viernes, 28 de septiembre de 2012

DESARROLLOS ALTERNATIVOS
















DESARROLLOS ALTERNATIVOS

Fermín Huerta Martín
(Escrito en 1993)


El cristianismo es campo abonado para la floración de herejes porque sus heterogéneos y contradictorios elementos constitutivos posibilitan la génesis de desarrollos alternativos, en función de las necesidades materiales y espirituales de las clases o grupos sociales que los generan, sin olvidar la configuración psicológica y moral de los heresiarcas.
Gonzalo Puente Ojea

Sin herejes el teólogo dogmático carecería, en gran medida, de materia.
Gustavo Bueno

Quisiera intentar demostrar en este artículo dos cosas fundamentales con respecto al cristianismo y la herejía:

1- Que la existencia de herejías prueba que los cristianos lejos de estar universalmente iluminados por la luz del Espíritu Santo en lo que respecta a su fe y a su interpretación de las escrituras, han utilizado y utilizan la razón para estos fines (una capacidad de razonar  muy peculiar por supuesto, mezclada con bastantes aspectos irracionales).
2- Que todos los denominados desarrollos alternativos del cristianismo (así nos referimos también a las herejías) han de considerarse en igualdad de condiciones a la hora de un estudio objetivo y externo del tema, independientemente de número de adictos, su existencia o no actual, o su importancia histórica, dados que los criterios internos para definir dogmas o “errores” son subjetivos e interesados, y cuando se llega al extremo de autoproclamarse infalibilidad para tratar estos temas se llega al subjetivismo máximo.
Para mi, tanto la herejía como la ortodoxia son interpretaciones sobre supuestos hechos o sobre determinados textos, resultado del planteamiento de problemas a la hora de crear la teología cristiana, la legitimación de la ortodoxia solo es una autolegitimación pues no hay señales externas que así lo justifiquen.
La autolegitimación se consigue o por medio de democracia “especial” (concilios) o de poder (jerarquía).
Así se puede repetir que en las discusiones teológicas hay mucho de discusión racional (mezclada de muchas otras cosas). Y es que no se puede dudar de la fe de los herejes, en muchas ocasiones mas “ejemplar” que la de los “ortodoxos”.
La ortodoxia es solo una de las posibles combinaciones de soluciones a los problemas teológicos planteados. Quizás la mas ecléctica e integradora, pero una mas.
Si todos parten de la misma fe y creencia del mismo Dios y de los mismos supuestos hechos, el Espíritu Santo les tendría que haber inspirado la misma teología, al no ser así se demuestra el ingrediente racional en la naturaleza de la discusión teológica. Y aquí es donde aparece un elemento discordante en el bando religioso, porque a mi entender existe una ruptura entre el hombre racional que apela a la razón como norma ultima para la discusión y el hombre religioso que apela a la fe. Pudiendo llegar a hacer imposible la comunicación entre estas dos “partes” cuando se apela a las normas ultimas que rigen sus discursos. Y esto puede aplicarse no solo al cristianismo sino al resto de las religiones, que no quedan exentas a su vez de sus cismas, herejías, etc.
Ese elemento discordante es el hecho de creer apelar a razones sobrenaturales en las discusiones teológicas sin darse cuenta de que en el fondo es una clase de reflexión racional (a secas) aunque este disfrazada y mezclada con aspectos incomprobables.
Echando una mirada a 40 desviaciones, herejías o desarrollos alternativos del cristianismo podemos encontrar que los temas principales de “desviación” se pueden englobar en tres grandes grupos que son: la Trinidad, Jesús y  cuestiones de jerarquía o burocracia.
A modo de ejemplos:
Trinidad. La ortodoxia viene a decir:
La Trinidad es una. Las personas divinas son realmente distintas entre si. Las personas divinas son relativas unas a otras.
Las herejías dicen:
- Padre, Hijo y Espíritu Santo, una sola persona con tres nombre distintos.
- Personas divinas diferentes del Padre, no son mas que una prolongación de este.
- El Espíritu Santo no procede del Padre y del Hijo.
- El Espíritu Santo es inferior al Padre y al Hijo.
- Se niegan las tres personas divinas.
Jesús. La ortodoxia dice:
Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, Posee dos naturalezas, divina y humana. Hijo único del Padre.
Las herejías dicen:
- Jesús hombre adoptado por Dios al bautizarse.
- El hijo es desemejante en esencia a Dios.
- En Cristo el espíritu es sustituido por el Logos Divino.
- Jesús no es consustancial con el Padre.
- Cristo no es plenamente Dios.
- El cuerpo físico de Jesús era un fantasma engañoso.
- Cristo no es ni divino ni humano.
- Cristo solo divino.
- Jesús fue un simple profeta, no resucito.
- Las dos naturalezas de Cristo, divina y humana fundidas en una sola.
- Cristo una sola energía o actividad.
- Cristo dos naturalezas y una sola voluntad divina.
- Hijo subordinado al Padre.
- En Cristo lo divino y lo humano no esta separado.
- El mismo Padre habría sufrido la pasión de la Cruz.
Y por fin el grupo de cuestiones de jerarquía o burocracia.
Así dicen los herejes:
- La obediencia papal se delega en el soberano.
- Se condena la jerarquía eclesiástica y la posesión de bienes por parte del clero.
- Superioridad del concilio sobre el Papa.
Es esencialmente en este ultimo apartado, burocrático o jerárquico donde la cosa es mas dolorosa para el que ejerce el poder eclesial. Pues de asuntos teológicos se puede discutir, pero cuando la herejía cuestiona el poder para aquel que lo ejerce entonces el asunto se vuelve intolerable. Para poner un ejemplo actual y citando de nuevo a Puente Ojea: “la teología de la liberación es mucho mas una cuestión de poder que de doctrina”.
Al realizar esta exposición de herejías es cuando podemos comprobar lo dicho al principio al respecto de que al definirse la ortodoxia católica como un conjunto de dogmas o de opiniones decididas en un momento, se pueden hacer combinaciones con las consideraciones heréticas, para sacar cuantas ortodoxias se quieran.
Y ahora es cuando toca hablar de cual es el proceso mediante el cual se “decide” que es herejía y que es ortodoxia. Esto significa principalmente hablar de concilios. Porque basta echar un vistazo a la lista de concilios y sus temas preferentes para saber que esto es así.
Nicea I - Arrianismo
Constantinopla I - Apolinarismo
Efeso - Nestorianismo
Calcedonia - Eutiquianismo
Constantinopla II - Origenismo
Braga - Priscilianismo
Constantinopla III - Monotelismo
Nicea II - Iconoclastas
Constantinopla IV - Focio

Sirvan de ejemplos.
Según el diccionario de teología de L. Bouyer (con visto bueno de un censor católico del año 1971):
“Las decisiones conciliares se suponen siempre tomadas por unanimidad, incurriría en cisma la minoría que no se adhiriese a la mayoría verdaderamente representativa del espíritu del cuerpo episcopal  en su conjunto, mientras que una mayoría simplemente numérica no puede prevalecer sobre las reservas fundadas de una minoría que sea considerable no solo por su importancia material sino por la cualidad representativa de sus opiniones sobre la verdadera fe de la iglesia. En una situación de este genero es de presumir que el soberano pontífice rehusaría ratificar una decisión mayoritaria.”
O sea es como si en una democracia solo sirviese la mayoría absoluta aplastante para gobernar. Es especialmente curioso el párrafo que dice: “incurriría en cisma la minoría que no se adhiriese a la mayoría verdaderamente representativa”, curiosa democracia de la amenaza.
En este párrafo se puede  ver como en los concilios se ejemplariza el proceso racional que sustituye la “supuesta” inspiración del Espíritu Santo para la concordia (de existir esa inspiración la unanimidad sería siempre real). Así las desviaciones heréticas son decididas por mayorías.  
En cualquier caso el funcionamiento de estas unanimidades y mayorías representativas es lo suficientemente impreciso como para sospechar juegos de poder y amenazas cismáticas en los concilios.
Cuando he hablado de que el hombre religioso ejercita la razón aunque mezclada con otras cosas, me refería a cosas surgentes del cuerpo religioso y que de alguna manera fija los márgenes sobre los que puede discurrir dicha razón. Cuanto mas pequeño es el margen fijado que uno toma, mas aceptable es la opinión que se ejercita, pudiendo llegar a ser una tímida disconformidad o un principio  de herejía suave, al aumentar el margen de movimiento nos encontramos con herejías grandes en desacuerdos. Esto se observa repasando algunas de las herejías enumeradas mas atrás, algunas podrían ser aceptadas  por el cristiano de base despistado en asuntos teológicos, otros sin embargo le serian inaceptables sin reflexión. Pues bien, estos márgenes que el hombre religioso acepta serian cuestiones como: la naturaleza y poderes de Dios, su forma de actuar, la interpretación de las escrituras, su relación personal de confianza y obediencia a la jerarquía, etc., etc.
Al preguntar a un cristiano por estas cuestiones, podemos hacer un dibujo al hilo de sus respuestas y al final saber cual es el hueco que deja a su razón para manejar elementos o formar disensiones o simplemente acatar y callar.
El hombre no religioso no parte de estas limitaciones y por lo tanto puede ejercitar su razón con mas libertad y sin estrechuras.
Resultaría insoportable que en el campo no religioso alguien se autoproclamara (ya fuera persona o grupo) como infalible, haría el ridículo y no se le escucharía, la fe y la noción de rebaño hace que se trague con esto y con mucho mas.
Por esto desde una visión externa a estas disputas, como sería mi posición de ateo, hay que respetar no solo las diferentes religiones entre si sino las diferentes ramas de cada religión, o sea a ortodoxos y herejes por igual.
Y esto es así porque la supuesta legalidad u ortodoxia de determinados grupos religiosos basados en su aceptación mayoritaria o cantidad de poder, nos es indiferente, pues este solo es un dato accidental al proceso, que podía haber recaído en cualquier otro desarrollo alternativo.
El espíritu critico tiene que sobreponerse a estas influencias “ambientales” para ejercitar libremente su función critica, y no debe confundir el éxito o fracaso de lo que estudia con su fundamentación teológica. Este sencillo ejercicio debería bastar para darse cuenta de que las autolegitimaciones no pueden tener valor universal por muy mayoritarias que sean. Y al no descubrir “pruebas objetivas” que decantaran la flecha de la verdad sobre alguna en concreto, estamos obligados a respetar todas.

miércoles, 29 de agosto de 2012

FERVOROSO CREYENTE, FERVOROSO AGNOSTICO, FERVOROSO ATEO





















FERVOROSO CREYENTE, FERVOROSO AGNOSTICO, FERVOROSO ATEO.

Fermín Huerta Martín

Mientras preparaba la publicación en mi blog de los artículos de julio y agosto del presente y recortado (por lo menos aquí en España) año 2012 hice un descubrimiento que me dejo estupefacto. Una vez agotados los artículos nuevos o por lo menos escritos en el transcurso del presente año, si no quería incumplir la promesa o el objetivo expuesto en Leer es disfrutar, escribir es sufrir, de publicar un artículo al mes, no me quedó más remedio que recurrir a mis viejos artículos mecanografiados.
Escribo cosas relacionadas con la filosofía desde 1985, aunque mi interés por la filosofía empezó antes, en 1977 con 15 años ya tenía “charlas filosóficas”, dos de las personas con las que iba al colegio terminaron estudiando la carrera de Filosofía, una de ellas es profesor en la actualidad, si la memoria y los apuntes que manejo no me fallan, el primer libro de filosofía que compré y leí, fue La genealogía de la moral de Friedrich Nietzsche en 1978 con 16 años. El motivo por el cual un adolescente que por aquel entonces leía a Agatha Christie, H. P. Lovecraft y Franz Kafka se puso a leer filosofía es bien curioso, en aquella época era un enfermizo  lector de comics, me gustaban mucho los de superhéroes (luego vinieron los de autor, Corben, Moebius, etc.), fui un coleccionista obsesivo, en la actualidad han hecho películas de la mayoría de los tebeos que leía en aquella época, incluso recientemente de Los Vengadores que eran mis favoritos. En una de mis visitas a la biblioteca se me ocurrió consultar en un diccionario la palabra “superhéroe”, en su lugar encontré “superhombre”,  en una de las definiciones se hablaba de que ese era uno de los cuatro temas de que hablaba Friedrich Nietzsche en su obra, los otros tres eran: el eterno retorno de lo idéntico, la muerte de Dios y la voluntad de poder. Pensando que los conceptos superhombre y superhéroe eran similares decidí comprarme un libro de Friedrich Nietzsche. Por aquel entonces era usual que muchas librerías tuvieran una estantería dedicada a la colección El libro de bolsillo de Alianza Editorial, dentro de la cual había varios libros de Nietzsche. Así que un día entré en una librería (ya desaparecida, en su lugar pusieron un “todo a cien”,un síntoma de los tiempos) y no recuerdo si era el único libro  que había de él o lo elegí por casualidad, el caso es que me compré La genealogía de la moral, ahora mismo ( el ahora del primer borrador escrito a bolígrafo del presente texto) tengo el libro en mis manos (dentro de 20 años quizás alguien dirá: tengo el archivo en mis manos dentro de mi libro electrónico), la mitad del libro se ha despegado en dos partes de su encuadernación primitiva, está lleno de frases subrayadas y también alguna anotación, todo con lapicero, en la actualidad me parece un sacrilegio subrayar un libro, los lectores empedernidos tenemos que ser conscientes de un dato fundamental, corroborado cada vez que compramos un libro de segunda mano, llegará un día en que tendremos que vender nuestros libros para poder comer, o bien, moriremos y nuestros hijos o mujer terminaran malvendiéndolos para ganar espacio y colocar cosas más decorativas. Hay otras alternativas, pero para mí son utópicas. Nunca olvidaré una experiencia que tuve hace años, cuando era joven y visitaba el Mercado de San Antonio de Barcelona (un lugar donde comprar y vender libros), escuché a un hombre mayor(rondaría los 70) intentando vender su biblioteca acumulada durante toda su vida, le contaba al supuesto comprador que tenía dos hijos, uno periodista y otra doctora, ninguno de los dos quería sus libros.
Lo que hagan con mis libros después de muerto importa poco, lo que me parece insoportable es deshacerse de ellos en vida. Por eso recuerdo siempre el dolor de ese hombre en ese momento.
Moraleja:  preserva tus libros pues serán leídos por otros. Solo si tu persona termina siendo objeto de estudio, tiene alguna utilidad futura el subrayado o las anotaciones, sino haz como yo y toma notas en hojas aparte.
No me resisto a copiaros el contenido de una de las páginas (la 109) de mi ejemplar de La genealogía de la moral, subrayada y anotada con la palabra “Superhombre”, dice lo siguiente:
“Alguna vez, sin embargo, en una época más fuerte que este presente corrompido, que duda de sí mismo, tiene que venir a nosotros el hombre redentor, el hombre del gran amor y del gran desprecio, el espíritu creador, al que su fuerza impulsiva aleja una y otra vez de todo apartamiento y todo más allá, cuya soledad es malentendida por el pueblo como si fuera una huida de la realidad--: siendo así que constituye un hundirse, un enterrarse, un profundizar en la realidad, para extraer alguna vez de ella, cuando retorne a la luz, la redención de la misma, su redención de la maldición que el ideal existente hasta ahora ha lanzado sobre ella. Ese hombre del futuro, que nos liberará del ideal existente hasta ahora y asimismo de lo que tuvo que nacer de él, de la gran náusea, de la voluntad de la nada, del nihilismo, ese toque de campana del mediodía y de la gran decisión, que de nuevo libera la voluntad, que devuelve a la tierra su meta y al hombre su esperanza, ese anticristo y antinihilista, ese vencedor de Dios y de la nada --alguna vez tiene que llegar…”
Durante muchos años consideré que Nietzsche no era una buena opción como lectura iniciática en filosofía (pensaba que era mejor opción Bertrand Russell por ejemplo),pero después comprendí que  enfrentarse a una lectura compleja pero interesante es como un termómetro vital, indica la capacidad de superación y de estimulo frente al que simplemente suspende la lectura por vagancia mental o cualquier otra excusa.
La genealogía de la moral, que estaba en las antípodas de mis lecturas y de mis pensamientos, pues yo por aquella época era un fervoroso creyente católico, que rezaba cada noche, hablaba mucho con Dios (eran monólogos no diálogos) y le pedía algo cada día, La genealogía de la moral, digo, fue el libro culpable de que me aficionara a la filosofía y abandonase poco a poco mi creencia católica, pues después de el vino Así habló Zaratustra (tarde un año en leerlo y no debí captar mas del 1% de su contenido, creo recordar que una vez Gustavo Bueno dijo que ese libro le constaría entenderlo a un recién licenciado de filosofía) y luego todo lo demás, búsqueda de libros (algo ya de por si fascinante) y lecturas de nuevos autores, Tierno Galván, Puente Ojea, Bertrand Russell, Karl Popper, Mario Bunge, Gustavo Bueno, etc., por citar los mas importantes.
Este es resumido, el contenido de la primera transición de creyente a agnóstico.
Desde 1982 escribo un Diario filosófico, que recoge principalmente los libros que compro, los que leo, las reacciones a esa lecturas, lo que escribo y pensamiento de índole filosófico. Con el tiempo ese Diario me es de gran ayuda para cuando falla la memoria, también para reírse de uno mismo, al leer cosas ridículas escritas en la juventud (pensándolo bien sigo escribiendo cosas ridículas).
Gracias a esa información, puedo ahora saber cuando empecé a escribir filosofía, antes había escrito alguna que otra cosa, relatos cortos en su mayoría, alguna cosa publiqué en un fanzine, el resto fueron autoediciones hechas a fotocopia y repartidas entre los amigos (sin duda un suplicio para ellos). El caso es que el día 28 de marzo de 1985 recoge mi diario “El lunes pasado concebí las bases de lo que tenía que ser un breve escrito titulado: Utilización errónea de los conceptos absolutos: Universo, Infinito, Dios y Nada”. Me cuesta imaginarme un título mas pretencioso y grandilocuente. Luego sigue: “Mas tarde amplié estos pensamientos y he desarrollado lo que sería mi primer Sistema Filosófico definido, hasta ahora solo tengo una dificultad teórica, el concepto tiempo en el momento de hablar de la duración del universo que se contiene a si mismo. Espero resolverlo para poder escribir mi sistema completo”. 27 años después esa “dificultad teórica” sigue presente y peor de irresoluble. Tres años después terminé mi primer artículo filosófico de 22 páginas, titulado Consideraciones filosóficas. Desde entonces he escrito cuando he tenido una necesidad imperiosa, por aquello que contaba en Leer es disfrutar, escribir es sufrir, de que leer era mas satisfactorio y menos esforzado. Un artículo en 1989, 3 en 1990, 1 en 1991, 1 en 1992, 3 en 1993, 1 en 1994, 1 en 1995, 1 en 1997, 1 en 1999, 1 en 2001, 1 en 2002, 2 en 2005, 2 en 2006, 3 en 2009, 6 en 2010, 9 en 2011, aunque disperso en todos estos años esta el esfuerzo para elaborar la dos bibliografías que finalmente publiqué en el blog, de mis dos autores favoritos, Gustavo Bueno y Mario Bunge. Con el blog me obligo a escribir.
Toda esta excursión de palabras viene a cuento de la segunda transición, de agnóstico a ateo, como decía al principio, ojeando los artículos antiguos para publicarlos en el blog, caí en la cuenta de que en el artículo escrito en 2001 (Dios y el mal) todavía me declaraba agnóstico, en el primero de 2009 (Gustavo Bueno y los crucifijos) ya afirmaba mi ateismo. En los 5 artículos que separan uno de otro (8 años) no tengo pistas. Recuerdo aquella época, pero curiosamente no tengo anotaciones en el Diario filosófico sobre la transición, Confieso que si hay un autor que me influyó en esta segunda transición fue Gustavo Bueno, sus libros son lectura imprescindible en español sobre el tema, también el tipo de argumento que expuse en mi artículo Dios y el mal (espero publicarlo) me terminaron de decidir.
La cuestión es que hasta ahora cuando he publicado algún artículo de la época agnóstica he cambiado la autoafirmación de agnóstico por ateo, una forma de “actualizarlo”, sin embargo escribí algún artículo sobre el agnosticismo que lógicamente no puedo “actualizar” de la misma manera y que al releer ahora considero que tiene un mínimo de calidad como para publicarse.
Así que explicando el titulo puedo decir que he sido un fervoroso creyente un fervoroso agnóstico y un fervoroso ateo. Las dos transiciones han sido por culpa de lecturas y reflexiones (conclusión rápida: si no quieres perder la fe, no leas ni pienses). Las dos transiciones se han alargado en el tiempo y han representado un cambio de postura intelectual que podría considerarse una metamorfosis vital, con todo lo que eso conlleva, aceptar que estabas equivocado, que defendías una postura errónea, pero de eso se desprende algo absolutamente positivo, como es el hecho de haber sido capaz desde unas coordenadas determinadas de haber visto la validez de una argumentación hecha desde otras coordenadas distintas y hasta contrapuestas, pudiendo abrazar esta nueva posición como propia. También es muy positivo (o al menos a mi me lo parece) el hecho de que cuando discuto con un creyente o un agnóstico, puedo ponerme en su lugar para comprender su postura, porque yo he sido como el, lo he vivido, conozco el estado mental desde el que me discuten. Por supuesto esto no quiere decir que mi postura sea superior o que ese mero hecho me de la razón, pues también  podría darse el caso inverso de un ateo que se convierta al agnosticismo y después abrazara alguna creencia religiosa, el cual estaría en la misma posición que yo, con respecto a comprender al otro.
Yo no descarto volver a cambiar de opinión, solo me tienen que convencer con un buen argumento, si es posible que no incluya la amenaza del castigo.
Mientras tanto la vida pasa y tenemos que seguir atentos a los acontecimientos del mundo, acontecimientos de toda índole, políticos, artísticos, científicos, filosóficos, etc., pues de ellos hemos de seguir extrayendo conclusiones que alimenten o contradigan nuestras posturas, nunca podemos abandonar una posición critica aun dentro de una cosmovisión determinada, seria como un equilibrio entre el “dogmatismo” de defender una “ortodoxia” determinada y la alerta “critica” necesaria para poder cambiar de opinión sobre el tema que sea, cuando se presentan unas argumentaciones sólidas. Todo ello inmerso en un proceso que solo termine con la muerte. Esto no es incompatible con el fervor de defender una posición en un momento determinado.

martes, 31 de julio de 2012

LOS CIENTIFICOS SIN DIOS






















LOS CIENTIFICOS SIN DIOS

Fermín Huerta Martín
(Escrito en 1994)


En el libro Los científicos y Dios, el señor Antonio Fernández Rañada pretende fundamentar su tesis de que la ciencia es neutra frente a la religión y que la practica de la ciencia ni aleja al hombre de Dios ni lo acerca a el. Por su parte Mario Bunge en su libro Seudociencia e ideología expone la tesis de que ciencia y religión se excluyen mutuamente porque hacen afirmaciones contradictorias. Como quiera que ambos señores son físicos y están interesados en la filosofía, sería interesante averiguar por que motivos divergen tanto en sus afirmaciones.
Empecemos por exponer las opiniones de Bunge en síntesis y después analizaremos que hace Rañada para superar esas afirmaciones.
Para Bunge la ciencia excluye a la religión por:
1- Los miembros de una iglesia están unidos por compartir creencias  y practicas que no han sido consagradas por la investigación científica. Los miembros de una comunidad científica están unidos por una actitud critica y exploratoria así como por un fondo de conocimientos que han pasado pruebas conceptuales y empíricas.
2- Toda religión incluye dogmas acerca de entes sobrenaturales o de procesos como resurrección o reencarnación, que están fuera del alcance de la ciencia o son tenidos por imposibles.
3- El pensamiento religioso no hace uso de la matemática.
4- La religión no hace uso de las ciencias facticas. Muchos dogmas religiosos (la Tierra es plana, el Sol gira sobre la Tierra, las especies biológicas fueron creadas, el alma es separable del cuerpo) han sido refutados por la investigación científica.
5- Toda teología contiene dogmas antes que teorías.
6- Todo sistema de valores religiosos está dominado por la creencia en entes sobrenaturales en lugar de confiar en el poder del hombre para alcanzar la verdad por la investigación.
7- La eficacia de las practicas religiosas (sacrificio, oración) nunca ha sido comprobada experimentalmente.
8- La fe religiosa descansa sobre la autoridad, la revelación y la gracia, ninguno es científicamente aceptable.
¿Cómo se las arregla Rañada para superar estas objeciones de Bunge a la relación ciencia/religión?
Básicamente utiliza tres argumentos:
1- El relato bíblico es simbólico y necesita una interpretación, no se puede leer literalmente.
2- Niega la ortodoxia religiosa.
3- Cree que hay dos vías de conocimiento, la de la sutileza y la geométrica.
En efecto, en la pág. 135 nos dice: “El mito cristiano de la creación esta escrito en lenguaje poético y no debe interpretarse literalmente. Hoy comprenden todos que eso es absurdo.”
Con esta sencilla formula elimina todas las objeciones del nº 4 de Bunge. Cuando la ciencia descubre la “verdad” de cada una de esas cuestiones, el mito bíblico alcanza su verdadero significado, claro que bien mirado la otra opción que queda es la de reconocer que lo que literalmente dice la Biblia es falso. Por lo tanto se tiene una formula de convalidar siempre las “sagradas escrituras”, cuando no concuerdan con la ciencia  basta con advertir que la escritura es simbólica.
Su punto 2 niega la ortodoxia religiosa.
Así nos presenta numerosos ejemplos de científicos que aunque teniendo ideas religiosas, no se acaban de amoldar del todo con ninguna iglesia. O critica directamente al catolicismo, como en la pág. 283, por insistir en las respuestas inmutables. Este punto es importante, pues sabe que decidido a conservar la mayor cantidad de ciencia posible no puede aceptar por completo ninguna religión.
En el punto 3 expone su creencia en dos vías de conocimiento representadas en lo intelectual y lo vital. Nos advierte en la pág. 171, las dos vías son necesarias para aproximarnos a lo que son las cosas, cada una por su lado da una visión deformada y pobre.
Entre estos dos últimos puntos se puede encontrar material para desmontar el resto de los puntos de Bunge.
1- No es necesario ser miembro de un iglesia para aceptar la idea transcendente.
2-3-5-6-7-8, son posibles si existen dos vías de conocimiento no reducibles mutuamente, en la que cada una tiene su parcela.
Sin embargo estos tres planteamientos de Rañada tienen sus aspectos negativos que los hacen dudosos por lo menos.
1. Interpretación de textos.
a) Si antes se aceptaba la literalidad y ahora no, se debe ni mas ni menos al progreso científico y no al religioso, no hay otra opción que el “simbolismo” de los textos por que si no hay que reconocer que son falsos.
b) Evita que exista un criterio de verificación o falsación,  esto nunca sucede si cuando se presenta el conflicto se adopta la interpretación del texto al hecho o teoría científica pertinente.
c) Las interpretaciones no tratables científicamente (al no poder apelarse por su literalidad), pueden al menos ser sospechosas, y aquí podemos incluir partes muy importantes del cristianismo como la muerte o resurrección de Jesús y aun su misma existencia.
Claro que también se puede compaginar a gusto literalidad e interpretación, todo a la carta.
Por nuestra parte sostenemos que la apelación a la interpretación no es mas que una treta dialéctica para salvar en ultimo extremo a la Biblia, si a el le parece evidente el hecho simbólico de la Biblia se debe, o bien a que ha sido educado en esa idea, o porque la necesita para no echar por tierra lo que representa, no se entiende de otra forma esa “evidencia” que nosotros no vemos.
Basta con remitirnos a una época mas cercana que la actual, al momento de la divulgación de las ideas evolucionistas, como es principios de siglo, para encontrar un texto como el siguiente que explica admirablemente lo que pensamos:
Pág. 35 del libro de L. Gámbara El hombre y la teoría de la evolución:
“Dos puntos de interrogación propuestos a los secuaces de la Revelación.
¿Si el cuento bíblico respondiera en todo o al menos en parte siquiera a la verdad, sería él susceptible de tales desmentidas? ¿Qué clase de Revelación divina puede invocar el recopilador del Génesis, desde el momento que se tienen pruebas irrefutables para demostrar el absurdo, la falsedad de sus afirmaciones? La inmensa importancia de estos puntos fue reconocida, como es sabido, por los teólogos católicos, que gastaron ríos de tinta con el objeto de armonizar con argumentos especiosos las conclusiones más radicales de la ciencia con las conclusiones de tradición hebraica.
Pero inútilmente; porque, como observa Huxley, las palabras deben tener su significado también  en el idioma hebraico, ni puede darse un idioma tan flexible que pueda admitir interpretaciones tan diferentes y a veces opuestas. ¿Y en verdad, por qué traducir épocas allá donde dice días, y por qué traducir en esta forma precisamente  hoy, cuando la geología, interrogando las capas del subsuelo ha comprobado la edad milenaria del planeta? ¿Si es verdad que la ciencia de los teólogos católicos goza de la prerrogativa de conocer secretos divinos, por qué hasta ayer, puede decirse, ha permitido que la palabra días (que debería ser un error de quien escribió el Génesis bajo dictado de Dios) siguiera á producir la equivocación , y por qué, digo, no han dado los teólogos católicos, desde el principio la interpretación  “científica” que dan ahora? ¿Y por otra parte, cómo puede concebirse que una Revelación, en la forma con que las entienden los católicos, tenga necesidad de tiempo en tiempo de correcciones para sostenerse? ¿Se querrá por los católicos admitir que Dios haya deliberadamente colocado algo de inverosímil en los pormenores del relato bíblico, para tener el pretexto de provocar la incredulidad humana, y así “endurecer el corazón de los hombres” y mandarlos a casa del Diablo?
¿Por qué (el estudioso no lo ignora) otras imposibilidades también, después de la que hemos confutado antes, relativa a la edad del hombre, están escritas en el cuento hebraico? ¿Es posible, en efecto, lo que el redactor del Génesis da como verdad, que las plantas hayan  sido creadas en el tercer día, es decir antes que el Sol, la Luna y las estrellas que aparecieron en el cuarto?
A este respecto las desmentidas de los naturalistas son absolutamente categóricas. El estudioso sabe muy bien que existen plantas que no dan semillas sin la intervención de los insectos. Dicho esto ¿cómo no se habrían extinguido estas plantas si el Génesis hace crear los insectos en el quinto o sexto día? Otro ejemplo: se sabe que los animales domésticos descendieron de formas salvajes. Y bien, según el Génesis, estos animales constituyen una creación directa.
En el sexto día “Dios hizo los animales feroces de la tierra, según su especie: y los animales domésticos según su especie”. Y por otra parte ¿Cómo podían existir sobre la tierra animales domésticos, si el hombre que los había domesticado estaba todavía in mente Dei?
¿Y que diremos de la precedencia que el Génesis da a la aparición de las aves antes que los reptiles; y de las ballenas consideradas como peces?
De manera, que concluyendo diremos con el ilustre Canestrini las ideas expuestas en el Génesis “aparecen la expresión natural de nuestros mecanismos psicológicos”. Está en la naturaleza humana “la tendencia de personificar las causas desconocidas y de atribuir el origen de las cosas a los seres divinos.” (…) “.
En otro momento el señor Rañada quiere justificar el lado metafórico de los textos bíblicos comparándolos con  obras literarias, pág. 136. Cuando no debería olvidar que estos últimos no tienen la pretensión de ser sagrados o revelados. Además da la casualidad que los ejemplos que expone, “como citara de plumas” (pájaro cantor), con su muerte a cuestas, deben ser necesariamente metafóricos, por que es su interpretación literal la que no tiene sentido (a no ser surrealista) mientras que los textos bíblicos tuvieron muchos siglos sentido sin necesidad de interpretación.
2. Niega la ortodoxia religiosa.
El señor Rañada no se toma a las religiones desde un punto de vista ortodoxo, esto parece algo generalizado en muchos pensadores que dan por sentado que las visiones ortodoxas de las religiones son asfixiantes, pero ciertos aspectos de la religión les gustan hasta el punto de querer salvarla a toda costa (la inmortalidad del alma, un referente absoluto ético, etc.). Parece como si después de todo, los científicos fuesen de una pasta diferente a la de los demás mortales y no encajasen con los dogmas religiosos de las religiones establecidas (siempre hay excepciones claro esta). Así nos ofrece una lista de opiniones “personales” en materia religiosa de científicos que forman un grupo de desviaciones doctrinales (o incluso herejías, usando la óptica interna de cada religión).
Esto los coloca fuera del ámbito de los ateos y agnósticos por supuesto, pero también fuera de las religiones tradicionales, que aunque los pueden ver con buenos ojos (no como a las cabras incrédulas) no dejaran de considerarlos como ovejas descarriadas del rebaño, es lo que yo denomino opción Gardner, escoger lo que te gusta de una religión y rechazar lo demás, lo que  puede verse como una tercera vía entre los creyentes y no-creyentes, o como una modalidad de creyentes. De cualquier manera esto nos revela que los hábitos críticos se mantienen en estos científicos ávidos de transcendencia metafísica, porque no se tragan todo de cualquier manera proveniente de las religiones.
3. Las dos vías de conocimiento.
Esta es la pieza que le falta para completar el rompecabezas, no puede admitir que todo sea racionalizable pues pondría en peligro sus anhelos transcendentales, por ello apela a la vieja tradición de las dos vías de conocimiento, la racional y la vital.
De esta manera da juego a sus deseos, por una parte garantiza la parcela científico-racional de su vida, no hay que olvidar que el señor Rañada es físico, y por otra parte satisface sus deseos transcendentales reservados al pensamiento vital, que trata con conceptos e ideas que están de alguna manera mas allá de la razón.
Para este tipo de dualismo del conocimiento existe una constante que también practica el señor Rañada y que consiste en buscar limites a la razón o a la ciencia, como en este caso apelando al principio de Heisenberg o al teorema de Godel. Así caemos en la típica paradoja de dar credibilidad a una parte de la ciencia, aquella que parece ponerse limites a si misma, y negamos otra parte de teorías, las que dan autoexplicaciones, como en el ejemplo aducido por Rañada de las teorías del surgir de la nada del Universo, a estas sabe criticarlas, con criterios perfectamente validos por otra parte, pero no así a sus dos ejemplos de los limites de la ciencia contra los que no menciona las criticas que también racionalmente podemos hacerles.
Como ejemplos de los limites de la ciencia apela en ocasiones a ejemplos como estos:
1- ¿Alguien podría reducir La Gioconda o La Venus del espejo a sucesiones de argumentos racionales?
2- ¿Podría hacerlo con las cantatas de Bach o con los cuartetos de Beethoven?, pág. 171.
3- ¿Debo ir al cine o a un concierto?
4- ¿Por qué se enamoraron Calisto y Melibea?
5- ¿Es mejor Bach o Mozart?
6- ¿Debe existir la pena de muerte?
7- ¿Por qué me emociona esta canción y aquella no?
8- ¿Merece la pena vivir?, pág. 257.
Como se ve hay una mezcla de cuestiones de las que trata de sacar partido, intentaremos esclarecer a que pertenece cada una de estas cuestiones.
La cuestión nº 1 y 2 relativa a reducir a sucesiones de argumentos racionales unos cuadros o composiciones musicales, habría que saber que entiende el señor Rañada por sucesiones de argumentos racionales. La obra en si misma puede ser analizada en sus componentes materiales de pintura en un caso y de sonido en otro, pero evidentemente lo que hace bella una obra de arte solo se da cuando hay una inteligencia apreciándola, por ello habría que conocer en cada sujeto observante su historia estética, que constaría de dos partes, una neurofisiológica referida a su capacidad neuronal por adquirir información y otra de su educación estética (pictórica o musical en cada caso) que modifica al tiempo su base neurofisiológica. Como estos dos últimos puntos son de una dificultad enorme en el caso de la educación estética e imposible en el caso de conocer totalmente la base neurofisiológica de su cerebro (hasta hoy en día) la respuesta al señor Rañada sería que no. No es posible hoy en día reducir a sucesiones de argumentos racionales un cuadro o una sinfonía.
La cuestión 3, necesitaría un trabajo similar al anterior, además de ensayar un criterio de intensidad de placer estético para averiguar cual es esa intensidad en el cine o en el concierto y después poder responder.
La cuestión 4, el asunto del amor esta dando primeros resultados experimentales científicos, como se puede leer en recientes artículos que habla de la química del amor (El País, febrero y mayo de 1993). Naturalmente es un ámbito a desarrollar.
Cuestión 5, para este asunto habría que apelar a 3 otra vez y coger el criterio de intensidad de placer estético de cada persona, la dificultad vendría cuando se intentase un criterio universal de esta norma. Bajo nuestro punto de vista no existen criterios universales estéticos, por lo tanto la pregunta solo puede responderse a nivel individual (sin excluir el empate). Si una vez conocidas todas las respuestas, se quiere dar una respuesta estadística, no dejaría de ser eso, una respuesta estadística.
Cuestión 6, esta podría decirse que es ética y por lo tanto filosófica, al igual que la estética, no creemos que existan criterios universales éticos, en el sentido de que si existen criterios universales para saber la verdad sobre la naturaleza de un elemento químico, en base al número de protones del núcleo atómico por ejemplo. Por lo tanto no es una cuestión científica.   
Cuestión 7, volveríamos al punto 3.
Cuestión 8, este punto es también filosófico y la ciencia poco puede decir sobre el, sin salir de sus presupuestos científicos.
Todo esto nos parece indicar que hay un plan establecido previamente, cuya finalidad consiste en mostrar la validez de esas dos vías de conocimiento al enseñarnos los limites de una de ellas para tratar toda la realidad, como cuando en la pág. 282 se muestra escéptico de la explicación científica de la sensación del color.
En la pág. 136 enlaza su punto 1 de interpretación de textos con su punto 3 de las dos vías, al decir que los mitos religiosos tratan de transmitir lo necesario para una vida adecuada a una visión muy precisa del mundo. Están elaborados pensando en el hombre, de modo vital no intelectualmente.
Con todo lo dicho podríamos llegar a las siguientes conclusiones:
- El tono general del libro nos da la impresión de que está mas encaminado a demostrar que la ciencia y la religión son compatibles mas que incompatibles o neutrales. Contradiciendo así su mismo postulado inicial, que solo en apariencia sería neutral.
- El señor Rañada intenta salvar el hecho transcendente y por eso recurre a todo esto que aquí hemos criticado, quizás utilizando su lenguaje diremos que le ha valido el lado emotivo al intelectual al resolver esta cuestión.
- Es necesaria la solución vital para elegir a Dios pues la racional  y científica mas que neutral, es improductiva para crear a Dios pues la ciencia no puede tratar con causas metafísicas. Así la neutralidad es una excusa para introducir lo vital.
Podríamos acabar diciendo que este libro aquí comentado es como una gran parafernalia con la que el señor Rañada intenta justificar una idea que tal vez le inculcaran de pequeño o que como un bello sueño a desarrollado en su vida, frente a la frialdad de las formulas físicas el señor Rañada a querido justificar de alguna manera la atractiva y calida metafísica.

sábado, 30 de junio de 2012

DISCUSION SOBRE LAS PSEUDOCIENCIAS






















DISCUSION SOBRE LAS PSEUDOCIENCIAS

Fermín Huerta Martín



Entre abril de 2007 y septiembre de 2010 mantuve una discusión con Luis y Ho sobre diversas cuestiones relacionadas con el tema de las pseudociencias, se puede leer integra aquí http://grupobunge.wordpress.com/2006/11/28/breve-encuentro-con-mario-bunge/
Por su interés os la copio:

“Luis Dice:
abril 9, 2007 a las 8:13 pm | Responder
Hola amigos, los felicito por esta maravillosa página. Soy lector desde hace mucho tiempo de las obras de Mario Bunge, cuyo rigor, precisión, y claridad convierte a la filosofía en una disciplina interesante y enriquecedora.

Escribo este mensaje en forma crítica y escéptica, no sobre Bunge, pero sí sobre la organización “Alternativa Racional a las Pseudociencias”. Mis razones son las siguientes:

1)Aclaro que no creo que existan los fenómenos paranormales, o al menos, los considero extremadamente improbables.

2)Estoy de acuerdo con la crítica a la pseudociencia y a la charlatanería, siempre que esta crítica sea racional, científica, educativa y respetuosa de la lógica y de la dignidad humana (es decir, que no suponga insultos personales a los creyentes o “investigadores” en estas áreas). No tenemos que ser soez ni vulgares para que nuestra crítica sea eficaz.

3)Como Bunge ha explicado, el escepticismo correcto es el metodológico, es decir, el que se emplea como duda ante las afirmaciones no probadas (no solo sobre lo paranormal, sino en cualquier área). Este es el mismo concepto que aparece en las páginas “escépticas” (aunque no lo aplican)

Sin embargo, si analizamos críticamente la literatura “escéptica”, nos encontraremos con los siguientes aspectos:

a)Los “escépticos” de lo paranormal, no dudan de ello sino que niegan su existencia. Luego, por definición, no serían escépticos sino pseudoescépticos (al hacerse pasar por escépticos, cuando no lo son). (No critico que se niegue de lo paranormal, sino que denuncio la impropiedad con la que usan el término escéptico)

¿Puedo ser escéptico de la virgen maria, a la misma vez que afirmo categóricamente que existe y que hay que rezarle todos los días? Evidentemente no. Así mismo, ¿puedo ser escéptico de la virgen maría a la misma vez que asevero categóricamente que no existe, y que todo el que crea en ello es un crédulo, un magufo, un irracional? Evidentemente no estoy siendo escéptico, porque no estoy suspendo mi juicio al respecto, sino que afirmo con contundencia su inexistencia. Tengo un juicio ya formado al respecto, no una duda.

Esta es la razón por la cual, en el diccionario de filosofía, Bunge afirma: “El escepticismo metódico debiera ser la norma de todas las búsquedas racionales: solo se duda cuando existe alguna razón para dudar” (Luego, si no hay razón para dudar, no tendría sentido dudar. Por ejemplo, los científicos no son escépticos de la existencia de los planetas, sino que afirman categóricamente que existen)

¿Somos escépticos de que existe internet? No. Por el contrario, estamos convencidos de que existe y lo afirmamos con seguridad. De la misma manera, si asevero que todo lo paranormal es falso, o en lenguaje “escéptico”: que es una memez, una chorrada, una irracionalidad, etc. no estoy dudando, sino aseverando firmemente mi juicio al respecto.

Repito, me parece válido negar la existencia de lo paranormal (con base por ejemplo a su incompatibilidad con leyes científicas conocidas), pero en ese caso no estaríamos actuando como escépticos de lo paranormal, ya que no dudamos de su existencia, sino que la negamos (basándonos en la ciencia). Es deshonesto hacer pasar nuestro juicio formado en contra de lo paranormal como actitud “escéptica” o de duda.

b)Los “escépticos” se autocalifican de defensores de la racionalidad, la lógica, la ciencia, etc. pero emplean conductas irracionales. Por ejemplo, califican despectivamente a los creyentes en pseudociencias como “magufos”, “ignorantes”, etc. ¿Cuando se ve en la literatura científica académica semejantes apelativos?

c)No son autocríticos ni críticos de otros escépticos: Nunca verán a James Randi criticando a Martin Gardner, ni Susan Blackmore criticando a Ray Hyman, ni a éste último criticando a Richard Wiseman, ni a Javier Armentia criticando los trabajos de Ares de Blas. (Esto es muy curioso, ya que es constumbre entre los científicos criticarse entre sí en la búsqueda de la verdad. ¿Por qué lo “escépticos” se comportan de esta manera?) En este punto, se comportan como una cofradía que se protege a sí misma y se apoya mutuamente, y no se cuestiona críticamente su propia conducta (aunque sí la de los demás)

d)En sus críticas, usan argumentos ad hominem (sea directamente a través de motes como magufos o charlatanes; sea en forma indirecta a través de ironías, burlas, que eufemísiticamente ellos llaman “sentido del humor”)

Por ejemplo, si algún defensor de lo paranormal hace una crítica objetiva al pseudoescepticismo, el pseudoescéptico inmediatamente responde con algo parecido a esto: “el magufo y creyente en pseudociencias dice que nosotros…” (lo cual supone de entrada una descalificación). Generalmente, a esto le sigue una larga lista de falacias en latin (ya que impresionan más al lector común) que supuesta o realmente cometió el “magufo” en su réplica. Pero el fondo de la cuestión casi nunca se toca. La crítica puede ser correcta, pero el pseudoescéptico solo se queda en las falacias, en la descalificación, y en la defensa a ultranza de su posición, sin ponderar objetivamente la legitimidad de la crítica efectuada por el “magufo”.

e)Tienen un inexplicable fanatismo por lo paranormal y parapsicológico. En su literatura, no se analizan temas científicos complejos, sino que continuamente se habla de ovnis, fantasmas, duendes, reencarnación, astrología, la Tierra hueca, la curación por la fe, y temas similares. Si estos temas son memeces o irracionalidades, ¿por qué tanto interés por ellos? ¿Por qué malgastar su tiempo, intelecto y esfuerzo en tales asuntos? ¿Por qué esa fijación con este tema? Ellos podrían argumentar que su finalidad es educar al gran público… pero de ser así, ¿por qué califican al que cree en tales cosas, que son precisamente el gran público, como crédulos, magufos, estúpidos, irracionales, ignorantes, etc? Es como si yo quisiera educar a mi hijo llamándole imbécil, retrasado mental, infeliz, bestia… (en este caso, no solo estaría demostrando mi mala educación y mi talante soez y vulgar, sino mi incapacidad de razonar lógica y rigurosamente sin ofender personalmente a mi destinatario)

f)Los pseudoescépticos, en general, no hacen experimentos sobre lo paranormal, en otras palabras, no investigan sobre estos temas. Esto es consistente con su fuerte creencia pseudoescéptica de que lo paranormal es una memez, una estupidez, una idiotez. Pero no es consistente con la actitud escéptica real (ver más abajo el ejemplo de Carl Sagan)

La “investigación” pseudoescéptica consiste únicamente en leer lo que hacen los partidarios de lo paranormal, y criticarlo (acusándolo de fraude, aunque no presenten pruebas; o señalando errores metodológicos, muchas veces falsos).

Sin embargo, un verdadero buscador de la verdad, un escéptico crítico real de mente abierta, estaría dispuesto a realizar experimentaciones científicas en asuntos paranormales. Un ejemplo de ello es Carl Sagan (quien era realmente escéptico de lo paranormal, aunque no pseudoescéptico), quien en su libro “Cerebro de Broca” sugirió el siguiente experimento (que cualquiera puede hacer) para probar la existencia de la proyección astral: ” Se le pide a un amigo que, en nuestra ausencia, coloque un libro en algún elevado e inaccesible estante de la librería, de modo que no sea posible ver su título. Si creemos experimentar una experiencia proyectiva, flotemos hasta la parte alta de la habitación y entonces podremos leer el título del libro en cuestión. Cuando nuestro cuerpo vuelva al estado normal de vigilia y podamos indicar correctamente lo leído, tendremos una prueba fehaciente de la realidad física de la proyección astral. Desde luego, no debe existir ningún otro posible medio de conocer el título del libro, como por ejemplo entrar solapadamente en la habitación cuando nadie nos observe o recabar información de nuestro amigo o cualquier otra persona enterada del asunto. Para evitar esta última posibilidad, el experimento debe realizarse “doblemente a ciegas”, es decir, que la selección y ubicación del libro debe hacerla alguien a quien no conozcamos y que a su vez no nos conozca en absoluto, y ésta será precisamente la persona encargada de juzgar si nuestra respuesta es correcta.” (Cerebro de Broca, p.p. 35 y 36)

Sagan agrega que, hasta donde él tiene conocimiento, nadie a obtenido una evidencia positiva usando un experimento como este.

Pero adviértase que Sagan señala que, en caso de ser positivo el experimento, “tendremos una prueba fehaciente de la realidad física de la proyección astral”. En otras palabras, Sagan está dispuesto a aceptar el fenómeno si la experimentación lo prueba como cierto. No niega dogmáticamente la posiblidad de su existencia a priori (aunque él pudo pensar que tal fenómeno no era probable) Y no mete sus prejuicios y creencias personales como argumento para rechazar o tergiversar la evidencia (en caso de que ésta se obtuviera). Por el contrario, PROPONE un experimento que nos permite salir de dudas (para el escéptico real, que duda del tema)

Pongo esta referencia, como criterio de distinción entre el verdadero escéptico ( que ama y busca la verdad, así sea contraria a sus prejuicios más íntimos, y está dispuesto a aceptar la evidencia en caso de que exista) del pseudoescéptico, que niega con violencia todo lo que sea paranormal y hace juicios negativos a priori (aunque llamándose al mismo tiempo “escéptico”).
Después de haber tratado con pseudoescépticos por más de 10 años, de conocer a fondo su literatura y sus actitudes, puedo recomendarle a todo lector lo siguiente:

1)Familiarizarse con el pensamiento crítico.
2)Aplicar lo aprendido sobre pensamiento crítico contra los propios escépticos. Es decir, evaluar críticamente la literatura “escéptica”, especialmente buscando la presencia de falacias, las premisas tácitas, las contradicciones, el tipo de lenguaje que usan, la forma de responder a las críticas, etc. En otras palabras, ser escéptico de los “escépticos” (Este punto es el más importante. En mi experiencia, quienes hacen estos sistemáticamente, dejan progresivamente de ser pseudoescépticos, y se transforman en verdaderos pensadores críticos)

3)Buscar literatura y páginas web donde se critique el falso escepticismo, y evaluar objetivamente la pertinencia y legitimidad de tales críticas (más abajo pongo algunos links de interés)

4)Aplicar el pensamiento crítico a todas las actividades, no solo a lo paranormal. (No caer en la trampa pseudoescéptica de creer que pensamiento crítico es sinónimo de crítica a lo paranormal. En realidad, la crítica a lo paranormal es UNA de las muchas aplicaciones del pensamiento crítico)

5)No dejarse intimidar por la fraseología ad hominem pseudoescéptica (especialmente, por las acusaciones de magufo, charlatán, pseudocientífico, crédulo, etc.) Tener el valor de formarse sus propias opiniones, en base al exámen crítico de todos los temas y de toda literatura (incluyendo la pseudoescéptica)

El fenómeno del pseudoescepticismo ha sido estudiado en profundidad, aunque en español no se encuentran muchas referencias al respecto. Sin embargo, puedo referir algunas páginas donde se puede profundizar más si el lector lo desea .
Sobre los pseudoescépticos:
 http://ojo-critico.blogspot.com/2006/06/luis-alfonso-gamez-arp-y-el-fraude-de.html

Otro link complementario del anterior:
 http://www.fraudesparanormales.com/index.php?option=com_content&task=view&id=430&Itemid=45

Lo que el escepticismo debería (y no debería) ser:
 http://www.fraudesparanormales.com/index.php?option=com_content&task=view&id=76&Itemid=45

En inglés:
 http://en.wikipedia.org/wiki/Pseudoskepticism

Síntomas del escepticismo patológico (inglés):
 http://amasci.com/pathsk2.txt

También, la extensa respuesta del Dr.Gary Schwartz a la recensión que hizo Ray Hyman de su investigación con “médiums” es bastante pertinente y elocuente, no porque el Dr.Schwartz tenga razón en su trabajo (no creo que su trabajo pruebe necesariamente la mediumnidad ni lo paranormal), sino porque se demuestra la sutil, habilidosa manipulación pseudoescéptica de Ray Hyman en su recensión:
 http://www.enformy.com/Gary-reHymanReview.htm

Por último, una controversia sobre el “efecto de marte” desenmascaró algunas actitudes de los pseudoescépticos norteamericanos. (La importancia de este link, no es si el “efecto de marte” existe o no, algo que no creo, sino las actitudes pseudoescépticas que se manifestaron allí y que son pertinentes para ilustrar mi punto):
 http://www.discord.org/~lippard/kammann.html

Saludos y felicitaciones nuevamente por esta excelente página!

Fermín Huerta Dice:
abril 21, 2007 a las 3:00 pm | Responder
Luis:

Sigo el orden de los puntos de tu intervención, en la medida de lo posible te responderé con textos de Bunge:
 a) Si bien en su entrada “duda” del diccionario de Bunge dice: la duda es el sello del escepticismo. En la entrada “escepticismo” empieza diciendo: La familia de doctrinas de acuerdo con las cuales una parte o todo el conocimiento es dudoso e incluso falso. Con mas detalle, dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía pág. 183, sobre los cinco puntos en que esta de acuerdo los escépticos filosóficos, punto 2: exigencia de datos pertinentes a favor o en contra de cualquier afirmación referente a hechos, de allí la profunda sospecha (cuando no el directo rechazo) de las afirmaciones concernientes a lo sobrenatural y lo paranormal.
 Tu partes de la premisa de que por definición el que niega no es escéptico, y en base a ello planteas tu argumentación, a mi me parece que a veces el uso de las palabras modifica sus definiciones, este puede ser un caso de ello. Por que si nos remontamos a su significado original, dice el Diccionario de filosofía de Ferrater Mora (del que Bunge dijo que era el mejor diccionario de filosofía) en su entrada “escepticismo”: el vocablo “escéptico” significa originariamente “el que mira o examina cuidadosamente”, así tendríamos que si nos atuviéramos a esa definición ni los que dudan ni los que niegan serian escépticos por que ya hacen algo mas que mirar o examinar.
 Ahora bien, estoy de acuerdo contigo en que si en vez de dos términos usáramos tres (afirmación, duda y negación) podríamos precisar mejor nuestras posiciones.
 b) Magufo e ignorante no serian términos despectivos sino descriptivos si son ciertos cuando se aplican, si por magufo entendemos quien ejerce o “investiga” una pseudociencia. Sobre el termino “ignorante” dice Bunge en Elogio de la curiosidad pág. 180:” …no olvidemos la raíz más profunda del pensamiento mágico: la ignorancia de la ciencia y de la técnica”.
 Si alguien me habla del horóscopo y la astrología y yo le llamo ignorante, en este caso ignorante de la ciencia astronómica y es cierto que no sabe nada de astronomía, no lo estoy insultando sino definiendo, ahora bien si me demuestra que conoce todas las objeciones que la astronomía pone a la astrología, pero no las toma en cuenta, entonces no le podre llamar ignorante, le podre llamar irracional, adicto al pensamiento mágico, etc.
 c) Te puedo dar dos ejemplos de criticas de escéptico a escéptico. Gustavo Bueno en Symploké pág. 27 critica a Bunge y Gardner. Yo mismo publiqué en La alternativa racional nº 21 un artículo criticando a Martin Gardner.
 d) Me remito a lo dicho en el punto b.
 e) Dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía pág. 184. “Sin embargo, en todos los tiempos, ciertos escépticos han puesto sobre sus hombros la carga pública de criticar algunos de los delirios y falsedades que se hacen pasar por descubrimientos científicos. Este capítulo constituye un esfuerzo más en esa dirección. Recomiendo a todo aquel que esté interesado en esta empresa consultar las publicaciones Free Inquiry y The Skeptical Inquirer.”
 f) Dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía pág. 191: “ Ni es necesario realizar un solo experimento parapsicológico más para averiguar si, tal vez, una médium extraordinaria puede enviar o recibir mensajes sin medios físicos de ninguna clase: sabemos, gracias a la psicología biológica, que el pensamiento no es una cosa sino un proceso cerebral y, como tal, es tan intransmisible como la digestión o el dolor.”
 Pág. 193: “ Los escépticos no están obligados a perder el tiempo en actividades tan ruinosas como leer la mente o el vudú para saber si éstas funcionan o no.”
 Para finalizar me gustaría hacerte unos comentarios, sino fuera porque comienzas tu texto elogiando a Bunge y negando los fenómenos paranormales, el resto del texto parece más propio de un creyente que de un escéptico. Hay disueltas en tus palabras algo así como una descalificación a todo el movimiento escéptico mundial. Terminas diciendo cosas como “ser escéptico de los ´escépticos´ “ y transformarse en verdaderos pensadores críticos. Me gustaría saber más cosas sobre que es para ti eso.
 Para finalizar te recuerdo por si no lo sabes que Bunge es miembro del CSICOP desde finales de los años 70, organización americana similar a Alternativa Racional a las Pseudociencias, de esta es socio de honor, es también consultor de los escépticos de Quebec. Y que por lo tanto cuando criticas al movimiento escéptico organizado lo debes incluir a el.
 Termino con una frase suya sacada de su artículo ¿Qué son las seudociencias? Publicado en el diario La Nación el 19 de febrero de 2001:
 “ Las seudociencias son como las pesadillas: se desvanecen cuando se las examina a la luz de la ciencia. Pero mientras tanto infectan la cultura y algunas de ellas son de gran provecho pecuniario para sus cultores.”
 Un saludo.
 
Ho Dice:
junio 18, 2010 a las 11:53 pm | Responder
Preciamente Fermin Huerta no entendio nada del pseudoescepticismo…. simplemente con esto: “el resto del texto parece más propio de un creyente que de un escéptico.”
 Ni hablar:” Dont feed de troll psedoskeptik”
 ONG=$$$

Ho Dice:
junio 18, 2010 a las 11:56 pm | Responder
“Los escépticos no están obligados a perder el tiempo en actividades tan ruinosas como leer la mente o el vudú para saber si éstas funcionan o no.”
 MMMM… pero entonces por que tanta farsa con el skeptikal inquirer y sus refritos de lo mismo…
 O la parafernalia de alucine y enajenación para desacreditar lo paranormal.
 Si tanto les vale lo paranormal, lo “seudo” por que no dejan de ir a conferencias, promocionales, …. y mas consumismo ideologico para las masas…..
 Pseudoescéptico = “Spaguettidiota” (Su obsesión con el spaguetti volador)

Ho Dice:
junio 19, 2010 a las 12:06 am | Responder
“Magufo e ignorante no serian términos despectivos sino descriptivos si son ciertos cuando se aplican, si por magufo entendemos quien ejerce o “investiga” una pseudociencia.”
 -Bueno si las cosas son así, vale la pena decir que los pseudoescépticos SI son “spaguettidiotas” (algo como piramidiotas). Por tanto usando tu lógica mecanicista, entonces “spaguettidiota” no es un peyorativo. Pues concuerda con las caracteristicas de los pseudoescepticos. Entonces por tanto es valido.

“Si alguien me habla del horóscopo y la astrología y yo le llamo ignorante, en este caso ignorante de la ciencia astronómica y es cierto que no sabe nada de astronomía, no lo estoy insultando sino definiendo, ahora bien si me demuestra que conoce todas las objeciones que la astronomía pone a la astrología, pero no las toma en cuenta, entonces no le podre llamar ignorante, le podre llamar irracional, adicto al pensamiento mágico, etc”

- Pero entonces si acordamos nuevamente la lógica falacista y cuadrada: Evidentemente se puede llamar ignorante también a aquellos porfanos de la medicina, la psicología y demás que como Bunge suelen “creer” saber mas, por tanto deducimos que es un mitomano, mentiroso y por demás un ignorante en cuestiones medicas que repite como periquito. No es médico ni psicologo. Pero el falacista pseudoescéptico usara su treta tramposa como: falacia de autoridad. O simplemente afirmara: “que quieres que la gente sea irracional” cuando uno no menciono nada por el estilo.

Efectivamente vemos que los mismos pseudoescépticos se contradicen. Todo lo que dice Bunge, Popper, Randi, Sagan y demás es verdad. Principio del Dogmatismo…. claro ellos según lo refutaron en el skeptikal o en ARP con argumentos insustanciales.
 Según ellos no son dogmaticos, ¿ustedes les creen? ¿seran capaces de NO mentir? No lo creo son humanos o seran ¿robots?…

Ho Dice:
junio 19, 2010 a las 12:12 am | Responder
“Para finalizar te recuerdo por si no lo sabes que Bunge es miembro del CSICOP desde finales de los años 70, organización americana similar a Alternativa Racional a las Pseudociencias, de esta es socio de honor, es también consultor de los escépticos de Quebec. Y que por lo tanto cuando criticas al movimiento escéptico organizado lo debes incluir a el”

-¡Claro que se incluye!. Este argumento es una falacia de autoridad (si esas falacias que tanto usan los pseudoescépticos).
 Es común que se afirme la supremacia de Mario Bunge con: “tiene un puñado de doctorados”… Esos doctorados solo son Honoris Causa, los cuales no son academicamente validos mas que en un contexto determinado de y para un grupo de personas. Es decir los doctorados Honoris Causa no son por algun descubrimiento genial ni nada por el estilo, son mas de tipo humanista. El Doctor Bunge solo cuenta con un Doctorado real de su carrera.
 ¿Y si consultor que tiene que ver?

Ho Dice:
junio 19, 2010 a las 12:14 am | Responder
“Te puedo dar dos ejemplos de criticas de escéptico a escéptico. Gustavo Bueno en Symploké pág. 27 critica a Bunge y Gardner. Yo mismo publiqué en La alternativa racional nº 21 un artículo criticando a Martin Gardner”
 -¿Que tipo de crítica hiciste? Yo diria que mas bien es de pseudoescéptico a pseudoescéptico.

Ho Dice:
junio 19, 2010 a las 12:17 am | Responder
En realidad son pocas o nulas las críticas de psueoescépticos a pseudoescépticos. Son como el cometa Halley o como un eclipse lunar.

Fermín Huerta Dice:
junio 21, 2010 a las 6:25 pm | Responder
Ho:
 Dices:
 “Los escépticos no están obligados a perder el tiempo en actividades tan ruinosas como leer la mente o el vudú para saber si éstas funcionan o no.”
 MMMM… pero entonces por que tanta farsa con el skeptikal inquirer y sus refritos de lo mismo…
 O la parafernalia de alucine y enajenación para desacreditar lo paranormal.
 Si tanto les vale lo paranormal, lo “seudo” por que no dejan de ir a conferencias, promocionales, …. y mas consumismo ideologico para las masas…..”
 Cada organización escéptica tendrá en sus estatutos los principios que regulan su actividad, por ejemplo ARP-SAPC dice:
 “ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) impulsa el desarrollo de la ciencia, el pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón; promueve la investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional, y divulga la información sobre los resultados de estas investigaciones entre la comunidad científica y el público en general.
 Para el desarrollo de sus objetivos, ARP-SAPC realiza, entre otras, las siguientes actividades:
 -Mantiene relaciones con otras entidades de fines similares.
 -Establece convenios con instituciones y organizaciones.
 -Organiza foros, conferencias y congresos.
 -Fomenta la investigación y la publicación de estudios sobre las
 materias objeto de su interés.
 -Informa a la opinión pública sobre los fraudes que pudiesen cometerse
 al amparo de las prácticas pseudocientíficas y asesora al ciudadano
 víctima de esos fraudes.
 -Mantiene un fondo documental especializado.
 -Mantiene un equipo de gente interesada en el análisis crítico de lo
 paranormal y los hechos situados en los límites del saber científico,
 fomentando especialmente la investigación sobre fenómenos
 acontecidos en territorio español.
 -Otorga premios y distinciones como reconocimiento a la labor de
 personas o instituciones que colaboran en la consecución de sus
 fines sociales.
 ARP – SAPC es una entidad sin ánimo de lucro.”
 No estar obligados no quiere decir que lo tengan prohibido.
 Dices:
 “Magufo e ignorante no serian términos despectivos sino descriptivos si son ciertos cuando se aplican, si por magufo entendemos quien ejerce o “investiga” una pseudociencia.”
 -Bueno si las cosas son así, vale la pena decir que los pseudoescépticos SI son “spaguettidiotas” (algo como piramidiotas). Por tanto usando tu lógica mecanicista, entonces “spaguettidiota” no es un peyorativo. Pues concuerda con las caracteristicas de los pseudoescépticos. Entonces por tanto es valido.”
 Naturalmente siguiendo mi “lógica mecanicista” si me defines con una palabra que se ajusta a la actividad que realizo, no lo considerare peyorativo, si consigues definirme “spaguettidiota” de forma que comprenda lo que significa te diré si lo soy o no.
 Dices:
 “Si alguien me habla del horóscopo y la astrología y yo le llamo ignorante, en este caso ignorante de la ciencia astronómica y es cierto que no sabe nada de astronomía, no lo estoy insultando sino definiendo, ahora bien si me demuestra que conoce todas las objeciones que la astronomía pone a la astrología, pero no las toma en cuenta, entonces no le podre llamar ignorante, le podre llamar irracional, adicto al pensamiento mágico, etc.”

- Pero entonces si acordamos nuevamente la lógica falacista y cuadrada: Evidentemente se puede llamar ignorante también a aquellos porfanos de la medicina, la psicología y demás que como Bunge suelen “creer” saber mas, por tanto deducimos que es un mitomano, mentiroso y por demás un ignorante en cuestiones medicas que repite como periquito. No es médico ni psicologo. Pero el falacista pseudoescéptico usara su treta tramposa como: falacia de autoridad. O simplemente afirmara: “que quieres que la gente sea irracional” cuando uno no menciono nada por el estilo.”
 Evidentemente Bunge no es médico ni psicólogo, es filosofo, una profesión que le obliga a saber de esas y otras profesiones, ¿o es que de medicina y psicología solo pueden opinar los licenciados en esas disciplinas? La cuestión no es conocer de que eres licenciado para saber de que puedes opinar, sino si esas “opiniones” están fundamentadas o no, y para eso hay que leer sus libros y artículos y después juzgar, y esto lo pueden hacer libremente los licenciados respectivos como de hecho ocurre frecuentemente.
 Dices:
 “Efectivamente vemos que los mismos pseudoescépticos se contradicen. Todo lo que dice Bunge, Popper, Randi, Sagan y demás es verdad. Principio del Dogmatismo…. claro ellos según lo refutaron en el skeptikal o en ARP con argumentos insustanciales.
 Según ellos no son dogmaticos, ¿ustedes les creen? ¿seran capaces de NO mentir? No lo creo son humanos o seran ¿robots?…”
 Si los vas a llamar dogmáticos entonces nos podemos ahorrar el termino pseudoescépticos.
 Dices:
 “Para finalizar te recuerdo por si no lo sabes que Bunge es miembro del CSICOP desde finales de los años 70, organización americana similar a Alternativa Racional a las Pseudociencias, de esta es socio de honor, es también consultor de los escépticos de Quebec. Y que por lo tanto cuando criticas al movimiento escéptico organizado lo debes incluir a el”

-¡Claro que se incluye!. Este argumento es una falacia de autoridad (si esas falacias que tanto usan los pseudoescépticos).
 Es común que se afirme la supremacia de Mario Bunge con: “tiene un puñado de doctorados”… Esos doctorados solo son Honoris Causa, los cuales no son academicamente validos mas que en un contexto determinado de y para un grupo de personas. Es decir los doctorados Honoris Causa no son por algun descubrimiento genial ni nada por el estilo, son mas de tipo humanista. El Doctor Bunge solo cuenta con un Doctorado real de su carrera.
 ¿Y si consultor que tiene que ver?”
 No pretendía dar esa información como argumento de autoridad sino para que Luis supiese que Bunge era un escéptico (o pseudoescéptico) MILITANTE.
 Dices:
 “Te puedo dar dos ejemplos de criticas de escéptico a escéptico. Gustavo Bueno en Symploké pág. 27 critica a Bunge y Gardner. Yo mismo publiqué en La alternativa racional nº 21 un artículo criticando a Martin Gardner”
 -¿Que tipo de crítica hiciste? Yo diria que mas bien es de pseudoescéptico a pseudoescéptico.
 En realidad son pocas o nulas las críticas de psueoescépticos a pseudoescépticos. Son como el cometa Halley o como un eclipse lunar.”
 Por si no has leído mi artículo crítico con Gardner lo he incluido recientemente como comentario a una entrada titulada Adiós a Martin Gardner en el blog
 http://razonatea.blogspot.com/
 Luis argumentaba que NUNCA había critica de escéptico a escéptico y yo le ponía 2 ejemplos que demostraban que había ALGUNA critica, que sean pocas no te lo discuto.
 Toda esta historia viene de la frase de Luis:
 “a)Los “escépticos” de lo paranormal, no dudan de ello sino que niegan su existencia. Luego, por definición, no serían escépticos sino pseudoescépticos (al hacerse pasar por escépticos, cuando no lo son). (No critico que se niegue de lo paranormal, sino que denuncio la impropiedad con la que usan el término escéptico).”
 A lo que yo le respondí:
 “Ahora bien, estoy de acuerdo contigo en que si en vez de dos términos usáramos tres (afirmación, duda y negación) podríamos precisar mejor nuestras posiciones.”
 Dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía, pág. 203:
 “El escéptico razonable suspende su creencia sólo mientras el problema que tiene entre manos merece ser investigado, porque las pruebas disponibles a favor o en contra de la hipótesis en cuestión no son concluyentes. Pero si la hipótesis en cuestión es teóricamente plausible, además de poseer un fuerte apoyo empírico, el investigador la declara verdadera, al menos como una buena aproximación y provisoriamente, y se dedica a otro problema.”
 Quizás si merecemos otro nombre que no sea “escépticos” aquellos que negamos lo paranormal.
 Un saludo.

Ho Dice:
julio 21, 2010 a las 7:59 am | Responder
Zeteticismo vs escepticismo (pseudoescéoticismo). Asi lo abordaremos ahora.
 Un Zetetico no es nignún magujo ni ningún spaguettidiota. No son los extremos de la moneda.

Ho Dice:
julio 21, 2010 a las 8:09 am | Responder
“Cada organización escéptica tendrá en sus estatutos los principios que regulan su actividad, por ejemplo ARP-SAPC dice:
 “ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) impulsa el desarrollo de la ciencia, el pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón; promueve la investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional, y divulga la información sobre los resultados de estas investigaciones entre la comunidad científica y el público en general.”

-Perdona ¿cual investigación?
 -Es solo una organización lucrativa.

“No estar obligados no quiere decir que lo tengan prohibido.”

-¿?

“Naturalmente siguiendo mi “lógica mecanicista” si me defines con una palabra que se ajusta a la actividad que realizo, no lo considerare peyorativo, si consigues definirme “spaguettidiota” de forma que comprenda lo que significa te diré si lo soy o no.”

-No se trata de si tu consideras que lo eres, lo has demostrado lo suficiente. Pastafarian.

“Evidentemente Bunge no es médico ni psicólogo, es filosofo, una profesión que le obliga a saber de esas y otras profesiones, ¿o es que de medicina y psicología solo pueden opinar los licenciados en esas disciplinas? La cuestión no es conocer de que eres licenciado para saber de que puedes opinar, sino si esas “opiniones” están fundamentadas o no, y para eso hay que leer sus libros y artículos y después juzgar, y esto lo pueden hacer libremente los licenciados respectivos como de hecho ocurre frecuentemente.”

-El hecho de que lo oblige a saber de tal o cual disciplina no lo hace inmunea cometer errores.
 -Es evidente que es lo mejor que sean licenciados, por que saben lo que estudiaron.
 -Perdona pero los pseudoescépticos muchas vece juzgan trabajos sin siquiera ser expertos, sin siquiera saber lo minímo de anatomia.

“Si los vas a llamar dogmáticos entonces nos podemos ahorrar el termino pseudoescépticos.”

-Nop, va ligado, eso de ahorra dejaló a la navaja de Occam.

Dices:
 “Para finalizar te recuerdo por si no lo sabes que Bunge es miembro del CSICOP desde finales de los años 70, organización americana similar a Alternativa Racional a las Pseudociencias, de esta es socio de honor, es también consultor de los escépticos de Quebec. Y que por lo tanto cuando criticas al movimiento escéptico organizado lo debes incluir a el”

“No pretendía dar esa información como argumento de autoridad sino para que Luis supiese que Bunge era un escéptico (o pseudoescéptico) MILITANTE.”

-Es una falacia de autoridad lo consideres o no.
 -No pretendias, pero esta ahí.
 -Si Bunge es un escéptico, los que no lo son: los blogeros..

“Luis argumentaba que NUNCA había critica de escéptico a escéptico y yo le ponía 2 ejemplos que demostraban que había ALGUNA critica, que sean pocas no te lo discuto.
 Toda esta historia viene de la frase de Luis:
 “a)Los “escépticos” de lo paranormal, no dudan de ello sino que niegan su existencia. Luego, por definición, no serían escépticos sino pseudoescépticos (al hacerse pasar por escépticos, cuando no lo son). (No critico que se niegue de lo paranormal, sino que denuncio la impropiedad con la que usan el término escéptico).”
 A lo que yo le respondí:
 “Ahora bien, estoy de acuerdo contigo en que si en vez de dos términos usáramos tres (afirmación, duda y negación) podríamos precisar mejor nuestras posiciones.”
 Dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía, pág. 203:
 “El escéptico razonable suspende su creencia sólo mientras el problema que tiene entre manos merece ser investigado, porque las pruebas disponibles a favor o en contra de la hipótesis en cuestión no son concluyentes. Pero si la hipótesis en cuestión es teóricamente plausible, además de poseer un fuerte apoyo empírico, el investigador la declara verdadera, al menos como una buena aproximación y provisoriamente, y se dedica a otro problema.”
 Quizás si merecemos otro nombre que no sea “escépticos” aquellos que negamos lo paranormal.
 Un saludo.

-Si estoy de acuerdo, su nombre es: neopositivistas.
 Es mas pueden quedarse con psueudoesceptico, yo mejor me considero Zetético.

Fermín Huerta Dice:
julio 21, 2010 a las 5:03 pm | Responder
HO:
 Preguntas: “-Perdona ¿cual investigación?”.
 Repasa los índices de El Escéptico y de La Alternativa Racional y lo sabrás.
 Dices: -Es solo una organización lucrativa.
 No pertenezco a la organización, solo soy suscriptor de la revista, pero para mi y visto desde fuera te diría dos cosas: Primera, su labor no tiene precio ni serán nunca justamente recompensados por ella, y segunda, seguramente pierden dinero con esta actividad.
 Dices:” “No estar obligados no quiere decir que lo tengan prohibido.”
 -¿?”.
 Viene de aquí:
 “Los escépticos no están obligados a perder el tiempo en actividades tan ruinosas como leer la mente o el vudú para saber si éstas funcionan o no.”
 MMMM… pero entonces por que tanta farsa con el skeptikal inquirer y sus refritos de lo mismo…”
 No estar obligado a hacer algo no quiere decir tener prohibido hacerlo. ¿Lo entiendes ahora?
 Me llamas Pastafarian y gracias a esa palabra he podido descifrar un poco lo de “spaguettidiota”,
 Te lo copio por si no lo sabes:
 “Aunque el culto es realmente una parodia que realizó Henderson en una carta abierta al Departamento de Educación de Kansas, ha logrado una gran difusión en internet y tiene numerosos seguidores. Con la misiva, Henderson pretendía quejarse de la inclusión de la Teoría de la Creación en las clases de ciencias, junto con la Teoría Evolutiva de Darwin, y solicitaba que también se incluyera su religión FSM en las clases.”
 Dices: “-El hecho de que lo obligue a saber de tal o cual disciplina no lo hace inmunea cometer errores.”
 Completamente de acuerdo contigo.
 Dices: “-Es evidente que es lo mejor que sean licenciados, por que saben lo que estudiaron.”
 Completamente de acuerdo contigo.
 Dices: “-Perdona pero los pseudoescépticos muchas vece juzgan trabajos sin siquiera ser expertos, sin siquiera saber lo mínimo de anatomía.”
 No se que pseudoescépticos lees tu, los que leo yo si son expertos de lo que hablan.
 Dices: “-Es una falacia de autoridad lo consideres o no.
 -No pretendías, pero esta ahí.”
 Al igual que Bunge opino que el argumento de autoridad no da razones y, por consiguiente no puede persuadir a un racionalista.
 Suerte con tu Zeteticismo, entendido como:
 “El Zeteticismo es la aproximación crítica, no dogmática, pero con mente abierta y curiosa sobre diversos fenómenos, teorías e hipótesis no ortodoxas dentro de la ciencia. El zetético busca examinar objetivamente la mejor evidencia que puedan ofrecer esas teorías heterodoxas y frecuentemente es crítico de las posiciones dogmáticas y de los pseudo-escépticos profesionales por lo cual el zetético con razón es considerado el ¨escéptico de los escépticos¨.”
 Te respondo con dos frases de Bunge de dos libros cuya lectura te recomiendo:
 Seudociencia e ideología pág. 59:
 “La duda es un punto de partida o una etapa de tránsito, no de llegada”
 Racionalidad y realismo pág. 18:
 “Vivimos, y a menudo morimos, animados por nuestras creencias, no por nuestras dudas o críticas.”
 Para terminar, no me considero neopositivista, sino materialista.
 Un saludo.

Ho Dice:
septiembre 12, 2010 a las 6:28 am | Responder
Fernando:
 “Repasa los índices de El Escéptico y de La Alternativa Racional y lo sabrás.”
 *Si te refieres a el escepticismo científico, de científico no tiene nada, es una epistemología y punto.
 “No pertenezco a la organización, solo soy suscriptor de la revista, pero para mi y visto desde fuera te diría dos cosas: Primera, su labor no tiene precio ni serán nunca justamente recompensados por ella, y segunda, seguramente pierden dinero con esta actividad.”
 *No pierden dinero, es similar a argumentar que por ejemplo: Greenpeace pierde dinero, aunque si lo hace, eso se copena con ganacias. Volviendo al tema, suelen obtener mayores ingresos en la actualidad que lo que mismo que critícan.
 “No estar obligado a hacer algo no quiere decir tener prohibido hacerlo. ¿Lo entiendes ahora?”
 *¿Entonces por que tratar de prohibir lo demás?
 “Me llamas Pastafarian y gracias a esa palabra he podido descifrar un poco lo de “spaguettidiota”,
 Te lo copio por si no lo sabes:
 “Aunque el culto es realmente una parodia que realizó Henderson en una carta abierta al Departamento de Educación de Kansas, ha logrado una gran difusión en internet y tiene numerosos seguidores. Con la misiva, Henderson pretendía quejarse de la inclusión de la Teoría de la Creación en las clases de ciencias, junto con la Teoría Evolutiva de Darwin, y solicitaba que también se incluyera su religión FSM en las clases.”
 *Hecho.
 “No se que pseudoescépticos lees tu, los que leo yo si son expertos de lo que hablan.”
 -Generalmente los de los Blogs, James Randí, Richard Dawkins, entre otros no son expertos precisamente.
 *Al igual que Bunge opino que el argumento de autoridad no da razones y, por consiguiente no puede persuadir a un racionalista.
 *El pseudoescpeticismo lo suele usar al igual que el fundamentalista religioso.
 Suerte con tu Zeteticismo, entendido como:
 “El Zeteticismo es la aproximación crítica, no dogmática, pero con mente abierta y curiosa sobre diversos fenómenos, teorías e hipótesis no ortodoxas dentro de la ciencia. El zetético busca examinar objetivamente la mejor evidencia que puedan ofrecer esas teorías heterodoxas y frecuentemente es crítico de las posiciones dogmáticas y de los pseudo-escépticos profesionales por lo cual el zetético con razón es considerado el ¨escéptico de los escépticos¨.”
 *Ah bueno, gracias.
 Te respondo con dos frases de Bunge de dos libros cuya lectura te recomiendo:
 Seudociencia e ideología pág. 59:
 “La duda es un punto de partida o una etapa de tránsito, no de llegada”
 Racionalidad y realismo pág. 18:
 *Precisamente, si es un punto de transito, se debe atravesar y no quedarse con lo que Bunge dijo.
 “Vivimos, y a menudo morimos, animados por nuestras creencias, no por nuestras dudas o críticas.”
 *Esa frase es aplicable hasta para el pseudoescepticismo.
 “Para terminar, no me considero neopositivista, sino materialista.
 Un saludo.”

Fermín Huerta Dice:
septiembre 13, 2010 a las 6:11 pm | Responder
Ho:

Primero de todo, me llamo Fermín no Fernando.

Dices:

“Repasa los índices de El Escéptico y de La Alternativa Racional y lo sabrás.”
 *Si te refieres a el escepticismo científico, de científico no tiene nada, es una epistemología y punto.

Estábamos hablando de: “la investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional”. Y yo te remitía a los índices para que vieras los ejemplos de esa labor.
Dices:

*No pierden dinero, es similar a argumentar que por ejemplo: Greenpeace pierde dinero, aunque si lo hace, eso se copena con ganacias. Volviendo al tema, suelen obtener mayores ingresos en la actualidad que lo que mismo que critícan.

Finalmente el tema de si pierden o ganan dinero con su labor es una cuestión empírica que solo ellos mismos pueden solventar, nuestros pareceres respectivos y contrapuestos son incapaces de solucionar el problema sin contrastar con las fuentes a debate.

Dices:

“No estar obligado a hacer algo no quiere decir tener prohibido hacerlo. ¿Lo entiendes ahora?”
 *¿Entonces por que tratar de prohibir lo demás?

¿Quién habla de prohibir nada?

Dices:

“No se que pseudoescépticos lees tu, los que leo yo si son expertos de lo que hablan.”
 -Generalmente los de los Blogs, James Randí, Richard Dawkins, entre otros no son expertos precisamente.

En algunos temas de los que hablan si son expertos. Habría que especificar.

Dices:

*Al igual que Bunge opino que el argumento de autoridad no da razones y, por consiguiente no puede persuadir a un racionalista.
 *El pseudoescpeticismo lo suele usar al igual que el fundamentalista religioso.

El escepticismo es justo lo contrario que el fundamentalismo religioso.

Dices:

“La duda es un punto de partida o una etapa de tránsito, no de llegada”
 *Precisamente, si es un punto de transito, se debe atravesar y no quedarse con lo que Bunge dijo.

Mezclas cosas que no tienen nada que ver. La duda es lo transitable no lo que Bunge dice.

“Vivimos, y a menudo morimos, animados por nuestras creencias, no por nuestras dudas o críticas.”
 *Esa frase es aplicable hasta para el pseudoescepticismo.

Claro que es aplicable, como que esta dicha por un pseudoescéptico (usando tu terminología).

Un saludo.”





martes, 29 de mayo de 2012

TIEMPO EN BUNGE





















TIEMPO EN BUNGE

Fermín Huerta Martín



El tiempo ha pasado
la vida ha cambiado
tú no me recuerdas
y yo te he olvidado

Letra de un bolero cantado por Eliades Ochoa.



En su libro El moblaje del mundo (tomo 3 de su Tratado de Filosofía) Mario Bunge hace las siguientes afirmaciones:
“Lo que vale para todas las cosas simples --es decir, que son mudables-- vale también para la cosa compuesta por todas las cosas, o sea el universo. Es decir, el mundo como totalidad está en flujo, aunque no como un sistema simple y altamente integrado o cosmos. El flujo universal consiste en un gigantesco haz de procesos, algunos de los cuales se entrelazan (se influyen de manera mutua) en tanto que, probablemente, la mayoría no lo hace. De ahí que sea un error hablar de la “serie mundial de sucesos”, como si fuera algo así como una descomunal serie mundial de béisbol. A Fortiori, es incorrecto afirmar o negar que tal serie posee un principio o un final. Sencillamente no existe tal serie mundial de sucesos. Dado que la relación de precedencia entre sucesos es local (dependiente de un marco de referencia), la totalidad de los sucesos no tiene un orden general. Todo lo que podemos afirmar es que todo proceso particular es precedido y sucedido por otros procesos. En consecuencia, aunque el mundo como totalidad no participa en una carrera de relevos, cada trozo de él sí participa en alguna carrera de relevos local.” Pág. 332, capítulo 5, sección 5.2. El dinamismo.
“La relatividad de los ordenamientos temporales respecto de las cosas no tiene remedio: las dos teorías de la relatividad --la especial y la general-- nos han enseñado que cada cosa tiene su tiempo propio, de suerte que no hay un tiempo universal. (Lo habría si el universo pulsara como totalidad, pero no es el caso). En otras palabras, no hay tiempo absoluto o sin cosas. Esta es una generalización del enunciado de la física relativista de que el tiempo es relativo a algún marco de referencia. Creemos que se trata de una generalización justificada porque, tal como se ha señalado anteriormente, casi todo puede considerarse un reloj, ya que se supone que todas las cosas marcan su ritmo de un modo o de otro. Por supuesto, algunas cosas marcan de modo más exacto que otras y por consiguiente, constituyen mejores relojes. Pero éste es un tema para los metrólogos, astrónomos y físicos atómicos, no para ontólogos. Desde el punto de vista de los principios  ontológicos, cualquier cosa cuyos estados estén ordenados de cierta forma, puede considerarse un reloj, sea que realmente se lo use como tal, sea que no se lo utilice en absoluto.” Pág. 366, capítulo 6, sección 3.2. Antes y después.
Podemos empezar por este trozo:
“cada cosa tiene su tiempo propio, de suerte que no hay un tiempo universal. (Lo habría si el universo pulsara como totalidad, pero no es el caso).“
Dado que Bunge habla del universo como: individuo (pág. 56, capítulo 1, sección 1.2. Fundamento axiomático de la teoría de asociación), cosa (pág. 152, capítulo 3,sección 1.2. Supuestos), sistema (pág. 325, capítulo 5, sección 4.2. Agregados y sistemas) y totalidad (pág. 332), bastaría decir que si cada cosa tiene su tiempo propio y el universo es una cosa, el universo debe tener su tiempo propio.
Pero Bunge nos da una especificación añadida, confieso que el “pulsar” me desconcierta bastante, imagino que se refiere a “pulso como latido del corazón o una arteria”. Naturalmente para que un todo pulse de esa manera tiene que ser un organismo vivo de una especie determinada o un corazón artificial conectado (Dice Ferrater Mora en su diccionario, del que Bunge dijo que era el mejor diccionario de filosofía, en la página 3495: “Los hebreos “conocieron“ el tiempo y determinaron, o midieron, las grandes unidades de tiempo (las épocas del año) mediante la posición del Sol en el espacio: y las “pequeñas” unidades de tiempo (el día y la noche) por la cantidad de luz u oscuridad. Pero, junto a ello, concibieron el tiempo como una serie de “percepciones temporales” en forma de “latidos” (reghá), “interiorizando” de este modo el tiempo y convirtiéndolo en lo que se llama “duración“ y “temporalidad“). Bunge menciona el tema en El moblaje del mundo (pág. 363, capítulo 6, sección 3.1. La idea intuitiva), donde dice: “ Para hacernos una idea de esta teoría, pensemos en un universo que consta de una única cosa cuyos estados se pueden aplicar al conjunto de los números naturales: puede ser un reloj o un corazón. La historia de este corazón es, grosso modo, la secuencia de sus latidos, y la vida del corazón es el número total de sus latidos. Puesto que en nuestro universo imaginario no hay otros corazones  (o relojes), no es posible retardar o acelerar el ritmo de los latidos, ni siquiera no realizar algún que otro latido. El latir origina un tiempo uniforme y moderado, vale decir, los mismos intervalos entre latidos.” No es el caso del universo. Por lo tanto si no se trata de un uso que yo desconozca del termino pulsar en argentino (tanto Bunge como su traductor son argentinos), quizás debemos deducir que Bunge se refiere a que a pesar de decir del universo que es un individuo, una cosa, un sistema y una totalidad, no funciona como una unidad, “el mundo como totalidad está en flujo, aunque no como un sistema simple y altamente integrado o cosmos”. Debido a su característica presupuesta de ser infinito. Otra característica especial del universo aplicable al tema que tratamos sería la de no tener entorno, en la pág. 344, capítulo 6, sección 1.1. Las tres concepciones principales, iguala el entorno con los marcos de referencia, y estos son el fundamento del tiempo “el tiempo es relativo a algún marco de referencia”, con estos dos argumentos se podría justificar “que no hay un tiempo universal”. Para apoyar esta tesis afirma “la totalidad de los sucesos no tiene un orden general”, pero creo que esta afirmación es de naturaleza diferente de las dos anteriores. En esta discusión Bunge se somete al magisterio de las dos teorías de la relatividad, dice Bunge en su Diccionario de filosofía pág. 209: “Los tiempos relativos a un marco de referencia determinado son compartidos por todas las cosas que pueden conectarse con este marco a través de señales electromagnéticas”. ¿Qué ocurriría si existiesen señales mas rápidas que las electromagnéticas? El propio Bunge trata el tema en la pág. 226 de El moblaje del mundo (capítulo 4, sección 2.5. Criterios de posibilidad) donde dice: “la mecánica relativista excluye la posibilidad de que haya partículas superlumínicas (taquiones). Pero la teoría no tiene nada que decir acerca de entidades no corpusculares que viajen más rápido que la luz”.
El campo de “tiempos compartidos” se iría ampliando, ¿y si existiese una señal que fuese instantánea independientemente de la distancia? Esta suposición (aparte de disparatada) tiene como objeto poner de manifiesto que de existir se podría conocer el orden de los sucesos por muy distantes que fueran, aunque entonces nos encontraríamos con otra limitación, la existencia de seres inteligentes capaces de manejar la señal (si existieran un numero infinito de seres inteligentes capaces de manipular la señal, el problema ya no sería la comunicación, el conocimiento de acontecimientos lejanos en el acto, sino la imposibilidad de manipular esa cantidad de información infinita. Pero esto seguiría siendo una limitación nuestra como lo es en la actualidad la no existencia de esa señal), solo podríamos conocer los “tiempos compartidos” de los lugares donde hubiese vivientes corpóreos inteligentes. Porque este orden existe independientemente de que se conozca. O dicho de otra manera, que lo correcto sería decir “desconocemos el orden general de la totalidad de los sucesos”. Pero de aceptar esto, repercutiría sobre lo antes expuesto, pues si existe un orden general de los sucesos, el universo debe tener un tiempo propio como todo.
Pero esto no es ajeno a la ciencia y a la filosofía, los científicos no dudan en poner una edad al universo (15 mil millones de años) como un todo. Y los filósofos tampoco, el propio Bunge al decir que el universo es eterno. En su opúsculo La teoría relacional y objetiva del tiempo físico (1968), pág. 26 dice: “Nuestra teoría puede ser modificada en varios sentidos. En primer lugar, permitiendo que el cosmos en su totalidad actúe como marco de referencia, podría introducirse la noción de tiempo cósmico aparentemente sin contradecir la física de la relatividad, porque podría haber todavía un número ilimitado de marcos de referencia. Cada parte del universo podría conservar su tiempo propio pero, además, al universo como totalidad podría corresponderle un único tiempo propio. Este no sería un tiempo universal ampliado, en el sentido de que excluiría todos los otros tiempos, sino en el sentido de que, a diferencia de los tiempos locales, se refiere a los eventos cósmicos. Más precisamente, si el conjunto E de LT está restringido al conjunto de los eventos cósmicos, y se selecciona un miembro particular de K, entonces se obtiene una subteoría del tiempo universal o cósmico --a condición de que el universo en su totalidad sea descripto como un marco de referencia y con tal que haya eventos cósmicos (lo cual parecería requerir un universo espacialmente finito, en vista de la velocidad finita de propagación de cualquier perturbación conocida). De cualquier modo, parece que la cosmología encierra algún concepto de tiempo de este tipo. Así, cuando los cosmólogos fechan el origen de la presente fase evolutiva del universo en diez mil millones de años atrás, parece estar utilizando este concepto de tiempo universal. De la misma forma, las gráficas de densidad de tiempo en el modelo expansivo y las gráficas del tiempo radial en el modelo pulsante del universo parecen utilizar un concepto de tiempo que no es el de tiempo local, puesto que se refiere al universo en su totalidad. Dándolo por supuesto, es difícil que el universo pueda tomarse como marco de referencia, en todo caso, no sería práctico, y se ignora si hay algún evento cósmico. Sin embargo se necesita algo semejante si se quiere hacer consistente con la física relativista el concepto cosmológico de duración de cualquier fase cósmica dada.”
Incluso decía en su artículo El espacio y el tiempo en la ciencia contemporánea (1971):
“Si queremos representar la evolución del universo en su conjunto, se hace necesario hacerlo con relación a un sistema de referencia privilegiado (el centro de las masas del universo, por ejemplo); por otra parte, debemos introducir un tiempo (cósmico) privilegiado que le es asociado, lo que, aparentemente, es incompatible con la teoría de la relatividad”
Por cierto, llegaba a decir en ese mismo sitio:
“Existen numerosos testimonios de todo género que llegan a la misma conclusión, a saber: que hace diez billones de años el universo fue teatro de un cierto acontecimiento de una importancia capital. Probablemente una explosión fue el origen de la fase contemporánea de la expansión del universo, En todos los casos, hasta el presente no se ha descubierto ningún indicio de la historia del universo anterior a la “gran explosión”, y probablemente todos los protocolos físicos ardieron en ese momento. ¿Quiere decir que no había nada antes de ese momento, que el universo fue creado o que apareció a partir de la nada? O bien, aunque existiera antes de la “gran explosión”, ¿no recuerda nada su existencia anterior?
Es evidente que los argumentos astrofísicos son insuficientes para responder a estas cuestiones, En consecuencia, debemos hacer un llamamiento a una filosofía que excluya toda clase de conjeturas anticientíficas. Si nos atenemos a la filosofía naturalista, rechazamos la idea de una creación, opuesta ésta al principio según el cual todo está sometido a leyes internas. Si concedemos alguna confianza a la física, rechazamos igualmente la hipótesis de una aparición espontánea de la materia a partir de la nada. Y si además, somos partidarios de la instrucción y no del oscurantismo, podemos admitir que la falta de pruebas materiales de la existencia del universo antes de la “gran explosión” sólo es provisional y no definitiva. Es posible que, a fin de cuentas, encontremos en algún rincón del universo algunos signos de sus ciclos precedentes, sobre todo si los buscamos.”
Me pregunto, si tenía estas expectativas sobre este tema, porque no suponer el desarrollo de una técnica que permita coordinar los tiempos locales aunque sea progresivamente. La tarea es infinita por la misma infinitud del universo (pero insisto en diferenciar las dificultades técnicas para conocer un hecho, del hecho en si mismo). pero como he dicho en otros lugares, si el universo es un plenum (como Bunge admite) dos partes cualesquiera del universo estarían enlazadas por las partes interpuestas.
Por lo tanto, reitero, si el universo es una cosa, un individuo, un sistema, una totalidad, es decir una unidad, debe tener un tiempo propio. Que no puede ser otro que la eternidad, dice en La teoría relacional y objetiva del tiempo físico, pág. 21:
“En el concepto de LT no tiene sentido preguntar ¿Cuál es la edad del universo?, puesto que el concepto de edad entraña el concepto de evento inicial, y LT implica que el universo es eterno. Dicho de otro modo, el concepto de edad es inaplicable al universo si es que éste no ha tenido comienzo.”
El orden, cuando se refiere al antes y el después es inapelable, a no ser que se considere que el orden lo ponen los sujetos. Otra cosa es que no se conozca, pero necesariamente debe existir un orden, un devenir, un cambio de las partes del universo. Desde el Materialismo Filosófico se habla de que “el tiempo es la medida de unos movimientos respecto de otros movimientos tomados como “reloj”, sólo podríamos hablar de un tiempo universal si hubiera un reloj universal”. Dice también que la Materia Ontológico-General es un devenir sin un antes y un después (postura criticada en mi artículo Tiempo y devenir en el Materialismo Filosófico) y desde del bungismo se dice que no hay un orden general. Pero el orden general surge de la codeterminación de los ordenes particulares y mas aceptando el plenum que implica que las regiones particulares de universo tocan con las vecinas. Aunque no se conozcan, necesariamente hay sucesos de una determinada región que han acaecido antes que otros sucesos de otra región. Negar esto sería como decir que todo acontece simultáneamente o que nada acontece antes o después, lo que es absurdo. Dilema: o imponemos el orden o esta dado, si esta dado, existe aunque no se le conozca. Es suficiente con observar lo que ocurre en las inmediaciones de nuestro sistema solar o galaxia y extrapolarlo al universo en su totalidad.
La idea de que cada parte del universo tiene un tiempo propio, al confrontarla con otras tesis de Bunge expuestas en El moblaje del mundo, da el siguiente resultado, ello solo sería posible si el universo fuese una reunión de partes separadas con anterioridad a su unión, una especie de multiversos previos e independientes  esto implica dos cosas que contradicen otros postulados suyos, primero, implicaría que estas partes estarían separadas por espacios donde no habría materia (algo imposible en la ontología de Bunge ) y segundo, si estas partes separadas tuviesen tiempos diferentes implicaría que no son todas eternas y que por lo tanto han surgido de la nada o han sido creadas en tiempos diferentes.  
Podríamos decir, aplicando el Postulado 1.4 que dice “Hay un subconjunto propio B de S, tal que todo individuo concreto es la agregación de miembros de B”. Todos los individuos concretos formados por los miembros de B tienen un comienzo y un final (tienen una edad) pero los miembros de B en si mismos no tienen edad. Y aquí podríamos enlazar con la tesis de la Materia Ontológico-General del Materialismo Filosófico, según la naturaleza de esos miembros de B. Según la “cercanía” con nuestros aparatos (como el LHC) hay posibilidad de llegar a contrastarlos, de lo contrario, si su naturaleza es mucho mas “lejana” hasta el punto de estar más allá de las ciencias categoriales, estaríamos en la perspectiva de la Materia Ontológico-General  y serian científicamente incontrastables. Sobre todo nos interesarían conocer sus leyes de movimiento y asociación (suponiendo que a estos niveles puedan usarse estos conceptos), que son los responsables de que sus agregados no sean estables, o quizás son estables y lo desconocemos, quizás la configuración actual de los miembros de B es eterna (a pesar de haber tenido un inicio) como ellos mismos y entonces su Big Bang particular sería el momento  en que adquirieron su constitución actual. En ese caso resta solo esperar encontrar “en algún rincón del universo algunos signos de sus ciclos precedentes, sobre todo si los buscamos.”
Quizás en este punto esté el secreto del tiempo y quizás nunca podamos llegar a resolverlo. Por lo menos del tiempo tal como lo nombramos en este ciclo del tiempo, entendido el tiempo a la manera relacional, como el ritmo de los sucesos, hasta el punto que llega Bunge a afirmar que en un universo inmutable no habría tiempo, y al imaginarse uno este universo inmutable pone el paso de su conciencia en la imagen y por lo tanto el tiempo, aunque luego enseguida niega la posibilidad  de un universo inmutable. También dice que en una cosa caótica (vale decir, ilegal) no habría tiempo, pero vuelve a argumentar: “el caos, si bien concebible (de un modo no caótico) es irreal”, “La realidad es, en gran medida, estocástica y hasta aleatoria, pero no caótica, vale decir, ilegal.”
Solo negando la unidad del universo (como hace Gustavo Bueno por ejemplo) se le puede negar el tiempo intrínseco, pero si no tiene unidad no puede ser una cosa, un sistema, un individuo, una totalidad, sin unidad ya no podemos hablar de plenum y entonces se trastoca toda la ontología materialista de Bunge. Bajo mi punto de vista, la infinidad (espacial, temporal) lo que hace es que el universo no sea medible, que escape a nuestra capacidad de manipulación numérica, pues “infinito” es una palabra no un numero. Pero no se puede confundir esta incapacidad de manipulación numérica con la negación de las características del universo infinito (ver mi artículo Niebla en la niebla). Bunge menciona que lo que no nace no tiene edad, por eso se aplica la palabra eterno o infinito para el universo, eso hace que la discusión sobre el tiempo (a la luz de esta idea) sea innecesaria. Sacrificar la idea de unidad implica unas consecuencias desastrosas.
Termino con esta frase de El moblaje de mundo: “Adviértase que la Definición 6.14 admite tantos tiempos como cosas haya. El supuesto de que todos esos tiempos son el mismo, vale decir, que el ritmo de los sucesos es el mismo relativamente a todas las cosas, es la hipótesis del tiempo universal. No hemos adoptado este supuesto porque deseamos que nuestra metafísica sea compatible con la física y ésta sólo admite los tiempos locales. No obstante, una teoría relacional del tiempo que incluya la hipótesis del tiempo universal aún sería relacional, aunque no relativista.”

Otros artículos míos sobre el tiempo:
Tiempo en Bunge
Tiempo y devenir en el materialismo filosófico
Tiempo para el presentismo filosófico
¿Qué es el ego para el eternalismo?
Henri Bergson y el eternalismo