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viernes, 27 de junio de 2014

COHERENCIA ABORTIVA














COHERENCIA ABORTIVA

Fermín Huerta Martín

Intentando cumplir al menos con una de sus promesas electorales (dado que casi todas las demás promesas chocaron con la realidad económica evaporándose) el gobierno español actual del Partido Popular ha anunciado que quiere modificar la vigente ley del aborto. Uno de los objetivos de la nueva ley según el gobierno es “incorporar el mandato de la ONU para la no discriminación de las personas con discapacidad” aplicándolo a los concebidos no nacidos (CNN). Con la actual ley del aborto determinados casos de malformación, enfermedad incurable o anomalía fetal incompatible con la vida, podían ser objeto de aborto en los plazos legales. Para el gobierno esto supone una discriminación y  consideran su proyecto de ley “progresista”, un progreso con respecto a la ley actual que mantiene esa discriminación.
Un par de comentarios sobre el asunto:
Primero, aun cuando aceptemos que efectivamente se ha corregido una discriminación con la nueva ley, se mantiene sin embargo otra discriminación galopante, pues se mantiene el supuesto legal de aborto por motivo de violación. Esto implica una discriminación entre los CNN con o sin discapacidad fruto de relaciones sexuales consentidas y los CNN fruto de relaciones sexuales no consentidas. Porque si se quiere situar la protección al CNN como eje central de la nueva ley del aborto, está claro que el supuesto abortivo de violación rompe esa protección, pues el CNN fruto de una violación puede ser un feto sano perfectamente viable y es un hecho ajeno al propio feto viable, como es la violación, algo de lo que el CNN no tiene ninguna culpa, aquello que se esgrime como argumento para su eliminación. Si se abre la puerta a consideraciones de un tipo concreto ajenas al CNN para decidir sobre su supervivencia, ¿porque no ampliar estas con otros supuestos? Tendremos que esperar a la aprobación de la ley, pero se puede abrir un abanico de posibilidades según se interprete el supuesto de “grave peligro para la vida o la salud física o psíquica de la embarazada”, sobre todo en el apartado “psíquica”.
Segundo, la supuesta superación de esa discriminación no se da en el vacío cósmico, no es lo mismo el nacimiento de un CNN en una familia adinerada que en una familia obrera. Menos aún en una época en la que el mismo gobierno que impulsa esta ley (con muchas discrepancias entre sus propias filas) está recortando otra ley diseñada también para intentar evitar la discriminación que sufren las familias que acogiendo en su núcleo miembros “dependientes” no tienen suficientes medios para ello.
No quiero entrar en más profundidades sobre un tema al que ya dedique el artículo Gustavo Bueno y el aborto.
Es difícil no entrever las sotanas, oler el incienso que desprende el “espíritu” de esa nueva ley hecha por un gobierno que disfruta condecorando vírgenes por méritos policiales.
Recientemente en la coronación de nuestro nuevo Rey Felipe VI hemos podido ver la satisfacción del cardenal  Rouco Varela cuando el nuevo jefe del Estado español le besaba la mano y se reclinaba ante el (la imagen recoge el momento posterior a tal evento). En una misa televisada unos días después  de la coronación, en el canal de los obispos 13 TV, decía el párroco en su sermón refiriéndose a la coronación, sobre los dos objetos (símbolos) que aparecían en la ceremonia en el Congreso, la corona y el cetro, el cura decía algo así como que la corona estaba coronada con una cruz y la felicidad inundaba su ser entero. Los tentáculos eclesiásticos son alargados y su necesidad de satisfacción terrenal es casi infinita, aprovechando la coyuntura favorable de un gobierno afín que le va a dar una ley del aborto más cercana a sus posiciones y de un relevo en la jefatura del Estado (del que la Constitución dice que ninguna confesión tendrá carácter estatal) con el que se ha visualizado de nuevo su marca de empresa, la cruz en lo más alto de la corona del nuevo jefe del Estado, que se inclina y besa la mano del gran cardenal.
Cada cosa en su sitio.













sábado, 9 de noviembre de 2013

CARTA A FERMIN HUERTA


















Carta a Fermín Huerta

Francisco Aguilar Piñal



Como autor de “La quimera de los dioses”, creo que no sólo debo dar las gracias a Fermín Huerta por su detallada recensión de mi libro, sino también responder con algunas precisiones al comentario, para aclarar mi pensamiento sobre temas concretos.
1. “Círculos de trigo” como un misterio inexplicado, me da pie para rebatir mi supuesta candidez con argumentos de sensatez, sin acudir ni a la filosofía ni a la ciencia, que, por ahora, no han conseguido descifrar el misterio.
Cándido será quien acepte como solución al enigma el “fraude” o la “broma” de dos vejestorios como autores de esos “agroglifos”, como afirman en los enlaces de la reseña Ernesto Carrasco (dice que son “obra humana”) y Luis Alfonso Gámez (afirma que es “un negocio típicamente británico”) amparados por la web arp-sac.org. Ellos son los crédulos en la superchería. Como tantos otros que han escrito sobre el tema.
Llevo más de veinte años recopilando artículos y estudios sobre los dibujos en los campos de trigo y tengo la firme convicción de que, aunque hubiera algún bromista que pretendiera sacar beneficio, la inmensa mayoría de esos dibujos no se han podido hacer de forma chapucera. Todos (o casi todos) responden a unas ecuaciones matemáticas y geométricas de alta complejidad, precisos en los límites y distancias; algunos siguen los más sofisticados patrones fractales, que sólo pueden surgir de mentes superiores a las de simples bromistas (fuesen o no subvencionados para hacer declaraciones de autoría) que no empleaban para su fraude más que un tablón, unas cuerdas y linternas. (Fácilmente se rebate esta teoría con decir que no todos son círculos, hay también triángulos, cuadrados, líneas serpenteantes, etc.).

Nunca he calificado de sobrenaturales a tales fenómenos, sí de paranormales, puesto que se salen de lo normal. Tampoco, por supuesto, pienso en bromistas extraterrestres (aunque los ovnis no pertenezcan al campo de lo sobrenatural). Todavía no hay una solución científica, pero confío en que algún día la habrá. De momento, yo sólo descarto el fraude. ¿Tantos bromistas hay en el planeta como para que hayan aparecido tales fenómenos en Estados Unidos, Alemania, Suiza, Austria, Bélgica, Italia, Canadá, Rusia, Filipinas y Kazajstán? ¿Sabes que hasta en España aparecieron los círculos en junio de 1004 en Castellfollit, cerca de Manresa? Desde luego, los más bellos y sofisticados han aparecido al sur de Inglaterra, sobre todo en el condado de Wiltshire, y el sorprendente de Walkershill, un dibujo de geometría fractal, que no ha podido salir de unas manos humanas, mucho menos en unos pocos minutos, durante una madrugada.
No, amigo Fermín, no soy una mente brillante, pero tampoco cándida. No sé cuál es el secreto de estos “pictogramas”, pero que nadie me hable de bromistas nocturnos.
2. Ciencia. Creo que mi “optimismo” por los resultados científicos está más que justificado, a la vista de todo lo que se ha avanzado en el último medio siglo. Cuando hablo de Ciencia (con mayúscula) me refiero a todas las ciencias (excepto la teología, que no puede ser ciencia porque carece de libertad para la investigación, al estar sometida a unos dogmas intocables). Ciertamente ninguna ciencia en concreto estudia el “problema de Dios”, porque para ellas no existen los espíritus, que son una “invención humana”, una “fantasía sin fundamento real”.
Admito, con los grandes científicos materialistas de hoy que la “hipótesis de un Dios es innecesaria”, por la sencilla razón de que la ciencia última puede explicar todo lo que existe sin necesidad de una creación “ex nihilo”. Los avances cosmológicos, neurológicos o de física cuántica en los últimos años han sido tan espectaculares como desconocidos para el gran público. Por eso es tan necesaria la divulgación de tantos descubrimientos, que repelen instintivamente a la cultura recibida hasta hoy.
Sabemos que los grandes científicos del pasado, y muchos del presente, aún no han podido asimilar la idea de un universo (o puede ser que multiverso) increado. A los anteriores se les puede disculpar su creencia en un dios creador porque en su tiempo no existían los datos de que hoy disponemos. Pero a los científicos creyentes de hoy no se les puede disculpar, porque están obligados a conocer los avances de la mecánica cuántica y del nacimiento de la vida en un laboratorio científico.
3. Ateísmo. No me gusta el calificativo de “ateo” porque parece incluir en su concepción semántica un activismo proselitista de que carezco. Con mi actitud y mis escritos no pretendo convencer a nadie para que siga mi camino. Una persona que, como yo, es feliz no creyendo en ninguna otra vida después de esta terrestre, no debe buscar un “compañero de camino” creyente, al que, sin duda, le hará sufrir en el cambio de su fe.
El sentido de esta vida (aparte de la supervivencia) es la búsqueda de la felicidad (diga lo que diga el bueno de Bueno). Por tanto, ¿quién soy yo para apartar a nadie de su fe, si le hace plenamente feliz? Cada cual debe buscar la felicidad donde quiera, aunque esté tan equivocado como los creyentes en las cientos de religiones existentes, todas falsas. Pero mi postura es neutral: Libertad y respeto a toda conciencia que, a su vez, me respete, aunque no me comprenda.

Me defino como religioso no-creyente porque quiero distinguirme del ateo violento o del indiferente. Soy religioso porque no hay nada que más me interese que la religión, es decir, ese “meme” que, según Dawkins, desde la infancia se ha agarrado a mi cerebro como una garrapata a la piel del perro. He estudiado el tema religioso hasta el fondo, sin desfallecer, y mi conclusión ha sido La quimera de los dioses, que me he permitido dar al público por si hiciera algún bien en alguna conciencia timorata, incapaz de luchar contra lo aprendido.
Por mucho que lo afirmen los papas católicos, la fe y la razón son incompatibles. Nunca se encontrarán en el camino intelectual. Porque la fe es un “sentimiento” que no depende de la razón, el único atributo que nos hace humanos. La fe se basa en algo tan fraudulento como las “revelaciones” y las consignas de los eclesiásticos (seguir por este camino me llevaría muy lejos). En cambio, la razón me anima a aceptar las conclusiones científicas, empíricas, que me hablan de un mundo misterioso y eterno, sin necesidad de un Ser superior que lo creara (porque, ¿quién creó a ese Ser? La eternidad se puede predicar de algo o de alguien, sin solución de continuidad).
Lo mío no es agnosticismo, sino convicción en la imposibilidad de una existencia divina, porque así me lo enseña la Ciencia moderna, desde la cosmología hasta la física cuántica, no por deducciones filosóficas. Por eso puedo escribir (en la pág. 249) que “el ateísmo está fundamentado en la razón”, aunque debería añadir científica. El “ateísmo esencial total” de Gustavo Bueno tiene un poso espiritual que no se acomoda con el fundador del materialismo filosófico. Con el catedrático de Oviedo estoy muy de acuerdo en sus opiniones políticas, pero en cambio, soy deudor de Gonzalo Puente Ojea en sus opiniones sobre “el mito del alma” y sobre la falsedad de las religiones. Por lo demás, todos somos tan insignificantes que dentro de muy poco estaremos convertidos en un puñado de cenizas. Que sigas con salud.

sábado, 26 de octubre de 2013

EXTENSA INTRODUCCIÓN AL ATEÍSMO



















EXTENSA INTRODUCCIÓN AL ATEÍSMO

Fermín Huerta Martín


Con estas páginas quisiera contribuir a que, voluntariamente, abrieran los ojos para ver la verdad de la Ciencia y de la Razón.
Francisco Aguilar Piñal


A pesar de que al autor no le gusta la palabra ateo y se declara religioso no creyente, durante la lectura del libro La quimera de los dioses de Francisco Aguilar Piñal tuve la sensación de leer una interesante, documentada y extensa introducción al ateísmo. Por su variedad temática y su exposición asequible a un público no iniciado, resulta un libro muy recomendable para adentrarse por primera vez en los vericuetos del ateísmo, las abundantes referencias bibliográficas  pueden servir de guía para futuras lecturas o profundizar en cualquiera de las múltiples argumentaciones que sustentan sus opiniones. Comparado con otros libros que se podrían considerar de iniciación al ateísmo, cojo los tres ejemplos que tengo más a mano en mi biblioteca, Curso acelerado de ateísmo de A. López y J. I. Ferreras (79 páginas), Doce pruebas que demuestran la no existencia de Dios de S. Faure (92 páginas) y Ateos clandestinos de A. Izquierdo (192 Páginas), el libro que aquí nos ocupa muestra una diferencia, su extensión, 549 páginas. Nueve años de lectura tras su jubilación le han dado para mucho al autor que hace un despliegue de citas bibliográficas sencillamente impresionante. Quizás su extensión puede desanimar al lector perezoso pero asegura una iniciación más sólida y argumentada.
Un buen libro iniciático debe ser un puente, el primero que cruza un neófito (que a pesar de serlo ya ha tenido la inquietud de ponerse a andar) que le da acceso a un cruce de caminos con múltiples opciones de seguir avanzando, ese es el valor de las citas bibliográficas, dar la posibilidad al lector de profundizar en las cuestiones que le hayan parecido más interesantes. Por qué no nos engañemos, cuando uno lee por puro placer intelectual sin obligación académica, la lectura tiene que enganchar y satisfacer, de lo contrario se puede abandonar.
Afortunadamente el número de libros “ateos” se ha multiplicado en los últimos tiempos, hasta el punto de ser complicado seguir a todos los autores que en la actualidad tratan el tema, o la constelación de temas que involucran la palabra ateísmo. Sin embargo en esta ocasión me permito recomendar uno de ellos, que no cuenta con la publicidad de otros autores, que el autor ha publicado en autoedición y que merece la pena leer.
Tuve conocimiento del libro porque su autor tuvo la amabilidad de escribirme y preguntarme si lo había leído.
De su contenido, especialmente interesante y documentado me ha parecido el capítulo dedicado a El mito del alma y el dedicado a El dios bíblico. El capítulo dedicado a Jesucristo es un buen resumen de investigaciones mucho más extensas (por citar un ejemplo que yo he leído las de Gonzalo Puente Ojea), pero es una exposición que ha sabido mantener lo esencial de la crítica atea a este fenómeno y que como todo el libro contiene un impresionante despliegue bibliográfico que puede orientar en futuras lecturas.
Algunas posibles críticas al contenido del libro podrían ser estas:
Pienso que peca de optimismo cuando dice en la pág. 451: “La comprobación de la teoría de cuerdas dará la explicación a todos los “misterios” de la naturaleza”, hay misterios que no se resolverán aunque se compruebe la teoría de cuerdas o la gravedad cuántica de bucles, porque se encuentran en otro nivel ontológico, o es que la comprobación de alguna de esas teorías explicaría el paso del organismo unicelular al multicelular, por ejemplo.
Dice en la página 365 que la verdad solamente se puede encontrar en la Ciencia. Para empezar solo metafóricamente puede hablarse de Ciencia, lo que existe son ciencias determinadas, Física, Química, etc., que nos ofrecen datos (que suponemos verdaderos), pero la construcción que realizamos con esos datos que nos dan las ciencias ya no es ciencia, es filosofía (que también puede ser verdadera). La misma construcción que realiza en este libro, que le lleva al ateísmo, es una reflexión filosófica basada en los datos científicos, ¿Qué ciencia concreta sería pertinente para atacar el problema de Dios? Las cosmovisiones o concepciones del mundo solo pueden ser filosóficas, aunque las realicen físicos, antropólogos, etc.
Me ha parecido detectar una cierta candidez en algunos de sus comentarios relativos a hechos “paranormales” como la Qui-ja, o en una entrevista leída por Internet donde comenta el tema de los círculos del trigo, donde dice:
“El segundo de los misterios que me confunden es el de los “círculos” del trigo y maíz en las cosechas de tantas tierras y lugares diferentes. Es imposible el fraude humano.” Le recomiendo la lectura de estos enlaces:
http://www.escepticos.es/repositorio/elesceptico/articulos_pdf/ee_15/ee_15_los_creadores_de_circulos_de_cereal_reivindican_su_arte.pdf
http://www.escepticos.es/node/3038
Me parece equivocada su opinión:
“Desde un punto de vista filosófico, no me gusta la palabra ateo, porque la negación de Dios supone un conocimiento absoluto que no se tiene.”
Hay otras maneras de enfocar el asunto que no dependen de un conocimiento absoluto, que en el caso ateo sería imposible, si se exigiera lo mismo al creyente, solo podría creer aquel al que se le apareciese Dios de forma inequívoca, pero al ateo no le bastaría que no se le apareciese Dios para demostrar que no existe, pues siempre cabría esa posibilidad. Tanto el creyente como el ateo se basan en sus respectivas posturas de otros argumentos que la mera “comprobación”. De  aceptar esta opinión del señor Aguilar, la única postura posible seria el agnosticismo, que no deja de ser una apuesta por el desconocimiento (el agnóstico “desconoce” si Dios existe o no). El mismo autor de La quimera de los dioses, que confiesa haber sido educado en el catolicismo, de haber tenido en cuenta ese argumento, difícilmente hubiera podido pasar de su postura crédula a la de “religioso no creyente”. En cualquier caso no cuadra con su frase de la pág. 249 donde dice:”El ateísmo está fundamentado en la razón” o con lo dicho en la pág. 276: “En el cual la idea de un Dios, tal como se ha concebido hasta hoy, no tiene cabida”, o con este texto de la pág. 361: “Para ser ateo no es preciso ser marxista ni extremista de izquierda política. Basta tener un juicio medianamente crítico y libertad de pensamiento” o con esto de la pág. 532: “Nada hay más sagrado en el hombre que la libertad de conciencia, siempre tan perseguida y menospreciada. En mi caso, y en el de otros muchos, me ha conducido al ateísmo”, o con esto de la pág. 539: “Admito, pues, con la Ciencia, que la hipótesis de Dios es innecesaria”.
Basta leer la exposición de Gustavo Bueno sobre ateísmo esencial total que realiza por ejemplo en La fe del ateo, para entender este otro enfoque.
Termino con una lista de los errores que he encontrado en el libro, la edición en papel ya no es posible corregirla (si una posible reedición), pero teniendo en cuenta que existe una edición digital (más barata), esta si podría corregirse.
A veces escribe Internet con minúsculas (pág. 81) y otras con mayúsculas (pág. 99).
A veces escribe Ácido Desoxirribo-Nucleico (pág. 68) y otras ácido desoxirribonucleico (pág. 71).
Pág. 26, dice: más dos milenios atrás, debería decir: más de dos milenios atrás.
Pág. 106, desconsoladoras - desconsoladora.
Pág. 160, ver a hablar – ver o hablar.
Pág. 181, falta cerrar comillas después de: (como quieren hacerlo las religiones dogmáticas).
Pág. 183, al final de la hoja falta la G de Gili.
Pág. 186, falta un punto y seguido entre Jesús y Si.
Pág. 254, todo lo que hay es mi cerebro – todo lo que hay en mi cerebro.
Pág. 267, he venido abolir la ley – he venido a abolir la ley.
Pág. 268, Darrin M.McMahon - Darrin M. McMahon.
Pág. 310, 1874 – 1974.
Pág. 313, Pilles Kepel, La Yihad, Península 201 - Gilles Kepel, La Yihad, Península 2001. (Error en el nombre y en la fecha).
Pág. 358, falta punto y aparte después de hebreo.
Pág. 380, Milton Ash – MiltonAsh.
Pág. 394, falta punto y aparte tras “Vaticano)”.
Pág. 398, la mayoría de lo textos – la mayoría de los textos.
Pág. 399, textos agnósticos – textos gnósticos.
Pág. 420, del hebreo naz_r – del hebreo nazir.
Pág. 426, Richard Ambelain, Jesús o el secreto mortal de los Temparios - Robert Ambelain, Jesús o el secreto mortal de los Templarios. (Error en el nombre del autor y en el título del libro).
Pág. 427, Richard Ambelain, Jesús o el secreto mortal de los templarios - Robert Ambelain, Jesús o el secreto mortal de los Templarios. (Error en el nombre del autor y en la “T” de Templarios puesta en minúsculas).
Pág. 427, llega mis oídos – llega a mis oídos.
Pág. 429, ¡siete¡ - ¡siete!
Pág. 429, surgidos otros – surgido otros.
Pág. 445, Flp 2:6-9) – (Flp 2:6-9).
Pág. 447, de de las religiones – de las religiones.
Pág. 456, el la “cristianización” - la “cristianización”.
Pág. 463, priscialianismo – priscilianismo.
Pág. 463, del la “Gran iglesia” - de la “Gran iglesia”.
Pág. 463, desde que, consiguiera - desde que consiguiera.
Pág. 475, msma – misma.
Pág. 476, Yahvéh.. – sobra un punto y aparte.
Pág. 478, ¿”Cuál fue – comillas iniciales puestas como comillas finales.
Pág. 488, parta alta – parte alta.
Pág. 513, tal puerta?) – falta punto y aparte.
Pág. 543, autosugestionada que – autosugestionada de que.

lunes, 29 de abril de 2013

EL PROBLEMA MÁS IMPORTANTE DEL MATERIALISMO




















EL PROBLEMA MÁS IMPORTANTE DEL MATERIALISMO

Fermín Huerta Martín

Sólo es posible escapar totalmente a la tradición a riesgo de cometer injusticias y caer en la ignorancia: en lugar de descartar por completo nuestro legado filosófico, debemos enriquecerlo.
Mario Bunge

Con fecha de edición octubre de 2012 se publicó en español el cuarto tomo del Tratado de filosofía de Mario Bunge (originalmente publicado en inglés en 1979), el segundo de los tomos dedicados a la ontología que lleva por título Un mundo de sistemas, con este, Gedisa editorial ha publicado ya la mitad de los tomos previstos de los 8 que componen la obra completa de Bunge.
El libro contiene los siguientes apartados: Los sistemas, Quimismo, La vida, La mente, La sociedad, Una cosmovisión sistémica y 2 apéndices.
De entre los temas tratados en estas 400 páginas me gustaría resaltar uno por su importancia para la filosofía en general y para el materialismo en especial. Aquí denominado problema mente-cuerpo o problema mente-cerebro.
El tema lo volvería a tratar en otras ocasiones en libros como El problema mente-cerebro, Filosofía de la psicología o Fundamentos de Biofilosofía. Sin embargo aquí realiza una aproximación al tema (que ya había tratado con anterioridad en algún artículo), que voy a sintetizaros con una selección de frases de la obra aquí tratada, teniendo en cuenta la advertencia que realiza el propio Bunge:
“Nuestra adhesión al materialismo emergentista (o sistemista) no implica la afirmación de que éste ha resuelto el problema mente-cuerpo. Lo ha hecho y no lo hará, ya que el materialismo emergentista constituye una filosofía  que únicamente proporciona un andamio, o marco general, para la investigación científica detallada de los numerosos problemas que agrupamos bajo el título de “problema mente-cuerpo”. Les corresponde a los neurocientíficos y a los psicólogos abordar estos problemas; como científicos, no como filósofos aficionados ni, con mayor razón, como teólogos.”
“Lejos de ser un problema exclusivamente científico, se trata de un problema que también es filosófico.”
“Toda discusión acerca de si existe o no una sustancia mental, o de si los estados mentales son o no son estados cerebrales, exige una dilucidación previa de los conceptos generales de sustancia y estado, trabajo que la mayoría de los filósofos no se preocupa por realizar.”
“Se trata del materialismo emergentista, la doctrina según la cual (a)  todos los estados, sucesos y procesos mentales son estados de, o sucesos y procesos que acaecen en, el cerebro de los vertebrados; (b) esos estados, sucesos y procesos son emergentes relativamente a aquellos de los componentes celulares del cerebro y (c) las llamadas relaciones psicofísicas (o psicosomáticas) son interacciones entre diferentes subsistemas del cerebro o entre aquéllos y otros componentes del organismo. Esta clase de materialismo es monista con respecto a la sustancia y pluralista con respecto a las propiedades.”
“Los sistemas neuronales son entidades ontológicamente irreducibles”
“Todo sistema neural plástico se llama psicón.”
“Es posible interpretar los estados y sucesos mentales como estados y sucesos de sistemas neurales y, por ende, tratarlos de forma matemática.”
“Las funciones (lo procesos) mentales cesan con la muerte de los correspondientes sistemas neurales.”
“Las funciones (procesos) mentales no pueden transferirse directamente (es decir, sin la intervención de un canal físico) de un cerebro a otro.”
“Hay una única mente siempre que haya un único supersistema plástico. Pero si se corta este último en dos, surgen dos sistemas plásticos, cada uno con su propia mente o sistema de funciones mentales”
“Es posible controlar lo mental precisamente porque no es inmaterial”
“No hay, ni puede haber, pruebas de la acción de una mente inmaterial sobre el cuerpo, porque la ciencia no tiene acceso a lo fantasmal. Epicuro lo supo hace veintidós siglos.”
“Los sucesos mentales acontecen en el cerebro. Sin embargo, la mente, concebida como el conjunto de todos los sucesos mentales, no está en ningún lugar.”
“Los procesos mentales están localizados allí donde se localice el correspondiente psicón.”
“¿Y qué sucede con las ideas? ¿También  están en el espaciotiempo? La respuesta a esta pregunta ambigua depende de cómo se interprete “idea”. Si entendemos que las ideas son procesos de ideación, entonces las ideas están en el cerebro que las piensa, sólo ahí y durante el tiempo en son pensadas. En cambio, el llamado producto de uno cualquiera de esos procesos, vale decir, la idea en sí, no está en ningún lugar del espaciotiempo, porque no existe de forma independiente: sólo simulamos que es así. Por ejemplo, si bien pensar el número 3 es un proceso cerebral y, por consiguiente, un proceso localizado en el espaciotiempo, el número 3 no está en ningún lugar, porque se trata de una ficción que existe por convención o decreto, y esta simulación no incluye la propiedad de espaciotemporalidad. Lo que vale para el número 3 vale también para todas las demás ideas: concepto, proposición o teoría. En todos los casos abstraemos las propiedades neurofisiológicas del proceso concreto de ideación y obtenemos un constructo que, por convención, sólo posee propiedades conceptuales o ideales.
Para resumir: mientras que lo mental tiene lugar en una cabeza, las ideas en sí, puesto que no tienen ser independiente, no están en ningún lugar.”
“Los fenómenos mentales, son experiencialmente inmediatos, pero no son ni ontológica ni científicamente primarios: se trata de algo que debe ser explicado.”
“Suponemos que los pensamientos de toda clase son actividades de un sistema neural plástico”
“Pensar una proposición es (idéntico a) la activación secuencial de los psicones cuyas actividades son los conceptos que aparecen en la proposición en un orden determinado.”
“No puede haber dos pensamientos idénticos”
“Hay que distinguir el proceso creativo de sus materializaciones públicas”
“¿Qué sucede con una pieza musical durante el intervalo entre sus interpretaciones o entre las sesiones de audición, o después de que todo el mundo la ha olvidado? No existe. Si el recuerdo de la pieza ha desaparecido de todos los cerebros y todas sus partituras y grabaciones han sido destruidas, esa música ya no existe y no tiene posibilidades de resurrección, salvo por la improbable posibilidad de que sea reinventada.”
“La cultura no vive en los artefactos culturales, tales como los libros, ni en un fantasmal mundo inmaterial y autónomo: vive en los cerebros de quienes se preocupan por ella, de quienes la cultivan.”
“Las ideas, por tanto, no existen en sí mismas, como no existen los placeres ni los dolores, los recuerdos ni las intuiciones en sí. En todos los casos se trata de procesos cerebrales. Sin embargo, nada nos impide simular que existen ideas, que están “ahí” a disposición de quien las quiera tomar, que es lo que hacemos cuando decimos que alguien “descubrió” tal o cual idea. Simulamos que existen infinitos enteros, aun cuando sólo podemos pensar en un número finito de ellos”
“Mientras que la percatación sólo requiere de un sistema sensorial, la conciencia también requiere inteligencia, es decir, la capacidad de pensar y, además, de pensar en sucesos cerebrales”
“Un suceso consciente es una actividad cerebral que consiste en la monitorización (registro, análisis, control o seguimiento) de otra actividad cerebral”
“El sistema de monitorización guiará el establecimiento del psicón.”
“La conciencia no es una entidad sino un conjunto de estados de un SNC muy evolucionado.”
“La voluntad no es una entidad, sino una actividad neural”
“Todos los animales que poseen facultades mentales tienen derecho a ser llamados “personas””
“Los pacientes con el cerebro dividido tienen dos mentes, también tienen doble personalidad”
“Si un individuo adquiriese un cerebro nuevo mediante un trasplante, desaparecería tanto la personalidad del donante como la del receptor y surgiría una nueva personalidad.”
“El yo no es una entidad, sino un estado de una entidad, a saber, de un cerebro avanzado.”
Existe otra manera de abordar el problema desde un punto de vista también materialista pero radicalmente diferente del expuesto, se trata de la propuesta del materialismo filosófico. Para el materialismo filosófico existen 3 géneros de materialidad, M1 (entidades, dadas en el espacio y en el tiempo) M2 (Acoge a todos los procesos reales, dados antes en una dimensión temporal que espacial, dados en el mundo como «interioridad»: las vivencias de la experiencia interna en su dimensión, precisamente interna) y M3 (Denotamos con esta expresión a objetos abstractos (no exteriores, pero tampoco interiores)). Voy a copiaros también una serie de frases de Gustavo Bueno para conocer esta propuesta:

“El Mundo, en cuanto constituido por la symploké de los tres géneros de materialidad (M1, M2, M3) —symploké que nos remite a la Materia, en general (M), como espacio de la Ontología general.”
“1. Llamamos "Materialismo ontológico-especial" —o, para abreviar, "materialismo cósmico" (en cuanto contradistinto del "materialismo ontológico general" —o, para abreviar, "materialismo ontológico")— a la doctrina que defiende que el "Mundo" es ontológicamente tridimensional, es decir, a la doctrina que sostiene que los contenidos del "Mundo" son de tres clases diferentes (inconmensurables), a saber: los tres géneros de materialidad.”
“Por lo demás, el dolor de apendicitis es tan material como el propio intestino”
“¿qué motivos podría haber para llamar espiritual al conjunto de los números primos? Este conjunto es tan material como pueda serlo un montón de grava.”
“Cada uno de los tres Géneros de Materialidad puede ser considerado como una materia tal que, por respecto a la idea general de materia, asume la función de determinante formal, "causa formalis", al menos en el "ordo cognoscendi". Esto permite reexponer la idea general de Materia como material por respecto a los géneros de materialidad, en servicio de formas. La Materia ontológico-general aparece ahora como determinable absolutamente, y a la vez como aquello que absolutamente es "neque quale, neque quantum". Es decir, aparece como materia prima, si bien en un sentido ontológico, y no físico, como ocurría en Aristóteles. M juega el papel de Materia prima con respecto a M1 M2 y M3, que pasan a desempeñar el papel de formas universales.”
“En resolución, el "estatuto ontológico" de los colores quedaría, por tanto, bien determinado, al declararlos como entidades que existen, precisamente, en la intersección de los dos primeros géneros de materialidad.”
“No son tres mundos, sino un solo mundo, con tres dimensiones (atributos, ni siquiera "ingredientes") genéricas.”
“El tercer mundo no es producido, porque no es ningún ente o sustancia, no es ninguna cosa u objeto asimilable a los del primer mundo o segundo.”
“Contemplados desde M, los tres géneros de materialidad constitutivos del mundo no tienen por qué aparecer como «mundos megáricos» aunque yuxtapuestos, sino como «dimensiones ontológicas» de un único mundo empírico que se implican mutuamente y, en particular, con el «elemento animal» –segundogenérico– de este mundo (mucho más que de un «principio antrópico» hablaríamos de un «principio zootrópico»). Tendría incluso algún sentido ver a los contenidos del mundo como «refracciones» de los contenidos de M, con lo que contribuiríamos al menos a debilitar la tendencia a subsumir los contenidos terciogenéricos en el segundo género, como si fueran un subproducto suyo. En efecto, cuando consideramos los tres géneros desde la perspectiva de los sujetos operatorios (que convergen en un punto E, que no es trascendental en virtud de ciertas funciones a priori de su entendimiento, sino en virtud del propio ejercicio, in medias res, de los sujetos operatorios) los contenidos terciogenéricos tenderán a ser puestos bajo el severo control de M2, por cuanto éste aparece en su génesis. Pero cuando los consideramos desde la perspectiva de M, estos «canales genéticos» pueden desvirtuarse, de suerte que M3 pueda pasar a verse como una «refracción» de «algo de M» en cuanto a su estructura, independientemente de su génesis.”
“Al reducir los géneros ontológicos al género M1 recaemos en formalismo porque utilizamos esquemas construidos en M1, para explicar y comprender contenidos de M2 y M3 que les son ajenos (que son irreductibles)”.
No puedo ahora profundizar en el interesante tema de comparar estos dos sistemas materialistas, ni siquiera en un tema puntual como este, el presente artículo tiene unas pretensiones de divulgación menos profundas, aun así quisiera hacer un breve comentario sobre esto, una de las diferencias entre Bueno y Bunge es la relación que mantienen sus respectivos sistemas filosóficos con la ciencia, mientras que Bunge llega a decir en el primer volumen de su Tratado de filosofía: “La filosofía expuesta en el Tratado es sistemática y, en alguna medida, también exacta y científica”, en el tercer tomo habla de metafísica científica, de reglas del filosofar axiomático y científico o de ontología científica.
Gustavo Bueno, por el contrario,  llega a decir que “las ciencias positivas no pueden pisar de ningún modo el  terreno de la Materia ontológico-general”. Si M2 es una refracción de M (Materia  ontológico-general) y M está más allá de la capacidad de conocimiento de las ciencias categoriales, el problema mente-cerebro no tendría solución científica, solo filosófica, pues solo la filosofía puede “tratar” con M. Así el problema se podría resolver filosóficamente, pero no científicamente, pues la “estructura” de M2 es una refracción de M, las ciencias categoriales nunca podrían comprender esa estructura inaccesible a sus capacidades. Como respuesta materialista a la propuesta idealista del alma, el resultado final es el mismo, el alma, el espíritu no existe, se niega la existencia de los vivientes no corpóreos, pero se cambia el protagonista de la película, para Bunge es la ciencia, para Bueno la filosofía.
 Por el contrario, algunas de las propuestas de Bunge si están en vías de confirmación por parte de la ciencia, o al menos así interpreto yo algunas de las cosas que se dicen en el artículo El archivo de la memoria de R. Quian, I. Fried y C. Koch publicado en el número 439 de la revista Investigación y Ciencia, en relación a la propuesta de Bunge expuesta en este tomo del Tratado relativa al psicón, en el artículo de Investigación y Ciencia se llega a hablar de “células concepto” y dicen: “la cantidad de células que representan un concepto puede resultar aproximado a las 18.000 neuronas por concepto”
Esta diferencia tan radical de planteamientos desde posiciones materialistas (el materialismo filosófico de Gustavo Bueno y el materialismo emergentista de Mario Bunge) es una muestra de la riqueza del materialismo. Creo que es conveniente decir que considero la postura del materialismo filosófico en este tema como factible, de ninguna manera la podría considerar imposible o falsa, ahora bien, me decanto por la posición de Bunge, por su planteamiento, por sus argumentaciones.
Para mí el problema mente-cerebro es el más importante de los que se enfrenta el materialismo, por el problema en sí mismo y por sus connotaciones con la religión a través de la hipótesis del alma.
Si desde el materialismo (de la especie que sea) no se tuviese una respuesta al  problema mente-cerebro, la misma posibilidad de existencia del materialismo desaparecería, derrotado por la hipótesis idealista del alma. Basten estas pinceladas de Bueno y Bunge para comprender que el materialismo tiene un mínimo de dos posibles respuestas a la cuestión.
Dice Federico Alberto Lange en su Historia del Materialismo:
“Sin embargo, queremos un materialismo lógico: ¡qué el alma sea el cerebro!”
Para terminar os copio los errores que he encontrado en la edición de Un mundo de sistemas:
Pág. 25, dice “parecen ser tener”, sobra el “ser”.
Pág. 25, se cita Bertalanffy 1950 y 1958, pero en la Bibliografía esta 1950 y 1968.
Pág. 40, se cita Bunge 1959c y no está en la Bibliografía.
Pág. 43, el punto (i) termina con “:” y debería terminar con “;”.
Pág. 51, el segundo “cuantitativo” debe ser “cualitativo”.
Pág. 70, se repite la numeración de la Definición 1.19, estaba ya en la página 67.
Pág. 85, dice: “semigrupo libre generado por conjunto A”, falta “el” detrás de “por”.
Pág. 126, se repite la numeración de la Definición 3.4.
Pág. 152, se cita Dobzhansky 1974, pero en la Bibliografía solo aparece 1970.
Pág. 156, la formula etiquetada (3.7) tiene un par de corchetes finales sin los corchetes iniciales y que no aparecen en la edición en inglés.
Pág. 204, dice “porque está por detectores”, falta “compuesto” después de “está”.
Pág. 207, en la figura 4.5 pone P2 P1 P2 y debería poner P1 P2 P3 y pone S2 S1 S2 y debería poner S1 S2 S3.
Pág. 238, se repite la numeración de la Definición 4.52, que ya se había usado en la pág. 237, después se salta la numeración y se pasa en la pág. 239 a la Definición 4.54.
Pág. 324, dice: “De eso precisamente se tratan”, sobra el “se”.
Pág. 338, dice: “tenemos una cada dinámica”, “cada” debería ser “caja”.
Pág. 396, en el Índice de materias pone: “problema mente-cerebro 245”, pero en la página 245 pone “problema mente-cuerpo”. En la pág. 173 si se haba de problema mente-cerebro.
Pág. 383, en la Bibliografía la entrada de Oró no tiene fecha. Es 1974 según la edición en inglés.


miércoles, 30 de enero de 2013

LECTURAS ATEAS




















LECTURAS ATEAS

Fermín Huerta Martín


Si se me concediera omnipotencia y millones de años para ejercitarla, no creo que tuviera mucho que jactarme si el Hombre fuera el resultado final de todos mis esfuerzos.
Religion y ciencia. Bertrand Russell


A raíz de un comentario hecho por Miguel Blanco en la entrada de mi blog La unión de los ateos es posible y deseable que decía: “Hace algunos años me decidí por el ateísmo activo, y desde entonces me he informado bastante sobre esta cuestión y sobre otras similares. He leído a Puente Ojea ("Elogio del Ateísmo", "La religión: ¡Vaya timo!" y varios artículos), a Dawkins ("El espejismo de Dios", "Escalando el monte improbable", "Destejiendo el arco iris"), a López Campillo y Perreras ("curso acelerado de ateísmo"), a Pepe Rodríguez ("Mentiras fundamentales de la iglesia católica"), a Bunge (varios artículos sobre ciencia, "La ciencia. Su método y su filosofía", "Las pseudociencias: ¡vaya timo!), a C. Hitchens ("Dios no existe"), a S. Weinberg ("3 primeros minutos del universo"), a R. Llinás ("El cerebro y el mito del yo"), además de otros audiovisuales, como los vídeos de Mauricio J. Schwarz ("el rey va desnudo"), Dawkins ("la raíz de todo mal", "el virus de la fe"), las conferencias de "escépticos en el bar", del Círculo Escéptico, etc.”, pude comprobar las coincidencias lectoras (había leído 7 de los 12 libros que menciona), me dio por rebuscar en mis archivos cuantos libros había leído sobre el tema, por si había un mínimo de libros de “obligada lectura” para los ateos. En un primer repaso hice la siguiente lista de libros relacionados con la temática:
La filosofía en el tocador, marqués Sade, pág. 40-41: “si está demostrado que ese Dios, que los tontos tienen por autor de todo lo que vemos, no es sino el nec plus ultra de la razón humana, el fantasma creado en el instante en que la razón no ve ya nada para ayudarla en sus operaciones; si está probado que la existencia de ese Dios es imposible, y que la naturaleza, siempre en acción, en movimiento, posee por sí misma lo que a los tontos gusta gratuitamente otorgarle a El; si es verdad, en el supuesto que Dios, ese ser inerte, existiese, que él sería el más ridículo de todos los seres, puesto que habría servido un solo día y desde millones de siglos se hallaría en una despreciable inacción; y suponiendo que exista como las religiones lo pintan, sería el más detestable de los seres, porque permitiría el mal sobre la tierra cuando su omnipotencia podría impedirlo; si, como digo, todo esto se ha probado, ¿cree usted entonces, Eugenia, que la piedad que ligaría al hombre con ese Creador imbécil, insuficiente, feroz y despreciable, puede ser una virtud necesaria?”
Mentiras fundamentales de la Iglesia católica, Pepe Rodríguez, pág. 378: “Cuando se tradujo gehenna por infernus , no sólo se corrompió el verdadero sentido de los textos originales sino que se sentó las bases para construir la invención dogmática que más ha aterrorizado a la humanidad del último milenio... y que más beneficio le ha producido a la Iglesia católica siempre amenazante.”
Conflictos entre la religión y la ciencia, J. G. Draper, pág. 24: “Recordemos que cuanto nos rodea es mudable, que la muerte sigue a la vida y la vida a la muerte, y que es inútil rebelarse contra ella en un mundo en que todo muere; así como una catarata conserva la misma forma de un año a otro, aún cuando el agua que la compone cambia constantemente, así el aspecto de la naturaleza es como un torrente de materia que presenta formas variables. El universo, considerado como un todo, es inmutable; solo el espacio, los átomos y la fuerza son eternos; y las formas de la naturaleza que vemos son esencialmente transitorias y deben todas desaparecer.”
El discurso verdadero contra los cristianos Celso, pág. 21: “Es preciso incluso que las creencias profesadas se fundamenten también en la razón. Los que creen sin examen todo lo que se les dice, se parecen a esos infelices, presas de los charlatanes, que corren detrás de los Metragirtos, los sacerdotes de Mitra, o de los Sabácios y los devotos de Hécate o de otras divinidades semejantes, con las cabezas impregnadas de sus extravagancias y fraudes. Lo mismo acontece con los Cristianos. Ninguno de ellos quiere ofrecer o escrutar las razones de las creencias adoptadas. Dicen generalmente: «No examinéis, creed solamente, vuestra fe os salvará»; e incluso añaden: «La sabiduría de esta vida es un mal, y la locura un bien».”
La esencia del cristianismo L. Feuerbach, pág. 123: “El Dios trinitario es un Dios exuberante; por eso se convierte en una necesidad allí donde se prescinde del contenido de la vida. Cuanto más vacía es la vida, tanto más lleno y más completo es Dios. El vaciamiento del mundo real y el enriquecimiento de la divinidad, es un solo y mismo acto. Sólo el hombre pobre tiene un Dios rico. Dios surge del sentimiento de una carencia; lo que el hombre echa de menos -bien sea algo determinado y, por tanto consciente, bien sea inconsciente- esto es Dios. Por eso necesita el inconsolable sentimiento de vaciedad y de soledad, un Dios en el que se haya una comunidad, una unión de seres que se amen íntimamente.”
Doce pruebas que demuestran la no existencia de Dios, S. Fauré, pág. 43: “Así, pues, tened la modestia y la lealtad de confesar que si a mí me es imposible comprender a Dios, vosotros tropezaréis con el mismo obstáculo. Tened, en fin, la probidad de reconocer que si porque a mi no me es permitido concebir ni explicar a Dios, se me niega el derecho de negarlo, vosotros, que como yo, no podéis concebirlo ni explicarlo, tampoco tenéis derecho de afirmarlo.”
La religión al alcance de todos  R. H. de Ibarreta, pág. 102: “ Los milagros son inútiles para convencer a nuestra razón de lo que se halla en pugna con ella.”
Epicuro, C. García Gual, ver mi artículo Ha muerto Colombo, un epicúreo.
La santidad del pontificado, E. Rodríguez-Solís, ver mi artículo Clero anticlerical.
Historia atea de las religiones A. Kryvelev, ver mis artículos Historia atea de las religiones I y II.
Porqué no soy cristiano, B. Russell, pág. 18: “Si todo tiene que tener alguna causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, igual puede ser el mundo que Dios”
Curso acelerado de ateismo, A. López J. Ignacio, pág. 54:”La fe les hace perder el sentido del humor a los creyentes”.
De la materia a la razón L. Ferrater, pág. 188: “En virtud de ello he aludido a una especie de gran arco o despliegue que va “de la materia a la razón”. Este arco o despliegue constituye el mundo mismo, dentro de cuya trama se encuentran todos los “sentidos” y las “significaciones” que puedan descubrirse y que pueden irse produciendo. En la medida en que la racionalidad se somete a autocrítica, constituye una tarea o actividad nunca agotada, y posiblemente nunca agotable. Esta última condición puede producir en algunos espíritus reflexivos cierto desaliento. De ahí la pregunta de por qué los seres humanos, que, en la medida de nuestros conocimientos, son quienes más gozan, o padecen, la limitación antedicha, pueden seguir aferrándose a la racionalidad.”
¿Qué es ser agnóstico?,  E. Tierno, pág. 115: “La fe es un contenido de la conciencia individual. Nada prueba.”
¿Es verdadero el cristianismo?, M. Arnhein, pág. 213: “Quizás aún más importante que la imposibilidad de alcanzar tales ideales sea su carácter antinatural. La mansedumbre es tan contraria a la naturaleza humana como el presentar la otra mejilla y amar al enemigo, toda vez que coloca a la persona mansa a merced de sus enemigos. Dicho de otro modo, no es una buena salvaguardia para la supervivencia, y no cabe la menor duda de que la supervivencia es el principal instinto natural de todo animal, incluyendo el humano. Por tanto, en sentido biológico estricto, así como en el sentido coloquial corriente, estos ideales son antinaturales.”
Ateos clandestinos, A. Izquierdo, pág. 64: “Si se acepta una religión como verdadera sin haberla examinado, sino por el simple hecho de haberla heredado o porque los que tienen autoridad sobre nosotros nos han dicho que es verdadera, se cree en ella sólo por prejuicio, y lo que se admite por prejuicio puede ser falso y verdadero, No hay ninguna seguridad sobre su verdad, Para poder decidir sobre su valor de verdad es necesario, entonces, examinarla a la luz de la razón.”
El mundo y sus demonios, C. Sagan, pág. 32: “Las religiones suelen ser los viveros de protección estatal de la pseudociencia”
Ética demostrada según el orden geométrico, B. de Espinosa, pág. 141: “Las ideas inadecuadas y confusas se siguen unas de otras con la misma necesidad que las ideas adecuadas, es decir claras y distintas.”
La genealogía de la moral, F. Nietzsche, ver mi artículo Fervoroso creyente, fervoroso agnóstico, fervoroso ateo.
A esto habría que añadir los 10 libros leídos de Puente Ojea (ver mi artículo Gonzalo Puente Ojea: maestro ateo) los 43 libros leídos de Gustavo Bueno y los 46 libros leídos de Mario Bunge, ver las secciones del blog dedicadas a ellos.

Como se puede ver, este listado incluye cosas muy dispares, pero son los textos que han configurado mi ateismo de la forma mas directa. Si tuviera que destacar algún autor, esta claro que por el número de libros leídos serian los tres últimos mencionados.
Es posible que si se hiciese una encuesta entre un numero elevado de ateos lectores, en la que cada uno expusiese su lista particular de textos, se pudiera encontrar un numero de libros de “obligada lectura” atea. Esta información podría servir a quien se aproximase al ateismo como lectura iniciática. Hoy en día y gracias a Internet es posible leer gran cantidad de textos en la orbita del ateismo lo que debería facilitar las cosas al neófito.
Naturalmente estas lecturas deben ir acompañadas de otras, sobre todo de filosofía y ciencia, imprescindibles para un visión atea del mundo.
Dado que bajo mis premisas el ateismo debe ir asociado a un sistema materialista y que este debe fundamentarse en una ontología determinada, cabria deducir de todo ello que no hay libros mas ateos que aquellos que exponen una ontología materialista (donde se intenta explicar el mundo, no siendo este obra de ningún dios). Los dos libros que considero mas importantes de ontología materialista son Ensayos materialistas de Gustavo Bueno y El moblaje del mundo de Mario Bunge, consecuentemente no habría lectura mas atea que la de estos libros, el inconveniente que tienen es que para aproximarse a su lectura con un mínimo de provecho previamente hay que recorrer el trayecto que yo he esbozado con el listado de libros aquí expuesto como mínimo.
Conclusión, si no estas dispuesto a esforzarte, mejor no empieces el camino del ateismo y sigue rezando.

viernes, 28 de septiembre de 2012

DESARROLLOS ALTERNATIVOS
















DESARROLLOS ALTERNATIVOS

Fermín Huerta Martín
(Escrito en 1993)


El cristianismo es campo abonado para la floración de herejes porque sus heterogéneos y contradictorios elementos constitutivos posibilitan la génesis de desarrollos alternativos, en función de las necesidades materiales y espirituales de las clases o grupos sociales que los generan, sin olvidar la configuración psicológica y moral de los heresiarcas.
Gonzalo Puente Ojea

Sin herejes el teólogo dogmático carecería, en gran medida, de materia.
Gustavo Bueno

Quisiera intentar demostrar en este artículo dos cosas fundamentales con respecto al cristianismo y la herejía:

1- Que la existencia de herejías prueba que los cristianos lejos de estar universalmente iluminados por la luz del Espíritu Santo en lo que respecta a su fe y a su interpretación de las escrituras, han utilizado y utilizan la razón para estos fines (una capacidad de razonar  muy peculiar por supuesto, mezclada con bastantes aspectos irracionales).
2- Que todos los denominados desarrollos alternativos del cristianismo (así nos referimos también a las herejías) han de considerarse en igualdad de condiciones a la hora de un estudio objetivo y externo del tema, independientemente de número de adictos, su existencia o no actual, o su importancia histórica, dados que los criterios internos para definir dogmas o “errores” son subjetivos e interesados, y cuando se llega al extremo de autoproclamarse infalibilidad para tratar estos temas se llega al subjetivismo máximo.
Para mi, tanto la herejía como la ortodoxia son interpretaciones sobre supuestos hechos o sobre determinados textos, resultado del planteamiento de problemas a la hora de crear la teología cristiana, la legitimación de la ortodoxia solo es una autolegitimación pues no hay señales externas que así lo justifiquen.
La autolegitimación se consigue o por medio de democracia “especial” (concilios) o de poder (jerarquía).
Así se puede repetir que en las discusiones teológicas hay mucho de discusión racional (mezclada de muchas otras cosas). Y es que no se puede dudar de la fe de los herejes, en muchas ocasiones mas “ejemplar” que la de los “ortodoxos”.
La ortodoxia es solo una de las posibles combinaciones de soluciones a los problemas teológicos planteados. Quizás la mas ecléctica e integradora, pero una mas.
Si todos parten de la misma fe y creencia del mismo Dios y de los mismos supuestos hechos, el Espíritu Santo les tendría que haber inspirado la misma teología, al no ser así se demuestra el ingrediente racional en la naturaleza de la discusión teológica. Y aquí es donde aparece un elemento discordante en el bando religioso, porque a mi entender existe una ruptura entre el hombre racional que apela a la razón como norma ultima para la discusión y el hombre religioso que apela a la fe. Pudiendo llegar a hacer imposible la comunicación entre estas dos “partes” cuando se apela a las normas ultimas que rigen sus discursos. Y esto puede aplicarse no solo al cristianismo sino al resto de las religiones, que no quedan exentas a su vez de sus cismas, herejías, etc.
Ese elemento discordante es el hecho de creer apelar a razones sobrenaturales en las discusiones teológicas sin darse cuenta de que en el fondo es una clase de reflexión racional (a secas) aunque este disfrazada y mezclada con aspectos incomprobables.
Echando una mirada a 40 desviaciones, herejías o desarrollos alternativos del cristianismo podemos encontrar que los temas principales de “desviación” se pueden englobar en tres grandes grupos que son: la Trinidad, Jesús y  cuestiones de jerarquía o burocracia.
A modo de ejemplos:
Trinidad. La ortodoxia viene a decir:
La Trinidad es una. Las personas divinas son realmente distintas entre si. Las personas divinas son relativas unas a otras.
Las herejías dicen:
- Padre, Hijo y Espíritu Santo, una sola persona con tres nombre distintos.
- Personas divinas diferentes del Padre, no son mas que una prolongación de este.
- El Espíritu Santo no procede del Padre y del Hijo.
- El Espíritu Santo es inferior al Padre y al Hijo.
- Se niegan las tres personas divinas.
Jesús. La ortodoxia dice:
Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, Posee dos naturalezas, divina y humana. Hijo único del Padre.
Las herejías dicen:
- Jesús hombre adoptado por Dios al bautizarse.
- El hijo es desemejante en esencia a Dios.
- En Cristo el espíritu es sustituido por el Logos Divino.
- Jesús no es consustancial con el Padre.
- Cristo no es plenamente Dios.
- El cuerpo físico de Jesús era un fantasma engañoso.
- Cristo no es ni divino ni humano.
- Cristo solo divino.
- Jesús fue un simple profeta, no resucito.
- Las dos naturalezas de Cristo, divina y humana fundidas en una sola.
- Cristo una sola energía o actividad.
- Cristo dos naturalezas y una sola voluntad divina.
- Hijo subordinado al Padre.
- En Cristo lo divino y lo humano no esta separado.
- El mismo Padre habría sufrido la pasión de la Cruz.
Y por fin el grupo de cuestiones de jerarquía o burocracia.
Así dicen los herejes:
- La obediencia papal se delega en el soberano.
- Se condena la jerarquía eclesiástica y la posesión de bienes por parte del clero.
- Superioridad del concilio sobre el Papa.
Es esencialmente en este ultimo apartado, burocrático o jerárquico donde la cosa es mas dolorosa para el que ejerce el poder eclesial. Pues de asuntos teológicos se puede discutir, pero cuando la herejía cuestiona el poder para aquel que lo ejerce entonces el asunto se vuelve intolerable. Para poner un ejemplo actual y citando de nuevo a Puente Ojea: “la teología de la liberación es mucho mas una cuestión de poder que de doctrina”.
Al realizar esta exposición de herejías es cuando podemos comprobar lo dicho al principio al respecto de que al definirse la ortodoxia católica como un conjunto de dogmas o de opiniones decididas en un momento, se pueden hacer combinaciones con las consideraciones heréticas, para sacar cuantas ortodoxias se quieran.
Y ahora es cuando toca hablar de cual es el proceso mediante el cual se “decide” que es herejía y que es ortodoxia. Esto significa principalmente hablar de concilios. Porque basta echar un vistazo a la lista de concilios y sus temas preferentes para saber que esto es así.
Nicea I - Arrianismo
Constantinopla I - Apolinarismo
Efeso - Nestorianismo
Calcedonia - Eutiquianismo
Constantinopla II - Origenismo
Braga - Priscilianismo
Constantinopla III - Monotelismo
Nicea II - Iconoclastas
Constantinopla IV - Focio

Sirvan de ejemplos.
Según el diccionario de teología de L. Bouyer (con visto bueno de un censor católico del año 1971):
“Las decisiones conciliares se suponen siempre tomadas por unanimidad, incurriría en cisma la minoría que no se adhiriese a la mayoría verdaderamente representativa del espíritu del cuerpo episcopal  en su conjunto, mientras que una mayoría simplemente numérica no puede prevalecer sobre las reservas fundadas de una minoría que sea considerable no solo por su importancia material sino por la cualidad representativa de sus opiniones sobre la verdadera fe de la iglesia. En una situación de este genero es de presumir que el soberano pontífice rehusaría ratificar una decisión mayoritaria.”
O sea es como si en una democracia solo sirviese la mayoría absoluta aplastante para gobernar. Es especialmente curioso el párrafo que dice: “incurriría en cisma la minoría que no se adhiriese a la mayoría verdaderamente representativa”, curiosa democracia de la amenaza.
En este párrafo se puede  ver como en los concilios se ejemplariza el proceso racional que sustituye la “supuesta” inspiración del Espíritu Santo para la concordia (de existir esa inspiración la unanimidad sería siempre real). Así las desviaciones heréticas son decididas por mayorías.  
En cualquier caso el funcionamiento de estas unanimidades y mayorías representativas es lo suficientemente impreciso como para sospechar juegos de poder y amenazas cismáticas en los concilios.
Cuando he hablado de que el hombre religioso ejercita la razón aunque mezclada con otras cosas, me refería a cosas surgentes del cuerpo religioso y que de alguna manera fija los márgenes sobre los que puede discurrir dicha razón. Cuanto mas pequeño es el margen fijado que uno toma, mas aceptable es la opinión que se ejercita, pudiendo llegar a ser una tímida disconformidad o un principio  de herejía suave, al aumentar el margen de movimiento nos encontramos con herejías grandes en desacuerdos. Esto se observa repasando algunas de las herejías enumeradas mas atrás, algunas podrían ser aceptadas  por el cristiano de base despistado en asuntos teológicos, otros sin embargo le serian inaceptables sin reflexión. Pues bien, estos márgenes que el hombre religioso acepta serian cuestiones como: la naturaleza y poderes de Dios, su forma de actuar, la interpretación de las escrituras, su relación personal de confianza y obediencia a la jerarquía, etc., etc.
Al preguntar a un cristiano por estas cuestiones, podemos hacer un dibujo al hilo de sus respuestas y al final saber cual es el hueco que deja a su razón para manejar elementos o formar disensiones o simplemente acatar y callar.
El hombre no religioso no parte de estas limitaciones y por lo tanto puede ejercitar su razón con mas libertad y sin estrechuras.
Resultaría insoportable que en el campo no religioso alguien se autoproclamara (ya fuera persona o grupo) como infalible, haría el ridículo y no se le escucharía, la fe y la noción de rebaño hace que se trague con esto y con mucho mas.
Por esto desde una visión externa a estas disputas, como sería mi posición de ateo, hay que respetar no solo las diferentes religiones entre si sino las diferentes ramas de cada religión, o sea a ortodoxos y herejes por igual.
Y esto es así porque la supuesta legalidad u ortodoxia de determinados grupos religiosos basados en su aceptación mayoritaria o cantidad de poder, nos es indiferente, pues este solo es un dato accidental al proceso, que podía haber recaído en cualquier otro desarrollo alternativo.
El espíritu critico tiene que sobreponerse a estas influencias “ambientales” para ejercitar libremente su función critica, y no debe confundir el éxito o fracaso de lo que estudia con su fundamentación teológica. Este sencillo ejercicio debería bastar para darse cuenta de que las autolegitimaciones no pueden tener valor universal por muy mayoritarias que sean. Y al no descubrir “pruebas objetivas” que decantaran la flecha de la verdad sobre alguna en concreto, estamos obligados a respetar todas.

miércoles, 29 de agosto de 2012

FERVOROSO CREYENTE, FERVOROSO AGNOSTICO, FERVOROSO ATEO





















FERVOROSO CREYENTE, FERVOROSO AGNOSTICO, FERVOROSO ATEO.

Fermín Huerta Martín

Mientras preparaba la publicación en mi blog de los artículos de julio y agosto del presente y recortado (por lo menos aquí en España) año 2012 hice un descubrimiento que me dejo estupefacto. Una vez agotados los artículos nuevos o por lo menos escritos en el transcurso del presente año, si no quería incumplir la promesa o el objetivo expuesto en Leer es disfrutar, escribir es sufrir, de publicar un artículo al mes, no me quedó más remedio que recurrir a mis viejos artículos mecanografiados.
Escribo cosas relacionadas con la filosofía desde 1985, aunque mi interés por la filosofía empezó antes, en 1977 con 15 años ya tenía “charlas filosóficas”, dos de las personas con las que iba al colegio terminaron estudiando la carrera de Filosofía, una de ellas es profesor en la actualidad, si la memoria y los apuntes que manejo no me fallan, el primer libro de filosofía que compré y leí, fue La genealogía de la moral de Friedrich Nietzsche en 1978 con 16 años. El motivo por el cual un adolescente que por aquel entonces leía a Agatha Christie, H. P. Lovecraft y Franz Kafka se puso a leer filosofía es bien curioso, en aquella época era un enfermizo  lector de comics, me gustaban mucho los de superhéroes (luego vinieron los de autor, Corben, Moebius, etc.), fui un coleccionista obsesivo, en la actualidad han hecho películas de la mayoría de los tebeos que leía en aquella época, incluso recientemente de Los Vengadores que eran mis favoritos. En una de mis visitas a la biblioteca se me ocurrió consultar en un diccionario la palabra “superhéroe”, en su lugar encontré “superhombre”,  en una de las definiciones se hablaba de que ese era uno de los cuatro temas de que hablaba Friedrich Nietzsche en su obra, los otros tres eran: el eterno retorno de lo idéntico, la muerte de Dios y la voluntad de poder. Pensando que los conceptos superhombre y superhéroe eran similares decidí comprarme un libro de Friedrich Nietzsche. Por aquel entonces era usual que muchas librerías tuvieran una estantería dedicada a la colección El libro de bolsillo de Alianza Editorial, dentro de la cual había varios libros de Nietzsche. Así que un día entré en una librería (ya desaparecida, en su lugar pusieron un “todo a cien”,un síntoma de los tiempos) y no recuerdo si era el único libro  que había de él o lo elegí por casualidad, el caso es que me compré La genealogía de la moral, ahora mismo ( el ahora del primer borrador escrito a bolígrafo del presente texto) tengo el libro en mis manos (dentro de 20 años quizás alguien dirá: tengo el archivo en mis manos dentro de mi libro electrónico), la mitad del libro se ha despegado en dos partes de su encuadernación primitiva, está lleno de frases subrayadas y también alguna anotación, todo con lapicero, en la actualidad me parece un sacrilegio subrayar un libro, los lectores empedernidos tenemos que ser conscientes de un dato fundamental, corroborado cada vez que compramos un libro de segunda mano, llegará un día en que tendremos que vender nuestros libros para poder comer, o bien, moriremos y nuestros hijos o mujer terminaran malvendiéndolos para ganar espacio y colocar cosas más decorativas. Hay otras alternativas, pero para mí son utópicas. Nunca olvidaré una experiencia que tuve hace años, cuando era joven y visitaba el Mercado de San Antonio de Barcelona (un lugar donde comprar y vender libros), escuché a un hombre mayor(rondaría los 70) intentando vender su biblioteca acumulada durante toda su vida, le contaba al supuesto comprador que tenía dos hijos, uno periodista y otra doctora, ninguno de los dos quería sus libros.
Lo que hagan con mis libros después de muerto importa poco, lo que me parece insoportable es deshacerse de ellos en vida. Por eso recuerdo siempre el dolor de ese hombre en ese momento.
Moraleja:  preserva tus libros pues serán leídos por otros. Solo si tu persona termina siendo objeto de estudio, tiene alguna utilidad futura el subrayado o las anotaciones, sino haz como yo y toma notas en hojas aparte.
No me resisto a copiaros el contenido de una de las páginas (la 109) de mi ejemplar de La genealogía de la moral, subrayada y anotada con la palabra “Superhombre”, dice lo siguiente:
“Alguna vez, sin embargo, en una época más fuerte que este presente corrompido, que duda de sí mismo, tiene que venir a nosotros el hombre redentor, el hombre del gran amor y del gran desprecio, el espíritu creador, al que su fuerza impulsiva aleja una y otra vez de todo apartamiento y todo más allá, cuya soledad es malentendida por el pueblo como si fuera una huida de la realidad--: siendo así que constituye un hundirse, un enterrarse, un profundizar en la realidad, para extraer alguna vez de ella, cuando retorne a la luz, la redención de la misma, su redención de la maldición que el ideal existente hasta ahora ha lanzado sobre ella. Ese hombre del futuro, que nos liberará del ideal existente hasta ahora y asimismo de lo que tuvo que nacer de él, de la gran náusea, de la voluntad de la nada, del nihilismo, ese toque de campana del mediodía y de la gran decisión, que de nuevo libera la voluntad, que devuelve a la tierra su meta y al hombre su esperanza, ese anticristo y antinihilista, ese vencedor de Dios y de la nada --alguna vez tiene que llegar…”
Durante muchos años consideré que Nietzsche no era una buena opción como lectura iniciática en filosofía (pensaba que era mejor opción Bertrand Russell por ejemplo),pero después comprendí que  enfrentarse a una lectura compleja pero interesante es como un termómetro vital, indica la capacidad de superación y de estimulo frente al que simplemente suspende la lectura por vagancia mental o cualquier otra excusa.
La genealogía de la moral, que estaba en las antípodas de mis lecturas y de mis pensamientos, pues yo por aquella época era un fervoroso creyente católico, que rezaba cada noche, hablaba mucho con Dios (eran monólogos no diálogos) y le pedía algo cada día, La genealogía de la moral, digo, fue el libro culpable de que me aficionara a la filosofía y abandonase poco a poco mi creencia católica, pues después de el vino Así habló Zaratustra (tarde un año en leerlo y no debí captar mas del 1% de su contenido, creo recordar que una vez Gustavo Bueno dijo que ese libro le constaría entenderlo a un recién licenciado de filosofía) y luego todo lo demás, búsqueda de libros (algo ya de por si fascinante) y lecturas de nuevos autores, Tierno Galván, Puente Ojea, Bertrand Russell, Karl Popper, Mario Bunge, Gustavo Bueno, etc., por citar los mas importantes.
Este es resumido, el contenido de la primera transición de creyente a agnóstico.
Desde 1982 escribo un Diario filosófico, que recoge principalmente los libros que compro, los que leo, las reacciones a esa lecturas, lo que escribo y pensamiento de índole filosófico. Con el tiempo ese Diario me es de gran ayuda para cuando falla la memoria, también para reírse de uno mismo, al leer cosas ridículas escritas en la juventud (pensándolo bien sigo escribiendo cosas ridículas).
Gracias a esa información, puedo ahora saber cuando empecé a escribir filosofía, antes había escrito alguna que otra cosa, relatos cortos en su mayoría, alguna cosa publiqué en un fanzine, el resto fueron autoediciones hechas a fotocopia y repartidas entre los amigos (sin duda un suplicio para ellos). El caso es que el día 28 de marzo de 1985 recoge mi diario “El lunes pasado concebí las bases de lo que tenía que ser un breve escrito titulado: Utilización errónea de los conceptos absolutos: Universo, Infinito, Dios y Nada”. Me cuesta imaginarme un título mas pretencioso y grandilocuente. Luego sigue: “Mas tarde amplié estos pensamientos y he desarrollado lo que sería mi primer Sistema Filosófico definido, hasta ahora solo tengo una dificultad teórica, el concepto tiempo en el momento de hablar de la duración del universo que se contiene a si mismo. Espero resolverlo para poder escribir mi sistema completo”. 27 años después esa “dificultad teórica” sigue presente y peor de irresoluble. Tres años después terminé mi primer artículo filosófico de 22 páginas, titulado Consideraciones filosóficas. Desde entonces he escrito cuando he tenido una necesidad imperiosa, por aquello que contaba en Leer es disfrutar, escribir es sufrir, de que leer era mas satisfactorio y menos esforzado. Un artículo en 1989, 3 en 1990, 1 en 1991, 1 en 1992, 3 en 1993, 1 en 1994, 1 en 1995, 1 en 1997, 1 en 1999, 1 en 2001, 1 en 2002, 2 en 2005, 2 en 2006, 3 en 2009, 6 en 2010, 9 en 2011, aunque disperso en todos estos años esta el esfuerzo para elaborar la dos bibliografías que finalmente publiqué en el blog, de mis dos autores favoritos, Gustavo Bueno y Mario Bunge. Con el blog me obligo a escribir.
Toda esta excursión de palabras viene a cuento de la segunda transición, de agnóstico a ateo, como decía al principio, ojeando los artículos antiguos para publicarlos en el blog, caí en la cuenta de que en el artículo escrito en 2001 (Dios y el mal) todavía me declaraba agnóstico, en el primero de 2009 (Gustavo Bueno y los crucifijos) ya afirmaba mi ateismo. En los 5 artículos que separan uno de otro (8 años) no tengo pistas. Recuerdo aquella época, pero curiosamente no tengo anotaciones en el Diario filosófico sobre la transición, Confieso que si hay un autor que me influyó en esta segunda transición fue Gustavo Bueno, sus libros son lectura imprescindible en español sobre el tema, también el tipo de argumento que expuse en mi artículo Dios y el mal (espero publicarlo) me terminaron de decidir.
La cuestión es que hasta ahora cuando he publicado algún artículo de la época agnóstica he cambiado la autoafirmación de agnóstico por ateo, una forma de “actualizarlo”, sin embargo escribí algún artículo sobre el agnosticismo que lógicamente no puedo “actualizar” de la misma manera y que al releer ahora considero que tiene un mínimo de calidad como para publicarse.
Así que explicando el titulo puedo decir que he sido un fervoroso creyente un fervoroso agnóstico y un fervoroso ateo. Las dos transiciones han sido por culpa de lecturas y reflexiones (conclusión rápida: si no quieres perder la fe, no leas ni pienses). Las dos transiciones se han alargado en el tiempo y han representado un cambio de postura intelectual que podría considerarse una metamorfosis vital, con todo lo que eso conlleva, aceptar que estabas equivocado, que defendías una postura errónea, pero de eso se desprende algo absolutamente positivo, como es el hecho de haber sido capaz desde unas coordenadas determinadas de haber visto la validez de una argumentación hecha desde otras coordenadas distintas y hasta contrapuestas, pudiendo abrazar esta nueva posición como propia. También es muy positivo (o al menos a mi me lo parece) el hecho de que cuando discuto con un creyente o un agnóstico, puedo ponerme en su lugar para comprender su postura, porque yo he sido como el, lo he vivido, conozco el estado mental desde el que me discuten. Por supuesto esto no quiere decir que mi postura sea superior o que ese mero hecho me de la razón, pues también  podría darse el caso inverso de un ateo que se convierta al agnosticismo y después abrazara alguna creencia religiosa, el cual estaría en la misma posición que yo, con respecto a comprender al otro.
Yo no descarto volver a cambiar de opinión, solo me tienen que convencer con un buen argumento, si es posible que no incluya la amenaza del castigo.
Mientras tanto la vida pasa y tenemos que seguir atentos a los acontecimientos del mundo, acontecimientos de toda índole, políticos, artísticos, científicos, filosóficos, etc., pues de ellos hemos de seguir extrayendo conclusiones que alimenten o contradigan nuestras posturas, nunca podemos abandonar una posición critica aun dentro de una cosmovisión determinada, seria como un equilibrio entre el “dogmatismo” de defender una “ortodoxia” determinada y la alerta “critica” necesaria para poder cambiar de opinión sobre el tema que sea, cuando se presentan unas argumentaciones sólidas. Todo ello inmerso en un proceso que solo termine con la muerte. Esto no es incompatible con el fervor de defender una posición en un momento determinado.

martes, 31 de julio de 2012

LOS CIENTIFICOS SIN DIOS






















LOS CIENTIFICOS SIN DIOS

Fermín Huerta Martín
(Escrito en 1994)


En el libro Los científicos y Dios, el señor Antonio Fernández Rañada pretende fundamentar su tesis de que la ciencia es neutra frente a la religión y que la practica de la ciencia ni aleja al hombre de Dios ni lo acerca a el. Por su parte Mario Bunge en su libro Seudociencia e ideología expone la tesis de que ciencia y religión se excluyen mutuamente porque hacen afirmaciones contradictorias. Como quiera que ambos señores son físicos y están interesados en la filosofía, sería interesante averiguar por que motivos divergen tanto en sus afirmaciones.
Empecemos por exponer las opiniones de Bunge en síntesis y después analizaremos que hace Rañada para superar esas afirmaciones.
Para Bunge la ciencia excluye a la religión por:
1- Los miembros de una iglesia están unidos por compartir creencias  y practicas que no han sido consagradas por la investigación científica. Los miembros de una comunidad científica están unidos por una actitud critica y exploratoria así como por un fondo de conocimientos que han pasado pruebas conceptuales y empíricas.
2- Toda religión incluye dogmas acerca de entes sobrenaturales o de procesos como resurrección o reencarnación, que están fuera del alcance de la ciencia o son tenidos por imposibles.
3- El pensamiento religioso no hace uso de la matemática.
4- La religión no hace uso de las ciencias facticas. Muchos dogmas religiosos (la Tierra es plana, el Sol gira sobre la Tierra, las especies biológicas fueron creadas, el alma es separable del cuerpo) han sido refutados por la investigación científica.
5- Toda teología contiene dogmas antes que teorías.
6- Todo sistema de valores religiosos está dominado por la creencia en entes sobrenaturales en lugar de confiar en el poder del hombre para alcanzar la verdad por la investigación.
7- La eficacia de las practicas religiosas (sacrificio, oración) nunca ha sido comprobada experimentalmente.
8- La fe religiosa descansa sobre la autoridad, la revelación y la gracia, ninguno es científicamente aceptable.
¿Cómo se las arregla Rañada para superar estas objeciones de Bunge a la relación ciencia/religión?
Básicamente utiliza tres argumentos:
1- El relato bíblico es simbólico y necesita una interpretación, no se puede leer literalmente.
2- Niega la ortodoxia religiosa.
3- Cree que hay dos vías de conocimiento, la de la sutileza y la geométrica.
En efecto, en la pág. 135 nos dice: “El mito cristiano de la creación esta escrito en lenguaje poético y no debe interpretarse literalmente. Hoy comprenden todos que eso es absurdo.”
Con esta sencilla formula elimina todas las objeciones del nº 4 de Bunge. Cuando la ciencia descubre la “verdad” de cada una de esas cuestiones, el mito bíblico alcanza su verdadero significado, claro que bien mirado la otra opción que queda es la de reconocer que lo que literalmente dice la Biblia es falso. Por lo tanto se tiene una formula de convalidar siempre las “sagradas escrituras”, cuando no concuerdan con la ciencia  basta con advertir que la escritura es simbólica.
Su punto 2 niega la ortodoxia religiosa.
Así nos presenta numerosos ejemplos de científicos que aunque teniendo ideas religiosas, no se acaban de amoldar del todo con ninguna iglesia. O critica directamente al catolicismo, como en la pág. 283, por insistir en las respuestas inmutables. Este punto es importante, pues sabe que decidido a conservar la mayor cantidad de ciencia posible no puede aceptar por completo ninguna religión.
En el punto 3 expone su creencia en dos vías de conocimiento representadas en lo intelectual y lo vital. Nos advierte en la pág. 171, las dos vías son necesarias para aproximarnos a lo que son las cosas, cada una por su lado da una visión deformada y pobre.
Entre estos dos últimos puntos se puede encontrar material para desmontar el resto de los puntos de Bunge.
1- No es necesario ser miembro de un iglesia para aceptar la idea transcendente.
2-3-5-6-7-8, son posibles si existen dos vías de conocimiento no reducibles mutuamente, en la que cada una tiene su parcela.
Sin embargo estos tres planteamientos de Rañada tienen sus aspectos negativos que los hacen dudosos por lo menos.
1. Interpretación de textos.
a) Si antes se aceptaba la literalidad y ahora no, se debe ni mas ni menos al progreso científico y no al religioso, no hay otra opción que el “simbolismo” de los textos por que si no hay que reconocer que son falsos.
b) Evita que exista un criterio de verificación o falsación,  esto nunca sucede si cuando se presenta el conflicto se adopta la interpretación del texto al hecho o teoría científica pertinente.
c) Las interpretaciones no tratables científicamente (al no poder apelarse por su literalidad), pueden al menos ser sospechosas, y aquí podemos incluir partes muy importantes del cristianismo como la muerte o resurrección de Jesús y aun su misma existencia.
Claro que también se puede compaginar a gusto literalidad e interpretación, todo a la carta.
Por nuestra parte sostenemos que la apelación a la interpretación no es mas que una treta dialéctica para salvar en ultimo extremo a la Biblia, si a el le parece evidente el hecho simbólico de la Biblia se debe, o bien a que ha sido educado en esa idea, o porque la necesita para no echar por tierra lo que representa, no se entiende de otra forma esa “evidencia” que nosotros no vemos.
Basta con remitirnos a una época mas cercana que la actual, al momento de la divulgación de las ideas evolucionistas, como es principios de siglo, para encontrar un texto como el siguiente que explica admirablemente lo que pensamos:
Pág. 35 del libro de L. Gámbara El hombre y la teoría de la evolución:
“Dos puntos de interrogación propuestos a los secuaces de la Revelación.
¿Si el cuento bíblico respondiera en todo o al menos en parte siquiera a la verdad, sería él susceptible de tales desmentidas? ¿Qué clase de Revelación divina puede invocar el recopilador del Génesis, desde el momento que se tienen pruebas irrefutables para demostrar el absurdo, la falsedad de sus afirmaciones? La inmensa importancia de estos puntos fue reconocida, como es sabido, por los teólogos católicos, que gastaron ríos de tinta con el objeto de armonizar con argumentos especiosos las conclusiones más radicales de la ciencia con las conclusiones de tradición hebraica.
Pero inútilmente; porque, como observa Huxley, las palabras deben tener su significado también  en el idioma hebraico, ni puede darse un idioma tan flexible que pueda admitir interpretaciones tan diferentes y a veces opuestas. ¿Y en verdad, por qué traducir épocas allá donde dice días, y por qué traducir en esta forma precisamente  hoy, cuando la geología, interrogando las capas del subsuelo ha comprobado la edad milenaria del planeta? ¿Si es verdad que la ciencia de los teólogos católicos goza de la prerrogativa de conocer secretos divinos, por qué hasta ayer, puede decirse, ha permitido que la palabra días (que debería ser un error de quien escribió el Génesis bajo dictado de Dios) siguiera á producir la equivocación , y por qué, digo, no han dado los teólogos católicos, desde el principio la interpretación  “científica” que dan ahora? ¿Y por otra parte, cómo puede concebirse que una Revelación, en la forma con que las entienden los católicos, tenga necesidad de tiempo en tiempo de correcciones para sostenerse? ¿Se querrá por los católicos admitir que Dios haya deliberadamente colocado algo de inverosímil en los pormenores del relato bíblico, para tener el pretexto de provocar la incredulidad humana, y así “endurecer el corazón de los hombres” y mandarlos a casa del Diablo?
¿Por qué (el estudioso no lo ignora) otras imposibilidades también, después de la que hemos confutado antes, relativa a la edad del hombre, están escritas en el cuento hebraico? ¿Es posible, en efecto, lo que el redactor del Génesis da como verdad, que las plantas hayan  sido creadas en el tercer día, es decir antes que el Sol, la Luna y las estrellas que aparecieron en el cuarto?
A este respecto las desmentidas de los naturalistas son absolutamente categóricas. El estudioso sabe muy bien que existen plantas que no dan semillas sin la intervención de los insectos. Dicho esto ¿cómo no se habrían extinguido estas plantas si el Génesis hace crear los insectos en el quinto o sexto día? Otro ejemplo: se sabe que los animales domésticos descendieron de formas salvajes. Y bien, según el Génesis, estos animales constituyen una creación directa.
En el sexto día “Dios hizo los animales feroces de la tierra, según su especie: y los animales domésticos según su especie”. Y por otra parte ¿Cómo podían existir sobre la tierra animales domésticos, si el hombre que los había domesticado estaba todavía in mente Dei?
¿Y que diremos de la precedencia que el Génesis da a la aparición de las aves antes que los reptiles; y de las ballenas consideradas como peces?
De manera, que concluyendo diremos con el ilustre Canestrini las ideas expuestas en el Génesis “aparecen la expresión natural de nuestros mecanismos psicológicos”. Está en la naturaleza humana “la tendencia de personificar las causas desconocidas y de atribuir el origen de las cosas a los seres divinos.” (…) “.
En otro momento el señor Rañada quiere justificar el lado metafórico de los textos bíblicos comparándolos con  obras literarias, pág. 136. Cuando no debería olvidar que estos últimos no tienen la pretensión de ser sagrados o revelados. Además da la casualidad que los ejemplos que expone, “como citara de plumas” (pájaro cantor), con su muerte a cuestas, deben ser necesariamente metafóricos, por que es su interpretación literal la que no tiene sentido (a no ser surrealista) mientras que los textos bíblicos tuvieron muchos siglos sentido sin necesidad de interpretación.
2. Niega la ortodoxia religiosa.
El señor Rañada no se toma a las religiones desde un punto de vista ortodoxo, esto parece algo generalizado en muchos pensadores que dan por sentado que las visiones ortodoxas de las religiones son asfixiantes, pero ciertos aspectos de la religión les gustan hasta el punto de querer salvarla a toda costa (la inmortalidad del alma, un referente absoluto ético, etc.). Parece como si después de todo, los científicos fuesen de una pasta diferente a la de los demás mortales y no encajasen con los dogmas religiosos de las religiones establecidas (siempre hay excepciones claro esta). Así nos ofrece una lista de opiniones “personales” en materia religiosa de científicos que forman un grupo de desviaciones doctrinales (o incluso herejías, usando la óptica interna de cada religión).
Esto los coloca fuera del ámbito de los ateos y agnósticos por supuesto, pero también fuera de las religiones tradicionales, que aunque los pueden ver con buenos ojos (no como a las cabras incrédulas) no dejaran de considerarlos como ovejas descarriadas del rebaño, es lo que yo denomino opción Gardner, escoger lo que te gusta de una religión y rechazar lo demás, lo que  puede verse como una tercera vía entre los creyentes y no-creyentes, o como una modalidad de creyentes. De cualquier manera esto nos revela que los hábitos críticos se mantienen en estos científicos ávidos de transcendencia metafísica, porque no se tragan todo de cualquier manera proveniente de las religiones.
3. Las dos vías de conocimiento.
Esta es la pieza que le falta para completar el rompecabezas, no puede admitir que todo sea racionalizable pues pondría en peligro sus anhelos transcendentales, por ello apela a la vieja tradición de las dos vías de conocimiento, la racional y la vital.
De esta manera da juego a sus deseos, por una parte garantiza la parcela científico-racional de su vida, no hay que olvidar que el señor Rañada es físico, y por otra parte satisface sus deseos transcendentales reservados al pensamiento vital, que trata con conceptos e ideas que están de alguna manera mas allá de la razón.
Para este tipo de dualismo del conocimiento existe una constante que también practica el señor Rañada y que consiste en buscar limites a la razón o a la ciencia, como en este caso apelando al principio de Heisenberg o al teorema de Godel. Así caemos en la típica paradoja de dar credibilidad a una parte de la ciencia, aquella que parece ponerse limites a si misma, y negamos otra parte de teorías, las que dan autoexplicaciones, como en el ejemplo aducido por Rañada de las teorías del surgir de la nada del Universo, a estas sabe criticarlas, con criterios perfectamente validos por otra parte, pero no así a sus dos ejemplos de los limites de la ciencia contra los que no menciona las criticas que también racionalmente podemos hacerles.
Como ejemplos de los limites de la ciencia apela en ocasiones a ejemplos como estos:
1- ¿Alguien podría reducir La Gioconda o La Venus del espejo a sucesiones de argumentos racionales?
2- ¿Podría hacerlo con las cantatas de Bach o con los cuartetos de Beethoven?, pág. 171.
3- ¿Debo ir al cine o a un concierto?
4- ¿Por qué se enamoraron Calisto y Melibea?
5- ¿Es mejor Bach o Mozart?
6- ¿Debe existir la pena de muerte?
7- ¿Por qué me emociona esta canción y aquella no?
8- ¿Merece la pena vivir?, pág. 257.
Como se ve hay una mezcla de cuestiones de las que trata de sacar partido, intentaremos esclarecer a que pertenece cada una de estas cuestiones.
La cuestión nº 1 y 2 relativa a reducir a sucesiones de argumentos racionales unos cuadros o composiciones musicales, habría que saber que entiende el señor Rañada por sucesiones de argumentos racionales. La obra en si misma puede ser analizada en sus componentes materiales de pintura en un caso y de sonido en otro, pero evidentemente lo que hace bella una obra de arte solo se da cuando hay una inteligencia apreciándola, por ello habría que conocer en cada sujeto observante su historia estética, que constaría de dos partes, una neurofisiológica referida a su capacidad neuronal por adquirir información y otra de su educación estética (pictórica o musical en cada caso) que modifica al tiempo su base neurofisiológica. Como estos dos últimos puntos son de una dificultad enorme en el caso de la educación estética e imposible en el caso de conocer totalmente la base neurofisiológica de su cerebro (hasta hoy en día) la respuesta al señor Rañada sería que no. No es posible hoy en día reducir a sucesiones de argumentos racionales un cuadro o una sinfonía.
La cuestión 3, necesitaría un trabajo similar al anterior, además de ensayar un criterio de intensidad de placer estético para averiguar cual es esa intensidad en el cine o en el concierto y después poder responder.
La cuestión 4, el asunto del amor esta dando primeros resultados experimentales científicos, como se puede leer en recientes artículos que habla de la química del amor (El País, febrero y mayo de 1993). Naturalmente es un ámbito a desarrollar.
Cuestión 5, para este asunto habría que apelar a 3 otra vez y coger el criterio de intensidad de placer estético de cada persona, la dificultad vendría cuando se intentase un criterio universal de esta norma. Bajo nuestro punto de vista no existen criterios universales estéticos, por lo tanto la pregunta solo puede responderse a nivel individual (sin excluir el empate). Si una vez conocidas todas las respuestas, se quiere dar una respuesta estadística, no dejaría de ser eso, una respuesta estadística.
Cuestión 6, esta podría decirse que es ética y por lo tanto filosófica, al igual que la estética, no creemos que existan criterios universales éticos, en el sentido de que si existen criterios universales para saber la verdad sobre la naturaleza de un elemento químico, en base al número de protones del núcleo atómico por ejemplo. Por lo tanto no es una cuestión científica.   
Cuestión 7, volveríamos al punto 3.
Cuestión 8, este punto es también filosófico y la ciencia poco puede decir sobre el, sin salir de sus presupuestos científicos.
Todo esto nos parece indicar que hay un plan establecido previamente, cuya finalidad consiste en mostrar la validez de esas dos vías de conocimiento al enseñarnos los limites de una de ellas para tratar toda la realidad, como cuando en la pág. 282 se muestra escéptico de la explicación científica de la sensación del color.
En la pág. 136 enlaza su punto 1 de interpretación de textos con su punto 3 de las dos vías, al decir que los mitos religiosos tratan de transmitir lo necesario para una vida adecuada a una visión muy precisa del mundo. Están elaborados pensando en el hombre, de modo vital no intelectualmente.
Con todo lo dicho podríamos llegar a las siguientes conclusiones:
- El tono general del libro nos da la impresión de que está mas encaminado a demostrar que la ciencia y la religión son compatibles mas que incompatibles o neutrales. Contradiciendo así su mismo postulado inicial, que solo en apariencia sería neutral.
- El señor Rañada intenta salvar el hecho transcendente y por eso recurre a todo esto que aquí hemos criticado, quizás utilizando su lenguaje diremos que le ha valido el lado emotivo al intelectual al resolver esta cuestión.
- Es necesaria la solución vital para elegir a Dios pues la racional  y científica mas que neutral, es improductiva para crear a Dios pues la ciencia no puede tratar con causas metafísicas. Así la neutralidad es una excusa para introducir lo vital.
Podríamos acabar diciendo que este libro aquí comentado es como una gran parafernalia con la que el señor Rañada intenta justificar una idea que tal vez le inculcaran de pequeño o que como un bello sueño a desarrollado en su vida, frente a la frialdad de las formulas físicas el señor Rañada a querido justificar de alguna manera la atractiva y calida metafísica.

miércoles, 28 de marzo de 2012

UN VERANO CON HEGEL




















UN VERANO CON HEGEL
                                    
Fermín Huerta Martín


La filosofía griega es un pensamiento libre, mientras que el pensamiento de la escolástica no lo es, porque su contenido le es dado por la Iglesia. Vol. I pág. 54
Si nuestra conciencia religiosa fundada sobre la autoridad de la Iglesia nos enseña que es Dios quien por su voluntad omnipotente ha creado el mundo, que es Él quien dirige los astros en sus movimientos y quien comunica a toda criatura su ser y su bien, queda siempre la cuestión del por qué y la respuesta a esta cuestión es lo que constituye el campo común de la ciencia, de la empírica lo mismo que de la filosofía. Vol. II pág. 49


En diciembre de 2008 dijo Gustavo Bueno:
“El crucifijo es un símbolo histórico, teológico y artístico que forma parte de nuestra cultura. Quitar el crucifijo es quitarse el vestido. Los que lo defienden son unos indoctos. El que haya leído no a Santo Tomás sino a Hegel, sabe que el crucifijo no se puede quitar.»
En mi contestación a estas palabras en mi artículo Gustavo Bueno y los crucifijos, confesé que no había leído a Hegel, y era verdad en parte, no había leído ningún libro suyo completo, pero si fragmentos, definiciones de diccionarios, y un manual escolar sobre el, aprovechando la cercanía del verano revisé mi proyecto de biblioteca y encontré una obra de Hegel (Lógica) en dos tomos y dediqué unos días de agosto a su lectura.
La verdad es que el cúmulo de temas interesantes contenidos en estas 383 páginas es muy grande y todos ellos muy extensos. Intentaré tocar unos cuantos en la medida en que mi pobre cerebro de aficionado indocto que se acerca al medio siglo de funcionamiento me responda.
Por ser lo menos numeroso, empezare por copiar algunas de las frases de Hegel que me han gustado.
Vol. I, pág. 15. Un alma aún sana y pura experimenta la necesidad de alcanzar la verdad en cuyo reino la filosofía habita, el cual funda y del cual participamos cultivándola.
Vol. I, pág. 16. Nada se pensará demasiado grande de la magnitud y el poder de la inteligencia. La esencia oculta del universo no tiene fuerza que pueda resistir al amor a la verdad. Ante este amor, el universo debe revelarse y desplegar todas las riquezas y profundos misterios de su naturaleza.
Estas frases que cito las usa para terminar su Discurso pronunciado el 22 de octubre de 1818 en la apertura del curso académico en Berlín.
Aunque las frases me gustan mucho, no puedo compartir el optimismo que pretende transmitir a sus alumnos al inicio del curso. Desde hace algún tiempo vengo considerando muy seriamente la posibilidad de la irresolubilidad de la cuestión que plantea Kant en una de sus antinomias y que Hegel pretende despachar a su manera a lo largo de este libro, se trata de la infinidad del tiempo.
Vol. 2, pág. 135. Para hacer razonamientos exactos hace tan poca falta haber estudiado la lógica como haber estudiado la anatomía y la fisiología para digerir y respirar convenientemente.
Vol. I, pág. 142. Los sistemas filosóficos posteriores envuelven a los anteriores como momentos suprimidos.
Me gusta esta imagen que da de los sistemas filosóficos como una gran familia en la que todos sus miembros tienen alguna relación con cualquier otro miembro por mediación de familiares interpuestos. Termino con esta frase:
Vol. I, pág. 147. La filosofía es precisamente la ciencia que debe libertar al hombre de un número infinito de fines y miras y colocarle en un estado de indiferencia tal que le de lo mismo que sean o no estos fines.
Esta terrible frase de Hegel tiene una alta significación para mi, con el paso de los años, las experiencias tenidas y las lecturas filosóficas realizadas, mi actitud vital esta deslizándose en espiral como por un embudo en cuya salida está la postura que define la frase.
Esta “indiferencia” a veces puede confundirse con “superioridad”, como si las cosas que preocupan a los simples mortales no preocuparan a los filósofos que mantienen esta actitud. Lo peor de esta “indiferencia” es que resulta placentera. Esto me hace plantearme alguna vez si esta postura no nos hace ser menos humanos, o si por el contrario nos acerca a la verdadera humanidad.
Con respecto a lo que ha motivado la lectura de esta obra, es decir, la frase de Bueno vinculando crucifijos y Hegel, he encontrado un par de argumentos, ignoro si Bueno se refería a otras obras de Hegel pero yo os hablo de lo que he leído.
Dice en la pág. 24 del primer volumen:
“Y estos ataques contra la religión y el Estado, estas dos cosas esencialmente unidas, acarrearon el destierro y la muerte a los filósofos.”  Mas adelante llega a hablar de “el Dios de las naciones”.
Dice en la pág. 44:
“La filosofía no debe empequeñecerse ante la religión, como si debiera considerarse dichosa siendo tolerada por ella. Pero, de otra parte, debe también guardarse de considerar semejantes mitos, y, en general, las representaciones religiosas como cosas viejas y sin valor, porque  han sido honradas durante siglos entre las naciones.”
Dice en la pág. 62:
“Pero el pensamiento debe moverse libremente en sí mismo, y en este respecto, hay que observar que el resultado a que ha llegado el libre pensamiento coincide con el contenido de la religión cristiana, porque ésta es la revelación de la razón.”
Estas tres citas serian un apoyo a la tesis de que no se deben retirar los crucifijos de los espacios públicos, si la religión y el Estado están esencialmente unidos, si las representaciones religiosas han sido honradas durante siglos y si la religión cristiana es la revelación de la razón, todo ello hace del símbolo de la cruz un símbolo verdadero que el Estado debe proteger.
Curiosamente en la pág. 118 se puede encontrar un argumento que podría usarse contra esta toma de postura:
“Antes se colocaba entre las pruebas de la existencia de Dios el consensus gentium; a esta prueba acude también Cicerón. El consensus gentium es una gran autoridad y del hecho de encontrarse un objeto en la conciencia de todos los hombres se llega naturalmente a concluir que tiene su razón en la naturaleza de la conciencia y que es un elemento suyo necesario. Lo que hay de esencial en esta categoría del acuerdo universal es la convicción, que se encuentra aun en los espíritus menos cultivados, de que la conciencia de lo individual no tiene sino un valor limitado y contingente. Si no se indaga la naturaleza de esta conciencia, es decir, si no se distingue lo que hay en ella de absoluto y universal, lo que no puede ser sino obra de la reflexión, el consentimiento universal será una opinión que habrá  que tener en cuenta, puesto que constituye un elemento de la conciencia, pero que no podrá satisfacer completamente al pensamiento que, aparte la universalidad, quiere conocer la necesidad de las cosas. Además, aun admitiendo que la universalidad de un hecho pueda procurar una prueba suficiente, el hecho de que hay individuos y pueblos en los cuales no se halla esta creencia en Dios ha hecho abandonar esta prueba.”
Para Hegel estaría justificado no retirar los crucifijos porque el identifica ese símbolo con la verdad, cuando en una comunidad todos tienen la misma creencia, no hay problema en mostrar sus símbolos en los espacios públicos, incluso una comunidad fraccionada entre católicos y protestantes podrían ponerse de acuerdo en el crucifijo como símbolo común, cuando este consenso no existe hay que acudir a la legislación y ceñirnos a ella, si la ley permite esta exhibición pública la protesta ira dirigida para cambiar la ley, ahora bien, la ley (la Constitución en este caso) recoge el carácter no confesional del Estado, que no es sino reflejo de la realidad social pues no solo hay en España católicos, aunque sean mayoría, según el CIS 71,7 %, en agosto de 2011, también hay un 2,4% de creyentes de otra religión, y lo que es mas importante hay un 24,3% sumando no creyentes y ateos (sería interesante saber los motivos del CIS o del periódico que publica la noticia para esta distinción no creyente-ateo, cuando los ateos somos no creyentes, en todo caso se debería especificar dentro de los no creyentes como se define cada cual, si ateo, agnóstico o lo que sea, igual que se puede desglosar la categoría creyentes de otra religión en musulmanes, judíos, etc. Por cierto que dice Hegel en una nota de la página 118 del primer volumen: “ Los atenienses miraban a los poetas y a los filósofos como ateos, porque, a sus ojos, Júpiter y los demás dioses sólo existen en la opinión del pueblo y tal vez no reconocían sino un solo Dios”).
Para estos no católicos (aunque habría que descartar de entre ellos a protestantes y ortodoxos) quizás no les guste que un crucifijo presida el aula del colegio de sus hijos. Si no se quiere retirar el crucifijo otra solución sería colocar los símbolos de las opciones no representadas. Esto sería complicado en el caso de los no creyentes, pues debería preguntarse a cada padre (pues no nos engañemos, no estamos hablando de las creencias de los alumnos sino de los padres de los alumnos) cual es el símbolo elegido. Ya dije una vez que si me preguntaban alguna vez a mi, quería una foto de Gustavo Bueno y Gonzalo Puente Ojea dándose la mano. Este verano tuve la ocasión de visitar el aula de un colegio público, tenían una foto del altar de la Virgen que se encuentra en la ermita de la localidad y debajo una foto del Rey de España. A primera vista ambas fotos son símbolos ante los cuales uno puede experimentar reacciones diversas, por ejemplo, yo como ateo y republicano podría sentir el mismo disgusto ante ambos, pero no es así, son fotos de naturaleza muy diferente, el Rey (guste o no) es el jefe de Estado y así lo recoge la Constitución. Yo como republicano asumo este hecho y lo respeto aunque este en contra de la monarquía, alguna vez he comentado que prefiero a Juan Carlo I como Rey de España que a Aznar como presidente de una España republicana. Otra opción sería poner al Rey de España como presidente de la república o buscar a alguien que guste a casi todos como podría ser Chiquito de la Calzada. Sobre el costo económico de la monarquía como argumento en contra suyo, leo en El País del 12 de febrero de 2012 que el presupuesto del Eliseo en 2010 se elevó a 113 millones de euros frente a los 50 millones de Isabel II o los 8 millones de España.
La foto del altar de la Virgen sin embargo no me merece la misma reacción, solo en el hipotético caso de que todos los alumnos del colegio sean hijos de católicos estaría justificado su exposición pública al mismo nivel que la foto del rey (una autoridad terrenal y otra celestial), pero con idénticas razones a colocar la foto de un equipo de futbol el emblema de un partido político o de un sindicato, para el hipotético caso de que todos los padres de los alumnos coincidieran en gustos (claro que visto así, las paredes de los colegios podrían terminar albergando fotos de Hitler, Stalin, una estrella porno, o el mismo diablo), pero si recordamos lo del “consensus gentium”, se puede decir también aquí : “el hecho de que hay individuos y pueblos en los cuales no se halla esta creencia en Dios ha hecho abandonar esta prueba”, del hecho de no ser todos los padres cristianos se debería de quitar el símbolo religioso correspondiente.
Para Hegel la concepción cristiana del hombre es, Vol. II pág. 110-111: “ Los griegos, que, por otra parte, tenían una tan alta civilización, no tuvieron la conciencia de la verdadera universalidad, ni de Dios, ni del hombre. No eran los dioses de Grecia sino potencias particulares del espíritu, y el Dios universal, el Dios de las naciones, era para los atenienses un Dios aun desconocido. Por no haber reconocido el valor infinito y el derecho infinito del hombre en cuando hombre, fue también por lo que a los ojos de los griegos existía, por decirlo así, un abismo entre ellos y los bárbaros. Se ha preguntado frecuentemente por qué la esclavitud ha desaparecido en la Europa moderna, y se ha dado tal o cual circunstancia por razón de este hecho. La verdadera razón de que no haya esclavos en la Europa cristiana debe ser buscada en el principio mismo del cristianismo. La religión cristiana es la religión de la libertad absoluta, y sólo los cristianos conceden un valor infinito y universal al hombre en cuanto hombre. Lo que se niega al esclavo es su personalidad, y el principio de la personalidad universal. El amo no considera al esclavo como una persona, sino como una cosa sin individualidad y sin yo, porque es él quien es su yo.”
Sin embargo dice en las páginas 149 y 163 del mismo volumen: “ Sin duda Dios es el objeto y el objeto en cuya presencia nuestro pensamiento y nuestra voluntad particular y subjetiva no tiene ni valor ni verdad”, “Se puede decir en este sentido que la Providencia divina es enfrente del mundo y de los hechos que en él pasan, la astucia absoluta. Dios concede a los hombres la satisfacción de sus pasiones y de sus intereses particulares, y lo que se halla realizado así son sus designios, que no son los de aquellos de que para realizarlos se sirve.”
Ese valor infinito parece que se desvanece en presencia de Dios, dice Hegel que no hay esclavos en Europa gracias al cristianismo, pero frente a Dios todos somos esclavos (sin valor), esta es la libertad absoluta de la que habla.
Para Hegel es de la mayor importancia la contradicción y la dialéctica de las cuales llega a decir en el volumen I:
Pág. 129. La dialéctica es el transito inmanente de un término a otro, tránsito en que lo exclusivo y limitado de las determinaciones del entendimiento muestra lo que son, es decir, que contienen su propia negación. Lo propio de toda cosa finita es suprimirse ella misma. Por consiguiente, la dialéctica es el alma viva de todo desenvolvimiento científico, es el único principio que introduce en el contenido de la ciencia la conexión inmanente y la necesidad de sus partes, y que le eleva, no de un modo exterior, sino real por encima de lo finito.
Pág. 131. Ahora, frente al entendimiento, que dirige todos sus esfuerzos contra la dialéctica, se puede mostrar que ésta no existe solamente en la conciencia filosófica, sino en cualquier otra, así como en la experiencia universal. Se puede hallar, en efecto, en todo cuanto nos rodea un ejemplo de la dialéctica.
Pág. 157. En el cambio se manifiesta la contradicción interna inherente a la existencia y que la estimula a ir más allá de si misma.
El ser vivo muere por la sencilla razón de que en cuanto vivo, tiene en sí mismo el germen de la muerte.
Volumen II, pág. 21. Lo que mueve al mundo en general es la contradicción, y es ridículo decir que ésta no se puede pensar. Lo que hay de cierto en esta opinión es que no es posible detenerse en la contradicción, y que ésta se suprime a sí misma.
Pág. 174. El ser vivo muere porque contiene en sí la contradicción de ser en sí lo universal, el género  y al mismo tiempo de no existir inmediatamente sino como individuo. En la muerte, el género afirma su poder sobre el individuo inmediato. Para el animal, el processus de la generación es el más alto punto a que su vida puede alcanzar, Sin embargo, no se eleva a él de modo que sea para sí en su género sino de modo que esté sometido a su poder. El ser vivo inmediato se mediatiza en el processus de la generación consigo mismo y se eleva así por encima de su momento inmediato, mas para recaer al mismo tiempo en este estado. Así la vida no se desliza primeramente sino según el progreso de la falsa infinidad. Lo que realiza, sin embargo, según la noción, el processus de la vida es la supresión de la forma inmediata en la cual la idea de la vida se hallaba aún comprometida.
Esto ultimo hace ver hasta que extremos se está dispuesto a llegar en este tema, con estas definiciones no hacen falta estudios científicos, ya sabemos porque mueren los seres vivos, una cosa es que “ Para hacer razonamientos exactos hace tan poca falta haber estudiado la lógica como haber estudiado la anatomía y la fisiología para digerir y respirar convenientemente”, y otra cosa es que para hablar de hechos biológicos no se necesite tener conocimientos sobre el tema. Dice Bunge en El moblaje del mundo: “Ni las modalidades ni los modelos de modalidades dilucidan la noción de posibilidad real. Si lo hicieran, el idealismo subjetivo sería verdadero y la ciencia redundante: preguntaríamos al filósofo en lugar de al biólogo si los gorriones pueden transformarse en narcisos”.
De hecho todo el libro se lo pasa dando definiciones de cosas relacionadas, en las que interviene la contradicción y consecuentemente la dialéctica añadiendo casi siempre la palabra infinito. Así pasa con términos como ser, existencia, noción, esencia, cosa, juicio, silogismo, fenómeno, idea, etc. A veces la definición de turno roza el absurdo total como en el Vol. II pág. 5 donde dice: “la esencia, en cuanto ser que se mediatiza consigo mismo por la negación de sí mismo, no es una relación consigo sino porque lo es con otro que ella, el cual no es inmediatamente como simple ser, sino como ser puesto y mediatizado”.
La pega de esta hermosa construcción filosófica es su dependencia del Dios cristiano y por eso las dos frases con las que he encabezado este texto, en ellas viene a reconocer que su pensamiento no es libre. No duda de la existencia (ni de la esencia) de Dios solo se plantea el por qué  de sus actos. Si acaso su construcción tendría valor si no hubiese partido ya del resultado final que es Dios, en ningún momento se libra de el y en eso se asemeja a los escolásticos que critica. El contenido capital de su obra le viene dado por la Iglesia (por su creencia previa) que por lo menos en es libro no se cuestiona.
Pero esta construcción sin Dios para sustentarla es imposible, y si sus elementos se autosustentaran seria otra manera de hablar de la materia. Sería un nuevo materialismo, pues tendría que aceptar esa definición del Materialismo Filosófico que tanto me gusta que niega los vivientes no corpóreos.
Hegel adorna su religiosidad con una hermosa palabrería filosófica, pero cuando quitamos el envoltorio, el regalo que se encuentra dentro es el viejo cristianismo de siempre susceptible de aplicarle las mismas criticas de siempre, dice sin ruborizarse en la pág. 111 del Vol. II: “Esto es lo que atestigua nuestra conciencia religiosa cuando decimos que Dios ha creado el mundo de la nada, o, bajo otra forma, que el mundo y las cosas finitas han nacido de la plenitud del pensamiento, y, con más precisión, la noción es la forma infinita, o la actividad libre, creadora, que para realizarse no necesita de una materia existente fuera de si misma.”
Para los amantes de las contradicciones la doctrina cristiana de la Santísima Trinidad es el Cielo en la Tierra.
Hegel monta un dispositivo dentro de su obra para contestar a futuras críticas, así comienza haciendo una distinción entre Entendimiento y Razón. En esta vacuna preventiva entraría mi postura a la que el no dudaría en calificar de entendimiento abstracto dogmático, a mi me pasa como a Kant (Vol. II pág. 107: “La materia sensible y los objetos múltiples de la intuición tenían demasiada importancia para él para que pudiera elevarse a la inteligencia de la noción y de las categorías en y para sí y llegar así a una filosofía especulativa.”). Yo reivindico un entendimiento preocupado por lo infinito desde el conocimiento científico, dado que la solución hegeliana no tiene ni valor ni significado, Vol. I pág. 56: “El dogmatismo de la metafísica del entendimiento consiste en mantener las determinaciones exclusivas del pensamiento en su aislamiento, en tanto que el idealismo de la filosofía especulativa, aprehendiendo el todo, se eleva por encima de este exclusivismo de las determinaciones del entendimiento. Así este idealismo dice: el alma no es ni simplemente finita ni simplemente infinita, sino que es esencialmente lo mismo una cosa que otra, y, por lo tanto, no es ni una cosa ni otra; lo que quiere decir que estas determinaciones no tienen valor separadamente y que no son en ella sino como suprimidas . --El idealismo se produce ya en nuestra conciencia ordinaria. Así es como decimos de las cosas sensibles que son mudables, lo cual quiere decir que el no ser les conviene tanto como el ser.--Somos más obstinados cuando se trata de las determinaciones del entendimiento. Son las determinaciones del pensamiento las que nos representamos como teniendo algo más fijo y aun como teniendo una fijeza absoluta. Las consideramos como separadas una de otra por un abismo, de tal modo que estas determinaciones, colocadas una enfrente de otra, jamás pueden alcanzarse. La obra de la razón consiste en franquear estos limites fijados por el entendimiento.”
FINAL
Volviendo a la motivación inicial para escribir este texto, concluyo reafirmándome en mi critica a Gustavo Bueno ahora que ya puedo decir que he leído a Hegel. Esta toma de postura de Bueno y sus argumentos para defenderla me parece uno de los errores mas grandes de este gran filósofo y forma parte de una estrategia que ya critiqué en mi artículo La cruz del Materialismo Filosófico.
Que un ateo (Bueno) cite a un creyente para defender una tesis confesional no deja de ser curioso, pero aunque no consiga su objetivo (desde mi punto de vista) lo que si consigue es que a partir de su defensa de los crucifijos los creyentes puedan citar a un ateo para defender una de sus tesis. Solo si Bueno acepta como Hegel que “la religión y el Estado deben estar unidos” y que “el resultado a que ha llegado el libre pensamiento coincide con el contenido de la religión cristiana porque ésta es la revelación de la razón” puede defender la tesis de la permanencia de los crucifijos. Pero si todo esto se da, la cuestión no es como un ateo defiende una tesis confesional, sino si Gustavo Bueno es ateo.