martes, 31 de julio de 2012

LOS CIENTIFICOS SIN DIOS






















LOS CIENTIFICOS SIN DIOS

Fermín Huerta Martín
(Escrito en 1994)


En el libro Los científicos y Dios, el señor Antonio Fernández Rañada pretende fundamentar su tesis de que la ciencia es neutra frente a la religión y que la practica de la ciencia ni aleja al hombre de Dios ni lo acerca a el. Por su parte Mario Bunge en su libro Seudociencia e ideología expone la tesis de que ciencia y religión se excluyen mutuamente porque hacen afirmaciones contradictorias. Como quiera que ambos señores son físicos y están interesados en la filosofía, sería interesante averiguar por que motivos divergen tanto en sus afirmaciones.
Empecemos por exponer las opiniones de Bunge en síntesis y después analizaremos que hace Rañada para superar esas afirmaciones.
Para Bunge la ciencia excluye a la religión por:
1- Los miembros de una iglesia están unidos por compartir creencias  y practicas que no han sido consagradas por la investigación científica. Los miembros de una comunidad científica están unidos por una actitud critica y exploratoria así como por un fondo de conocimientos que han pasado pruebas conceptuales y empíricas.
2- Toda religión incluye dogmas acerca de entes sobrenaturales o de procesos como resurrección o reencarnación, que están fuera del alcance de la ciencia o son tenidos por imposibles.
3- El pensamiento religioso no hace uso de la matemática.
4- La religión no hace uso de las ciencias facticas. Muchos dogmas religiosos (la Tierra es plana, el Sol gira sobre la Tierra, las especies biológicas fueron creadas, el alma es separable del cuerpo) han sido refutados por la investigación científica.
5- Toda teología contiene dogmas antes que teorías.
6- Todo sistema de valores religiosos está dominado por la creencia en entes sobrenaturales en lugar de confiar en el poder del hombre para alcanzar la verdad por la investigación.
7- La eficacia de las practicas religiosas (sacrificio, oración) nunca ha sido comprobada experimentalmente.
8- La fe religiosa descansa sobre la autoridad, la revelación y la gracia, ninguno es científicamente aceptable.
¿Cómo se las arregla Rañada para superar estas objeciones de Bunge a la relación ciencia/religión?
Básicamente utiliza tres argumentos:
1- El relato bíblico es simbólico y necesita una interpretación, no se puede leer literalmente.
2- Niega la ortodoxia religiosa.
3- Cree que hay dos vías de conocimiento, la de la sutileza y la geométrica.
En efecto, en la pág. 135 nos dice: “El mito cristiano de la creación esta escrito en lenguaje poético y no debe interpretarse literalmente. Hoy comprenden todos que eso es absurdo.”
Con esta sencilla formula elimina todas las objeciones del nº 4 de Bunge. Cuando la ciencia descubre la “verdad” de cada una de esas cuestiones, el mito bíblico alcanza su verdadero significado, claro que bien mirado la otra opción que queda es la de reconocer que lo que literalmente dice la Biblia es falso. Por lo tanto se tiene una formula de convalidar siempre las “sagradas escrituras”, cuando no concuerdan con la ciencia  basta con advertir que la escritura es simbólica.
Su punto 2 niega la ortodoxia religiosa.
Así nos presenta numerosos ejemplos de científicos que aunque teniendo ideas religiosas, no se acaban de amoldar del todo con ninguna iglesia. O critica directamente al catolicismo, como en la pág. 283, por insistir en las respuestas inmutables. Este punto es importante, pues sabe que decidido a conservar la mayor cantidad de ciencia posible no puede aceptar por completo ninguna religión.
En el punto 3 expone su creencia en dos vías de conocimiento representadas en lo intelectual y lo vital. Nos advierte en la pág. 171, las dos vías son necesarias para aproximarnos a lo que son las cosas, cada una por su lado da una visión deformada y pobre.
Entre estos dos últimos puntos se puede encontrar material para desmontar el resto de los puntos de Bunge.
1- No es necesario ser miembro de un iglesia para aceptar la idea transcendente.
2-3-5-6-7-8, son posibles si existen dos vías de conocimiento no reducibles mutuamente, en la que cada una tiene su parcela.
Sin embargo estos tres planteamientos de Rañada tienen sus aspectos negativos que los hacen dudosos por lo menos.
1. Interpretación de textos.
a) Si antes se aceptaba la literalidad y ahora no, se debe ni mas ni menos al progreso científico y no al religioso, no hay otra opción que el “simbolismo” de los textos por que si no hay que reconocer que son falsos.
b) Evita que exista un criterio de verificación o falsación,  esto nunca sucede si cuando se presenta el conflicto se adopta la interpretación del texto al hecho o teoría científica pertinente.
c) Las interpretaciones no tratables científicamente (al no poder apelarse por su literalidad), pueden al menos ser sospechosas, y aquí podemos incluir partes muy importantes del cristianismo como la muerte o resurrección de Jesús y aun su misma existencia.
Claro que también se puede compaginar a gusto literalidad e interpretación, todo a la carta.
Por nuestra parte sostenemos que la apelación a la interpretación no es mas que una treta dialéctica para salvar en ultimo extremo a la Biblia, si a el le parece evidente el hecho simbólico de la Biblia se debe, o bien a que ha sido educado en esa idea, o porque la necesita para no echar por tierra lo que representa, no se entiende de otra forma esa “evidencia” que nosotros no vemos.
Basta con remitirnos a una época mas cercana que la actual, al momento de la divulgación de las ideas evolucionistas, como es principios de siglo, para encontrar un texto como el siguiente que explica admirablemente lo que pensamos:
Pág. 35 del libro de L. Gámbara El hombre y la teoría de la evolución:
“Dos puntos de interrogación propuestos a los secuaces de la Revelación.
¿Si el cuento bíblico respondiera en todo o al menos en parte siquiera a la verdad, sería él susceptible de tales desmentidas? ¿Qué clase de Revelación divina puede invocar el recopilador del Génesis, desde el momento que se tienen pruebas irrefutables para demostrar el absurdo, la falsedad de sus afirmaciones? La inmensa importancia de estos puntos fue reconocida, como es sabido, por los teólogos católicos, que gastaron ríos de tinta con el objeto de armonizar con argumentos especiosos las conclusiones más radicales de la ciencia con las conclusiones de tradición hebraica.
Pero inútilmente; porque, como observa Huxley, las palabras deben tener su significado también  en el idioma hebraico, ni puede darse un idioma tan flexible que pueda admitir interpretaciones tan diferentes y a veces opuestas. ¿Y en verdad, por qué traducir épocas allá donde dice días, y por qué traducir en esta forma precisamente  hoy, cuando la geología, interrogando las capas del subsuelo ha comprobado la edad milenaria del planeta? ¿Si es verdad que la ciencia de los teólogos católicos goza de la prerrogativa de conocer secretos divinos, por qué hasta ayer, puede decirse, ha permitido que la palabra días (que debería ser un error de quien escribió el Génesis bajo dictado de Dios) siguiera á producir la equivocación , y por qué, digo, no han dado los teólogos católicos, desde el principio la interpretación  “científica” que dan ahora? ¿Y por otra parte, cómo puede concebirse que una Revelación, en la forma con que las entienden los católicos, tenga necesidad de tiempo en tiempo de correcciones para sostenerse? ¿Se querrá por los católicos admitir que Dios haya deliberadamente colocado algo de inverosímil en los pormenores del relato bíblico, para tener el pretexto de provocar la incredulidad humana, y así “endurecer el corazón de los hombres” y mandarlos a casa del Diablo?
¿Por qué (el estudioso no lo ignora) otras imposibilidades también, después de la que hemos confutado antes, relativa a la edad del hombre, están escritas en el cuento hebraico? ¿Es posible, en efecto, lo que el redactor del Génesis da como verdad, que las plantas hayan  sido creadas en el tercer día, es decir antes que el Sol, la Luna y las estrellas que aparecieron en el cuarto?
A este respecto las desmentidas de los naturalistas son absolutamente categóricas. El estudioso sabe muy bien que existen plantas que no dan semillas sin la intervención de los insectos. Dicho esto ¿cómo no se habrían extinguido estas plantas si el Génesis hace crear los insectos en el quinto o sexto día? Otro ejemplo: se sabe que los animales domésticos descendieron de formas salvajes. Y bien, según el Génesis, estos animales constituyen una creación directa.
En el sexto día “Dios hizo los animales feroces de la tierra, según su especie: y los animales domésticos según su especie”. Y por otra parte ¿Cómo podían existir sobre la tierra animales domésticos, si el hombre que los había domesticado estaba todavía in mente Dei?
¿Y que diremos de la precedencia que el Génesis da a la aparición de las aves antes que los reptiles; y de las ballenas consideradas como peces?
De manera, que concluyendo diremos con el ilustre Canestrini las ideas expuestas en el Génesis “aparecen la expresión natural de nuestros mecanismos psicológicos”. Está en la naturaleza humana “la tendencia de personificar las causas desconocidas y de atribuir el origen de las cosas a los seres divinos.” (…) “.
En otro momento el señor Rañada quiere justificar el lado metafórico de los textos bíblicos comparándolos con  obras literarias, pág. 136. Cuando no debería olvidar que estos últimos no tienen la pretensión de ser sagrados o revelados. Además da la casualidad que los ejemplos que expone, “como citara de plumas” (pájaro cantor), con su muerte a cuestas, deben ser necesariamente metafóricos, por que es su interpretación literal la que no tiene sentido (a no ser surrealista) mientras que los textos bíblicos tuvieron muchos siglos sentido sin necesidad de interpretación.
2. Niega la ortodoxia religiosa.
El señor Rañada no se toma a las religiones desde un punto de vista ortodoxo, esto parece algo generalizado en muchos pensadores que dan por sentado que las visiones ortodoxas de las religiones son asfixiantes, pero ciertos aspectos de la religión les gustan hasta el punto de querer salvarla a toda costa (la inmortalidad del alma, un referente absoluto ético, etc.). Parece como si después de todo, los científicos fuesen de una pasta diferente a la de los demás mortales y no encajasen con los dogmas religiosos de las religiones establecidas (siempre hay excepciones claro esta). Así nos ofrece una lista de opiniones “personales” en materia religiosa de científicos que forman un grupo de desviaciones doctrinales (o incluso herejías, usando la óptica interna de cada religión).
Esto los coloca fuera del ámbito de los ateos y agnósticos por supuesto, pero también fuera de las religiones tradicionales, que aunque los pueden ver con buenos ojos (no como a las cabras incrédulas) no dejaran de considerarlos como ovejas descarriadas del rebaño, es lo que yo denomino opción Gardner, escoger lo que te gusta de una religión y rechazar lo demás, lo que  puede verse como una tercera vía entre los creyentes y no-creyentes, o como una modalidad de creyentes. De cualquier manera esto nos revela que los hábitos críticos se mantienen en estos científicos ávidos de transcendencia metafísica, porque no se tragan todo de cualquier manera proveniente de las religiones.
3. Las dos vías de conocimiento.
Esta es la pieza que le falta para completar el rompecabezas, no puede admitir que todo sea racionalizable pues pondría en peligro sus anhelos transcendentales, por ello apela a la vieja tradición de las dos vías de conocimiento, la racional y la vital.
De esta manera da juego a sus deseos, por una parte garantiza la parcela científico-racional de su vida, no hay que olvidar que el señor Rañada es físico, y por otra parte satisface sus deseos transcendentales reservados al pensamiento vital, que trata con conceptos e ideas que están de alguna manera mas allá de la razón.
Para este tipo de dualismo del conocimiento existe una constante que también practica el señor Rañada y que consiste en buscar limites a la razón o a la ciencia, como en este caso apelando al principio de Heisenberg o al teorema de Godel. Así caemos en la típica paradoja de dar credibilidad a una parte de la ciencia, aquella que parece ponerse limites a si misma, y negamos otra parte de teorías, las que dan autoexplicaciones, como en el ejemplo aducido por Rañada de las teorías del surgir de la nada del Universo, a estas sabe criticarlas, con criterios perfectamente validos por otra parte, pero no así a sus dos ejemplos de los limites de la ciencia contra los que no menciona las criticas que también racionalmente podemos hacerles.
Como ejemplos de los limites de la ciencia apela en ocasiones a ejemplos como estos:
1- ¿Alguien podría reducir La Gioconda o La Venus del espejo a sucesiones de argumentos racionales?
2- ¿Podría hacerlo con las cantatas de Bach o con los cuartetos de Beethoven?, pág. 171.
3- ¿Debo ir al cine o a un concierto?
4- ¿Por qué se enamoraron Calisto y Melibea?
5- ¿Es mejor Bach o Mozart?
6- ¿Debe existir la pena de muerte?
7- ¿Por qué me emociona esta canción y aquella no?
8- ¿Merece la pena vivir?, pág. 257.
Como se ve hay una mezcla de cuestiones de las que trata de sacar partido, intentaremos esclarecer a que pertenece cada una de estas cuestiones.
La cuestión nº 1 y 2 relativa a reducir a sucesiones de argumentos racionales unos cuadros o composiciones musicales, habría que saber que entiende el señor Rañada por sucesiones de argumentos racionales. La obra en si misma puede ser analizada en sus componentes materiales de pintura en un caso y de sonido en otro, pero evidentemente lo que hace bella una obra de arte solo se da cuando hay una inteligencia apreciándola, por ello habría que conocer en cada sujeto observante su historia estética, que constaría de dos partes, una neurofisiológica referida a su capacidad neuronal por adquirir información y otra de su educación estética (pictórica o musical en cada caso) que modifica al tiempo su base neurofisiológica. Como estos dos últimos puntos son de una dificultad enorme en el caso de la educación estética e imposible en el caso de conocer totalmente la base neurofisiológica de su cerebro (hasta hoy en día) la respuesta al señor Rañada sería que no. No es posible hoy en día reducir a sucesiones de argumentos racionales un cuadro o una sinfonía.
La cuestión 3, necesitaría un trabajo similar al anterior, además de ensayar un criterio de intensidad de placer estético para averiguar cual es esa intensidad en el cine o en el concierto y después poder responder.
La cuestión 4, el asunto del amor esta dando primeros resultados experimentales científicos, como se puede leer en recientes artículos que habla de la química del amor (El País, febrero y mayo de 1993). Naturalmente es un ámbito a desarrollar.
Cuestión 5, para este asunto habría que apelar a 3 otra vez y coger el criterio de intensidad de placer estético de cada persona, la dificultad vendría cuando se intentase un criterio universal de esta norma. Bajo nuestro punto de vista no existen criterios universales estéticos, por lo tanto la pregunta solo puede responderse a nivel individual (sin excluir el empate). Si una vez conocidas todas las respuestas, se quiere dar una respuesta estadística, no dejaría de ser eso, una respuesta estadística.
Cuestión 6, esta podría decirse que es ética y por lo tanto filosófica, al igual que la estética, no creemos que existan criterios universales éticos, en el sentido de que si existen criterios universales para saber la verdad sobre la naturaleza de un elemento químico, en base al número de protones del núcleo atómico por ejemplo. Por lo tanto no es una cuestión científica.   
Cuestión 7, volveríamos al punto 3.
Cuestión 8, este punto es también filosófico y la ciencia poco puede decir sobre el, sin salir de sus presupuestos científicos.
Todo esto nos parece indicar que hay un plan establecido previamente, cuya finalidad consiste en mostrar la validez de esas dos vías de conocimiento al enseñarnos los limites de una de ellas para tratar toda la realidad, como cuando en la pág. 282 se muestra escéptico de la explicación científica de la sensación del color.
En la pág. 136 enlaza su punto 1 de interpretación de textos con su punto 3 de las dos vías, al decir que los mitos religiosos tratan de transmitir lo necesario para una vida adecuada a una visión muy precisa del mundo. Están elaborados pensando en el hombre, de modo vital no intelectualmente.
Con todo lo dicho podríamos llegar a las siguientes conclusiones:
- El tono general del libro nos da la impresión de que está mas encaminado a demostrar que la ciencia y la religión son compatibles mas que incompatibles o neutrales. Contradiciendo así su mismo postulado inicial, que solo en apariencia sería neutral.
- El señor Rañada intenta salvar el hecho transcendente y por eso recurre a todo esto que aquí hemos criticado, quizás utilizando su lenguaje diremos que le ha valido el lado emotivo al intelectual al resolver esta cuestión.
- Es necesaria la solución vital para elegir a Dios pues la racional  y científica mas que neutral, es improductiva para crear a Dios pues la ciencia no puede tratar con causas metafísicas. Así la neutralidad es una excusa para introducir lo vital.
Podríamos acabar diciendo que este libro aquí comentado es como una gran parafernalia con la que el señor Rañada intenta justificar una idea que tal vez le inculcaran de pequeño o que como un bello sueño a desarrollado en su vida, frente a la frialdad de las formulas físicas el señor Rañada a querido justificar de alguna manera la atractiva y calida metafísica.

sábado, 30 de junio de 2012

DISCUSION SOBRE LAS PSEUDOCIENCIAS






















DISCUSION SOBRE LAS PSEUDOCIENCIAS

Fermín Huerta Martín



Entre abril de 2007 y septiembre de 2010 mantuve una discusión con Luis y Ho sobre diversas cuestiones relacionadas con el tema de las pseudociencias, se puede leer integra aquí http://grupobunge.wordpress.com/2006/11/28/breve-encuentro-con-mario-bunge/
Por su interés os la copio:

“Luis Dice:
abril 9, 2007 a las 8:13 pm | Responder
Hola amigos, los felicito por esta maravillosa página. Soy lector desde hace mucho tiempo de las obras de Mario Bunge, cuyo rigor, precisión, y claridad convierte a la filosofía en una disciplina interesante y enriquecedora.

Escribo este mensaje en forma crítica y escéptica, no sobre Bunge, pero sí sobre la organización “Alternativa Racional a las Pseudociencias”. Mis razones son las siguientes:

1)Aclaro que no creo que existan los fenómenos paranormales, o al menos, los considero extremadamente improbables.

2)Estoy de acuerdo con la crítica a la pseudociencia y a la charlatanería, siempre que esta crítica sea racional, científica, educativa y respetuosa de la lógica y de la dignidad humana (es decir, que no suponga insultos personales a los creyentes o “investigadores” en estas áreas). No tenemos que ser soez ni vulgares para que nuestra crítica sea eficaz.

3)Como Bunge ha explicado, el escepticismo correcto es el metodológico, es decir, el que se emplea como duda ante las afirmaciones no probadas (no solo sobre lo paranormal, sino en cualquier área). Este es el mismo concepto que aparece en las páginas “escépticas” (aunque no lo aplican)

Sin embargo, si analizamos críticamente la literatura “escéptica”, nos encontraremos con los siguientes aspectos:

a)Los “escépticos” de lo paranormal, no dudan de ello sino que niegan su existencia. Luego, por definición, no serían escépticos sino pseudoescépticos (al hacerse pasar por escépticos, cuando no lo son). (No critico que se niegue de lo paranormal, sino que denuncio la impropiedad con la que usan el término escéptico)

¿Puedo ser escéptico de la virgen maria, a la misma vez que afirmo categóricamente que existe y que hay que rezarle todos los días? Evidentemente no. Así mismo, ¿puedo ser escéptico de la virgen maría a la misma vez que asevero categóricamente que no existe, y que todo el que crea en ello es un crédulo, un magufo, un irracional? Evidentemente no estoy siendo escéptico, porque no estoy suspendo mi juicio al respecto, sino que afirmo con contundencia su inexistencia. Tengo un juicio ya formado al respecto, no una duda.

Esta es la razón por la cual, en el diccionario de filosofía, Bunge afirma: “El escepticismo metódico debiera ser la norma de todas las búsquedas racionales: solo se duda cuando existe alguna razón para dudar” (Luego, si no hay razón para dudar, no tendría sentido dudar. Por ejemplo, los científicos no son escépticos de la existencia de los planetas, sino que afirman categóricamente que existen)

¿Somos escépticos de que existe internet? No. Por el contrario, estamos convencidos de que existe y lo afirmamos con seguridad. De la misma manera, si asevero que todo lo paranormal es falso, o en lenguaje “escéptico”: que es una memez, una chorrada, una irracionalidad, etc. no estoy dudando, sino aseverando firmemente mi juicio al respecto.

Repito, me parece válido negar la existencia de lo paranormal (con base por ejemplo a su incompatibilidad con leyes científicas conocidas), pero en ese caso no estaríamos actuando como escépticos de lo paranormal, ya que no dudamos de su existencia, sino que la negamos (basándonos en la ciencia). Es deshonesto hacer pasar nuestro juicio formado en contra de lo paranormal como actitud “escéptica” o de duda.

b)Los “escépticos” se autocalifican de defensores de la racionalidad, la lógica, la ciencia, etc. pero emplean conductas irracionales. Por ejemplo, califican despectivamente a los creyentes en pseudociencias como “magufos”, “ignorantes”, etc. ¿Cuando se ve en la literatura científica académica semejantes apelativos?

c)No son autocríticos ni críticos de otros escépticos: Nunca verán a James Randi criticando a Martin Gardner, ni Susan Blackmore criticando a Ray Hyman, ni a éste último criticando a Richard Wiseman, ni a Javier Armentia criticando los trabajos de Ares de Blas. (Esto es muy curioso, ya que es constumbre entre los científicos criticarse entre sí en la búsqueda de la verdad. ¿Por qué lo “escépticos” se comportan de esta manera?) En este punto, se comportan como una cofradía que se protege a sí misma y se apoya mutuamente, y no se cuestiona críticamente su propia conducta (aunque sí la de los demás)

d)En sus críticas, usan argumentos ad hominem (sea directamente a través de motes como magufos o charlatanes; sea en forma indirecta a través de ironías, burlas, que eufemísiticamente ellos llaman “sentido del humor”)

Por ejemplo, si algún defensor de lo paranormal hace una crítica objetiva al pseudoescepticismo, el pseudoescéptico inmediatamente responde con algo parecido a esto: “el magufo y creyente en pseudociencias dice que nosotros…” (lo cual supone de entrada una descalificación). Generalmente, a esto le sigue una larga lista de falacias en latin (ya que impresionan más al lector común) que supuesta o realmente cometió el “magufo” en su réplica. Pero el fondo de la cuestión casi nunca se toca. La crítica puede ser correcta, pero el pseudoescéptico solo se queda en las falacias, en la descalificación, y en la defensa a ultranza de su posición, sin ponderar objetivamente la legitimidad de la crítica efectuada por el “magufo”.

e)Tienen un inexplicable fanatismo por lo paranormal y parapsicológico. En su literatura, no se analizan temas científicos complejos, sino que continuamente se habla de ovnis, fantasmas, duendes, reencarnación, astrología, la Tierra hueca, la curación por la fe, y temas similares. Si estos temas son memeces o irracionalidades, ¿por qué tanto interés por ellos? ¿Por qué malgastar su tiempo, intelecto y esfuerzo en tales asuntos? ¿Por qué esa fijación con este tema? Ellos podrían argumentar que su finalidad es educar al gran público… pero de ser así, ¿por qué califican al que cree en tales cosas, que son precisamente el gran público, como crédulos, magufos, estúpidos, irracionales, ignorantes, etc? Es como si yo quisiera educar a mi hijo llamándole imbécil, retrasado mental, infeliz, bestia… (en este caso, no solo estaría demostrando mi mala educación y mi talante soez y vulgar, sino mi incapacidad de razonar lógica y rigurosamente sin ofender personalmente a mi destinatario)

f)Los pseudoescépticos, en general, no hacen experimentos sobre lo paranormal, en otras palabras, no investigan sobre estos temas. Esto es consistente con su fuerte creencia pseudoescéptica de que lo paranormal es una memez, una estupidez, una idiotez. Pero no es consistente con la actitud escéptica real (ver más abajo el ejemplo de Carl Sagan)

La “investigación” pseudoescéptica consiste únicamente en leer lo que hacen los partidarios de lo paranormal, y criticarlo (acusándolo de fraude, aunque no presenten pruebas; o señalando errores metodológicos, muchas veces falsos).

Sin embargo, un verdadero buscador de la verdad, un escéptico crítico real de mente abierta, estaría dispuesto a realizar experimentaciones científicas en asuntos paranormales. Un ejemplo de ello es Carl Sagan (quien era realmente escéptico de lo paranormal, aunque no pseudoescéptico), quien en su libro “Cerebro de Broca” sugirió el siguiente experimento (que cualquiera puede hacer) para probar la existencia de la proyección astral: ” Se le pide a un amigo que, en nuestra ausencia, coloque un libro en algún elevado e inaccesible estante de la librería, de modo que no sea posible ver su título. Si creemos experimentar una experiencia proyectiva, flotemos hasta la parte alta de la habitación y entonces podremos leer el título del libro en cuestión. Cuando nuestro cuerpo vuelva al estado normal de vigilia y podamos indicar correctamente lo leído, tendremos una prueba fehaciente de la realidad física de la proyección astral. Desde luego, no debe existir ningún otro posible medio de conocer el título del libro, como por ejemplo entrar solapadamente en la habitación cuando nadie nos observe o recabar información de nuestro amigo o cualquier otra persona enterada del asunto. Para evitar esta última posibilidad, el experimento debe realizarse “doblemente a ciegas”, es decir, que la selección y ubicación del libro debe hacerla alguien a quien no conozcamos y que a su vez no nos conozca en absoluto, y ésta será precisamente la persona encargada de juzgar si nuestra respuesta es correcta.” (Cerebro de Broca, p.p. 35 y 36)

Sagan agrega que, hasta donde él tiene conocimiento, nadie a obtenido una evidencia positiva usando un experimento como este.

Pero adviértase que Sagan señala que, en caso de ser positivo el experimento, “tendremos una prueba fehaciente de la realidad física de la proyección astral”. En otras palabras, Sagan está dispuesto a aceptar el fenómeno si la experimentación lo prueba como cierto. No niega dogmáticamente la posiblidad de su existencia a priori (aunque él pudo pensar que tal fenómeno no era probable) Y no mete sus prejuicios y creencias personales como argumento para rechazar o tergiversar la evidencia (en caso de que ésta se obtuviera). Por el contrario, PROPONE un experimento que nos permite salir de dudas (para el escéptico real, que duda del tema)

Pongo esta referencia, como criterio de distinción entre el verdadero escéptico ( que ama y busca la verdad, así sea contraria a sus prejuicios más íntimos, y está dispuesto a aceptar la evidencia en caso de que exista) del pseudoescéptico, que niega con violencia todo lo que sea paranormal y hace juicios negativos a priori (aunque llamándose al mismo tiempo “escéptico”).
Después de haber tratado con pseudoescépticos por más de 10 años, de conocer a fondo su literatura y sus actitudes, puedo recomendarle a todo lector lo siguiente:

1)Familiarizarse con el pensamiento crítico.
2)Aplicar lo aprendido sobre pensamiento crítico contra los propios escépticos. Es decir, evaluar críticamente la literatura “escéptica”, especialmente buscando la presencia de falacias, las premisas tácitas, las contradicciones, el tipo de lenguaje que usan, la forma de responder a las críticas, etc. En otras palabras, ser escéptico de los “escépticos” (Este punto es el más importante. En mi experiencia, quienes hacen estos sistemáticamente, dejan progresivamente de ser pseudoescépticos, y se transforman en verdaderos pensadores críticos)

3)Buscar literatura y páginas web donde se critique el falso escepticismo, y evaluar objetivamente la pertinencia y legitimidad de tales críticas (más abajo pongo algunos links de interés)

4)Aplicar el pensamiento crítico a todas las actividades, no solo a lo paranormal. (No caer en la trampa pseudoescéptica de creer que pensamiento crítico es sinónimo de crítica a lo paranormal. En realidad, la crítica a lo paranormal es UNA de las muchas aplicaciones del pensamiento crítico)

5)No dejarse intimidar por la fraseología ad hominem pseudoescéptica (especialmente, por las acusaciones de magufo, charlatán, pseudocientífico, crédulo, etc.) Tener el valor de formarse sus propias opiniones, en base al exámen crítico de todos los temas y de toda literatura (incluyendo la pseudoescéptica)

El fenómeno del pseudoescepticismo ha sido estudiado en profundidad, aunque en español no se encuentran muchas referencias al respecto. Sin embargo, puedo referir algunas páginas donde se puede profundizar más si el lector lo desea .
Sobre los pseudoescépticos:
 http://ojo-critico.blogspot.com/2006/06/luis-alfonso-gamez-arp-y-el-fraude-de.html

Otro link complementario del anterior:
 http://www.fraudesparanormales.com/index.php?option=com_content&task=view&id=430&Itemid=45

Lo que el escepticismo debería (y no debería) ser:
 http://www.fraudesparanormales.com/index.php?option=com_content&task=view&id=76&Itemid=45

En inglés:
 http://en.wikipedia.org/wiki/Pseudoskepticism

Síntomas del escepticismo patológico (inglés):
 http://amasci.com/pathsk2.txt

También, la extensa respuesta del Dr.Gary Schwartz a la recensión que hizo Ray Hyman de su investigación con “médiums” es bastante pertinente y elocuente, no porque el Dr.Schwartz tenga razón en su trabajo (no creo que su trabajo pruebe necesariamente la mediumnidad ni lo paranormal), sino porque se demuestra la sutil, habilidosa manipulación pseudoescéptica de Ray Hyman en su recensión:
 http://www.enformy.com/Gary-reHymanReview.htm

Por último, una controversia sobre el “efecto de marte” desenmascaró algunas actitudes de los pseudoescépticos norteamericanos. (La importancia de este link, no es si el “efecto de marte” existe o no, algo que no creo, sino las actitudes pseudoescépticas que se manifestaron allí y que son pertinentes para ilustrar mi punto):
 http://www.discord.org/~lippard/kammann.html

Saludos y felicitaciones nuevamente por esta excelente página!

Fermín Huerta Dice:
abril 21, 2007 a las 3:00 pm | Responder
Luis:

Sigo el orden de los puntos de tu intervención, en la medida de lo posible te responderé con textos de Bunge:
 a) Si bien en su entrada “duda” del diccionario de Bunge dice: la duda es el sello del escepticismo. En la entrada “escepticismo” empieza diciendo: La familia de doctrinas de acuerdo con las cuales una parte o todo el conocimiento es dudoso e incluso falso. Con mas detalle, dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía pág. 183, sobre los cinco puntos en que esta de acuerdo los escépticos filosóficos, punto 2: exigencia de datos pertinentes a favor o en contra de cualquier afirmación referente a hechos, de allí la profunda sospecha (cuando no el directo rechazo) de las afirmaciones concernientes a lo sobrenatural y lo paranormal.
 Tu partes de la premisa de que por definición el que niega no es escéptico, y en base a ello planteas tu argumentación, a mi me parece que a veces el uso de las palabras modifica sus definiciones, este puede ser un caso de ello. Por que si nos remontamos a su significado original, dice el Diccionario de filosofía de Ferrater Mora (del que Bunge dijo que era el mejor diccionario de filosofía) en su entrada “escepticismo”: el vocablo “escéptico” significa originariamente “el que mira o examina cuidadosamente”, así tendríamos que si nos atuviéramos a esa definición ni los que dudan ni los que niegan serian escépticos por que ya hacen algo mas que mirar o examinar.
 Ahora bien, estoy de acuerdo contigo en que si en vez de dos términos usáramos tres (afirmación, duda y negación) podríamos precisar mejor nuestras posiciones.
 b) Magufo e ignorante no serian términos despectivos sino descriptivos si son ciertos cuando se aplican, si por magufo entendemos quien ejerce o “investiga” una pseudociencia. Sobre el termino “ignorante” dice Bunge en Elogio de la curiosidad pág. 180:” …no olvidemos la raíz más profunda del pensamiento mágico: la ignorancia de la ciencia y de la técnica”.
 Si alguien me habla del horóscopo y la astrología y yo le llamo ignorante, en este caso ignorante de la ciencia astronómica y es cierto que no sabe nada de astronomía, no lo estoy insultando sino definiendo, ahora bien si me demuestra que conoce todas las objeciones que la astronomía pone a la astrología, pero no las toma en cuenta, entonces no le podre llamar ignorante, le podre llamar irracional, adicto al pensamiento mágico, etc.
 c) Te puedo dar dos ejemplos de criticas de escéptico a escéptico. Gustavo Bueno en Symploké pág. 27 critica a Bunge y Gardner. Yo mismo publiqué en La alternativa racional nº 21 un artículo criticando a Martin Gardner.
 d) Me remito a lo dicho en el punto b.
 e) Dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía pág. 184. “Sin embargo, en todos los tiempos, ciertos escépticos han puesto sobre sus hombros la carga pública de criticar algunos de los delirios y falsedades que se hacen pasar por descubrimientos científicos. Este capítulo constituye un esfuerzo más en esa dirección. Recomiendo a todo aquel que esté interesado en esta empresa consultar las publicaciones Free Inquiry y The Skeptical Inquirer.”
 f) Dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía pág. 191: “ Ni es necesario realizar un solo experimento parapsicológico más para averiguar si, tal vez, una médium extraordinaria puede enviar o recibir mensajes sin medios físicos de ninguna clase: sabemos, gracias a la psicología biológica, que el pensamiento no es una cosa sino un proceso cerebral y, como tal, es tan intransmisible como la digestión o el dolor.”
 Pág. 193: “ Los escépticos no están obligados a perder el tiempo en actividades tan ruinosas como leer la mente o el vudú para saber si éstas funcionan o no.”
 Para finalizar me gustaría hacerte unos comentarios, sino fuera porque comienzas tu texto elogiando a Bunge y negando los fenómenos paranormales, el resto del texto parece más propio de un creyente que de un escéptico. Hay disueltas en tus palabras algo así como una descalificación a todo el movimiento escéptico mundial. Terminas diciendo cosas como “ser escéptico de los ´escépticos´ “ y transformarse en verdaderos pensadores críticos. Me gustaría saber más cosas sobre que es para ti eso.
 Para finalizar te recuerdo por si no lo sabes que Bunge es miembro del CSICOP desde finales de los años 70, organización americana similar a Alternativa Racional a las Pseudociencias, de esta es socio de honor, es también consultor de los escépticos de Quebec. Y que por lo tanto cuando criticas al movimiento escéptico organizado lo debes incluir a el.
 Termino con una frase suya sacada de su artículo ¿Qué son las seudociencias? Publicado en el diario La Nación el 19 de febrero de 2001:
 “ Las seudociencias son como las pesadillas: se desvanecen cuando se las examina a la luz de la ciencia. Pero mientras tanto infectan la cultura y algunas de ellas son de gran provecho pecuniario para sus cultores.”
 Un saludo.
 
Ho Dice:
junio 18, 2010 a las 11:53 pm | Responder
Preciamente Fermin Huerta no entendio nada del pseudoescepticismo…. simplemente con esto: “el resto del texto parece más propio de un creyente que de un escéptico.”
 Ni hablar:” Dont feed de troll psedoskeptik”
 ONG=$$$

Ho Dice:
junio 18, 2010 a las 11:56 pm | Responder
“Los escépticos no están obligados a perder el tiempo en actividades tan ruinosas como leer la mente o el vudú para saber si éstas funcionan o no.”
 MMMM… pero entonces por que tanta farsa con el skeptikal inquirer y sus refritos de lo mismo…
 O la parafernalia de alucine y enajenación para desacreditar lo paranormal.
 Si tanto les vale lo paranormal, lo “seudo” por que no dejan de ir a conferencias, promocionales, …. y mas consumismo ideologico para las masas…..
 Pseudoescéptico = “Spaguettidiota” (Su obsesión con el spaguetti volador)

Ho Dice:
junio 19, 2010 a las 12:06 am | Responder
“Magufo e ignorante no serian términos despectivos sino descriptivos si son ciertos cuando se aplican, si por magufo entendemos quien ejerce o “investiga” una pseudociencia.”
 -Bueno si las cosas son así, vale la pena decir que los pseudoescépticos SI son “spaguettidiotas” (algo como piramidiotas). Por tanto usando tu lógica mecanicista, entonces “spaguettidiota” no es un peyorativo. Pues concuerda con las caracteristicas de los pseudoescepticos. Entonces por tanto es valido.

“Si alguien me habla del horóscopo y la astrología y yo le llamo ignorante, en este caso ignorante de la ciencia astronómica y es cierto que no sabe nada de astronomía, no lo estoy insultando sino definiendo, ahora bien si me demuestra que conoce todas las objeciones que la astronomía pone a la astrología, pero no las toma en cuenta, entonces no le podre llamar ignorante, le podre llamar irracional, adicto al pensamiento mágico, etc”

- Pero entonces si acordamos nuevamente la lógica falacista y cuadrada: Evidentemente se puede llamar ignorante también a aquellos porfanos de la medicina, la psicología y demás que como Bunge suelen “creer” saber mas, por tanto deducimos que es un mitomano, mentiroso y por demás un ignorante en cuestiones medicas que repite como periquito. No es médico ni psicologo. Pero el falacista pseudoescéptico usara su treta tramposa como: falacia de autoridad. O simplemente afirmara: “que quieres que la gente sea irracional” cuando uno no menciono nada por el estilo.

Efectivamente vemos que los mismos pseudoescépticos se contradicen. Todo lo que dice Bunge, Popper, Randi, Sagan y demás es verdad. Principio del Dogmatismo…. claro ellos según lo refutaron en el skeptikal o en ARP con argumentos insustanciales.
 Según ellos no son dogmaticos, ¿ustedes les creen? ¿seran capaces de NO mentir? No lo creo son humanos o seran ¿robots?…

Ho Dice:
junio 19, 2010 a las 12:12 am | Responder
“Para finalizar te recuerdo por si no lo sabes que Bunge es miembro del CSICOP desde finales de los años 70, organización americana similar a Alternativa Racional a las Pseudociencias, de esta es socio de honor, es también consultor de los escépticos de Quebec. Y que por lo tanto cuando criticas al movimiento escéptico organizado lo debes incluir a el”

-¡Claro que se incluye!. Este argumento es una falacia de autoridad (si esas falacias que tanto usan los pseudoescépticos).
 Es común que se afirme la supremacia de Mario Bunge con: “tiene un puñado de doctorados”… Esos doctorados solo son Honoris Causa, los cuales no son academicamente validos mas que en un contexto determinado de y para un grupo de personas. Es decir los doctorados Honoris Causa no son por algun descubrimiento genial ni nada por el estilo, son mas de tipo humanista. El Doctor Bunge solo cuenta con un Doctorado real de su carrera.
 ¿Y si consultor que tiene que ver?

Ho Dice:
junio 19, 2010 a las 12:14 am | Responder
“Te puedo dar dos ejemplos de criticas de escéptico a escéptico. Gustavo Bueno en Symploké pág. 27 critica a Bunge y Gardner. Yo mismo publiqué en La alternativa racional nº 21 un artículo criticando a Martin Gardner”
 -¿Que tipo de crítica hiciste? Yo diria que mas bien es de pseudoescéptico a pseudoescéptico.

Ho Dice:
junio 19, 2010 a las 12:17 am | Responder
En realidad son pocas o nulas las críticas de psueoescépticos a pseudoescépticos. Son como el cometa Halley o como un eclipse lunar.

Fermín Huerta Dice:
junio 21, 2010 a las 6:25 pm | Responder
Ho:
 Dices:
 “Los escépticos no están obligados a perder el tiempo en actividades tan ruinosas como leer la mente o el vudú para saber si éstas funcionan o no.”
 MMMM… pero entonces por que tanta farsa con el skeptikal inquirer y sus refritos de lo mismo…
 O la parafernalia de alucine y enajenación para desacreditar lo paranormal.
 Si tanto les vale lo paranormal, lo “seudo” por que no dejan de ir a conferencias, promocionales, …. y mas consumismo ideologico para las masas…..”
 Cada organización escéptica tendrá en sus estatutos los principios que regulan su actividad, por ejemplo ARP-SAPC dice:
 “ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) impulsa el desarrollo de la ciencia, el pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón; promueve la investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional, y divulga la información sobre los resultados de estas investigaciones entre la comunidad científica y el público en general.
 Para el desarrollo de sus objetivos, ARP-SAPC realiza, entre otras, las siguientes actividades:
 -Mantiene relaciones con otras entidades de fines similares.
 -Establece convenios con instituciones y organizaciones.
 -Organiza foros, conferencias y congresos.
 -Fomenta la investigación y la publicación de estudios sobre las
 materias objeto de su interés.
 -Informa a la opinión pública sobre los fraudes que pudiesen cometerse
 al amparo de las prácticas pseudocientíficas y asesora al ciudadano
 víctima de esos fraudes.
 -Mantiene un fondo documental especializado.
 -Mantiene un equipo de gente interesada en el análisis crítico de lo
 paranormal y los hechos situados en los límites del saber científico,
 fomentando especialmente la investigación sobre fenómenos
 acontecidos en territorio español.
 -Otorga premios y distinciones como reconocimiento a la labor de
 personas o instituciones que colaboran en la consecución de sus
 fines sociales.
 ARP – SAPC es una entidad sin ánimo de lucro.”
 No estar obligados no quiere decir que lo tengan prohibido.
 Dices:
 “Magufo e ignorante no serian términos despectivos sino descriptivos si son ciertos cuando se aplican, si por magufo entendemos quien ejerce o “investiga” una pseudociencia.”
 -Bueno si las cosas son así, vale la pena decir que los pseudoescépticos SI son “spaguettidiotas” (algo como piramidiotas). Por tanto usando tu lógica mecanicista, entonces “spaguettidiota” no es un peyorativo. Pues concuerda con las caracteristicas de los pseudoescépticos. Entonces por tanto es valido.”
 Naturalmente siguiendo mi “lógica mecanicista” si me defines con una palabra que se ajusta a la actividad que realizo, no lo considerare peyorativo, si consigues definirme “spaguettidiota” de forma que comprenda lo que significa te diré si lo soy o no.
 Dices:
 “Si alguien me habla del horóscopo y la astrología y yo le llamo ignorante, en este caso ignorante de la ciencia astronómica y es cierto que no sabe nada de astronomía, no lo estoy insultando sino definiendo, ahora bien si me demuestra que conoce todas las objeciones que la astronomía pone a la astrología, pero no las toma en cuenta, entonces no le podre llamar ignorante, le podre llamar irracional, adicto al pensamiento mágico, etc.”

- Pero entonces si acordamos nuevamente la lógica falacista y cuadrada: Evidentemente se puede llamar ignorante también a aquellos porfanos de la medicina, la psicología y demás que como Bunge suelen “creer” saber mas, por tanto deducimos que es un mitomano, mentiroso y por demás un ignorante en cuestiones medicas que repite como periquito. No es médico ni psicologo. Pero el falacista pseudoescéptico usara su treta tramposa como: falacia de autoridad. O simplemente afirmara: “que quieres que la gente sea irracional” cuando uno no menciono nada por el estilo.”
 Evidentemente Bunge no es médico ni psicólogo, es filosofo, una profesión que le obliga a saber de esas y otras profesiones, ¿o es que de medicina y psicología solo pueden opinar los licenciados en esas disciplinas? La cuestión no es conocer de que eres licenciado para saber de que puedes opinar, sino si esas “opiniones” están fundamentadas o no, y para eso hay que leer sus libros y artículos y después juzgar, y esto lo pueden hacer libremente los licenciados respectivos como de hecho ocurre frecuentemente.
 Dices:
 “Efectivamente vemos que los mismos pseudoescépticos se contradicen. Todo lo que dice Bunge, Popper, Randi, Sagan y demás es verdad. Principio del Dogmatismo…. claro ellos según lo refutaron en el skeptikal o en ARP con argumentos insustanciales.
 Según ellos no son dogmaticos, ¿ustedes les creen? ¿seran capaces de NO mentir? No lo creo son humanos o seran ¿robots?…”
 Si los vas a llamar dogmáticos entonces nos podemos ahorrar el termino pseudoescépticos.
 Dices:
 “Para finalizar te recuerdo por si no lo sabes que Bunge es miembro del CSICOP desde finales de los años 70, organización americana similar a Alternativa Racional a las Pseudociencias, de esta es socio de honor, es también consultor de los escépticos de Quebec. Y que por lo tanto cuando criticas al movimiento escéptico organizado lo debes incluir a el”

-¡Claro que se incluye!. Este argumento es una falacia de autoridad (si esas falacias que tanto usan los pseudoescépticos).
 Es común que se afirme la supremacia de Mario Bunge con: “tiene un puñado de doctorados”… Esos doctorados solo son Honoris Causa, los cuales no son academicamente validos mas que en un contexto determinado de y para un grupo de personas. Es decir los doctorados Honoris Causa no son por algun descubrimiento genial ni nada por el estilo, son mas de tipo humanista. El Doctor Bunge solo cuenta con un Doctorado real de su carrera.
 ¿Y si consultor que tiene que ver?”
 No pretendía dar esa información como argumento de autoridad sino para que Luis supiese que Bunge era un escéptico (o pseudoescéptico) MILITANTE.
 Dices:
 “Te puedo dar dos ejemplos de criticas de escéptico a escéptico. Gustavo Bueno en Symploké pág. 27 critica a Bunge y Gardner. Yo mismo publiqué en La alternativa racional nº 21 un artículo criticando a Martin Gardner”
 -¿Que tipo de crítica hiciste? Yo diria que mas bien es de pseudoescéptico a pseudoescéptico.
 En realidad son pocas o nulas las críticas de psueoescépticos a pseudoescépticos. Son como el cometa Halley o como un eclipse lunar.”
 Por si no has leído mi artículo crítico con Gardner lo he incluido recientemente como comentario a una entrada titulada Adiós a Martin Gardner en el blog
 http://razonatea.blogspot.com/
 Luis argumentaba que NUNCA había critica de escéptico a escéptico y yo le ponía 2 ejemplos que demostraban que había ALGUNA critica, que sean pocas no te lo discuto.
 Toda esta historia viene de la frase de Luis:
 “a)Los “escépticos” de lo paranormal, no dudan de ello sino que niegan su existencia. Luego, por definición, no serían escépticos sino pseudoescépticos (al hacerse pasar por escépticos, cuando no lo son). (No critico que se niegue de lo paranormal, sino que denuncio la impropiedad con la que usan el término escéptico).”
 A lo que yo le respondí:
 “Ahora bien, estoy de acuerdo contigo en que si en vez de dos términos usáramos tres (afirmación, duda y negación) podríamos precisar mejor nuestras posiciones.”
 Dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía, pág. 203:
 “El escéptico razonable suspende su creencia sólo mientras el problema que tiene entre manos merece ser investigado, porque las pruebas disponibles a favor o en contra de la hipótesis en cuestión no son concluyentes. Pero si la hipótesis en cuestión es teóricamente plausible, además de poseer un fuerte apoyo empírico, el investigador la declara verdadera, al menos como una buena aproximación y provisoriamente, y se dedica a otro problema.”
 Quizás si merecemos otro nombre que no sea “escépticos” aquellos que negamos lo paranormal.
 Un saludo.

Ho Dice:
julio 21, 2010 a las 7:59 am | Responder
Zeteticismo vs escepticismo (pseudoescéoticismo). Asi lo abordaremos ahora.
 Un Zetetico no es nignún magujo ni ningún spaguettidiota. No son los extremos de la moneda.

Ho Dice:
julio 21, 2010 a las 8:09 am | Responder
“Cada organización escéptica tendrá en sus estatutos los principios que regulan su actividad, por ejemplo ARP-SAPC dice:
 “ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) impulsa el desarrollo de la ciencia, el pensamiento crítico, la educación científica y el uso de la razón; promueve la investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional, y divulga la información sobre los resultados de estas investigaciones entre la comunidad científica y el público en general.”

-Perdona ¿cual investigación?
 -Es solo una organización lucrativa.

“No estar obligados no quiere decir que lo tengan prohibido.”

-¿?

“Naturalmente siguiendo mi “lógica mecanicista” si me defines con una palabra que se ajusta a la actividad que realizo, no lo considerare peyorativo, si consigues definirme “spaguettidiota” de forma que comprenda lo que significa te diré si lo soy o no.”

-No se trata de si tu consideras que lo eres, lo has demostrado lo suficiente. Pastafarian.

“Evidentemente Bunge no es médico ni psicólogo, es filosofo, una profesión que le obliga a saber de esas y otras profesiones, ¿o es que de medicina y psicología solo pueden opinar los licenciados en esas disciplinas? La cuestión no es conocer de que eres licenciado para saber de que puedes opinar, sino si esas “opiniones” están fundamentadas o no, y para eso hay que leer sus libros y artículos y después juzgar, y esto lo pueden hacer libremente los licenciados respectivos como de hecho ocurre frecuentemente.”

-El hecho de que lo oblige a saber de tal o cual disciplina no lo hace inmunea cometer errores.
 -Es evidente que es lo mejor que sean licenciados, por que saben lo que estudiaron.
 -Perdona pero los pseudoescépticos muchas vece juzgan trabajos sin siquiera ser expertos, sin siquiera saber lo minímo de anatomia.

“Si los vas a llamar dogmáticos entonces nos podemos ahorrar el termino pseudoescépticos.”

-Nop, va ligado, eso de ahorra dejaló a la navaja de Occam.

Dices:
 “Para finalizar te recuerdo por si no lo sabes que Bunge es miembro del CSICOP desde finales de los años 70, organización americana similar a Alternativa Racional a las Pseudociencias, de esta es socio de honor, es también consultor de los escépticos de Quebec. Y que por lo tanto cuando criticas al movimiento escéptico organizado lo debes incluir a el”

“No pretendía dar esa información como argumento de autoridad sino para que Luis supiese que Bunge era un escéptico (o pseudoescéptico) MILITANTE.”

-Es una falacia de autoridad lo consideres o no.
 -No pretendias, pero esta ahí.
 -Si Bunge es un escéptico, los que no lo son: los blogeros..

“Luis argumentaba que NUNCA había critica de escéptico a escéptico y yo le ponía 2 ejemplos que demostraban que había ALGUNA critica, que sean pocas no te lo discuto.
 Toda esta historia viene de la frase de Luis:
 “a)Los “escépticos” de lo paranormal, no dudan de ello sino que niegan su existencia. Luego, por definición, no serían escépticos sino pseudoescépticos (al hacerse pasar por escépticos, cuando no lo son). (No critico que se niegue de lo paranormal, sino que denuncio la impropiedad con la que usan el término escéptico).”
 A lo que yo le respondí:
 “Ahora bien, estoy de acuerdo contigo en que si en vez de dos términos usáramos tres (afirmación, duda y negación) podríamos precisar mejor nuestras posiciones.”
 Dice Bunge en Crisis y reconstrucción de la filosofía, pág. 203:
 “El escéptico razonable suspende su creencia sólo mientras el problema que tiene entre manos merece ser investigado, porque las pruebas disponibles a favor o en contra de la hipótesis en cuestión no son concluyentes. Pero si la hipótesis en cuestión es teóricamente plausible, además de poseer un fuerte apoyo empírico, el investigador la declara verdadera, al menos como una buena aproximación y provisoriamente, y se dedica a otro problema.”
 Quizás si merecemos otro nombre que no sea “escépticos” aquellos que negamos lo paranormal.
 Un saludo.

-Si estoy de acuerdo, su nombre es: neopositivistas.
 Es mas pueden quedarse con psueudoesceptico, yo mejor me considero Zetético.

Fermín Huerta Dice:
julio 21, 2010 a las 5:03 pm | Responder
HO:
 Preguntas: “-Perdona ¿cual investigación?”.
 Repasa los índices de El Escéptico y de La Alternativa Racional y lo sabrás.
 Dices: -Es solo una organización lucrativa.
 No pertenezco a la organización, solo soy suscriptor de la revista, pero para mi y visto desde fuera te diría dos cosas: Primera, su labor no tiene precio ni serán nunca justamente recompensados por ella, y segunda, seguramente pierden dinero con esta actividad.
 Dices:” “No estar obligados no quiere decir que lo tengan prohibido.”
 -¿?”.
 Viene de aquí:
 “Los escépticos no están obligados a perder el tiempo en actividades tan ruinosas como leer la mente o el vudú para saber si éstas funcionan o no.”
 MMMM… pero entonces por que tanta farsa con el skeptikal inquirer y sus refritos de lo mismo…”
 No estar obligado a hacer algo no quiere decir tener prohibido hacerlo. ¿Lo entiendes ahora?
 Me llamas Pastafarian y gracias a esa palabra he podido descifrar un poco lo de “spaguettidiota”,
 Te lo copio por si no lo sabes:
 “Aunque el culto es realmente una parodia que realizó Henderson en una carta abierta al Departamento de Educación de Kansas, ha logrado una gran difusión en internet y tiene numerosos seguidores. Con la misiva, Henderson pretendía quejarse de la inclusión de la Teoría de la Creación en las clases de ciencias, junto con la Teoría Evolutiva de Darwin, y solicitaba que también se incluyera su religión FSM en las clases.”
 Dices: “-El hecho de que lo obligue a saber de tal o cual disciplina no lo hace inmunea cometer errores.”
 Completamente de acuerdo contigo.
 Dices: “-Es evidente que es lo mejor que sean licenciados, por que saben lo que estudiaron.”
 Completamente de acuerdo contigo.
 Dices: “-Perdona pero los pseudoescépticos muchas vece juzgan trabajos sin siquiera ser expertos, sin siquiera saber lo mínimo de anatomía.”
 No se que pseudoescépticos lees tu, los que leo yo si son expertos de lo que hablan.
 Dices: “-Es una falacia de autoridad lo consideres o no.
 -No pretendías, pero esta ahí.”
 Al igual que Bunge opino que el argumento de autoridad no da razones y, por consiguiente no puede persuadir a un racionalista.
 Suerte con tu Zeteticismo, entendido como:
 “El Zeteticismo es la aproximación crítica, no dogmática, pero con mente abierta y curiosa sobre diversos fenómenos, teorías e hipótesis no ortodoxas dentro de la ciencia. El zetético busca examinar objetivamente la mejor evidencia que puedan ofrecer esas teorías heterodoxas y frecuentemente es crítico de las posiciones dogmáticas y de los pseudo-escépticos profesionales por lo cual el zetético con razón es considerado el ¨escéptico de los escépticos¨.”
 Te respondo con dos frases de Bunge de dos libros cuya lectura te recomiendo:
 Seudociencia e ideología pág. 59:
 “La duda es un punto de partida o una etapa de tránsito, no de llegada”
 Racionalidad y realismo pág. 18:
 “Vivimos, y a menudo morimos, animados por nuestras creencias, no por nuestras dudas o críticas.”
 Para terminar, no me considero neopositivista, sino materialista.
 Un saludo.

Ho Dice:
septiembre 12, 2010 a las 6:28 am | Responder
Fernando:
 “Repasa los índices de El Escéptico y de La Alternativa Racional y lo sabrás.”
 *Si te refieres a el escepticismo científico, de científico no tiene nada, es una epistemología y punto.
 “No pertenezco a la organización, solo soy suscriptor de la revista, pero para mi y visto desde fuera te diría dos cosas: Primera, su labor no tiene precio ni serán nunca justamente recompensados por ella, y segunda, seguramente pierden dinero con esta actividad.”
 *No pierden dinero, es similar a argumentar que por ejemplo: Greenpeace pierde dinero, aunque si lo hace, eso se copena con ganacias. Volviendo al tema, suelen obtener mayores ingresos en la actualidad que lo que mismo que critícan.
 “No estar obligado a hacer algo no quiere decir tener prohibido hacerlo. ¿Lo entiendes ahora?”
 *¿Entonces por que tratar de prohibir lo demás?
 “Me llamas Pastafarian y gracias a esa palabra he podido descifrar un poco lo de “spaguettidiota”,
 Te lo copio por si no lo sabes:
 “Aunque el culto es realmente una parodia que realizó Henderson en una carta abierta al Departamento de Educación de Kansas, ha logrado una gran difusión en internet y tiene numerosos seguidores. Con la misiva, Henderson pretendía quejarse de la inclusión de la Teoría de la Creación en las clases de ciencias, junto con la Teoría Evolutiva de Darwin, y solicitaba que también se incluyera su religión FSM en las clases.”
 *Hecho.
 “No se que pseudoescépticos lees tu, los que leo yo si son expertos de lo que hablan.”
 -Generalmente los de los Blogs, James Randí, Richard Dawkins, entre otros no son expertos precisamente.
 *Al igual que Bunge opino que el argumento de autoridad no da razones y, por consiguiente no puede persuadir a un racionalista.
 *El pseudoescpeticismo lo suele usar al igual que el fundamentalista religioso.
 Suerte con tu Zeteticismo, entendido como:
 “El Zeteticismo es la aproximación crítica, no dogmática, pero con mente abierta y curiosa sobre diversos fenómenos, teorías e hipótesis no ortodoxas dentro de la ciencia. El zetético busca examinar objetivamente la mejor evidencia que puedan ofrecer esas teorías heterodoxas y frecuentemente es crítico de las posiciones dogmáticas y de los pseudo-escépticos profesionales por lo cual el zetético con razón es considerado el ¨escéptico de los escépticos¨.”
 *Ah bueno, gracias.
 Te respondo con dos frases de Bunge de dos libros cuya lectura te recomiendo:
 Seudociencia e ideología pág. 59:
 “La duda es un punto de partida o una etapa de tránsito, no de llegada”
 Racionalidad y realismo pág. 18:
 *Precisamente, si es un punto de transito, se debe atravesar y no quedarse con lo que Bunge dijo.
 “Vivimos, y a menudo morimos, animados por nuestras creencias, no por nuestras dudas o críticas.”
 *Esa frase es aplicable hasta para el pseudoescepticismo.
 “Para terminar, no me considero neopositivista, sino materialista.
 Un saludo.”

Fermín Huerta Dice:
septiembre 13, 2010 a las 6:11 pm | Responder
Ho:

Primero de todo, me llamo Fermín no Fernando.

Dices:

“Repasa los índices de El Escéptico y de La Alternativa Racional y lo sabrás.”
 *Si te refieres a el escepticismo científico, de científico no tiene nada, es una epistemología y punto.

Estábamos hablando de: “la investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional”. Y yo te remitía a los índices para que vieras los ejemplos de esa labor.
Dices:

*No pierden dinero, es similar a argumentar que por ejemplo: Greenpeace pierde dinero, aunque si lo hace, eso se copena con ganacias. Volviendo al tema, suelen obtener mayores ingresos en la actualidad que lo que mismo que critícan.

Finalmente el tema de si pierden o ganan dinero con su labor es una cuestión empírica que solo ellos mismos pueden solventar, nuestros pareceres respectivos y contrapuestos son incapaces de solucionar el problema sin contrastar con las fuentes a debate.

Dices:

“No estar obligado a hacer algo no quiere decir tener prohibido hacerlo. ¿Lo entiendes ahora?”
 *¿Entonces por que tratar de prohibir lo demás?

¿Quién habla de prohibir nada?

Dices:

“No se que pseudoescépticos lees tu, los que leo yo si son expertos de lo que hablan.”
 -Generalmente los de los Blogs, James Randí, Richard Dawkins, entre otros no son expertos precisamente.

En algunos temas de los que hablan si son expertos. Habría que especificar.

Dices:

*Al igual que Bunge opino que el argumento de autoridad no da razones y, por consiguiente no puede persuadir a un racionalista.
 *El pseudoescpeticismo lo suele usar al igual que el fundamentalista religioso.

El escepticismo es justo lo contrario que el fundamentalismo religioso.

Dices:

“La duda es un punto de partida o una etapa de tránsito, no de llegada”
 *Precisamente, si es un punto de transito, se debe atravesar y no quedarse con lo que Bunge dijo.

Mezclas cosas que no tienen nada que ver. La duda es lo transitable no lo que Bunge dice.

“Vivimos, y a menudo morimos, animados por nuestras creencias, no por nuestras dudas o críticas.”
 *Esa frase es aplicable hasta para el pseudoescepticismo.

Claro que es aplicable, como que esta dicha por un pseudoescéptico (usando tu terminología).

Un saludo.”





martes, 29 de mayo de 2012

TIEMPO EN BUNGE





















TIEMPO EN BUNGE

Fermín Huerta Martín



El tiempo ha pasado
la vida ha cambiado
tú no me recuerdas
y yo te he olvidado

Letra de un bolero cantado por Eliades Ochoa.



En su libro El moblaje del mundo (tomo 3 de su Tratado de Filosofía) Mario Bunge hace las siguientes afirmaciones:
“Lo que vale para todas las cosas simples --es decir, que son mudables-- vale también para la cosa compuesta por todas las cosas, o sea el universo. Es decir, el mundo como totalidad está en flujo, aunque no como un sistema simple y altamente integrado o cosmos. El flujo universal consiste en un gigantesco haz de procesos, algunos de los cuales se entrelazan (se influyen de manera mutua) en tanto que, probablemente, la mayoría no lo hace. De ahí que sea un error hablar de la “serie mundial de sucesos”, como si fuera algo así como una descomunal serie mundial de béisbol. A Fortiori, es incorrecto afirmar o negar que tal serie posee un principio o un final. Sencillamente no existe tal serie mundial de sucesos. Dado que la relación de precedencia entre sucesos es local (dependiente de un marco de referencia), la totalidad de los sucesos no tiene un orden general. Todo lo que podemos afirmar es que todo proceso particular es precedido y sucedido por otros procesos. En consecuencia, aunque el mundo como totalidad no participa en una carrera de relevos, cada trozo de él sí participa en alguna carrera de relevos local.” Pág. 332, capítulo 5, sección 5.2. El dinamismo.
“La relatividad de los ordenamientos temporales respecto de las cosas no tiene remedio: las dos teorías de la relatividad --la especial y la general-- nos han enseñado que cada cosa tiene su tiempo propio, de suerte que no hay un tiempo universal. (Lo habría si el universo pulsara como totalidad, pero no es el caso). En otras palabras, no hay tiempo absoluto o sin cosas. Esta es una generalización del enunciado de la física relativista de que el tiempo es relativo a algún marco de referencia. Creemos que se trata de una generalización justificada porque, tal como se ha señalado anteriormente, casi todo puede considerarse un reloj, ya que se supone que todas las cosas marcan su ritmo de un modo o de otro. Por supuesto, algunas cosas marcan de modo más exacto que otras y por consiguiente, constituyen mejores relojes. Pero éste es un tema para los metrólogos, astrónomos y físicos atómicos, no para ontólogos. Desde el punto de vista de los principios  ontológicos, cualquier cosa cuyos estados estén ordenados de cierta forma, puede considerarse un reloj, sea que realmente se lo use como tal, sea que no se lo utilice en absoluto.” Pág. 366, capítulo 6, sección 3.2. Antes y después.
Podemos empezar por este trozo:
“cada cosa tiene su tiempo propio, de suerte que no hay un tiempo universal. (Lo habría si el universo pulsara como totalidad, pero no es el caso).“
Dado que Bunge habla del universo como: individuo (pág. 56, capítulo 1, sección 1.2. Fundamento axiomático de la teoría de asociación), cosa (pág. 152, capítulo 3,sección 1.2. Supuestos), sistema (pág. 325, capítulo 5, sección 4.2. Agregados y sistemas) y totalidad (pág. 332), bastaría decir que si cada cosa tiene su tiempo propio y el universo es una cosa, el universo debe tener su tiempo propio.
Pero Bunge nos da una especificación añadida, confieso que el “pulsar” me desconcierta bastante, imagino que se refiere a “pulso como latido del corazón o una arteria”. Naturalmente para que un todo pulse de esa manera tiene que ser un organismo vivo de una especie determinada o un corazón artificial conectado (Dice Ferrater Mora en su diccionario, del que Bunge dijo que era el mejor diccionario de filosofía, en la página 3495: “Los hebreos “conocieron“ el tiempo y determinaron, o midieron, las grandes unidades de tiempo (las épocas del año) mediante la posición del Sol en el espacio: y las “pequeñas” unidades de tiempo (el día y la noche) por la cantidad de luz u oscuridad. Pero, junto a ello, concibieron el tiempo como una serie de “percepciones temporales” en forma de “latidos” (reghá), “interiorizando” de este modo el tiempo y convirtiéndolo en lo que se llama “duración“ y “temporalidad“). Bunge menciona el tema en El moblaje del mundo (pág. 363, capítulo 6, sección 3.1. La idea intuitiva), donde dice: “ Para hacernos una idea de esta teoría, pensemos en un universo que consta de una única cosa cuyos estados se pueden aplicar al conjunto de los números naturales: puede ser un reloj o un corazón. La historia de este corazón es, grosso modo, la secuencia de sus latidos, y la vida del corazón es el número total de sus latidos. Puesto que en nuestro universo imaginario no hay otros corazones  (o relojes), no es posible retardar o acelerar el ritmo de los latidos, ni siquiera no realizar algún que otro latido. El latir origina un tiempo uniforme y moderado, vale decir, los mismos intervalos entre latidos.” No es el caso del universo. Por lo tanto si no se trata de un uso que yo desconozca del termino pulsar en argentino (tanto Bunge como su traductor son argentinos), quizás debemos deducir que Bunge se refiere a que a pesar de decir del universo que es un individuo, una cosa, un sistema y una totalidad, no funciona como una unidad, “el mundo como totalidad está en flujo, aunque no como un sistema simple y altamente integrado o cosmos”. Debido a su característica presupuesta de ser infinito. Otra característica especial del universo aplicable al tema que tratamos sería la de no tener entorno, en la pág. 344, capítulo 6, sección 1.1. Las tres concepciones principales, iguala el entorno con los marcos de referencia, y estos son el fundamento del tiempo “el tiempo es relativo a algún marco de referencia”, con estos dos argumentos se podría justificar “que no hay un tiempo universal”. Para apoyar esta tesis afirma “la totalidad de los sucesos no tiene un orden general”, pero creo que esta afirmación es de naturaleza diferente de las dos anteriores. En esta discusión Bunge se somete al magisterio de las dos teorías de la relatividad, dice Bunge en su Diccionario de filosofía pág. 209: “Los tiempos relativos a un marco de referencia determinado son compartidos por todas las cosas que pueden conectarse con este marco a través de señales electromagnéticas”. ¿Qué ocurriría si existiesen señales mas rápidas que las electromagnéticas? El propio Bunge trata el tema en la pág. 226 de El moblaje del mundo (capítulo 4, sección 2.5. Criterios de posibilidad) donde dice: “la mecánica relativista excluye la posibilidad de que haya partículas superlumínicas (taquiones). Pero la teoría no tiene nada que decir acerca de entidades no corpusculares que viajen más rápido que la luz”.
El campo de “tiempos compartidos” se iría ampliando, ¿y si existiese una señal que fuese instantánea independientemente de la distancia? Esta suposición (aparte de disparatada) tiene como objeto poner de manifiesto que de existir se podría conocer el orden de los sucesos por muy distantes que fueran, aunque entonces nos encontraríamos con otra limitación, la existencia de seres inteligentes capaces de manejar la señal (si existieran un numero infinito de seres inteligentes capaces de manipular la señal, el problema ya no sería la comunicación, el conocimiento de acontecimientos lejanos en el acto, sino la imposibilidad de manipular esa cantidad de información infinita. Pero esto seguiría siendo una limitación nuestra como lo es en la actualidad la no existencia de esa señal), solo podríamos conocer los “tiempos compartidos” de los lugares donde hubiese vivientes corpóreos inteligentes. Porque este orden existe independientemente de que se conozca. O dicho de otra manera, que lo correcto sería decir “desconocemos el orden general de la totalidad de los sucesos”. Pero de aceptar esto, repercutiría sobre lo antes expuesto, pues si existe un orden general de los sucesos, el universo debe tener un tiempo propio como todo.
Pero esto no es ajeno a la ciencia y a la filosofía, los científicos no dudan en poner una edad al universo (15 mil millones de años) como un todo. Y los filósofos tampoco, el propio Bunge al decir que el universo es eterno. En su opúsculo La teoría relacional y objetiva del tiempo físico (1968), pág. 26 dice: “Nuestra teoría puede ser modificada en varios sentidos. En primer lugar, permitiendo que el cosmos en su totalidad actúe como marco de referencia, podría introducirse la noción de tiempo cósmico aparentemente sin contradecir la física de la relatividad, porque podría haber todavía un número ilimitado de marcos de referencia. Cada parte del universo podría conservar su tiempo propio pero, además, al universo como totalidad podría corresponderle un único tiempo propio. Este no sería un tiempo universal ampliado, en el sentido de que excluiría todos los otros tiempos, sino en el sentido de que, a diferencia de los tiempos locales, se refiere a los eventos cósmicos. Más precisamente, si el conjunto E de LT está restringido al conjunto de los eventos cósmicos, y se selecciona un miembro particular de K, entonces se obtiene una subteoría del tiempo universal o cósmico --a condición de que el universo en su totalidad sea descripto como un marco de referencia y con tal que haya eventos cósmicos (lo cual parecería requerir un universo espacialmente finito, en vista de la velocidad finita de propagación de cualquier perturbación conocida). De cualquier modo, parece que la cosmología encierra algún concepto de tiempo de este tipo. Así, cuando los cosmólogos fechan el origen de la presente fase evolutiva del universo en diez mil millones de años atrás, parece estar utilizando este concepto de tiempo universal. De la misma forma, las gráficas de densidad de tiempo en el modelo expansivo y las gráficas del tiempo radial en el modelo pulsante del universo parecen utilizar un concepto de tiempo que no es el de tiempo local, puesto que se refiere al universo en su totalidad. Dándolo por supuesto, es difícil que el universo pueda tomarse como marco de referencia, en todo caso, no sería práctico, y se ignora si hay algún evento cósmico. Sin embargo se necesita algo semejante si se quiere hacer consistente con la física relativista el concepto cosmológico de duración de cualquier fase cósmica dada.”
Incluso decía en su artículo El espacio y el tiempo en la ciencia contemporánea (1971):
“Si queremos representar la evolución del universo en su conjunto, se hace necesario hacerlo con relación a un sistema de referencia privilegiado (el centro de las masas del universo, por ejemplo); por otra parte, debemos introducir un tiempo (cósmico) privilegiado que le es asociado, lo que, aparentemente, es incompatible con la teoría de la relatividad”
Por cierto, llegaba a decir en ese mismo sitio:
“Existen numerosos testimonios de todo género que llegan a la misma conclusión, a saber: que hace diez billones de años el universo fue teatro de un cierto acontecimiento de una importancia capital. Probablemente una explosión fue el origen de la fase contemporánea de la expansión del universo, En todos los casos, hasta el presente no se ha descubierto ningún indicio de la historia del universo anterior a la “gran explosión”, y probablemente todos los protocolos físicos ardieron en ese momento. ¿Quiere decir que no había nada antes de ese momento, que el universo fue creado o que apareció a partir de la nada? O bien, aunque existiera antes de la “gran explosión”, ¿no recuerda nada su existencia anterior?
Es evidente que los argumentos astrofísicos son insuficientes para responder a estas cuestiones, En consecuencia, debemos hacer un llamamiento a una filosofía que excluya toda clase de conjeturas anticientíficas. Si nos atenemos a la filosofía naturalista, rechazamos la idea de una creación, opuesta ésta al principio según el cual todo está sometido a leyes internas. Si concedemos alguna confianza a la física, rechazamos igualmente la hipótesis de una aparición espontánea de la materia a partir de la nada. Y si además, somos partidarios de la instrucción y no del oscurantismo, podemos admitir que la falta de pruebas materiales de la existencia del universo antes de la “gran explosión” sólo es provisional y no definitiva. Es posible que, a fin de cuentas, encontremos en algún rincón del universo algunos signos de sus ciclos precedentes, sobre todo si los buscamos.”
Me pregunto, si tenía estas expectativas sobre este tema, porque no suponer el desarrollo de una técnica que permita coordinar los tiempos locales aunque sea progresivamente. La tarea es infinita por la misma infinitud del universo (pero insisto en diferenciar las dificultades técnicas para conocer un hecho, del hecho en si mismo). pero como he dicho en otros lugares, si el universo es un plenum (como Bunge admite) dos partes cualesquiera del universo estarían enlazadas por las partes interpuestas.
Por lo tanto, reitero, si el universo es una cosa, un individuo, un sistema, una totalidad, es decir una unidad, debe tener un tiempo propio. Que no puede ser otro que la eternidad, dice en La teoría relacional y objetiva del tiempo físico, pág. 21:
“En el concepto de LT no tiene sentido preguntar ¿Cuál es la edad del universo?, puesto que el concepto de edad entraña el concepto de evento inicial, y LT implica que el universo es eterno. Dicho de otro modo, el concepto de edad es inaplicable al universo si es que éste no ha tenido comienzo.”
El orden, cuando se refiere al antes y el después es inapelable, a no ser que se considere que el orden lo ponen los sujetos. Otra cosa es que no se conozca, pero necesariamente debe existir un orden, un devenir, un cambio de las partes del universo. Desde el Materialismo Filosófico se habla de que “el tiempo es la medida de unos movimientos respecto de otros movimientos tomados como “reloj”, sólo podríamos hablar de un tiempo universal si hubiera un reloj universal”. Dice también que la Materia Ontológico-General es un devenir sin un antes y un después (postura criticada en mi artículo Tiempo y devenir en el Materialismo Filosófico) y desde del bungismo se dice que no hay un orden general. Pero el orden general surge de la codeterminación de los ordenes particulares y mas aceptando el plenum que implica que las regiones particulares de universo tocan con las vecinas. Aunque no se conozcan, necesariamente hay sucesos de una determinada región que han acaecido antes que otros sucesos de otra región. Negar esto sería como decir que todo acontece simultáneamente o que nada acontece antes o después, lo que es absurdo. Dilema: o imponemos el orden o esta dado, si esta dado, existe aunque no se le conozca. Es suficiente con observar lo que ocurre en las inmediaciones de nuestro sistema solar o galaxia y extrapolarlo al universo en su totalidad.
La idea de que cada parte del universo tiene un tiempo propio, al confrontarla con otras tesis de Bunge expuestas en El moblaje del mundo, da el siguiente resultado, ello solo sería posible si el universo fuese una reunión de partes separadas con anterioridad a su unión, una especie de multiversos previos e independientes  esto implica dos cosas que contradicen otros postulados suyos, primero, implicaría que estas partes estarían separadas por espacios donde no habría materia (algo imposible en la ontología de Bunge ) y segundo, si estas partes separadas tuviesen tiempos diferentes implicaría que no son todas eternas y que por lo tanto han surgido de la nada o han sido creadas en tiempos diferentes.  
Podríamos decir, aplicando el Postulado 1.4 que dice “Hay un subconjunto propio B de S, tal que todo individuo concreto es la agregación de miembros de B”. Todos los individuos concretos formados por los miembros de B tienen un comienzo y un final (tienen una edad) pero los miembros de B en si mismos no tienen edad. Y aquí podríamos enlazar con la tesis de la Materia Ontológico-General del Materialismo Filosófico, según la naturaleza de esos miembros de B. Según la “cercanía” con nuestros aparatos (como el LHC) hay posibilidad de llegar a contrastarlos, de lo contrario, si su naturaleza es mucho mas “lejana” hasta el punto de estar más allá de las ciencias categoriales, estaríamos en la perspectiva de la Materia Ontológico-General  y serian científicamente incontrastables. Sobre todo nos interesarían conocer sus leyes de movimiento y asociación (suponiendo que a estos niveles puedan usarse estos conceptos), que son los responsables de que sus agregados no sean estables, o quizás son estables y lo desconocemos, quizás la configuración actual de los miembros de B es eterna (a pesar de haber tenido un inicio) como ellos mismos y entonces su Big Bang particular sería el momento  en que adquirieron su constitución actual. En ese caso resta solo esperar encontrar “en algún rincón del universo algunos signos de sus ciclos precedentes, sobre todo si los buscamos.”
Quizás en este punto esté el secreto del tiempo y quizás nunca podamos llegar a resolverlo. Por lo menos del tiempo tal como lo nombramos en este ciclo del tiempo, entendido el tiempo a la manera relacional, como el ritmo de los sucesos, hasta el punto que llega Bunge a afirmar que en un universo inmutable no habría tiempo, y al imaginarse uno este universo inmutable pone el paso de su conciencia en la imagen y por lo tanto el tiempo, aunque luego enseguida niega la posibilidad  de un universo inmutable. También dice que en una cosa caótica (vale decir, ilegal) no habría tiempo, pero vuelve a argumentar: “el caos, si bien concebible (de un modo no caótico) es irreal”, “La realidad es, en gran medida, estocástica y hasta aleatoria, pero no caótica, vale decir, ilegal.”
Solo negando la unidad del universo (como hace Gustavo Bueno por ejemplo) se le puede negar el tiempo intrínseco, pero si no tiene unidad no puede ser una cosa, un sistema, un individuo, una totalidad, sin unidad ya no podemos hablar de plenum y entonces se trastoca toda la ontología materialista de Bunge. Bajo mi punto de vista, la infinidad (espacial, temporal) lo que hace es que el universo no sea medible, que escape a nuestra capacidad de manipulación numérica, pues “infinito” es una palabra no un numero. Pero no se puede confundir esta incapacidad de manipulación numérica con la negación de las características del universo infinito (ver mi artículo Niebla en la niebla). Bunge menciona que lo que no nace no tiene edad, por eso se aplica la palabra eterno o infinito para el universo, eso hace que la discusión sobre el tiempo (a la luz de esta idea) sea innecesaria. Sacrificar la idea de unidad implica unas consecuencias desastrosas.
Termino con esta frase de El moblaje de mundo: “Adviértase que la Definición 6.14 admite tantos tiempos como cosas haya. El supuesto de que todos esos tiempos son el mismo, vale decir, que el ritmo de los sucesos es el mismo relativamente a todas las cosas, es la hipótesis del tiempo universal. No hemos adoptado este supuesto porque deseamos que nuestra metafísica sea compatible con la física y ésta sólo admite los tiempos locales. No obstante, una teoría relacional del tiempo que incluya la hipótesis del tiempo universal aún sería relacional, aunque no relativista.”

Otros artículos míos sobre el tiempo:
Tiempo en Bunge
Tiempo y devenir en el materialismo filosófico
Tiempo para el presentismo filosófico
¿Qué es el ego para el eternalismo?
Henri Bergson y el eternalismo


jueves, 26 de abril de 2012

NIEBLA EN LA NIEBLA





















NIEBLA EN LA NIEBLA

Fermín Huerta Martín

Escrito en 2005



Los dos filósofos materialistas mas importantes del presente, han hecho una decidida apuesta por el infinito y contra el Big Bang. Mario Bunge y Gustavo Bueno así lo han declarado en varias ocasiones. Y es que la  cuestión parece estar en una de estas dos opciones o el Universo es eterno (podríamos decir que es el conjunto de los números enteros que es infinito a los dos lados del cero, que sería el presente) o comenzó en un instante pasado (podríamos decir que es el conjunto de los números naturales donde el cero es el momento del Big Bang o comienzo y vamos por el número 15 mil millones). Dado que esta segunda opción parece mas dada a interpretaciones metafísicas y religiosas (intervención divina) y dado que ambos se declaran ateos y defensores del lema EX NIHILO NIHIL FIT (nada se origina a partir de la nada), la opción que queda, si es que solo hay estas dos, es el infinito. Pero así como la opción "comienzo" es criticada muchas veces, la opción "infinito" se da por aceptada de forma apagógica sin mayor critica. Y la verdad es que se puede criticar, como intentare demostrar en este artículo.
Dice Kant en la tesis de su primera antinomia:
"Es imposible una serie cósmica infinita transcurrida".
Curiosamente un Universo temporalmente infinito hacia delante no da problemas, por que en realidad nunca llega a la infinidad, solo crece finitamente sin fin. Pero siempre es finito. Y este es precisamente el meollo del argumento contrario al infinito temporal pasado. El problema surge al plantear que ha transcurrido un periodo de tiempo infinito hacia atrás. Al topar con el concepto de infinito tenemos que intentar saber de que estamos hablando, y es que una de las características del infinito es que temporal y espacialmente en un universo infinito la distancia entre dos puntos es finita, en un conjunto infinito hay series infinitas pero no intervalos infinitos. Si lo comparamos con el conjunto de los números enteros y decimos que el presente es el cero, el pasado es el menos infinito y el futuro es el mas infinito, pero si concretamos dos números del conjunto, por ejemplo menos un billón y mas tres billones, su distancia con ser muy grande es finita. El infinito parece quedar siempre fuera de la sucesión. Un conjunto infinito puede tener partes finitas, pero no una mitad finita, ni una décima parte finita. O sea esa parte finita no tiene proporción con el todo y sin embargo el todo se compone de esas partes aproporcionales.
O sea que el infinito en cuanto siempre ampliable no da problemas, es un ir haciéndose sin fin, el infinito da problemas en cuanto estar hecho ya. Decir que ha transcurrido un infinito de tiempo no tiene sentido.
Sin embargo el pensamiento de un universo infinito espacialmente no ofrece los problemas del universo infinito temporalmente, la infinitud espacial no afecta al desarrollo de los acontecimientos en dos lugares separados. Temporalmente la relación causa-efecto, momento-momento se tiene que recorrer. Espacialmente no.
Por lo tanto tenemos que decir que el infinito no es una cantidad, no puede representarse con un número, como el número 4 representa cuatro cosas, el infinito es la negación de cualquier cantidad, y mucho menos puede haber mas de un infinito.
Por lo tanto podemos usar una palabra que no es un número, por que el infinito no es una cantidad, como Aleph, como hizo Cantor, por que parece que al hablar de infinito es ineludible hablar de Cantor.
Podemos aceptar algo que va contra el sentido común, como es que un conjunto infinito tiene subconjuntos infinitos igual de grandes. Podemos aceptar que sean igual de inacabables, aunque el sentido común nos diga que el conjunto de los números pares es la mitad de infinito que el conjunto de los números naturales. Pero si aceptamos esto de que un infinito no puede tener partes proporcionales, y por lo tanto no puede tener una mitad, podemos decir que son ambos infinitos aunque uno este dentro del otro. Por que en la biyección que prueba su igualdad, el 1 con el 2, el 2 con el 4, el 3 con el 6, el 4 con el 8, etc. El infinito queda para los números aun no biyectados.
Pero es que además, es el aceptar esto lo que nos impide aceptar lo otro, es decir, si aceptamos que solo hay un infinito, que seria mas un nombre que un numero, para designar un proceso que no puede acabar, debemos aceptar que todos los conjuntos  infinitos en cuanto proceso sin fin son iguales, no puede haber cosas sin fin mas grandes que otras, y no podemos hacer operaciones con estos nombres como si fueran números , a 2 no podemos elevarlo a Aleph cero como no podemos elevar 2 a patata. Por eso es ridículo el argumento de que el conjunto de las partes de Aleph cero es mayor que Aleph cero, o sea es 2 elevado a Aleph cero, por que Aleph cero es un proceso, no un numero ni una cantidad, y el que lo acepta debería replantearse que anteriormente halla aceptado que el conjunto de los números pares sea igual que el de los números naturales. Por que si en la biyección Aleph cero----Aleph uno quedarían elementos sueltos de Aleph uno en la biyección números pares----números naturales también, bastaría biyeccionar cada numero par del primero con un número par del segundo y tendríamos todos los impares del segundo sin biyeccionar. Y por lo tanto el segundo sería un infinito el doble de grande del primero. Pero aceptar esto implica negar la jerarquía de los Aleph que es lo que motivó la frase de Hermann Weyl que da titulo a este artículo, al decir que era niebla en la niebla. Y es que la famosa prueba esgrimida por Cantor para demostrar que Aleph uno era mas grande que Aleph cero  siendo ambos infinitos, o sea la diagonal de Cantor que demostraría que Aleph uno  no es numerable por que siempre se puede encontrar un número que no este en la serie, tiene el problema de que se da por sentado que los miembros de Aleph uno no se pueden ordenar, por que si se ordenasen serian coordinables con Aleph cero y por lo tanto iguales. De hecho en los ejemplos de la diagonal de Cantor se ponen números desordenados para que así el efecto de la aparición del nuevo número sea mayor, pero es iluso por no decir ridículo pensar que entre 0 y 1 hay un infinito no coordinable con N. Afirmamos que de dos números desplegados del tipo 0´XXX… se puede saber si uno es mayor que otro. Por que en ese despliegue debe llegarse a un digito diferente que ordene inmediatamente uno con respecto al otro y así con todos.
Los números decimales infinitos que se ponen de ejemplos en la diagonal de Cantor, no son números son pseudonúmeros, por que un número o es definido por una relación y se le da un símbolo para identificarlo como raíz cuadrada de 2, pi, e, etc. o se lo muestra entero, como son infinitos no se pueden mostrar enteros, por lo tanto si no tenemos un procedimiento para encontrarlo, no sabemos de que número estamos hablando si no lo escribimos entero y como ello no es posible, no tenemos propiamente un número tenemos un esbozo de un número.
Resumiendo en una serie Aleph uno ordenada no habría ningún número fuera de sitio y seria coordinable con Aleph cero.
La conclusión principal a la que podemos llegar tras lo expuesto es la siguiente:
Es igual de absurdo  considerar que el mundo tuvo un comienzo o que a existido siempre, dadas las contradicciones a las que se llega en cada caso. Pensamos que no cabe una tercera posición, y que todos los intentos de buscar algo alternativo a esto nos termina remitiendo a lo mismo (Dios, a existido siempre o se creó a si mismo), la elección de la solución infinitista reduce a uno el problema (¿Cómo pudo haber transcurrido desde el pasado una cantidad infinita de tiempo?) mientras que la solución finitista produce mas problemas (¿Con que toca el limite espacial y temporal del universo?) y por eso se prefiere. Es la elección apagógica: "Es verdad por que las alternativas son peores".
Sin embargo pensamos que tan absurdo es que el mundo surja de la nada sin causa, como que exista después de recorrer una distancia temporal infinita.
La referencia al principio Ex nihilo nihil fit es aceptada y constante, pero parece mas bien una ley fenoménica, categorial, en el mundo diario las cosas no surgen de la nada ni desaparecen. Pero ¿es esto extrapolable al mundo ontológico?
¿Por qué extrapola Bueno esto, cuando no lo hace con otros aspectos de lo categorial?, ¿es posible que ontológicamente surgiera el mundo de la nada, sin motivo y sin agente externo?, ¿Qué leyes rigen el nivel ontológico?, ¿podría desaparecer el mundo de repente y volver a la nada, de igual manera?.
Esto sería tanto como aceptar una cierta legalidad dentro del paréntesis pero no en sus extremos, lo cual no deja de ser tan absurdo como pretender que hemos llegado al momento actual después de recorrer un tiempo infinito pasado.

Añadido en 2012
En junio de 2011 en el interesante blog http://eltamiz.com/ hubo una discusión sobre este tema y tuve la temeridad de participar, un poco por curiosidad y partiendo de la base de que yo era un simple aficionado, aquí os copio el resultado.
http://eltamiz.com/2011/06/29/infinito-ii/

“Fermín Huerta Martín|01/07/2011 at 17:40|Permalink
Siempre que veo esta demostración de la diagonal me sorprende que los números del lado derecho se pongan sin ningún orden, el tercero es mas pequeño que el segundo, el quinto mas pequeño que el cuarto. Pero el lado izquierdo si que esta ordenado. El truco esta también en que los números donde hay puntos suspensivos no son números, son una especie de dibujo que mezcla números y puntos suspensivos. Los números reales se pueden ordenar, los que pones como ejemplos se pueden ordenar de menor a mayor, así también cualquiera dos números reales llegan a un decimal que los diferencia, por lo tanto se pueden ordenar mutuamente y por lo tanto coordinar con los número naturales. Lo de Cantor es una tomadura de pelo monumental o como se dijo una vez: niebla en la niebla.

Cristo|01/07/2011 at 20:41|Permalink
@Fermín Huerta Martín, una ordenación total no implica numerabilidad. Fíjate que para numerar los racionales hemos tenido que romper completamente su orden usual.
Un saludo,

Sergio B|01/07/2011 at 22:46|Permalink
@Fermin, yo no veo ningun truco en lo de los puntos suspensivos, simplemente es una forma de no escribir todos. Si vas siguiendo filas o columnas, el problema es que nunca los cogeras todos, por que si dices que primero van los de la primera fila y luego los de la segunda, nunca llegaras a la segunda, haciendo diagonales sigues un camino con el que recorres todos inequivocamente. En lo de los reales, el problema no es ordenarlos, en la demostracion se parte de que se han ordenado.

Fermín Huerta Martín|02/07/2011 at 19:01|Permalink
Si el conjunto esta ordenado, el número que se fabrica en la diagonal debe estar en ese conjunto en su sitio, a no ser que nos lo saltemos para que el truco funcione. Pretender que un conjunto infinito es mas grande que otro conjunto infinito es igual de absurdo que pretender que un número primo es mas primo que otro número primo, o que un número par es mas par que otro número par. Intuitivamente es mucho mas fácil ver que el conjunto de los número naturales es el doble de infinito que el conjunto de los números impares y no necesitamos hacer ninguna diagonal para ello, se ve a simple vista, a pesar de ello se apela a la biyección para matar la intuición. Sin embargo con la diagonal pretenden matar la biyección para intentar demostrar que después de todo si hay diferencias de tamaño entre conjuntos infinitos, con un truco digno de un prestidigitador. El mismo truco que se usa para intentar demostrar que una superficie contiene los mismos puntos que una línea. ¿De verdad creéis que existe algún matemático de los que aceptan eso, que cuando vaya a comprar un piso de 80 metros cuadrados y le quieran dar una pared de ladrillos de 80 metros y le diga el vendedor que contiene los mismos puntos que el piso y que ya puede ir colocando el sofá, los armarios, las camas, etc., el matemático crédulo lo aceptaría?
Naka Cristo|02/07/2011 at 19:51|Permalink

Fermín, te repito que haber ordenaciones no tiene nada que ver con que haya una biyeción. Por ejemplo tenemos una biyección clara entre los complejos y R^2, sin que ninguno tenga una ordenación “natural”. Y no es algo que se acepte, es algo que se demuestra. Lo que puedes aceptar o no son los conjuntos de axiomas, como el http://es.wikipedia.org/wiki/ZFC que se asume por una gran cantidad de matemáticos. Y no sé a que viene el ejemplo del piso, ¡qué tendrá que ver el cardinal con una propiedad métrica! Recuerda además resultados un tanto antiintuitivos relacionados, como la paradoja de Banach-Tarski.
Sergio B|02/07/2011 at 20:32|Permalink
@Fermin El problema es que por mas que nos empeñemos la matematica no es, ni tienen la intencion de serlo, una ciencia o algo relacionado con la intuicion. Es un lenguaje, con unas reglas y unas bases axiomaticas, que son asi por que si, ni reales ni intuitivas, y que luego da la casualidad de que se pueden usar, bueno, no es que sea casualidad, por que se han desarrollado para algo, pero vamos, que no esta en sus bases. Desarrollos fisicos o quimicos usando la matematica si que pueden llevar a absurdos, como bien explicas, la superficie real de un piso no tiene mucho que ver con los puntos de la pared, pero bueno, una cosa es una superficie real y otra una matematica, se diferencian en que una tiene unidades y la otra no.”

Para acabar copio una frase de Bunge de su libro El moblaje del mundo página 194:
“No hay ningún motivo para esperar que la matemática pura sea capaz de desvelar, por sí sola, la estructura de la realidad”.