos del mundo exterior a los hechos psíquicos de la conciencia. La presunta intensidad y multiplicidad que se atribuye a los hechos psíquicos no tendría otro origen que una indebida espacialización, obrada por la mente, de algo tan exclusivamente temporal y ajeno al espacio como los hechos de la conciencia”
Diccionario filosófico de Pelayo García
“Segundo Género de Materialidad (M2)
Género ontológico [72] que acoge a todos los procesos reales, dados antes en una dimensión temporal que espacial, dados en el mundo como “interioridad”: las vivencias de la experiencia interna en su dimensión, precisamente interna (por ejemplo, los “ensueños”). El “dentro” no tiene por qué ser pensado como subjetividad en el sentido sustancialista.”
Conversaciones con Bergson J. Chevalier
“Tengo dificultad para creer que nuestra alma sea creada ex nihilo por la fusión de dos semicélulas. La solución de este difícil problema podría encontrarse quizá en la distinción entre el alma psíquica y el alma razonable: ésta sería creada en ocasión de la otra; pero la otra, el alma psíquica, preexiste en cierta medida.”
Principios y problemas abiertos del materialismo discontinuista. Javier Pérez Jara
“Si se pusiese entre paréntesis a M, y se identificase nuestro Universo antrópico con el Universo absoluto, el problema de la génesis de M2 en un organismo solo podría  tratar de resolverse apelando a esquemas emergentistas o reduccionistas. M2 no solo depende enteramente de M1 y M3, sino también de otros contenidos y fuerzas desconocidas que desbordan la escala antrópica de nuestro Universo (Mi).”
Conversaciones con Bergson. J. Chevalier
“En lo que concierne a la inmortalidad del alma, o al menos a su supervivencia, creo firmemente en ella: los hechos me la han manifestado como altamente probable”
Principios y problemas abiertos del materialismo discontinuista. Javier Pérez Jara
“¿Qué ocurre con los contenidos psíquicos en la muerte cerebral? El materialismo filosófico no puede aceptar ni que pervivan ni que se aniquilen”
VARIOS
Conversaciones con Bergson. J. Chevalier
“Lo real se me aparece como una selva inmensa, erizada de muchos obstáculos, a través de la cual el investigador, semejante a un leñador, abre avenidas. Muchas de estas avenidas abocan a callejones sin salida. Pero ocurre alguna vez que dos de ellas se reúnen: entonces comienza a verse claro y de esta convergencia nace para el espíritu el sentimiento de la verdad.”
Las dos fuentes de la moral y de la religión
“Hemos hablado de “líneas de hechos” que tomadas aisladamente no proporcionan sino la dirección de la verdad, porque no van bastante lejos, al prolongar dos de ellas hasta el punto en que se cortan, se llega sin embargo a la verdad misma.”
Teoría del cierre categorial
“La identidad sintética, en cambio, incluye siempre diversidad y es operatoria. Tanto las verdades científicas, como las leyes científicas, en cuanto contenidos esenciales, en el eje semántico, resultan de procesos de confluencia operatoria que resuelven en identidades sintéticas. El concepto de verdad científica se define, en la teoría del cierre, por la identidad sintética.”
Conversaciones con Bergson. J. Chevalier
“La continuidad no es homogeneidad pura, unidad a la manera como la conciben los eleáticos. Denota un poder de creación, del cual se deduce una discontinuidad profunda, cuya señal debe encontrarse en lo real. De hecho, hay irreductibilidades entre los órdenes de lo real.”
Ensayos materialistas. Gustavo Bueno
“Pero las inconmensurabilidades entre los Géneros de Materialidad son la mejor palanca para rasgar, desde dentro, el monismo mundano que acecha desde el mismo momento en que la unidad del mundo es propuesta, y para poder elevarnos a una concepción genuinamente materialista —en el sentido crítico de la Ontología General—.Por ello, es desde aquí desde donde podremos intentar la comprensión transcendental del mundo en tres géneros de materialidad, la posibilidad de establecer esta división como una enumeración que no es meramente empírica.”
La evolución creadora
“O la filosofía no tiene nada que ver aquí o su papel comienza donde acaba el de la ciencia”
¿Qué es la filosofía? Gustavo Bueno
“El saber filosófico es un saber acerca del presente y desde el presente. La filosofía es un saber de segundo grado, que presupone por tanto otros saberes previos, «de primer grado» (saberes técnicos, políticos, matemáticos, biológicos...). La filosofía, en su sentido estricto, no es «la madre de las ciencias», una madre que, una vez crecidas sus hijas, puede considerarse jubilada tras agradecerle los servicios prestados. Por el contrario, la filosofía presupone un estado de las ciencias y de las técnicas suficientemente maduro para que pueda comenzar a constituirse como una disciplina definida. Por ello también las Ideas de las que se ocupa la filosofía, ideas que brotan precisamente de la confrontación de los más diversos conceptos técnicos, políticos o científicos, a partir de un cierto nivel de desarrollo, son más abundantes a medida que se produce ese desarrollo.”
Leer la obra de Bergson me ha devuelto al placer que antaño me produjo la obra de Bueno. Ambos son filósofos profundos, sugerentes, cautivadores, con una obra que merece leerse. Ignoro cuantos libros de Bergson leyó Bueno y en qué momento lo hizo (hubo una época en que creía  firmemente que Gustavo Bueno lo había leído todo y lo sabía todo), ignoro si esas lecturas influyeron en la construcción de su ontología.
Bueno y Bergson partiendo de un conocimiento profundo de la ciencia de su tiempo terminaron realizando una crítica al conocimiento científico. Dice Bergson en un texto delicioso El alma y el cuerpo: “Pero que tal o cual de ellos venga aquí a decirnos que es la ciencia, que es la experiencia la que nos revela un paralelismo riguroso y completo entre la vida cerebral y la vida mental, ¡ah no!, lo detendremos y le responderemos: sabios, sin duda pueden sostener esta tesis, como el metafísico la sostiene, pero ya no es entonces el científico el que habla en ustedes, es el metafísico. Ustedes simplemente nos devuelven  lo que les habíamos prestado. La doctrina que nos aportan, la conocemos: sale de nuestros talleres; somos nosotros, filósofos, los que la hemos fabricado; y es de la vieja, muy vieja mercancía. No vale menos  por esto, seguro; pero tampoco por esto es mejor. Denle lo que es de ella, y no vayan a hacer pasar por un resultado de la ciencia, por una teoría modelada sobre los hechos y capaz de moldearse sobre ellos, una doctrina que ha podido asumir, aún antes de la eclosión de vuestra fisiología  y de nuestra psicología, la forma perfecta y definitiva por la cual se reconoce una construcción metafísica.”
Gustavo Bueno hubiera suscrito esta afirmación de Bergson, es uno de los hechos distintivos de su materialismo en oposición por ejemplo al materialismo de Mario Bunge. Este hecho distintivo es fundamental para el conocimiento humano, la materia  ontológico-general es inaccesible para la ciencia y la anamorfosis  a la que va unida es propiedad de la filosofía, por el contrario la emergencia da una oportunidad a la ciencia (en principio). Este hecho distintivo que comparten marcó las ontologías de Bergson y Bueno, ¿es posible que el enfoque ontológico de Bergson influenciara en la conformación de la ontología materialista de Bueno? Los esbozos ofrecidos en este artículo van en la dirección de una respuesta positiva a esa pregunta.


Otros artículos míos sobre Henri Bergson:
Henri Bergson y la antinomia del tiempo
Henri Bergson y el eternalismo
Bibliografía de Henri Bergson en español
Los cursos de Henri Bergson