Blog filosófico hecho por un aficionado desde una posición materialista. Correo electrónico: nartub@gmail.com
martes, 22 de junio de 2010
LA UNION DE LOS ATEOS ES POSIBLE Y DESEABLE
LA UNION DE LOS ATEOS ES POSIBLE Y DESEABLE
FERMIN HUERTA MARTIN
Este artículo pretende refutar la opinión de Gustavo Bueno expuesta al comienzo de su libro La fe del ateo y que dice así:
“Tenemos que considerar como producto de un puro embrollo, y una patológica e indocta confusión de ideas, hablar del ateísmo como si pudiera designar una posición unitaria capaz de servir de fundamento para algún movimiento social o político consistente.”
Considero, al contrario que Gustavo Bueno, que si existe una “posición unitaria”, aunque sea sobre mínimos, que fundamente un movimiento ateo, y que quizás la confusión de ideas provenga del que hace tal afirmación.
Bueno usa una serie de ejemplos de distinciones de ateos para justificar su tesis y que me van a servir de base para contestarle, son las siguientes:
Ontológicos/Ónticos. Privativos/Negativos. Esenciales/Existenciales.
Católicos/Musulmanes. Anarquistas/Nazis. Comunistas/Liberales.
Politeístas/Monoteístas. Militante/No practicante. Anticlerical/Clerical.
Primera distinción: ateos ontológicos, ateos ónticos.
Esta distinción queda eliminada sin ningún problema cuando nos atenemos a un argumento que queda ejemplarizado en esta entrada de la Wikipedia:
“El término ateo tuvo su primer uso en la Roma antigua, para designar a todo aquel que no creyera en los dioses del panteón romano, en particular, y curiosamente a los cristianos.
A raíz de la confluencia de las religiones en el mundo, el sentido etimológico de la palabra tomó todo su significado para aplicarse a todos los dioses, ya que parecía injusto designar ateístas a quienes creían en cierto dios, razón por la cual el término se limitó a las personas que no creyesen en ningún dios. Actualmente ya no se usa el adjetivo ateo para designar a los que no creen en unos dioses aunque crean en otros.”
El que hizo esa entrada evidentemente no conocía a Gustavo Bueno y sus seguidores, sino no hubiera dicho que actualmente no se usa el término ateo de esa manera, así por ejemplo lo usa Atilana Guerrero en su artículo “Un «bus ateo», sí, pero ateo protestante”, publicado en El Catoblepas nº 85:
“En efecto, todo teísta católico, pongamos por caso, es ateo del resto de religiones monoteístas y politeístas, en la medida en que dichas religiones, desde su punto de vista, proclaman falsos dioses. Ateos se les llamó a los cristianos por parte de los paganos, como de Sócrates decía Voltaire que era el ateo que creía en un solo Dios.”
Una vez aceptado que el ateo niega a todos los dioses, la especificación ateo ontológico, ateo óntico, desaparece.
El ateo niega los dioses ónticos, por ejemplo, el Demiurgo del Timeo platónico, los dioses corpóreos de los epicúreos, el Dios antropomorfo de Cleantes (de los Diálogos de Hume), incluso, el Gran Ser de Augusto Comte, o el Zeus de Hanson. También los dioses ontológicos, como el Acto Puro de Aristóteles, el Uno de Plotino, el Dios del argumento ontológico de San Anselmo, pero también el Dios de Gaunilon, el Dios de las cinco vías de Santo Tomás, el Dios de Leibniz o el Dios panteísta, o, si se quiere, el Dios panenteísta. También el Dios de Kant.
Niega hasta los dioses que aún no conoce, a todos los dioses. También se elimina así la distinción ateo monoteísta, ateo politeísta.
Segunda distinción: ateos privativos, ateos negativos.
Una distinción puramente psicológica sin mayor importancia, que me resulta realmente sorprendente que Bueno utilice. Un ateo que se definiese a si mismo como privativo, que se sintiese mutilado por haber perdido la fe religiosa, sería un ateo inmaduro, recién llegado, en transición, en cualquier caso, no es lo que le ocurrió a el, según nos cuenta en Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, donde dice:
“También cabía (y éste fue mi caso) una ruptura privada, inconfesable, que tampoco era necesariamente dolorosa (no lo fue en mi caso) puesto que podía ir acompañada de compensaciones psicológicas muy claras, como podían serlo la sensación de haber «descubierto el secreto», o el sentimiento de superioridad sobre «las pobres gentes» que iban a besar el pilar sobre el que descansa la Virgen.”
Una distinción que parece realizada más por las ganas de buscar diferencias entre los ateos que por su importancia real. Que puede dar juego en una conversación entre dos ateos, preguntándose mutuamente por el origen de su convicción:
¿Cómo llegaste al ateísmo? El ateo negativo diría: mis padres me educaron así. El ateo privativo diría:
Yo era un devoto católico hasta que se me ocurrió leer La genealogía de la moral de Friedrich Nietzsche.
Tercera distinción: ateos esenciales, ateos existenciales.
Dice Bueno en La fe del ateo:
«Desde la perspectiva del ateísmo esencial, en la que por supuesto nosotros nos situamos, las preguntas habituales: “¿Existe Dios o no existe?”, o bien: “¿Cómo puede usted demostrar que Dios no existe?”, quedarían dinamitadas en su mismo planteamiento, y con ello su condición capciosa. En efecto, cuando la pregunta se formula atendiendo a la existencia (“ ¿existe Dios?”) se está muchas veces presuponiendo su esencia –o si se quiere, el sujeto gramatical y no el predicado– (si la existencia se toma como predicado gramatical en la proposición: “Dios es existente”) y esto supuesto es obvio que no es posible la inexistencia de Dios, sobre todo teniendo en cuenta que su existencia es su misma esencia ; y dicho esto sin detenernos en sus consecuencias, principalmente en ésta: que quien niega la esencia de Dios está también negando la existencia, precisamente en virtud del mismo argumento ontológico que los teístas utilizan.”
Habría que decir entonces que si “su existencia es su misma esencia” y quien niega la esencia de Dios niega también su existencia, entonces los que niegan su existencia están negando también su esencia. En todo caso la presuposición de su esencia se dará en quien realiza la pregunta: ¿existe Dios?, pero no en la respuesta negativa, si es verdad que su “existencia es su misma esencia”. Por que al negar la existencia de Dios se estará negando su esencia y con ello también la posibilidad de la pregunta.
Bueno en el pasado ha negado la existencia de Dios, recientemente por ejemplo en La Nueva España, 13 de diciembre de 2008.
El argumento del ateísmo esencial que desarrolla en La fe del ateo es tan brillante, que a los ateos, que en general somos gente de mente abierta, no nos cuesta reconocerlo y admitirlo, recientemente lo hizo Puente Ojea (ateo y adversario intelectual de Bueno en ocasiones) en el periódico Público el 18 de mayo de 2009.
Por todo ello pretender que la distinción esencial/existencial es un impedimento para formar un “movimiento social consistente” es totalmente ridículo.
Cuarta distinción: ateos católicos, ateos musulmanes.
Dice Gustavo Bueno en La fe del ateo:
«La interpretación simplista (unívoca) del ateísmo monoteísta impide (teniendo en cuenta que el ateísmo es una situación a la que los hombres llegan después de haber creído en Dios) percibir diferencias importantes entre, por ejemplo, un ateo procedente del judaísmo, otra vez del catolicismo y una tercera vez del islamismo. No es lo mismo, en efecto, ser ateo judío, que ser ateo católico o ateo musulmán, de la misma manera que los emigrantes de diversos países que, ya en Londres, han olvidado sus idiomas respectivos para hablar inglés, conservan unas veces el acento pakistaní, otras el acento indonesio y unas terceras el acento ceilandés. El ateísmo tiene también, según esto, diferentes «acentos» o coloraciones: la coloración propia del ateísmo judío, el acento propio del ateísmo católico o quizá el color del ateísmo mahometano.»
Evidentemente no es lo mismo.
Podríamos especificar más y decir por ejemplo que no es lo mismo ser ateo católico catalán que ateo católico andaluz. O especificar más y decir ateo católico soriano o ateo católico sevillano.
Puestos a buscar diferencias, podríamos encontrar muchas en función de la imaginación que tengamos. Pero el mismo Bueno da con la solución al problema en su ejemplo cuando dice que los emigrantes hablan todos el mismo idioma, el inglés, aunque sea con acentos diferentes, lo importante es poder comunicarse con un idioma común, lo importante es que cada colectivo de ateos, localizado en una nación determinada, al negar las respectivas religiones en las que han sido educados y después todas las demás religiones, disponen de un lenguaje en común que les permite comunicarse y ponerse de acuerdo (o no) a pesar de sus respectivas diferencias que se darán siempre.
Porque una cosa es que el ateísmo tenga “acentos” y otra es suponer, como dice en su libro España no es un mito: “El ateo católico español, incluso en los casos de anticlericalismo más radical, sigue moldeado, en negativo, por el catolicismo. Y del mismo modo que un español, trasplantado a Inglaterra, logra hablar correctamente el inglés, pero conservando siempre el “acento español”, así también un católico “trasplantado al ateísmo” conserva siempre el acento católico, incluso en sus negaciones, y por ello no se confunde con el ateo que conserva el acento musulmán, o con el ateo que conserva el acento protestante, o con el ateo que conserva el acento budista.”
Porque entonces la distinción que sobraría seria la de ateo privativo, ateo negativo. Ya que los ateos privativos estaríamos en realidad presos de la influencia de la religión en que nos educaron para siempre de tal forma que nunca llegaríamos a la plenitud atea de los ateos negativos.
En cualquier caso, esta opinión de Bueno entraría en contradicción con lo dicho en su artículo Sobre la obligatoriedad de la asignatura “Religión” en El Catoblepas nº 27:
“Y habrá que tener en cuenta que los propios cursos de religión católica, desarrollados según el «método escolástico», ni siquiera constituyen un obstáculo para que el alumno pueda distanciarse, sin trauma alguno, de la misma religión.”
Quinta distinción: ateos anarquistas, ateos nazis, ateos comunistas, ateos liberales.
Evidentemente hay ideologías que son incompatibles con determinados “movimientos sociales consistentes”. Un nazi no colaboraría con una ONG de ayuda a inmigrantes. Un creyente no pertenecería a una organización atea, ni un ateo a una cofradía andaluza. Un comunista o anarquista no se afiliaría a las juventudes del Partido Popular, etc.
Luego existen otro tipo de asociaciones donde el mero hecho de entrar arrinconaría la ideología determinada para propiciar otros objetivos, como por ejemplo: una peña de un equipo de futbol, una organización ecologista, un grupo antitaurino, una asociación antitabaco, una asociación vecinal, o un grupo ateo.
En este sentido dice Mario Bunge en su libro Filosofía política pág. 256:
“Por último, recordemos que, afortunadamente, algunos vínculos sociales, tales como los de parentesco, amistad o vecindad, e intereses comunes de diverso tipo pueden, normalmente, superar las divisiones ideológicas. Este es el motivo por el cual personas con ideologías y lealtades partidarias muy diferentes pueden unirse a las mismas asociaciones no políticas.”
Además, Bueno elige deliberadamente estas ideologías políticas tan remarcadas (y que exceptuando el liberalismo son minoritarias en la España actual) debido a su tesis de la ecualización entre izquierda y derecha. Si hubiera elegido posturas como centroizquierda o centroderecha o socialdemocracia, dada su tesis de la ecualización, se podría decir que un grupo ateo compuesto de gentes de estas ideologías no tendrían verdaderos motivos de enfrentamiento ideológico.
Finalmente, a la experiencia me remito, dado que existen organizaciones ateas en las que me imagino hay diversidad ideológica, esta claro que esta diversidad no merma su consistencia.
Sexta distinción: ateos militantes, ateos no practicantes.
Habría que especificar que se entiende por militante, si se entiende pertenecer a una organización atea o tomar iniciativas prácticas sin estar asociado a ninguna organización. (Dada la cantidad de diferencias que encuentra Bueno entre los ateos, si esto fuera cierto, no podrían existir ningún tipo de organización de esta clase, a lo sumo organizaciones ateas de un solo miembro).
Si militantes solo fuesen los primeros habría que hacer dos distinciones: militante, no militante y practicante, no practicante. Así un ateo sería militante mientras tuviese el carnet de turno, seria practicante mientras practicase el ateísmo. Dado que no pertenezco a ninguna asociación atea, mientras escribo este artículo soy ateo practicante, cuando escucho música soy ateo no practicante.
Pero estas distinciones no significarían un obstáculo para una “posición unitaria”, a no ser que crea que “posición unitaria” solo puede significar que todos los ateos estemos asociados a la misma organización atea internacional.
Los ateos en general, militantes o no, practicantes o no, podemos participar de esa “posición unitaria”, por lo que todos rechazamos como ateos. Esa es la base de las posteriores organizaciones ateas, cada una con sus particularidades.
Séptima distinción: ateo anticlerical, ateo clerical.
Un ateo clerical es un oxímoron, un disparate. Yo puedo hacer una valoración de las actividades del clero actual en España y escribir una lista de cosas con las que estoy en contra y cosas con las que estoy a favor, por ejemplo:
Estoy en contra de todo aquello que dependiendo del clero (particular) invade el espacio general de forma permanente. Una procesión no entraría en esta categoría, reconozco el derecho de los católicos a salir en procesión igual que reconozco el derecho de los sindicalistas a salir en manifestación, (ver mi artículo Gustavo Bueno y los crucifijos http://www.nodulo.org/ec/2009/n084p17.htm).Como es, que anuncien las misas tocando las campanas para llamar a los fieles. Es tan absurdo como si los cines anunciaran cuando empieza una película tirando cohetes artificiales, que pongan una cartelera en la entrada del templo con los horarios para información de los interesados.
Estoy en contra de los crucifijos en los lugares públicos.
Estoy en contra de la presencia del clero en el ejército tal como esta ahora en España.
Estoy en contra cuando quieren tener privilegios en la enseñanza de la religión católica en los colegios públicos.
Estoy en contra de que cuando la iglesia no alcanza para autofinanciarse lo haga el Estado al que se critica vorazmente.
Por el contrario estoy a favor de la labor que realizan organizaciones vinculadas a la iglesia como Caritas, de carácter social, o con los curas que se implican en luchas sociales al nivel que sea para mejorar colectivos desfavorecidos que ayudan alcohólicos o drogadictos o sin techo o inmigrantes, etc. Aunque es verdad que pienso que estas labores las debería realizar el Estado.
Si algún día desaparecieran de la lista todas las cosas con las que estoy en contra, ¿tendría que volverme clerical?. En ese momento la convivencia con el clero sería mejor que la actual, pero naturalmente seguiría existiendo la figura del cura, que es alguien a quien un ateo debe considerar como poco, profundamente equivocado en sus convicciones y como mucho, difusor de mentiras, entontecedor del pueblo y retrogrado de ideas.
Gustavo Bueno y parte de sus seguidores, recientemente y ante el temor de la amenaza islamista ha decidido volverse ateo clerical a la vez que parece sostener la interesante teoría de que el catolicismo es una fábrica de ateos (ver mi artículo La cruz del materialismo filosófico http://paredesz.blogspot.com/2009/07/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html ).
Que el lector saque sus propias conclusiones.
No quisiera terminar este artículo sin un último comentario al mencionado texto de Atilana Guerrero. Ella cierra su artículo con tres perlas, primero dice que los ateos no pueden aceptar la libertad de pensamiento, debe referirse a los católicos, que según ella son “ateos del resto de las religiones”, porque los ateos-ateos actuales defendemos la libertad de pensamiento, principalmente porque es una manera de defendernos a nosotros mismos. Segundo dice que el ateísmo es incompatible con la laicidad, esta vez le responderá Puente Ojea, dice en su libro Ateísmo y religiosidad:
“El pensamiento ateo exige, ciertamente, la implantación efectiva del principio del laicismo como el único capaz de garantizar en la vida pública una tolerancia genuina que sitúe todas las ideologías en efectivo pie de igualdad en una sociedad democrática secularizada, y, por ello, la liquidación de toda forma de hegemonía clerical.”
La última perla no tiene desperdicio. Dice:
“Un ateo esencial católico siempre agradecerá a la Iglesia, por el contrario, que en la batalla contra las supersticiones y las diversas creencias religiosas, esta le allane el camino, quedando frente a frente con un rival, al menos, digno. Con lo que no podrá estar en contra de la privilegiada situación de la Iglesia en España para dar cabida a cuantas religiones «libre y democráticamente» la gente practique.”
Primero, esto lo dice repitiendo la consigna que Gustavo Bueno establece en su artículo ¡Dios salve la razón!. En el apartado titulado El Dios de los cristianos y su papel salvador de los extravíos de la razón por los cauces de la superstición.
La cuestión es doblemente grave porque Bueno reconoce:
“Aún concediendo a los críticos la existencia de componentes supersticiosos de muchas prácticas utilizadas por los cristianos, bastaría tener en cuenta la progresiva extensión de sus normas y la asunción de su disciplina, para atribuir a estas prácticas la condición de «principios de racionalización», es decir, para dar cuenta de su capacidad para erigirse en criterios de «organización del caos». Por decirlo así, una superstición, cuando alcanza una universalidad y funcionalismo normativo constante y parsimonioso que le permite alcanzar la victoria sobre otras supersticiones múltiples en caótica ebullición, se constituye a sí misma como canon eficaz de «racionalización del caos».”
Es decir cuando una superstición triunfa, cambia de nombre y se le llama “principio de racionalización”.
Luego continúa y dice:
“El cristianismo, al oponerse a las supersticiones, estableció un canon de racionalidad que salvó en los siglos sucesivos, y en numerosas ocasiones, a la razón de la «hemorragia supersticiosa».”
En realidad tendría que decir: “las supersticiones cristianas, al oponerse a otras supersticiones, estableció un canon de racionalidad que salvó en los siglos sucesivos, y en numerosas ocasiones, a la razón de la «hemorragia supersticiosa ».”
Lastima que el cristianismo no salvara a la razón de la “hemorragia cristiana”.
Luego dice:
“La misma conducta de los inquisidores (sobre todo en la Inquisición española) representó en muchas ocasiones un principio de racionalidad ante la pululación de fenómenos patológicos –aquelarres, posesiones y obsesiones diabólicas, brujerías...– que habitualmente se atribuían a Satán, o ni siquiera.”
Lastima que los aquelarres, posesiones, etc., sigan existiendo todavía.
Es decir Atilana, que no hay motivos para agradecer a la iglesia nada en la batalla contra las supersticiones, que conviven felizmente dentro y fuera del cristianismo en la actualidad. Para comprobar eso hay que tener mas contacto con católicos mundanos y menos con católicos académicos o leer revistas como El Escéptico.
Para finalizar, las distinciones elegidas por Bueno, en ningún caso serian un impedimento para una posición unitaria atea. Posición esta, con la que los miembros del materialismo filosófico deberían colaborar en lugar de obstaculizar buscando distinciones absurdas, o queriendo desmarcarse del resto de ateos a toda costa con supuestos argumentos o descalificaciones detrás de los cuales solo hay elitismo o clasismo (solo cabria hablar de ateos académicos que serian ellos y de ateos mundanos, vulgares, indoctos, simplistas, ingenuos, univocistas y papanatas, que seriamos todos los demás).
Todavía peor que eso es alinearse con el clero en la defensa del crucifijo o en contra del matrimonio gay o en contra del aborto.
INFORMACION
Otros artículos míos relacionados con Gustavo Bueno:
APUNTES MUNDANOS SOBRE LA BIBLIOGRAFIA CRONOLOGICA DE GUSTAVO BUENO
ttp://ferminhuerta.blogspot.com/2010/03/apuntes-mundanos-sobre-la-bibliografia.html
GUSTAVO BUENO Y LOS CRUCIFIJOS
ttp://ferminhuerta.blogspot.com/2010/04/gustavo-bueno-y-los-crucifijos.html
LA CRUZ DEL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/05/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html
LA UNION DE LOS ATEOS ES POSIBLE Y DESEABLE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/06/la-union-de-los-ateos-es-posible-y.html
BIBLIOGRAFIA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/07/bibliografia-de-gustavo-bueno.html
GUSTAVO BUENO Y EL ABORTO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/10/gustavo-bueno-y-el-aborto.html
TIEMPO Y DEVENIR EN EL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/06/tiempo-y-devenir-en-el-materialismo.html
INFINITO, YO TE CITO
ttp://ferminhuerta.blogspot.com/2011/07/infinito-yo-te-cito.html
CRITICAS DE GUSTAVO BUENO A LA CAUSALIDAD EN MARIO BUNGE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/12/criticas-de-gustavo-bueno-la-causalidad.html
FERMIN HUERTA MARTIN
Este artículo pretende refutar la opinión de Gustavo Bueno expuesta al comienzo de su libro La fe del ateo y que dice así:
“Tenemos que considerar como producto de un puro embrollo, y una patológica e indocta confusión de ideas, hablar del ateísmo como si pudiera designar una posición unitaria capaz de servir de fundamento para algún movimiento social o político consistente.”
Considero, al contrario que Gustavo Bueno, que si existe una “posición unitaria”, aunque sea sobre mínimos, que fundamente un movimiento ateo, y que quizás la confusión de ideas provenga del que hace tal afirmación.
Bueno usa una serie de ejemplos de distinciones de ateos para justificar su tesis y que me van a servir de base para contestarle, son las siguientes:
Ontológicos/Ónticos. Privativos/Negativos. Esenciales/Existenciales.
Católicos/Musulmanes. Anarquistas/Nazis. Comunistas/Liberales.
Politeístas/Monoteístas. Militante/No practicante. Anticlerical/Clerical.
Primera distinción: ateos ontológicos, ateos ónticos.
Esta distinción queda eliminada sin ningún problema cuando nos atenemos a un argumento que queda ejemplarizado en esta entrada de la Wikipedia:
“El término ateo tuvo su primer uso en la Roma antigua, para designar a todo aquel que no creyera en los dioses del panteón romano, en particular, y curiosamente a los cristianos.
A raíz de la confluencia de las religiones en el mundo, el sentido etimológico de la palabra tomó todo su significado para aplicarse a todos los dioses, ya que parecía injusto designar ateístas a quienes creían en cierto dios, razón por la cual el término se limitó a las personas que no creyesen en ningún dios. Actualmente ya no se usa el adjetivo ateo para designar a los que no creen en unos dioses aunque crean en otros.”
El que hizo esa entrada evidentemente no conocía a Gustavo Bueno y sus seguidores, sino no hubiera dicho que actualmente no se usa el término ateo de esa manera, así por ejemplo lo usa Atilana Guerrero en su artículo “Un «bus ateo», sí, pero ateo protestante”, publicado en El Catoblepas nº 85:
“En efecto, todo teísta católico, pongamos por caso, es ateo del resto de religiones monoteístas y politeístas, en la medida en que dichas religiones, desde su punto de vista, proclaman falsos dioses. Ateos se les llamó a los cristianos por parte de los paganos, como de Sócrates decía Voltaire que era el ateo que creía en un solo Dios.”
Una vez aceptado que el ateo niega a todos los dioses, la especificación ateo ontológico, ateo óntico, desaparece.
El ateo niega los dioses ónticos, por ejemplo, el Demiurgo del Timeo platónico, los dioses corpóreos de los epicúreos, el Dios antropomorfo de Cleantes (de los Diálogos de Hume), incluso, el Gran Ser de Augusto Comte, o el Zeus de Hanson. También los dioses ontológicos, como el Acto Puro de Aristóteles, el Uno de Plotino, el Dios del argumento ontológico de San Anselmo, pero también el Dios de Gaunilon, el Dios de las cinco vías de Santo Tomás, el Dios de Leibniz o el Dios panteísta, o, si se quiere, el Dios panenteísta. También el Dios de Kant.
Niega hasta los dioses que aún no conoce, a todos los dioses. También se elimina así la distinción ateo monoteísta, ateo politeísta.
Segunda distinción: ateos privativos, ateos negativos.
Una distinción puramente psicológica sin mayor importancia, que me resulta realmente sorprendente que Bueno utilice. Un ateo que se definiese a si mismo como privativo, que se sintiese mutilado por haber perdido la fe religiosa, sería un ateo inmaduro, recién llegado, en transición, en cualquier caso, no es lo que le ocurrió a el, según nos cuenta en Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, donde dice:
“También cabía (y éste fue mi caso) una ruptura privada, inconfesable, que tampoco era necesariamente dolorosa (no lo fue en mi caso) puesto que podía ir acompañada de compensaciones psicológicas muy claras, como podían serlo la sensación de haber «descubierto el secreto», o el sentimiento de superioridad sobre «las pobres gentes» que iban a besar el pilar sobre el que descansa la Virgen.”
Una distinción que parece realizada más por las ganas de buscar diferencias entre los ateos que por su importancia real. Que puede dar juego en una conversación entre dos ateos, preguntándose mutuamente por el origen de su convicción:
¿Cómo llegaste al ateísmo? El ateo negativo diría: mis padres me educaron así. El ateo privativo diría:
Yo era un devoto católico hasta que se me ocurrió leer La genealogía de la moral de Friedrich Nietzsche.
Tercera distinción: ateos esenciales, ateos existenciales.
Dice Bueno en La fe del ateo:
«Desde la perspectiva del ateísmo esencial, en la que por supuesto nosotros nos situamos, las preguntas habituales: “¿Existe Dios o no existe?”, o bien: “¿Cómo puede usted demostrar que Dios no existe?”, quedarían dinamitadas en su mismo planteamiento, y con ello su condición capciosa. En efecto, cuando la pregunta se formula atendiendo a la existencia (“ ¿existe Dios?”) se está muchas veces presuponiendo su esencia –o si se quiere, el sujeto gramatical y no el predicado– (si la existencia se toma como predicado gramatical en la proposición: “Dios es existente”) y esto supuesto es obvio que no es posible la inexistencia de Dios, sobre todo teniendo en cuenta que su existencia es su misma esencia ; y dicho esto sin detenernos en sus consecuencias, principalmente en ésta: que quien niega la esencia de Dios está también negando la existencia, precisamente en virtud del mismo argumento ontológico que los teístas utilizan.”
Habría que decir entonces que si “su existencia es su misma esencia” y quien niega la esencia de Dios niega también su existencia, entonces los que niegan su existencia están negando también su esencia. En todo caso la presuposición de su esencia se dará en quien realiza la pregunta: ¿existe Dios?, pero no en la respuesta negativa, si es verdad que su “existencia es su misma esencia”. Por que al negar la existencia de Dios se estará negando su esencia y con ello también la posibilidad de la pregunta.
Bueno en el pasado ha negado la existencia de Dios, recientemente por ejemplo en La Nueva España, 13 de diciembre de 2008.
El argumento del ateísmo esencial que desarrolla en La fe del ateo es tan brillante, que a los ateos, que en general somos gente de mente abierta, no nos cuesta reconocerlo y admitirlo, recientemente lo hizo Puente Ojea (ateo y adversario intelectual de Bueno en ocasiones) en el periódico Público el 18 de mayo de 2009.
Por todo ello pretender que la distinción esencial/existencial es un impedimento para formar un “movimiento social consistente” es totalmente ridículo.
Cuarta distinción: ateos católicos, ateos musulmanes.
Dice Gustavo Bueno en La fe del ateo:
«La interpretación simplista (unívoca) del ateísmo monoteísta impide (teniendo en cuenta que el ateísmo es una situación a la que los hombres llegan después de haber creído en Dios) percibir diferencias importantes entre, por ejemplo, un ateo procedente del judaísmo, otra vez del catolicismo y una tercera vez del islamismo. No es lo mismo, en efecto, ser ateo judío, que ser ateo católico o ateo musulmán, de la misma manera que los emigrantes de diversos países que, ya en Londres, han olvidado sus idiomas respectivos para hablar inglés, conservan unas veces el acento pakistaní, otras el acento indonesio y unas terceras el acento ceilandés. El ateísmo tiene también, según esto, diferentes «acentos» o coloraciones: la coloración propia del ateísmo judío, el acento propio del ateísmo católico o quizá el color del ateísmo mahometano.»
Evidentemente no es lo mismo.
Podríamos especificar más y decir por ejemplo que no es lo mismo ser ateo católico catalán que ateo católico andaluz. O especificar más y decir ateo católico soriano o ateo católico sevillano.
Puestos a buscar diferencias, podríamos encontrar muchas en función de la imaginación que tengamos. Pero el mismo Bueno da con la solución al problema en su ejemplo cuando dice que los emigrantes hablan todos el mismo idioma, el inglés, aunque sea con acentos diferentes, lo importante es poder comunicarse con un idioma común, lo importante es que cada colectivo de ateos, localizado en una nación determinada, al negar las respectivas religiones en las que han sido educados y después todas las demás religiones, disponen de un lenguaje en común que les permite comunicarse y ponerse de acuerdo (o no) a pesar de sus respectivas diferencias que se darán siempre.
Porque una cosa es que el ateísmo tenga “acentos” y otra es suponer, como dice en su libro España no es un mito: “El ateo católico español, incluso en los casos de anticlericalismo más radical, sigue moldeado, en negativo, por el catolicismo. Y del mismo modo que un español, trasplantado a Inglaterra, logra hablar correctamente el inglés, pero conservando siempre el “acento español”, así también un católico “trasplantado al ateísmo” conserva siempre el acento católico, incluso en sus negaciones, y por ello no se confunde con el ateo que conserva el acento musulmán, o con el ateo que conserva el acento protestante, o con el ateo que conserva el acento budista.”
Porque entonces la distinción que sobraría seria la de ateo privativo, ateo negativo. Ya que los ateos privativos estaríamos en realidad presos de la influencia de la religión en que nos educaron para siempre de tal forma que nunca llegaríamos a la plenitud atea de los ateos negativos.
En cualquier caso, esta opinión de Bueno entraría en contradicción con lo dicho en su artículo Sobre la obligatoriedad de la asignatura “Religión” en El Catoblepas nº 27:
“Y habrá que tener en cuenta que los propios cursos de religión católica, desarrollados según el «método escolástico», ni siquiera constituyen un obstáculo para que el alumno pueda distanciarse, sin trauma alguno, de la misma religión.”
Quinta distinción: ateos anarquistas, ateos nazis, ateos comunistas, ateos liberales.
Evidentemente hay ideologías que son incompatibles con determinados “movimientos sociales consistentes”. Un nazi no colaboraría con una ONG de ayuda a inmigrantes. Un creyente no pertenecería a una organización atea, ni un ateo a una cofradía andaluza. Un comunista o anarquista no se afiliaría a las juventudes del Partido Popular, etc.
Luego existen otro tipo de asociaciones donde el mero hecho de entrar arrinconaría la ideología determinada para propiciar otros objetivos, como por ejemplo: una peña de un equipo de futbol, una organización ecologista, un grupo antitaurino, una asociación antitabaco, una asociación vecinal, o un grupo ateo.
En este sentido dice Mario Bunge en su libro Filosofía política pág. 256:
“Por último, recordemos que, afortunadamente, algunos vínculos sociales, tales como los de parentesco, amistad o vecindad, e intereses comunes de diverso tipo pueden, normalmente, superar las divisiones ideológicas. Este es el motivo por el cual personas con ideologías y lealtades partidarias muy diferentes pueden unirse a las mismas asociaciones no políticas.”
Además, Bueno elige deliberadamente estas ideologías políticas tan remarcadas (y que exceptuando el liberalismo son minoritarias en la España actual) debido a su tesis de la ecualización entre izquierda y derecha. Si hubiera elegido posturas como centroizquierda o centroderecha o socialdemocracia, dada su tesis de la ecualización, se podría decir que un grupo ateo compuesto de gentes de estas ideologías no tendrían verdaderos motivos de enfrentamiento ideológico.
Finalmente, a la experiencia me remito, dado que existen organizaciones ateas en las que me imagino hay diversidad ideológica, esta claro que esta diversidad no merma su consistencia.
Sexta distinción: ateos militantes, ateos no practicantes.
Habría que especificar que se entiende por militante, si se entiende pertenecer a una organización atea o tomar iniciativas prácticas sin estar asociado a ninguna organización. (Dada la cantidad de diferencias que encuentra Bueno entre los ateos, si esto fuera cierto, no podrían existir ningún tipo de organización de esta clase, a lo sumo organizaciones ateas de un solo miembro).
Si militantes solo fuesen los primeros habría que hacer dos distinciones: militante, no militante y practicante, no practicante. Así un ateo sería militante mientras tuviese el carnet de turno, seria practicante mientras practicase el ateísmo. Dado que no pertenezco a ninguna asociación atea, mientras escribo este artículo soy ateo practicante, cuando escucho música soy ateo no practicante.
Pero estas distinciones no significarían un obstáculo para una “posición unitaria”, a no ser que crea que “posición unitaria” solo puede significar que todos los ateos estemos asociados a la misma organización atea internacional.
Los ateos en general, militantes o no, practicantes o no, podemos participar de esa “posición unitaria”, por lo que todos rechazamos como ateos. Esa es la base de las posteriores organizaciones ateas, cada una con sus particularidades.
Séptima distinción: ateo anticlerical, ateo clerical.
Un ateo clerical es un oxímoron, un disparate. Yo puedo hacer una valoración de las actividades del clero actual en España y escribir una lista de cosas con las que estoy en contra y cosas con las que estoy a favor, por ejemplo:
Estoy en contra de todo aquello que dependiendo del clero (particular) invade el espacio general de forma permanente. Una procesión no entraría en esta categoría, reconozco el derecho de los católicos a salir en procesión igual que reconozco el derecho de los sindicalistas a salir en manifestación, (ver mi artículo Gustavo Bueno y los crucifijos http://www.nodulo.org/ec/2009/n084p17.htm).Como es, que anuncien las misas tocando las campanas para llamar a los fieles. Es tan absurdo como si los cines anunciaran cuando empieza una película tirando cohetes artificiales, que pongan una cartelera en la entrada del templo con los horarios para información de los interesados.
Estoy en contra de los crucifijos en los lugares públicos.
Estoy en contra de la presencia del clero en el ejército tal como esta ahora en España.
Estoy en contra cuando quieren tener privilegios en la enseñanza de la religión católica en los colegios públicos.
Estoy en contra de que cuando la iglesia no alcanza para autofinanciarse lo haga el Estado al que se critica vorazmente.
Por el contrario estoy a favor de la labor que realizan organizaciones vinculadas a la iglesia como Caritas, de carácter social, o con los curas que se implican en luchas sociales al nivel que sea para mejorar colectivos desfavorecidos que ayudan alcohólicos o drogadictos o sin techo o inmigrantes, etc. Aunque es verdad que pienso que estas labores las debería realizar el Estado.
Si algún día desaparecieran de la lista todas las cosas con las que estoy en contra, ¿tendría que volverme clerical?. En ese momento la convivencia con el clero sería mejor que la actual, pero naturalmente seguiría existiendo la figura del cura, que es alguien a quien un ateo debe considerar como poco, profundamente equivocado en sus convicciones y como mucho, difusor de mentiras, entontecedor del pueblo y retrogrado de ideas.
Gustavo Bueno y parte de sus seguidores, recientemente y ante el temor de la amenaza islamista ha decidido volverse ateo clerical a la vez que parece sostener la interesante teoría de que el catolicismo es una fábrica de ateos (ver mi artículo La cruz del materialismo filosófico http://paredesz.blogspot.com/2009/07/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html ).
Que el lector saque sus propias conclusiones.
No quisiera terminar este artículo sin un último comentario al mencionado texto de Atilana Guerrero. Ella cierra su artículo con tres perlas, primero dice que los ateos no pueden aceptar la libertad de pensamiento, debe referirse a los católicos, que según ella son “ateos del resto de las religiones”, porque los ateos-ateos actuales defendemos la libertad de pensamiento, principalmente porque es una manera de defendernos a nosotros mismos. Segundo dice que el ateísmo es incompatible con la laicidad, esta vez le responderá Puente Ojea, dice en su libro Ateísmo y religiosidad:
“El pensamiento ateo exige, ciertamente, la implantación efectiva del principio del laicismo como el único capaz de garantizar en la vida pública una tolerancia genuina que sitúe todas las ideologías en efectivo pie de igualdad en una sociedad democrática secularizada, y, por ello, la liquidación de toda forma de hegemonía clerical.”
La última perla no tiene desperdicio. Dice:
“Un ateo esencial católico siempre agradecerá a la Iglesia, por el contrario, que en la batalla contra las supersticiones y las diversas creencias religiosas, esta le allane el camino, quedando frente a frente con un rival, al menos, digno. Con lo que no podrá estar en contra de la privilegiada situación de la Iglesia en España para dar cabida a cuantas religiones «libre y democráticamente» la gente practique.”
Primero, esto lo dice repitiendo la consigna que Gustavo Bueno establece en su artículo ¡Dios salve la razón!. En el apartado titulado El Dios de los cristianos y su papel salvador de los extravíos de la razón por los cauces de la superstición.
La cuestión es doblemente grave porque Bueno reconoce:
“Aún concediendo a los críticos la existencia de componentes supersticiosos de muchas prácticas utilizadas por los cristianos, bastaría tener en cuenta la progresiva extensión de sus normas y la asunción de su disciplina, para atribuir a estas prácticas la condición de «principios de racionalización», es decir, para dar cuenta de su capacidad para erigirse en criterios de «organización del caos». Por decirlo así, una superstición, cuando alcanza una universalidad y funcionalismo normativo constante y parsimonioso que le permite alcanzar la victoria sobre otras supersticiones múltiples en caótica ebullición, se constituye a sí misma como canon eficaz de «racionalización del caos».”
Es decir cuando una superstición triunfa, cambia de nombre y se le llama “principio de racionalización”.
Luego continúa y dice:
“El cristianismo, al oponerse a las supersticiones, estableció un canon de racionalidad que salvó en los siglos sucesivos, y en numerosas ocasiones, a la razón de la «hemorragia supersticiosa».”
En realidad tendría que decir: “las supersticiones cristianas, al oponerse a otras supersticiones, estableció un canon de racionalidad que salvó en los siglos sucesivos, y en numerosas ocasiones, a la razón de la «hemorragia supersticiosa ».”
Lastima que el cristianismo no salvara a la razón de la “hemorragia cristiana”.
Luego dice:
“La misma conducta de los inquisidores (sobre todo en la Inquisición española) representó en muchas ocasiones un principio de racionalidad ante la pululación de fenómenos patológicos –aquelarres, posesiones y obsesiones diabólicas, brujerías...– que habitualmente se atribuían a Satán, o ni siquiera.”
Lastima que los aquelarres, posesiones, etc., sigan existiendo todavía.
Es decir Atilana, que no hay motivos para agradecer a la iglesia nada en la batalla contra las supersticiones, que conviven felizmente dentro y fuera del cristianismo en la actualidad. Para comprobar eso hay que tener mas contacto con católicos mundanos y menos con católicos académicos o leer revistas como El Escéptico.
Para finalizar, las distinciones elegidas por Bueno, en ningún caso serian un impedimento para una posición unitaria atea. Posición esta, con la que los miembros del materialismo filosófico deberían colaborar en lugar de obstaculizar buscando distinciones absurdas, o queriendo desmarcarse del resto de ateos a toda costa con supuestos argumentos o descalificaciones detrás de los cuales solo hay elitismo o clasismo (solo cabria hablar de ateos académicos que serian ellos y de ateos mundanos, vulgares, indoctos, simplistas, ingenuos, univocistas y papanatas, que seriamos todos los demás).
Todavía peor que eso es alinearse con el clero en la defensa del crucifijo o en contra del matrimonio gay o en contra del aborto.
INFORMACION
Otros artículos míos relacionados con Gustavo Bueno:
APUNTES MUNDANOS SOBRE LA BIBLIOGRAFIA CRONOLOGICA DE GUSTAVO BUENO
ttp://ferminhuerta.blogspot.com/2010/03/apuntes-mundanos-sobre-la-bibliografia.html
GUSTAVO BUENO Y LOS CRUCIFIJOS
ttp://ferminhuerta.blogspot.com/2010/04/gustavo-bueno-y-los-crucifijos.html
LA CRUZ DEL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/05/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html
LA UNION DE LOS ATEOS ES POSIBLE Y DESEABLE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/06/la-union-de-los-ateos-es-posible-y.html
BIBLIOGRAFIA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/07/bibliografia-de-gustavo-bueno.html
GUSTAVO BUENO Y EL ABORTO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/10/gustavo-bueno-y-el-aborto.html
TIEMPO Y DEVENIR EN EL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/06/tiempo-y-devenir-en-el-materialismo.html
INFINITO, YO TE CITO
ttp://ferminhuerta.blogspot.com/2011/07/infinito-yo-te-cito.html
CRITICAS DE GUSTAVO BUENO A LA CAUSALIDAD EN MARIO BUNGE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/12/criticas-de-gustavo-bueno-la-causalidad.html
lunes, 10 de mayo de 2010
LA CRUZ DEL MATERIALISMO FILOSOFICO
LA CRUZ DEL MATERIALISMO FILOSOFICO
Fermín Huerta Martín
Respuesta al artículo de Joaquín Robles López “El crucifijo y el camuflaje”, publicado en El Catoblepas, 85:10, marzo 2009.
Yo estoy en contra del Papa y de todas las monjitas y obispos que le rodean.
Gustavo Bueno, El País, 6 de abril de 2003.
Joaquín, lo primero que dices es que yo critico como contradictorias o incongruentes las declaraciones de Gustavo Bueno. He tenido que releer mi artículo para comprobar que en ningún momento uso las palabras contradicción o incongruencia en el mismo.
En ese sentido tu compañero Marcelino Javier Suárez Ardura es un poco mas precavido que tu y dice en su artículo “¿Dios salve la razón?” publicado en El Catoblepas 85 de marzo de 2009:
“El artículo de Fermín Huerta Martín aparecido en el número 84 de El Catoblepas podría ser alineado entre quienes enjuician así «¡Dios salve la Razón!». De hecho, si no interpretamos mal, se basa en el supuesto según el cual los escritos y las acciones de Gustavo Bueno en la actualidad contradirían aquellos otros trabajos publicados por el mismo Gustavo Bueno hace nada menos que 20 años, por ejemplo. El conjunto de textos que nos va presentando, mediante el procedimiento de alternar la glosa de obras recientes con artículos y trabajos anteriores, parece querer ejercer este principio por la vía estética; las palabras hablarían por sí solas.”
Desgraciadamente poco después la precaución se vuelve temeridad y Marcelino me atribuye unos superpoderes que ya los quisiera Superman en su mejor época, pues dice de mi:
“a fin de desvelar la componenda de textos que Fermín Huerta Martín ha llevado a cabo para hacerles decir lo que no dicen."
Luego dices:
“Es un principio que se diluye cuando tratamos con procesos dialécticos –como los que determinan el curso de las instituciones políticas, como asimismo el proceso de conformación de las personas y grupos– en donde, por ejemplo, «lo que es», termina, en virtud de sucesivas anamórfosis que tienen por límite una metábasis, «siendo otra cosa distinta».”
Bueno en la pág. 47 de «Sobre la Idea de dialéctica y sus figuras», en El Basilisco (nº 19, 1995), habla de las cuatro situaciones de movimiento, dos de ellos (los procedimientos de “ratificación”) no son dialécticos. Así tenemos la situación a) lo mismo se reproduce en lo mismo. Por ejemplo el ateo que sigue siendo ateo, y la situación b) lo distinto se mantiene como distinto, por ejemplo los creyentes y los ateos que respectivamente siguen siéndolo sin cambiar.
Con esto quiero decir que aunque en el caso de Bueno efectivamente “lo que fue” (su actitud de “camuflaje”) ha terminado “siendo otra cosa distinta” (su no actitud de “camuflaje”), hay otros aspectos en que no ha cambiado, por ejemplo Bueno sigue siendo materialista y ateo desde entonces.
Luego me dices que yo postulo un “supuesto estado ateo”. Pero lo hago tras citar un texto de Javier Pérez Jara donde lo menciona y en parte define y que aquí te vuelvo a copiar:
«El materialismo filosófico, por tanto, no podrá estar de acuerdo con el laicismo en “sentido débil” (parejo a la ideología de la “neutralidad estatal”, las religiones como meros fenómenos privados o al agnosticismo positivo “que ni afirma ni niega”), sino más bien con el Estado laico “en sentido fuerte”, es decir, con el Estado ateo, o al menos racionalista, que no sólo no prescinde del estudio de las religiones, sino que a través de la instauración del estudio sistemático histórico, antropológico y filosófico de las religiones, es decir a través de la instauración en los planes de estudio de una Filosofía de la Religión de sesgo materialista nutrida de los contenidos positivos de la Antropología Cultural, la Historia, la Sociología, &c., puede ofrecer una visión crítica y sistemática de la génesis y evolución de las religiones, así como una trituración de sus elementos más irracionales, mitológicos o arcaicos.»
Lo que pasa es que Javier barre para su gremio y lo único que define del Estado ateo es lo de los planes de estudio de la Filosofía de la Religión, o sea, el quiere asegurarse que en un Estado ateo no se quedaría en paro.
Luego dices:
“¿Reconoce la tesis de Bueno sobre la imposibilidad factual de tal «estado» y a continuación se atreve a introducirlo como supuesto?.”
Lo hago para plantear la pregunta de si el materialismo filosófico esta a favor o en contra de las religiones, pero con consecuencias en el plano practico.
Yo no supongo inherente al materialismo filosófico la construcción de un Estado ateo. Me limito a seguir el razonamiento de Javier donde enuncia que el materialismo filosófico esta de acuerdo con el Estado ateo.
Luego haces referencia a la “coordinación con las corrientes políticas realmente existentes”. Y esto es lo que hecho de menos en un párrafo que ya comente en mi artículo anterior:
«Dada la situación efectiva de la Humanidad, transcurrido el segundo milenio del cristianismo, puede decirse que los pueblos no están preparados para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo; por consiguiente se hace preciso evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas confesiones religiosas realmente existentes.»
Porque lo suyo hubiera sido escribir la frase así:
“…se hace preciso evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas corrientes políticas realmente existentes.”
Y lo mismo que en otras ocasiones el Maestro se ha “coordinado” con el Partido Popular en temas de la unidad de España, a lo mejor ahora podía haberse “coordinado” con ese u otro partido político para preparar al pueblo para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo.
Después dices:
“Ni mucho menos operar en el presente sin tener en cuenta «los accidentes del terreno».”
¿Cuántas veces Gustavo Bueno ha ignorado los “accidentes del terreno”?.
Aquí te “descontextualizo” algunas frases de Bueno, viene la fecha y medio de comunicación para el que las quiera contextualizar.
“Yo mataría al etarra Barrios con mis manos”.
La Vanguardia, 16 de julio de 1999.
“Con Eta sólo cabe la vía penal o meter los tanques”.
La Nueva España, 25 de enero de 2000.
“El máximo responsable del negocio de la droga es el consumidor y no los traficantes”.
La Nueva España, 28 de enero de 2000.
“Los profesores forman una casta repugnante”.
La Voz de Asturias, 15 de marzo de 2002.
“Esto no tiene solución, todos nuestros dirigentes son unos analfabetos”.
La Verdad, 10 de septiembre de 2003.
“Los jueces nos llevan al caos, a la catástrofe total”.
La Nueva España, 25 de enero de 2004.
“A Ibarretxe no sólo no se le fusila, como se hubiese hecho en 1812, sino que se le escucha en las Cortes.”
La Nueva España, 15 de abril de 2005.
“El gobierno de Zapatero tiene que ser derribado como sea”.
La Nueva España, 14 de marzo de 2007.
Luego continuas:
“Hablando en plata: si un «estado ateo» tiene que preocuparse sobre qué hacer con una masa importante de ciudadanos teístas es que, entonces, no es un estado ateo. Salvo que Huerta, en un simplismo ramplón, considere que el estado se reduce a su capa conjuntiva elegida por la mayoría emanada del sufragio universal.”
Entonces nunca ha existido un Estado ateo, ni siquiera en los así autoproclamados países comunistas, porque siempre queda un reducto de teístas en ellos, pero siguiendo este razonamiento tampoco ha existido nunca un Estado democrático ni un Estado monárquico, etc., pues en estos siempre habría gente que no acepte la democracia o la monarquía, etc.
Cabria preguntarle a Joaquín si ha existido alguna vez siquiera un Estado, porque normalmente en cada Estado hay gente contraria al Estado.
Su comparación con el “imperio universal” es realmente desafortunada. Porque un “imperio universal” por definición no puede tener soberanías resistentes, y en la practica se sabría si un imperio es o no universal. Mientras que un Estado no hay manera de controlar a la totalidad de sus ciudadanos.
Después me das una alegría cuando dices que no temes una invasión que debería ser rechazada por el ejército:
“… sino porque constatamos una penetración –no en la soberanía directamente, por el momento- del Islam en España, favorecida, entre otras cosas, por la cristofobia agresiva del laicismo (aunque también por actitudes ecuménicas de los propios cristianos).”
Hay alrededor de 1 millón de musulmanes en España, poco mas del 2% de la población, en su mayor parte supongo que se trata de inmigrantes educados en esa religión desde pequeños. Es mayor la “penetración” de evangélicos y testigos de Jehová, pero no se menciona.
Podría entender tu preocupación si ese millón de musulmanes fuese en su mayor parte de conversos del catolicismo al islamismo, basta conocer un poco este país para entender que la idea de que un católico medio, con su afición al buen vino, a las minifaldas, al jamón y al taco preferido de los españoles que es “me cago en Dios”, se convierta al islamismo, es bastante improbable, con la actual crisis económica, es de suponer que se frenara la inmigración de musulmanes a España, con lo que su aumento solo será posible por vía reproductiva, también cabe suponer que con el tiempo y el roce con formas mas “modernas” de vida se ira relajando la radicalidad de su fe religiosa, que es ni mas ni menos lo que ha venido sucediendo en este país por parte de sus habitantes que han ido abandonando las sagradas “tradiciones”. En ultima instancia Joaquín, debes tener confianza en el carácter español, si algún día la fe mayoritaria fuese la musulmana en España, mas que islamizar España, se españolizaría el islam. Y pronto tendríamos las mismas estadísticas que ahora tenemos para el catolicismo y que comente en mi anterior artículo:
“Pregunta 42-A. ¿Con que frecuencia asiste usted a misa u otros oficios religiosos, sin contar las ocasiones relacionadas con ceremonias de tipo social, por ejemplo, bodas, comuniones o funerales? Casi nunca 54,8%, varias veces al año 15,6%, alguna vez al mes 11,8%, casi todos los domingos y festivos 14,4%, varias veces a la semana 2,4%, N.C. 1%.”
Somos así.
Esa preocupación por 1 millón de musulmanes y despreocupación por 34 millones de católicos, me recuerda una anécdota que me ocurrió con una persona que conozco, fumadora empedernida que cuando salto a los medios de comunicación el tema de la enfermedad de las vacas locas estaba preocupadísima por la calidad de la carne que compraba mientras seguía fumando despreocupadamente.
Esto me hace pensar que quizás debes quitarte el humo del tabaco de la cara para ver un poco mejor el “panorama”.
Que un ateo me hable de “la cristofobia agresiva del laicismo”, por pedir que se retiren los crucifijos de los edificios públicos estatales, me deja estupefacto, ¿tu estas seguro Joaquín que esta mañana no has ido a misa, no has confesado y después comulgado?.
Después te molestas por mi identificación de PP y PSOE con un gobierno confesional y otro antirreligioso. Era solo un ejemplo de conductas distáxicas (gracias por enseñarme a usar la palabra correcta “distáxico” en lugar de “antieutaxico”, si leíste el foro de Razón Atea que siguió a la publicación de mi artículo, veras que hubo un participante que pensó que “antieutaxico” era un insulto) pero si prefieres cambio las identificaciones. No tiene mayor importancia, ocurrió que mientras escribía eso me vino a la memoria las manifestaciones callejeras convocadas por la jerarquía católica y secundadas por el Partido Popular y se conoce que me deje llevar.
En tu nota nº 7 pones en boca de Javier Pérez Jara un comentario que en realidad hice yo.
Luego dices:
“De modo que los gobiernos laicos en realidad son confesionales (unas veces) o antirreligiosos (otras) incluso aunque se trate del mismo: el mismo gobierno de Zapatero que mantiene colegios concertados católicos y dona parte del IRPF a la Iglesia, tiene un frente abierto con ella en torno a las cuestiones morales del aborto o la eutanasia. Nuevamente Huerta nos menosprecia, al tomarnos por imbéciles, con sus curiosas deducciones.”
Lo primero, el gobierno no tiene “un frente abierto”, por que esas leyes o futuras leyes no se hacen para abrir frentes con la Iglesia católica, sino para intentar resolver problemas en la sociedad. El mundo no gira en torno a la Iglesia católica ni las cosas se hacen para satisfacer o enfurecer a la Iglesia católica. En todo caso será la Iglesia católica la que tenga frentes abiertos con el gobierno.
Lo segundo, me das una alegría enorme por que has introducido una nueva definición o clasificación, ahora sabemos que para el materialismo filosófico el Estado actual no es ni ateo, ni confesional, ni neutral, ni antirreligioso, ni laico, ni aconfesional, el Estado actual español es “Estado a veces”, a veces es confesional y a veces es antirreligioso.
Que gran avance Joaquín, poder jugar todos con las cartas sobre la mesa, descubrir que jugamos a lo mismo y además que tenemos las mismas cartas. Porque necesariamente el Estado neutro es un Estado que a veces su sentido de la eutaxia le hace legislar de tal modo que alguien diría que actúa confesionalmente (financiación de la Iglesia) y otras que actúa antirreligiosamente (matrimonio gay).
Continuamos. Yo no me declaro indocto en abstracto y sin parámetros, y menos por ironía. Yo me declaro indocto comparándome con el Maestro, y ahora que te he leído a ti, también me declaro indocto comparado contigo que tanto me has enseñado, por ejemplo a decir distaxia en vez de antieutaxia, la frase esa tan hermosa que no conocía: «el mismo fuego que ablanda la cera, endurece la arcilla», y tantas otras cosas, gracias Joaquín.
Luego dices:
“Doctrina contradictoria con lo que decía antes sobre lo distáxico («antieutaxico», dice él) de prohibir las procesiones. Igual es que las procesiones le parecen a Huerta «cosas privadas» (¿?).”
Hay una diferencia, a las procesiones va el que quiere ir, a participar o a mirar o a lo que sea, no hay ley que te obligue a ir a una procesión, ahora bien, un crucifijo en un lugar público no lo puedes elegir, porque los niños tienen que ir al colegio obligatoriamente.
Luego sigues con una serie de comparaciones propias de un docto pero sin imaginación, porque el Camino de Santiago lo recorre el que quiere, voluntariamente, no hay imposición.
Lo de los cuadros de Zurbarán, Ribera o El Greco, tiene el valor añadido de su belleza o valor artístico, si Bueno hubiera defendido los crucifijos por su valor artístico exclusivamente, yo no hubiera escrito mi artículo.
Pero de todas formas estamos otra vez en lo mismo, nadie te obliga a visitar esos cuadros al museo o a mirarlos en un libro (a no ser que estudies Bellas Artes o algo relacionado).
Los demás ejemplos esbozados padecen del mismo mal, nadie te obliga a tomar un sacramento o a escuchar el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, o a celebrar la Navidad, o la Semana Santa.
Mientras escribía este artículo apareció en los medios de comunicación el caso de una iglesia de Gandía cuyo campanario daba:
“Hasta 260 repiques diarios, con una intensidad de 86,6 decibelios. Un grupo de vecinos del barrio se ha cansado de soportar este sonido diario, que altera su vida cotidiana. Llevan aguantando esta situación una década, desde la última reforma del campanario, y han pedido al Ayuntamiento que intervenga.”
Entrevistado el cura por televisión, de nombre Salvador (muy propio el nombre y el hombre), comento: “No creo que molesten a nadie”.
Este hubiera sido un ejemplo mejor Joaquín.
Una solución que yo podría aceptar y que supondría no quitar los crucifijos seria la siguiente, hacer una consulta entre todos los padres de los alumnos y preguntar que símbolo quieren que se ponga junto al crucifijo, y así por lo menos todos estarían representados, cuando me pregunten a mi, quiero que pongan una fotografía en la que mirando a cámara fundidos en un gran abrazo se vean a Gustavo Bueno (representando el ateísmo teórico) y Gonzalo Puente Ojea (representando el ateísmo practico).
Luego dices que mi posición atea es indefinida, pero en mi escrito dejo bien claro que:
“(para mi el ateísmo «teórico» de Bueno es el más sutil, interesante y elaborado de cuantos conozco, no así su ateísmo «práctico» tal como intento demostrar en este artículo).”
Antes de entrar en materia gruesa falta referirme a tu comentario sobre el matrimonio gay, dices:
“En cualquier caso, decimos «cuestión jurídica», no «moral» (cosa que se le escapa a Huerta), porque Gustavo Bueno jamás ha criticado como inmoral, ni nada parecido, que dos personas del mismo sexo tengan una relación afectiva o que este tipo de parejas tengan los mismos derechos que los matrimonios.”
Efectivamente Bueno jamás ha criticado como inmoral eso, ha hecho algo peor, ha dicho que es: “una ley que mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias”.
Porque resulta que no hay problemas en que las parejas homosexuales tengan los mismos derechos que los matrimonios (se refiere a los de hombres con mujeres), siempre y cuando a eso no se le llame matrimonio.
Pongamos que a esa unión la llamamos gaymonio (creía haber inventado una palabra pero veo que en el Google vienen 2730 entradas con ese termino).
¿Qué pasa, que en ese caso no se mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias?.
Cuanto poder tiene una simple palabra que puede hacer que el mismo hecho sea correcto o desmedido. Para mi la cuestión es otra, aunque hubiesen tenido los mismos derechos, cualquier otro nombre hubiese sido una discriminación.
Afortunadamente nuestra constitución actual dice en el artículo 32: "El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.
la Ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.”
Dice “el hombre y la mujer” no “el hombre con la mujer”.
En cualquier caso sigue sin respuesta mi pregunta:
“¿Por qué el matrimonio homosexual “mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias” y por ejemplo el celibato y el voto de castidad de los curas no?”.
La relación del materialismo filosófico en cuanto sistema ateo, con la Iglesia católica en cuanto sistema teísta, es realmente especial, una especie de relación amorosa de esas de amor/odio, ni contigo ni sin ti.
Aunque aquí tendríamos que plantear previamente si esa relación la tiene el materialismo filosófico o Gustavo Bueno, muchos de los adeptos al materialismo filosófico mas jóvenes que Bueno, probablemente no han tenido la misma relación que el Maestro con el catolicismo, en ese sentido dice Bueno en una entrevista para Epilespia número 7, Junio 1992, hablando de cuando tenia 25 años:
“En Salamanca, en la Biblioteca de la Universidad, pues me encuentro a todo el siglo XVI: los Salmaticenses, los Complutenses... era igual que cuando ves un órgano y lo tocas a ver cómo suena, pues igual yo decía: a ver cómo suenan estos libros. Y resulta que te aficionas, y llegué a ser bastante experto en Tomismo, era un hobbie. Y allí me influyó mucho un tal Araujo, fíjense, y Juan de Santo Tomás... pero claro, ¡cómo voy a decir yo esto ahora! (Risas). Pero es la pura verdad. Araujo era el autor de unos «Comentarios a la Metafísica de Aristóteles», algo tremendo; debió ser un profesor del XVII, de Salamanca; y Juan de Santo Tomás fue un dominico, confesor de Felipe IV. Pues estos me gustaban. Claro, uno tenía sus preferencias. Por ejemplo, a Santo Tomás cada vez lo admiro más; Santo Tomás me influyó mucho más que San Agustín, porque entonces había libertad de pensamiento, como también había libertad de prensa, en época de Franco: podías comprar el ABC o el Ya, ¿verdad?, pues también había libertad de pensamiento: podías ser agustiniano o tomista, podías elegir, y yo elegí a Santo Tomás.”
Previamente aun habría que plantear la identificación entre Gustavo Bueno y materialismo filosófico, o plantear si el materialismo filosófico es un pastel de múltiples sabores que hay que comerse entero o se pueden separar aquellos trozos mas “desagradables” al gusto. Pero estas cuestiones previas nos llevarían lejos de lo que ahora tratamos y seguramente yo no soy la persona mas indicada para desarrollar esas investigaciones.
Yo puedo comprender que el materialismo filosófico haga un análisis de las confesiones religiosas y decida que la mejor es el catolicismo, por múltiples razones:
Seleccionamos algunos argumentos tomados del artículo “Dios condene la sinrazón” de José Ramón Esquinas Algaba publicado en El Catoblepas 84, febrero 2009:
“Y es que Gustavo Bueno al «traducir» la lección de Benedicto XVI rescata lo que de materialista –y en cierta manera, impío– hay en el catolicismo.”
“¿Pero acaso no supone mayor racionalidad precisamente eso, es decir, ligarse a los contextos materiales actuales realmente existentes en vez de dejarse arrastrar por ideas añejas que ya poco pueden decirnos o necesitan ser profundamente reformadas? La Iglesia Católica construyó sus dogmas desde las mismísimas realidades políticas, sociales, culturales y científicas que estaba viviendo. Aquí reside su potencialidad. Elementos contrarios al dogma, cuando se han demostrado verdaderos, han sido asimilados por la Iglesia Católica merced a su misma Idea de Dios que lo vincula inseparablemente a la razón y a la verdad; lo que no significa que entendamos este proceso de asimilación de modo armónico.”
“Vuelve aquí la tradición católica materialista que niega como herético que todos los hombres alcancen de hecho la salvación. Porque si se admite que todos y todo se salva, la misma Idea de salvación se desdibuja, deshaciéndose, teniendo que admitirse que la salvación va conjugada con la condenación, y que sin ambas Ideas la una se hace incomprensible o recae en la sustancialización. El catolicismo corrige de este modo las aporías irracionales resultantes de postular un Dios todopoderoso y omnipotente que es a la vez el Sumo Bien.”
“La Tradición cristiana, junto a la filosofía académica de raigambre helenística, ha sido ese «Dios que ha salvado la razón».”
“Esta concepción de la Teología dogmática católica actual es muy cercana a lo que el materialismo filosófico entiende por filosofía académica.”
De la excelente entrevista que hizo Fernando G. Toledo a Gustavo Bueno para su blog de Razón Atea:
“Esta identificación, que viene del islamismo o de las tendencias arrianas de muchos gestos del protestantismo, que fueron desde el principio limitadas por la Iglesia Católica. Porque ésta favoreció una separación de la Iglesia y el Estado. San Agustín, con la experiencia que tuvo en Roma, consideró al Estado romano como tiránico, que ni siquiera practicaba la justicia. Así, consideró a la Iglesia como un reducto para la libertad de conciencia: la “Ciudad de Dios” frente a la ciudad terrena. Así, la ciudad terrena era demasiado próxima a la Ciudad del Diablo, mientras que la Ciudad de Dios era la de la libertad, como efectivamente lo fue sobre todo antes de la conversión del Imperio Romano al cristianismo. De manera que la Iglesia Católica se presentó a sí misma, históricamente, como un reducto de la libertad de conciencia. Esta tesis en San Agustín toma un carácter radical, dada su teoría del pecado original (Santo Tomás lo modera mucho más aunque él separa la Iglesia del Estado de un modo terminante).”
“En cambio, como en el cristianismo el Dios era Dios-Hombre (el islamismo no permite ni siquiera representarlo), comenzaron a desarrollar todas las potencialidades contenidas en sus dogmas creacionistas, y la idea de ciencia moderna es en cierto modo un subproducto del cristianismo.”
“4) En el libro usted critica el fundamentalismo científico, en un sentido en que también lo hace la Iglesia, y por eso el materialismo filosófico puede sentirse “aliado” de la Iglesia en este punto. Sin embargo, ¿no son esencialmente mitológicas las razones que aporta la Iglesia para verter su crítica al fundamentalismo científico, y por tanto, razones también “triturables” desde el materialismo filosófico?
Las razones que da la Iglesia no son todas mitológicas. Son razones abstractas, filosóficas. Santo Tomás dice que la ciencia está limitada a unas categorías, y por tanto cada ciencia entiende de sus categorías. El matemático entiende desde su campo matemático, el físico desde su campo físico, pero no puede desbordar su campo categorial. La idea de que la ciencia es categorial, y que es imposible explicar un teorema geométrico desde la química, esto quiere decir que las ciencias genuinas se circunscriben a su espacio y no agotan la realidad. Esta es la idea que sostiene el materialismo filosófico, y también Santo Tomás (aunque éste de un modo caótico y mezclado con la teología).”
“Esto es muy importante y exigiría mucha extensión. Básicamente, me parece que las partes rescatables de la escolástica no son propiamente doctrinas aisladas, sino que se pueden disociar de la teología cristiana. Por ejemplo, las cinco vías de Santo Tomás. Como sabemos, con ellas intenta demostrar la existencia de Dios. Esas cinco vías parten de principios muchos de ellos filosóficos, materialistas. Por ejemplo el tema de la causalidad. La tercera vía conduce a “un ser necesario”, al que Tomás agrega “le llamamos Dios”. Pero primero es un ser necesario. Muchos escolásticos, entre ellos Suárez, se dieron cuenta de que estas identificaciones tomistas entre este ser necesario y Dios, entre primer motor y Dios, no son tan claras. “Llamarle Dios le llamará usted”, podría decírsele. En las propias cinco vías de la existencia de Dios hay componentes materialistas, aunque después Santo Tomás le dé una orientación teológica que no se deduce de los principios. Y en otros terrenos, para el materialismo es esencial la tesis de la pluralidad de las cosas. Pues, uno de los dogmas principales del cristianismo es el de la Trinidad: Dios tiene tres personas, no es único. No es el unitarismo de Newton o Miguel Servet. Ese principio de pluralidad lo hace completamente distintos a los judíos o los musulmanes, y por algo éstos calificaron al cristianismo de politeísta. Se dice que cuando llegaron los musulmanes a España clamaban que venían a luchar contra los politeístas. En esta línea, un conjunto de doctrinas escolásticas importantes para el materialismo es la teoría de la distinción. Distinciones reales y de razón, de esencia y existencia, etc. Estas distinciones tan rica contiene elementos utilizables por el materialismo filosófico.”
“Justamente, desde el punto de vista del materialismo, la “religión más religiosa” sería el cristianismo, pues introduce unos númenes que son finitos y tienen apariencia real (Cristo, la Virgen, etc.), mientras que Alá y Yavé son infinitos e invisibles, y con ellos no cabe una religación. Otra cosa es que Cristo sea mítico, pero no estamos hablando de eso, sino del contenido antropológico en cuanto trato con entidades no humanas y de carácter numinoso que tengan un carácter visible.”
Si a esto añadimos la perdida de poder de la Iglesia católica, lo que le ha obligado a ser mas tolerante y a que de alguna manera se pueda “convivir” con ella (una cosa es reconocer la perdida de poder de la Iglesia católica y otra muy distinta decir como dice Gustavo Bueno en La Nueva España del 9 de febrero de 2006 que “la Iglesia católica ya no tiene poder”, la Iglesia católica aun tiene mucho poder).
Entonces tendríamos un cuadro en el cual se podría decir que el catolicismo es mas aceptable para el materialismo filosófico que otras confesiones religiosas.
Esto podría ser suscrito por otras corrientes materialistas o ateas, sin ningún problema, evidentemente, el ateo niega todas las religiones, pero de eso no se debe inferir que considere a todas las religiones iguales.
Sin embargo, el materialismo filosófico no se detiene en esta constatación y fabrica una estrategia que parece seguir los siguientes pasos:
Primero. Reconocimiento de una imposibilidad.
Dice Gustavo Bueno en “Sobre la obligatoriedad de la asignatura «Religión»”, en El Catoblepas nº 27 de mayo de 2004:
“b) Es muy difícil en cambio encontrar correspondencias políticas, en España, a la concepción de la asignatura de «Religión» como una Filosofía de la Religión de signo materialista, y no sólo ateo sino antignóstico. Descartada, tras la caída de la Unión Soviética, la inspiración de los Partidos Comunistas, las posiciones más próximas a esta versión de la cuarta alternativa habría que buscarlas acaso en las corrientes radicales de una virtual «izquierda republicana», impregnada de racionalismo cientificista, pero con muy escasa organización política definida, y muy escasas posibilidades en un futuro inmediato.
Otro tanto habrá que decir de las posibilidades de orientar, en un plan de estudios, la asignatura «Religión» en el sentido del materialismo filosófico.”
Segundo. Elección de una alternativa que no es la propia, el catolicismo.
Tercero. Defensa a la vez de la alternativa propia y de la elegida.
De alguna manera se nos esta diciendo, dado que no se puede enseñar Filosofía de la Religión de signo materialista, apoyemos una alternativa que en su seno tiene suficientes elementos materialistas que pueden hacer que en un futuro, el educado en esta opción termine volviéndose ateo. La idea no es tan disparatada como parece, si miramos los ateos que hay en este país (España), comprobaremos que en su inmensa mayoría hemos sido educados en el catolicismo, por lo tanto, si hemos terminado siendo ateos, la estrategia parecería que esta funcionando.
Además añade Bueno:
“Y habrá que tener en cuenta que los propios cursos de religión católica, desarrollados según el «método escolástico», ni siquiera constituyen un obstáculo para que el alumno pueda distanciarse, sin trauma alguno, de la misma religión. Por mi parte puedo asegurar, basándome en mi propia experiencia, que fue a través de los cursos de religión católica del bachillerato de un instituto público como me enteré de la existencia de Lucrecio, de Volney, de Voltaire o de Marx; por tanto me inclinaría a sugerir al victimario que dice experimentar terribles traumas ante este tipo de «experiencias escolares», que debiéramos atribuirlos antes a sus entendederas, o quizá a alguna osteoporosis de su cráneo, que a la asignatura misma de religión católica.”
Esta estrategia, que bajo mi punto de vista tendría su justificación no ya para la época del franquismo (donde no había elección) sino para épocas que, aunque democráticas, la defensa directa del ateísmo supusiese un peligro para el postulante o un desprestigio de algún tipo, y entonces no quedase mas remedio que esta estrategia oblicua, hoy en día, en la España actual, esta completamente equivocada, y naturalmente, de defender al mismo tiempo ateísmo y catolicismo (hasta el punto que a veces, mas que ateos católicos parecen católicos ateos) saltan chispas como la que ha originado esta polémica, por defender como ateo la presencia de los crucifijos. Las primeras consecuencias de estas contradicciones (ahora si uso esta palabra Joaquín) es el descontento, el desacuerdo de afines al materialismo filosófico con este planteamiento. Así por ejemplo Fernando G. Toledo y Juan Carlos Paredes, dos personas vinculadas al materialismo filosófico (y para comprobar esto solo hace falta ojear sus respectivos blogs: http://paredesz.blogspot.com/ y http://razonatea.blogspot.com/ ) ya han expresado públicamente sus quejas:
Dice Juan Carlos:
“No sé si mi intervención puede ayudar en algo pero creo que el artículo de Fermín Huerta estará mejor o peor escrito, mejor o peor fundamentado, las referencias textuales de la obra de Bueno serán más o menos afortunadas, pero se ve claramente que Fermín aprecia un cambio -no me atrevo a decir un corte-, no tanto en el corpus teórico elaborado por Bueno sino en su “actitud” actual frente a las religiones terciarias, en especial frente a la Iglesia Católica.
Yo también veo cosas raras. Las intervenciones del profesor en los medios de comunicación durante los años 80-90 nada tienen que ver con las de ahora. Joaquín Robles puede tratar de desmontar los argumentos teóricos de Fermín Huerta como haría un abogado, pero la evidencia del cambio de actitud personal de Bueno hacia la Iglesia Católica es elocuente. Desconcertante.
En el programa de La Clave sobre Fátima Bueno afirmó que durante el franquismo no se podía “ni respirar”… ahora resulta que aquel periodo fue fecundo. Se alteraba Bueno en aquel programa cada vez que el obispo abría la boca… ahora los obispos son poco menos que depositarios de la razón… Su mirada “beligerante” de antaño es benevolente hogaño.
En cuanto al artículo de Robles en EL CATOBLEPAS, su desarrollo teórico es interesante pero no acabo de entender por qué esa hostilidad personal hacia Huerta. La acusación de Fermín hacia Gustavo Bueno puede pecar de psicologista, y por tanto, prescindible para algunos, pero su valor está precisamente en la repercusión que ha tenido. Si Huerta hubiera concluido que Gustavo Bueno es un budista, por no haber entendido su obra, como dice Robles, seguramente Robles habría despreciado esa afirmación por ridícula. Sin embargo, en el caso que nos ocupa Robles entra “a saco”, quizá porque en el fondo admite una parte de la tesis de Huerta. La admite, aunque no pueda aceptar, por un exceso de admiración hacia el maestro, que nadie pueda sugerir ningún tipo de contradicción en Bueno.”
Dice Fernando:
“En cuanto al contenido de dicho texto, no creo tener mucho que agregar, excepto que la opinión de Bueno con respecto a los crucifijos no ha sido desarrollada por él más que por dos o tres frases sueltas en un programa de televisión. Esto hace que no contemos con un argumento detallado y completo de por qué es más importante dejarlos allí que quitarlos, ya que no estamos hablando de tirar abajo la Sagrada Familia o algo por el estilo. Era por ello que yo, en los comentarios al post «Dios salve la razón», cuando me preguntaron sobre el asunto, dije que la opinión de Bueno, así a secas, no me convencía.
En cambio, con respecto a lo que has escrito a propósito de lo dicho por Bueno en La fe del ateo, creo que estoy de acuerdo. En la entrevista que le realicé a Gustavo Bueno a propósito de ese libro, debido a un problema técnico que distrajo al maestro, éste se salteó una pregunta que me habría interesado mucho ver respondida. No la recuerdo textualmente, pero tenía que ver con qué papel debería asumir un ateo racionalista, en una sociedad con «milenarias bases católicas», en favor de una posición ontoteológica sin cargas metafísicas y mitológicas como las tiene el catolicismo.”
También da la impresión que quieran actualizar esa estrategia apelando ahora al peligro del islamismo radical y el terrorismo asociado. Como si en España no tuviésemos desde hace muchos años nuestros propios terroristas autóctonos, por cierto, terroristas católicos, que aunque su motivación para matar no provenga del catolicismo, su catolicismo no les impide matar.
También se ha pasado de llamar al obispo de Roma, Papa, a llamarlo Su Santidad. Cuando otras veces ha escrito sobre el Papa, por ejemplo “El Papa en Asturias”, La Voz de Asturias, 20 de agosto de 1989, o “El Papa en Rusia”, El Mundo, 6 de noviembre de 1989, y no se le había dedicado esta distinción. O se han dicho cosas del Papa como la que encabeza este texto, claro que siempre se me puede decir que el Papa al que se refería en esa frase de 2003 no es el Papa actual. En cualquier caso no puedo encontrar ningún motivo (como no sea una imposición editorial) para que un ateo se refiera al Papa como Su Santidad. Estoy deseando que Joaquín me de su explicación y que esta contenga las palabras anamórfosis y metábasis.
Lo que desde luego no pienso hacer es acusar al materialismo filosófico de lo que Marcelino Javier Suárez Ardura acusa al laicismo en su artículo “¿Dios salve la Razón?”, publicado en El Catoblepas 85 de marzo de 2009:
“¿no puede ser interpretado el laicismo, aunque se presente bajo el disfraz –y precisamente por ello– de la neutralidad confesional, como el marco de la desactivación de las normas atinentes a determinadas confesiones religiosas en beneficio de otras o en beneficio de determinadas heterías soteriológicas no precisamente religiosas?.”
Por que eso seria pura maldad, y como dijo Bueno en su entrevista a Interviú del 19 de junio de 1995: “La maldad es pura ignorancia”.
Yo puedo pensar que la estrategia del materialismo filosófico en este asunto esta equivocada, pero desde luego no voy a caer en la mala fe de la pregunta de Marcelino y voy a presuponer que todas las acciones del materialismo filosófico van de una forma u otra encaminadas a fortalecer el ateísmo. Mi critica entonces seria poner en tela de juicio determinados métodos o consecuencias de esos métodos que yo vería como contraproducentes, sin dudar de la buena fe del objetivo final.
Se repite también constantemente, en este caso por boca de Joaquín:
“Reconocer que la religión católica es, en esencia, una religión externa, pública, que no puede quedar enclaustrada en su recinto propio sin dejar de ser católica, no es equivalente a reconocerse teísta o a asumir el carácter verdadero de la Revelación.”
Otras veces no se reconoce al “enemigo” tan fácilmente otros “derechos”, a los partidos nacionalistas se les discute que tengan “derecho” a pedir la autodeterminación o a pedir una determinada política lingüística, etc. Sin embargo a la Iglesia católica no se le discute que tenga que ser pública y proselitista. A veces da la impresión que el materialismo filosófico quiera fabricar su propio modelo de Iglesia católica. Por una parte se intenta separar Iglesia y curas, dice Joaquín:
“Porque lo que inducía a Bueno a asumir este «lema» no era, ni por asomo, la necesidad de criticar a la Iglesia como institución histórica, sino más bien lo contrario: la crítica de la institución sacerdotal en la medida en que ésta asume unas funciones ideológicas encaminadas, entre otras cosas, a bloquear «institucionalmente» y de un modo efectivo («devorar») la crítica materialista y la dialéctica inherente a esta crítica, llegando, incluso, a afectar a la vida pública de la persona, hasta el extremo de provocar la «muerte civil» del disidente.”
Por otra parte se intenta separar Iglesia y creyentes, dice Javier Pérez Jara en su artículo “Europa y cristianismo: análisis del surgimiento del fenómeno cultural cristiano y su desarrollo histórico”, publicado en El Basilisco nº 39, pág. 64:
“También la mayoría de los que se declaran católicos (emic) actúan, en el ejercicio, como protestantes, al sustentar su creencia en Dios únicamente en sentimientos, vivencias, &c., olvidándose que el catolicismo condena al fideísmo, y que declara, en el Concilio Vaticano I, anatema a aquellos que nieguen que la existencia de Dios no puede probarse mediante la razón natural, así como que la Iglesia establece que los dogmas revelados, aunque suprarracionales, no pueden contradecir a la razón (tradición tomista frente al fideísmo). Es muy probable que esta circunstancia de desconocimiento de las propias coordenadas en las que dicen moverse esta personas se deba al “analfabetismo” de la mayoría de creyentes “populares”, desconocedores por completo, la mayoría de las veces, de la historia, dogmas, teología y filosofía de la Iglesia católica, hoy en día estudiadas sólo por un mínimo de gente realmente descorazonador."
Dando la impresión a veces de ser mejores guardianes de la ortodoxia católica que la propia jerarquía.
Por otra parte se intenta crear una asignatura de religión católica desde el materialismo filosófico.
En una noticia que recogía el periódico asturiano La Nueva España el 30 de enero de 2005 referente a una conferencia que había dado Gustavo Bueno el día anterior en La Felguera bajo el titulo “El papel formativo de la religión católica”, se recogen las siguientes palabras de Bueno:
“El Estado debe enseñar la religión católica igual que enseña la historia de la música o del arte, pero debe enseñarse no como cultura, porque la religión no es cultura para el creyente, lo es para el no creyente.”
“Desde luego el Estado no puede exigir de ninguna manera que se explique la religión católica atacando los dogmas, pero tampoco la Iglesia puede exigir que se expliquen esos dogmas en plan confesional, porque violaría todos los principios de equidad.”
“A mi me parece que la religión católica debería explicarse de forma que en lo posible se diferencie continuamente el aspecto dogmático del aspecto racional, distinguiendo una cosa de otra, sin invasiones.”
No creo que los obispos estuviesen muy de acuerdo con ese “enfoque” de la asignatura.
Y es que es el colmo que un ateo tenga que programar como tiene que ser la asignatura de religión católica. A mi no se me ocurriría semejante disparate, yo puedo entender la postura de quien pide que en los colegios públicos no se imparta la asignatura de religión. Puedo entender la postura de quien pide que esa asignatura sea voluntaria y que exista una alternativa (que podría ser como comente en mi artículo anterior Historia de las religiones comparadas), lo que es absurdo es que el ateo programe como tiene que ser la asignatura de religión católica o que la jerarquía eclesial quiera programar la asignatura de Historia de las religiones comparadas.
Es momento para el materialismo filosófico de preguntarse si la estrategia elegida merece la pena y compensa el esfuerzo y los “efectos colaterales” o si es momento de abandonarla. Su apreciación absolutamente errónea de que la Iglesia católica ya no tiene poder condiciona su estrategia. Tenemos que reconocer todos los ateos que si la Iglesia no hubiera perdido poder, ni existiría El Catoblepas ni tendría lugar esta discusión, por que según el poder que tuviese, la existencia de la Iglesia significaría nuestra muerte civil o física. Ahora bien, parece que al materialismo filosófico le va bien mantenerla en esta situación actual de “fabrica de ateos”, por eso parece que no quiere que se le quiten mas privilegios (léase poder) ni se discuta su estatus.
Lo que pasa es que para defender ese estatus, el asunto de los crucifijos puede ser solo el principio de una serie de situaciones absurdas, las siguientes pueden ser por ejemplo, pedir en la campaña de la declaración de la renta que se marque la casilla de apoyo económico a la Iglesia católica. Secundar las manifestaciones callejeras de la Iglesia sea por el tema que sea, ya hemos visto que sobre el tema de los matrimonios homosexuales no hubieran tenido que forzar sus opiniones para apoyar a los curas. Apoyar la campaña del Papa contra los preservativos, etc., etc.
Todos estos absurdos no son mas que el resultado de una estrategia absolutamente equivocada, de querer defender al mismo tiempo dos cosas opuestas, por muy loable que sea la intención final.
INFORMACION
Otros artículos míos relacionados con Gustavo Bueno:
APUNTES MUNDANOS SOBRE LA BIBLIOGRAFIA CRONOLOGICA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/03/apuntes-mundanos-sobre-la-bibliografia.html
GUSTAVO BUENO Y LOS CRUCIFIJOS
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/04/gustavo-bueno-y-los-crucifijos.html
LA CRUZ DEL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/05/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html
LA UNION DE LOS ATEOS ES POSIBLE Y DESEABLE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/06/la-union-de-los-ateos-es-posible-y.html
BIBLIOGRAFIA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/07/bibliografia-de-gustavo-bueno.html
GUSTAVO BUENO Y EL ABORTO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/10/gustavo-bueno-y-el-aborto.html
TIEMPO Y DEVENIR EN EL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/06/tiempo-y-devenir-en-el-materialismo.html
INFINITO, YO TE CITO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/07/infinito-yo-te-cito.html
CRITICAS DE GUSTAVO BUENO A LA CAUSALIDAD EN MARIO BUNGE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/12/criticas-de-gustavo-bueno-la-causalidad.html
Fermín Huerta Martín
Respuesta al artículo de Joaquín Robles López “El crucifijo y el camuflaje”, publicado en El Catoblepas, 85:10, marzo 2009.
Yo estoy en contra del Papa y de todas las monjitas y obispos que le rodean.
Gustavo Bueno, El País, 6 de abril de 2003.
Joaquín, lo primero que dices es que yo critico como contradictorias o incongruentes las declaraciones de Gustavo Bueno. He tenido que releer mi artículo para comprobar que en ningún momento uso las palabras contradicción o incongruencia en el mismo.
En ese sentido tu compañero Marcelino Javier Suárez Ardura es un poco mas precavido que tu y dice en su artículo “¿Dios salve la razón?” publicado en El Catoblepas 85 de marzo de 2009:
“El artículo de Fermín Huerta Martín aparecido en el número 84 de El Catoblepas podría ser alineado entre quienes enjuician así «¡Dios salve la Razón!». De hecho, si no interpretamos mal, se basa en el supuesto según el cual los escritos y las acciones de Gustavo Bueno en la actualidad contradirían aquellos otros trabajos publicados por el mismo Gustavo Bueno hace nada menos que 20 años, por ejemplo. El conjunto de textos que nos va presentando, mediante el procedimiento de alternar la glosa de obras recientes con artículos y trabajos anteriores, parece querer ejercer este principio por la vía estética; las palabras hablarían por sí solas.”
Desgraciadamente poco después la precaución se vuelve temeridad y Marcelino me atribuye unos superpoderes que ya los quisiera Superman en su mejor época, pues dice de mi:
“a fin de desvelar la componenda de textos que Fermín Huerta Martín ha llevado a cabo para hacerles decir lo que no dicen."
Luego dices:
“Es un principio que se diluye cuando tratamos con procesos dialécticos –como los que determinan el curso de las instituciones políticas, como asimismo el proceso de conformación de las personas y grupos– en donde, por ejemplo, «lo que es», termina, en virtud de sucesivas anamórfosis que tienen por límite una metábasis, «siendo otra cosa distinta».”
Bueno en la pág. 47 de «Sobre la Idea de dialéctica y sus figuras», en El Basilisco (nº 19, 1995), habla de las cuatro situaciones de movimiento, dos de ellos (los procedimientos de “ratificación”) no son dialécticos. Así tenemos la situación a) lo mismo se reproduce en lo mismo. Por ejemplo el ateo que sigue siendo ateo, y la situación b) lo distinto se mantiene como distinto, por ejemplo los creyentes y los ateos que respectivamente siguen siéndolo sin cambiar.
Con esto quiero decir que aunque en el caso de Bueno efectivamente “lo que fue” (su actitud de “camuflaje”) ha terminado “siendo otra cosa distinta” (su no actitud de “camuflaje”), hay otros aspectos en que no ha cambiado, por ejemplo Bueno sigue siendo materialista y ateo desde entonces.
Luego me dices que yo postulo un “supuesto estado ateo”. Pero lo hago tras citar un texto de Javier Pérez Jara donde lo menciona y en parte define y que aquí te vuelvo a copiar:
«El materialismo filosófico, por tanto, no podrá estar de acuerdo con el laicismo en “sentido débil” (parejo a la ideología de la “neutralidad estatal”, las religiones como meros fenómenos privados o al agnosticismo positivo “que ni afirma ni niega”), sino más bien con el Estado laico “en sentido fuerte”, es decir, con el Estado ateo, o al menos racionalista, que no sólo no prescinde del estudio de las religiones, sino que a través de la instauración del estudio sistemático histórico, antropológico y filosófico de las religiones, es decir a través de la instauración en los planes de estudio de una Filosofía de la Religión de sesgo materialista nutrida de los contenidos positivos de la Antropología Cultural, la Historia, la Sociología, &c., puede ofrecer una visión crítica y sistemática de la génesis y evolución de las religiones, así como una trituración de sus elementos más irracionales, mitológicos o arcaicos.»
Lo que pasa es que Javier barre para su gremio y lo único que define del Estado ateo es lo de los planes de estudio de la Filosofía de la Religión, o sea, el quiere asegurarse que en un Estado ateo no se quedaría en paro.
Luego dices:
“¿Reconoce la tesis de Bueno sobre la imposibilidad factual de tal «estado» y a continuación se atreve a introducirlo como supuesto?.”
Lo hago para plantear la pregunta de si el materialismo filosófico esta a favor o en contra de las religiones, pero con consecuencias en el plano practico.
Yo no supongo inherente al materialismo filosófico la construcción de un Estado ateo. Me limito a seguir el razonamiento de Javier donde enuncia que el materialismo filosófico esta de acuerdo con el Estado ateo.
Luego haces referencia a la “coordinación con las corrientes políticas realmente existentes”. Y esto es lo que hecho de menos en un párrafo que ya comente en mi artículo anterior:
«Dada la situación efectiva de la Humanidad, transcurrido el segundo milenio del cristianismo, puede decirse que los pueblos no están preparados para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo; por consiguiente se hace preciso evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas confesiones religiosas realmente existentes.»
Porque lo suyo hubiera sido escribir la frase así:
“…se hace preciso evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas corrientes políticas realmente existentes.”
Y lo mismo que en otras ocasiones el Maestro se ha “coordinado” con el Partido Popular en temas de la unidad de España, a lo mejor ahora podía haberse “coordinado” con ese u otro partido político para preparar al pueblo para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo.
Después dices:
“Ni mucho menos operar en el presente sin tener en cuenta «los accidentes del terreno».”
¿Cuántas veces Gustavo Bueno ha ignorado los “accidentes del terreno”?.
Aquí te “descontextualizo” algunas frases de Bueno, viene la fecha y medio de comunicación para el que las quiera contextualizar.
“Yo mataría al etarra Barrios con mis manos”.
La Vanguardia, 16 de julio de 1999.
“Con Eta sólo cabe la vía penal o meter los tanques”.
La Nueva España, 25 de enero de 2000.
“El máximo responsable del negocio de la droga es el consumidor y no los traficantes”.
La Nueva España, 28 de enero de 2000.
“Los profesores forman una casta repugnante”.
La Voz de Asturias, 15 de marzo de 2002.
“Esto no tiene solución, todos nuestros dirigentes son unos analfabetos”.
La Verdad, 10 de septiembre de 2003.
“Los jueces nos llevan al caos, a la catástrofe total”.
La Nueva España, 25 de enero de 2004.
“A Ibarretxe no sólo no se le fusila, como se hubiese hecho en 1812, sino que se le escucha en las Cortes.”
La Nueva España, 15 de abril de 2005.
“El gobierno de Zapatero tiene que ser derribado como sea”.
La Nueva España, 14 de marzo de 2007.
Luego continuas:
“Hablando en plata: si un «estado ateo» tiene que preocuparse sobre qué hacer con una masa importante de ciudadanos teístas es que, entonces, no es un estado ateo. Salvo que Huerta, en un simplismo ramplón, considere que el estado se reduce a su capa conjuntiva elegida por la mayoría emanada del sufragio universal.”
Entonces nunca ha existido un Estado ateo, ni siquiera en los así autoproclamados países comunistas, porque siempre queda un reducto de teístas en ellos, pero siguiendo este razonamiento tampoco ha existido nunca un Estado democrático ni un Estado monárquico, etc., pues en estos siempre habría gente que no acepte la democracia o la monarquía, etc.
Cabria preguntarle a Joaquín si ha existido alguna vez siquiera un Estado, porque normalmente en cada Estado hay gente contraria al Estado.
Su comparación con el “imperio universal” es realmente desafortunada. Porque un “imperio universal” por definición no puede tener soberanías resistentes, y en la practica se sabría si un imperio es o no universal. Mientras que un Estado no hay manera de controlar a la totalidad de sus ciudadanos.
Después me das una alegría cuando dices que no temes una invasión que debería ser rechazada por el ejército:
“… sino porque constatamos una penetración –no en la soberanía directamente, por el momento- del Islam en España, favorecida, entre otras cosas, por la cristofobia agresiva del laicismo (aunque también por actitudes ecuménicas de los propios cristianos).”
Hay alrededor de 1 millón de musulmanes en España, poco mas del 2% de la población, en su mayor parte supongo que se trata de inmigrantes educados en esa religión desde pequeños. Es mayor la “penetración” de evangélicos y testigos de Jehová, pero no se menciona.
Podría entender tu preocupación si ese millón de musulmanes fuese en su mayor parte de conversos del catolicismo al islamismo, basta conocer un poco este país para entender que la idea de que un católico medio, con su afición al buen vino, a las minifaldas, al jamón y al taco preferido de los españoles que es “me cago en Dios”, se convierta al islamismo, es bastante improbable, con la actual crisis económica, es de suponer que se frenara la inmigración de musulmanes a España, con lo que su aumento solo será posible por vía reproductiva, también cabe suponer que con el tiempo y el roce con formas mas “modernas” de vida se ira relajando la radicalidad de su fe religiosa, que es ni mas ni menos lo que ha venido sucediendo en este país por parte de sus habitantes que han ido abandonando las sagradas “tradiciones”. En ultima instancia Joaquín, debes tener confianza en el carácter español, si algún día la fe mayoritaria fuese la musulmana en España, mas que islamizar España, se españolizaría el islam. Y pronto tendríamos las mismas estadísticas que ahora tenemos para el catolicismo y que comente en mi anterior artículo:
“Pregunta 42-A. ¿Con que frecuencia asiste usted a misa u otros oficios religiosos, sin contar las ocasiones relacionadas con ceremonias de tipo social, por ejemplo, bodas, comuniones o funerales? Casi nunca 54,8%, varias veces al año 15,6%, alguna vez al mes 11,8%, casi todos los domingos y festivos 14,4%, varias veces a la semana 2,4%, N.C. 1%.”
Somos así.
Esa preocupación por 1 millón de musulmanes y despreocupación por 34 millones de católicos, me recuerda una anécdota que me ocurrió con una persona que conozco, fumadora empedernida que cuando salto a los medios de comunicación el tema de la enfermedad de las vacas locas estaba preocupadísima por la calidad de la carne que compraba mientras seguía fumando despreocupadamente.
Esto me hace pensar que quizás debes quitarte el humo del tabaco de la cara para ver un poco mejor el “panorama”.
Que un ateo me hable de “la cristofobia agresiva del laicismo”, por pedir que se retiren los crucifijos de los edificios públicos estatales, me deja estupefacto, ¿tu estas seguro Joaquín que esta mañana no has ido a misa, no has confesado y después comulgado?.
Después te molestas por mi identificación de PP y PSOE con un gobierno confesional y otro antirreligioso. Era solo un ejemplo de conductas distáxicas (gracias por enseñarme a usar la palabra correcta “distáxico” en lugar de “antieutaxico”, si leíste el foro de Razón Atea que siguió a la publicación de mi artículo, veras que hubo un participante que pensó que “antieutaxico” era un insulto) pero si prefieres cambio las identificaciones. No tiene mayor importancia, ocurrió que mientras escribía eso me vino a la memoria las manifestaciones callejeras convocadas por la jerarquía católica y secundadas por el Partido Popular y se conoce que me deje llevar.
En tu nota nº 7 pones en boca de Javier Pérez Jara un comentario que en realidad hice yo.
Luego dices:
“De modo que los gobiernos laicos en realidad son confesionales (unas veces) o antirreligiosos (otras) incluso aunque se trate del mismo: el mismo gobierno de Zapatero que mantiene colegios concertados católicos y dona parte del IRPF a la Iglesia, tiene un frente abierto con ella en torno a las cuestiones morales del aborto o la eutanasia. Nuevamente Huerta nos menosprecia, al tomarnos por imbéciles, con sus curiosas deducciones.”
Lo primero, el gobierno no tiene “un frente abierto”, por que esas leyes o futuras leyes no se hacen para abrir frentes con la Iglesia católica, sino para intentar resolver problemas en la sociedad. El mundo no gira en torno a la Iglesia católica ni las cosas se hacen para satisfacer o enfurecer a la Iglesia católica. En todo caso será la Iglesia católica la que tenga frentes abiertos con el gobierno.
Lo segundo, me das una alegría enorme por que has introducido una nueva definición o clasificación, ahora sabemos que para el materialismo filosófico el Estado actual no es ni ateo, ni confesional, ni neutral, ni antirreligioso, ni laico, ni aconfesional, el Estado actual español es “Estado a veces”, a veces es confesional y a veces es antirreligioso.
Que gran avance Joaquín, poder jugar todos con las cartas sobre la mesa, descubrir que jugamos a lo mismo y además que tenemos las mismas cartas. Porque necesariamente el Estado neutro es un Estado que a veces su sentido de la eutaxia le hace legislar de tal modo que alguien diría que actúa confesionalmente (financiación de la Iglesia) y otras que actúa antirreligiosamente (matrimonio gay).
Continuamos. Yo no me declaro indocto en abstracto y sin parámetros, y menos por ironía. Yo me declaro indocto comparándome con el Maestro, y ahora que te he leído a ti, también me declaro indocto comparado contigo que tanto me has enseñado, por ejemplo a decir distaxia en vez de antieutaxia, la frase esa tan hermosa que no conocía: «el mismo fuego que ablanda la cera, endurece la arcilla», y tantas otras cosas, gracias Joaquín.
Luego dices:
“Doctrina contradictoria con lo que decía antes sobre lo distáxico («antieutaxico», dice él) de prohibir las procesiones. Igual es que las procesiones le parecen a Huerta «cosas privadas» (¿?).”
Hay una diferencia, a las procesiones va el que quiere ir, a participar o a mirar o a lo que sea, no hay ley que te obligue a ir a una procesión, ahora bien, un crucifijo en un lugar público no lo puedes elegir, porque los niños tienen que ir al colegio obligatoriamente.
Luego sigues con una serie de comparaciones propias de un docto pero sin imaginación, porque el Camino de Santiago lo recorre el que quiere, voluntariamente, no hay imposición.
Lo de los cuadros de Zurbarán, Ribera o El Greco, tiene el valor añadido de su belleza o valor artístico, si Bueno hubiera defendido los crucifijos por su valor artístico exclusivamente, yo no hubiera escrito mi artículo.
Pero de todas formas estamos otra vez en lo mismo, nadie te obliga a visitar esos cuadros al museo o a mirarlos en un libro (a no ser que estudies Bellas Artes o algo relacionado).
Los demás ejemplos esbozados padecen del mismo mal, nadie te obliga a tomar un sacramento o a escuchar el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, o a celebrar la Navidad, o la Semana Santa.
Mientras escribía este artículo apareció en los medios de comunicación el caso de una iglesia de Gandía cuyo campanario daba:
“Hasta 260 repiques diarios, con una intensidad de 86,6 decibelios. Un grupo de vecinos del barrio se ha cansado de soportar este sonido diario, que altera su vida cotidiana. Llevan aguantando esta situación una década, desde la última reforma del campanario, y han pedido al Ayuntamiento que intervenga.”
Entrevistado el cura por televisión, de nombre Salvador (muy propio el nombre y el hombre), comento: “No creo que molesten a nadie”.
Este hubiera sido un ejemplo mejor Joaquín.
Una solución que yo podría aceptar y que supondría no quitar los crucifijos seria la siguiente, hacer una consulta entre todos los padres de los alumnos y preguntar que símbolo quieren que se ponga junto al crucifijo, y así por lo menos todos estarían representados, cuando me pregunten a mi, quiero que pongan una fotografía en la que mirando a cámara fundidos en un gran abrazo se vean a Gustavo Bueno (representando el ateísmo teórico) y Gonzalo Puente Ojea (representando el ateísmo practico).
Luego dices que mi posición atea es indefinida, pero en mi escrito dejo bien claro que:
“(para mi el ateísmo «teórico» de Bueno es el más sutil, interesante y elaborado de cuantos conozco, no así su ateísmo «práctico» tal como intento demostrar en este artículo).”
Antes de entrar en materia gruesa falta referirme a tu comentario sobre el matrimonio gay, dices:
“En cualquier caso, decimos «cuestión jurídica», no «moral» (cosa que se le escapa a Huerta), porque Gustavo Bueno jamás ha criticado como inmoral, ni nada parecido, que dos personas del mismo sexo tengan una relación afectiva o que este tipo de parejas tengan los mismos derechos que los matrimonios.”
Efectivamente Bueno jamás ha criticado como inmoral eso, ha hecho algo peor, ha dicho que es: “una ley que mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias”.
Porque resulta que no hay problemas en que las parejas homosexuales tengan los mismos derechos que los matrimonios (se refiere a los de hombres con mujeres), siempre y cuando a eso no se le llame matrimonio.
Pongamos que a esa unión la llamamos gaymonio (creía haber inventado una palabra pero veo que en el Google vienen 2730 entradas con ese termino).
¿Qué pasa, que en ese caso no se mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias?.
Cuanto poder tiene una simple palabra que puede hacer que el mismo hecho sea correcto o desmedido. Para mi la cuestión es otra, aunque hubiesen tenido los mismos derechos, cualquier otro nombre hubiese sido una discriminación.
Afortunadamente nuestra constitución actual dice en el artículo 32: "El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica.
la Ley regulará las formas de matrimonio, la edad y capacidad para contraerlo, los derechos y deberes de los cónyuges, las causas de separación y disolución y sus efectos.”
Dice “el hombre y la mujer” no “el hombre con la mujer”.
En cualquier caso sigue sin respuesta mi pregunta:
“¿Por qué el matrimonio homosexual “mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias” y por ejemplo el celibato y el voto de castidad de los curas no?”.
La relación del materialismo filosófico en cuanto sistema ateo, con la Iglesia católica en cuanto sistema teísta, es realmente especial, una especie de relación amorosa de esas de amor/odio, ni contigo ni sin ti.
Aunque aquí tendríamos que plantear previamente si esa relación la tiene el materialismo filosófico o Gustavo Bueno, muchos de los adeptos al materialismo filosófico mas jóvenes que Bueno, probablemente no han tenido la misma relación que el Maestro con el catolicismo, en ese sentido dice Bueno en una entrevista para Epilespia número 7, Junio 1992, hablando de cuando tenia 25 años:
“En Salamanca, en la Biblioteca de la Universidad, pues me encuentro a todo el siglo XVI: los Salmaticenses, los Complutenses... era igual que cuando ves un órgano y lo tocas a ver cómo suena, pues igual yo decía: a ver cómo suenan estos libros. Y resulta que te aficionas, y llegué a ser bastante experto en Tomismo, era un hobbie. Y allí me influyó mucho un tal Araujo, fíjense, y Juan de Santo Tomás... pero claro, ¡cómo voy a decir yo esto ahora! (Risas). Pero es la pura verdad. Araujo era el autor de unos «Comentarios a la Metafísica de Aristóteles», algo tremendo; debió ser un profesor del XVII, de Salamanca; y Juan de Santo Tomás fue un dominico, confesor de Felipe IV. Pues estos me gustaban. Claro, uno tenía sus preferencias. Por ejemplo, a Santo Tomás cada vez lo admiro más; Santo Tomás me influyó mucho más que San Agustín, porque entonces había libertad de pensamiento, como también había libertad de prensa, en época de Franco: podías comprar el ABC o el Ya, ¿verdad?, pues también había libertad de pensamiento: podías ser agustiniano o tomista, podías elegir, y yo elegí a Santo Tomás.”
Previamente aun habría que plantear la identificación entre Gustavo Bueno y materialismo filosófico, o plantear si el materialismo filosófico es un pastel de múltiples sabores que hay que comerse entero o se pueden separar aquellos trozos mas “desagradables” al gusto. Pero estas cuestiones previas nos llevarían lejos de lo que ahora tratamos y seguramente yo no soy la persona mas indicada para desarrollar esas investigaciones.
Yo puedo comprender que el materialismo filosófico haga un análisis de las confesiones religiosas y decida que la mejor es el catolicismo, por múltiples razones:
Seleccionamos algunos argumentos tomados del artículo “Dios condene la sinrazón” de José Ramón Esquinas Algaba publicado en El Catoblepas 84, febrero 2009:
“Y es que Gustavo Bueno al «traducir» la lección de Benedicto XVI rescata lo que de materialista –y en cierta manera, impío– hay en el catolicismo.”
“¿Pero acaso no supone mayor racionalidad precisamente eso, es decir, ligarse a los contextos materiales actuales realmente existentes en vez de dejarse arrastrar por ideas añejas que ya poco pueden decirnos o necesitan ser profundamente reformadas? La Iglesia Católica construyó sus dogmas desde las mismísimas realidades políticas, sociales, culturales y científicas que estaba viviendo. Aquí reside su potencialidad. Elementos contrarios al dogma, cuando se han demostrado verdaderos, han sido asimilados por la Iglesia Católica merced a su misma Idea de Dios que lo vincula inseparablemente a la razón y a la verdad; lo que no significa que entendamos este proceso de asimilación de modo armónico.”
“Vuelve aquí la tradición católica materialista que niega como herético que todos los hombres alcancen de hecho la salvación. Porque si se admite que todos y todo se salva, la misma Idea de salvación se desdibuja, deshaciéndose, teniendo que admitirse que la salvación va conjugada con la condenación, y que sin ambas Ideas la una se hace incomprensible o recae en la sustancialización. El catolicismo corrige de este modo las aporías irracionales resultantes de postular un Dios todopoderoso y omnipotente que es a la vez el Sumo Bien.”
“La Tradición cristiana, junto a la filosofía académica de raigambre helenística, ha sido ese «Dios que ha salvado la razón».”
“Esta concepción de la Teología dogmática católica actual es muy cercana a lo que el materialismo filosófico entiende por filosofía académica.”
De la excelente entrevista que hizo Fernando G. Toledo a Gustavo Bueno para su blog de Razón Atea:
“Esta identificación, que viene del islamismo o de las tendencias arrianas de muchos gestos del protestantismo, que fueron desde el principio limitadas por la Iglesia Católica. Porque ésta favoreció una separación de la Iglesia y el Estado. San Agustín, con la experiencia que tuvo en Roma, consideró al Estado romano como tiránico, que ni siquiera practicaba la justicia. Así, consideró a la Iglesia como un reducto para la libertad de conciencia: la “Ciudad de Dios” frente a la ciudad terrena. Así, la ciudad terrena era demasiado próxima a la Ciudad del Diablo, mientras que la Ciudad de Dios era la de la libertad, como efectivamente lo fue sobre todo antes de la conversión del Imperio Romano al cristianismo. De manera que la Iglesia Católica se presentó a sí misma, históricamente, como un reducto de la libertad de conciencia. Esta tesis en San Agustín toma un carácter radical, dada su teoría del pecado original (Santo Tomás lo modera mucho más aunque él separa la Iglesia del Estado de un modo terminante).”
“En cambio, como en el cristianismo el Dios era Dios-Hombre (el islamismo no permite ni siquiera representarlo), comenzaron a desarrollar todas las potencialidades contenidas en sus dogmas creacionistas, y la idea de ciencia moderna es en cierto modo un subproducto del cristianismo.”
“4) En el libro usted critica el fundamentalismo científico, en un sentido en que también lo hace la Iglesia, y por eso el materialismo filosófico puede sentirse “aliado” de la Iglesia en este punto. Sin embargo, ¿no son esencialmente mitológicas las razones que aporta la Iglesia para verter su crítica al fundamentalismo científico, y por tanto, razones también “triturables” desde el materialismo filosófico?
Las razones que da la Iglesia no son todas mitológicas. Son razones abstractas, filosóficas. Santo Tomás dice que la ciencia está limitada a unas categorías, y por tanto cada ciencia entiende de sus categorías. El matemático entiende desde su campo matemático, el físico desde su campo físico, pero no puede desbordar su campo categorial. La idea de que la ciencia es categorial, y que es imposible explicar un teorema geométrico desde la química, esto quiere decir que las ciencias genuinas se circunscriben a su espacio y no agotan la realidad. Esta es la idea que sostiene el materialismo filosófico, y también Santo Tomás (aunque éste de un modo caótico y mezclado con la teología).”
“Esto es muy importante y exigiría mucha extensión. Básicamente, me parece que las partes rescatables de la escolástica no son propiamente doctrinas aisladas, sino que se pueden disociar de la teología cristiana. Por ejemplo, las cinco vías de Santo Tomás. Como sabemos, con ellas intenta demostrar la existencia de Dios. Esas cinco vías parten de principios muchos de ellos filosóficos, materialistas. Por ejemplo el tema de la causalidad. La tercera vía conduce a “un ser necesario”, al que Tomás agrega “le llamamos Dios”. Pero primero es un ser necesario. Muchos escolásticos, entre ellos Suárez, se dieron cuenta de que estas identificaciones tomistas entre este ser necesario y Dios, entre primer motor y Dios, no son tan claras. “Llamarle Dios le llamará usted”, podría decírsele. En las propias cinco vías de la existencia de Dios hay componentes materialistas, aunque después Santo Tomás le dé una orientación teológica que no se deduce de los principios. Y en otros terrenos, para el materialismo es esencial la tesis de la pluralidad de las cosas. Pues, uno de los dogmas principales del cristianismo es el de la Trinidad: Dios tiene tres personas, no es único. No es el unitarismo de Newton o Miguel Servet. Ese principio de pluralidad lo hace completamente distintos a los judíos o los musulmanes, y por algo éstos calificaron al cristianismo de politeísta. Se dice que cuando llegaron los musulmanes a España clamaban que venían a luchar contra los politeístas. En esta línea, un conjunto de doctrinas escolásticas importantes para el materialismo es la teoría de la distinción. Distinciones reales y de razón, de esencia y existencia, etc. Estas distinciones tan rica contiene elementos utilizables por el materialismo filosófico.”
“Justamente, desde el punto de vista del materialismo, la “religión más religiosa” sería el cristianismo, pues introduce unos númenes que son finitos y tienen apariencia real (Cristo, la Virgen, etc.), mientras que Alá y Yavé son infinitos e invisibles, y con ellos no cabe una religación. Otra cosa es que Cristo sea mítico, pero no estamos hablando de eso, sino del contenido antropológico en cuanto trato con entidades no humanas y de carácter numinoso que tengan un carácter visible.”
Si a esto añadimos la perdida de poder de la Iglesia católica, lo que le ha obligado a ser mas tolerante y a que de alguna manera se pueda “convivir” con ella (una cosa es reconocer la perdida de poder de la Iglesia católica y otra muy distinta decir como dice Gustavo Bueno en La Nueva España del 9 de febrero de 2006 que “la Iglesia católica ya no tiene poder”, la Iglesia católica aun tiene mucho poder).
Entonces tendríamos un cuadro en el cual se podría decir que el catolicismo es mas aceptable para el materialismo filosófico que otras confesiones religiosas.
Esto podría ser suscrito por otras corrientes materialistas o ateas, sin ningún problema, evidentemente, el ateo niega todas las religiones, pero de eso no se debe inferir que considere a todas las religiones iguales.
Sin embargo, el materialismo filosófico no se detiene en esta constatación y fabrica una estrategia que parece seguir los siguientes pasos:
Primero. Reconocimiento de una imposibilidad.
Dice Gustavo Bueno en “Sobre la obligatoriedad de la asignatura «Religión»”, en El Catoblepas nº 27 de mayo de 2004:
“b) Es muy difícil en cambio encontrar correspondencias políticas, en España, a la concepción de la asignatura de «Religión» como una Filosofía de la Religión de signo materialista, y no sólo ateo sino antignóstico. Descartada, tras la caída de la Unión Soviética, la inspiración de los Partidos Comunistas, las posiciones más próximas a esta versión de la cuarta alternativa habría que buscarlas acaso en las corrientes radicales de una virtual «izquierda republicana», impregnada de racionalismo cientificista, pero con muy escasa organización política definida, y muy escasas posibilidades en un futuro inmediato.
Otro tanto habrá que decir de las posibilidades de orientar, en un plan de estudios, la asignatura «Religión» en el sentido del materialismo filosófico.”
Segundo. Elección de una alternativa que no es la propia, el catolicismo.
Tercero. Defensa a la vez de la alternativa propia y de la elegida.
De alguna manera se nos esta diciendo, dado que no se puede enseñar Filosofía de la Religión de signo materialista, apoyemos una alternativa que en su seno tiene suficientes elementos materialistas que pueden hacer que en un futuro, el educado en esta opción termine volviéndose ateo. La idea no es tan disparatada como parece, si miramos los ateos que hay en este país (España), comprobaremos que en su inmensa mayoría hemos sido educados en el catolicismo, por lo tanto, si hemos terminado siendo ateos, la estrategia parecería que esta funcionando.
Además añade Bueno:
“Y habrá que tener en cuenta que los propios cursos de religión católica, desarrollados según el «método escolástico», ni siquiera constituyen un obstáculo para que el alumno pueda distanciarse, sin trauma alguno, de la misma religión. Por mi parte puedo asegurar, basándome en mi propia experiencia, que fue a través de los cursos de religión católica del bachillerato de un instituto público como me enteré de la existencia de Lucrecio, de Volney, de Voltaire o de Marx; por tanto me inclinaría a sugerir al victimario que dice experimentar terribles traumas ante este tipo de «experiencias escolares», que debiéramos atribuirlos antes a sus entendederas, o quizá a alguna osteoporosis de su cráneo, que a la asignatura misma de religión católica.”
Esta estrategia, que bajo mi punto de vista tendría su justificación no ya para la época del franquismo (donde no había elección) sino para épocas que, aunque democráticas, la defensa directa del ateísmo supusiese un peligro para el postulante o un desprestigio de algún tipo, y entonces no quedase mas remedio que esta estrategia oblicua, hoy en día, en la España actual, esta completamente equivocada, y naturalmente, de defender al mismo tiempo ateísmo y catolicismo (hasta el punto que a veces, mas que ateos católicos parecen católicos ateos) saltan chispas como la que ha originado esta polémica, por defender como ateo la presencia de los crucifijos. Las primeras consecuencias de estas contradicciones (ahora si uso esta palabra Joaquín) es el descontento, el desacuerdo de afines al materialismo filosófico con este planteamiento. Así por ejemplo Fernando G. Toledo y Juan Carlos Paredes, dos personas vinculadas al materialismo filosófico (y para comprobar esto solo hace falta ojear sus respectivos blogs: http://paredesz.blogspot.com/ y http://razonatea.blogspot.com/ ) ya han expresado públicamente sus quejas:
Dice Juan Carlos:
“No sé si mi intervención puede ayudar en algo pero creo que el artículo de Fermín Huerta estará mejor o peor escrito, mejor o peor fundamentado, las referencias textuales de la obra de Bueno serán más o menos afortunadas, pero se ve claramente que Fermín aprecia un cambio -no me atrevo a decir un corte-, no tanto en el corpus teórico elaborado por Bueno sino en su “actitud” actual frente a las religiones terciarias, en especial frente a la Iglesia Católica.
Yo también veo cosas raras. Las intervenciones del profesor en los medios de comunicación durante los años 80-90 nada tienen que ver con las de ahora. Joaquín Robles puede tratar de desmontar los argumentos teóricos de Fermín Huerta como haría un abogado, pero la evidencia del cambio de actitud personal de Bueno hacia la Iglesia Católica es elocuente. Desconcertante.
En el programa de La Clave sobre Fátima Bueno afirmó que durante el franquismo no se podía “ni respirar”… ahora resulta que aquel periodo fue fecundo. Se alteraba Bueno en aquel programa cada vez que el obispo abría la boca… ahora los obispos son poco menos que depositarios de la razón… Su mirada “beligerante” de antaño es benevolente hogaño.
En cuanto al artículo de Robles en EL CATOBLEPAS, su desarrollo teórico es interesante pero no acabo de entender por qué esa hostilidad personal hacia Huerta. La acusación de Fermín hacia Gustavo Bueno puede pecar de psicologista, y por tanto, prescindible para algunos, pero su valor está precisamente en la repercusión que ha tenido. Si Huerta hubiera concluido que Gustavo Bueno es un budista, por no haber entendido su obra, como dice Robles, seguramente Robles habría despreciado esa afirmación por ridícula. Sin embargo, en el caso que nos ocupa Robles entra “a saco”, quizá porque en el fondo admite una parte de la tesis de Huerta. La admite, aunque no pueda aceptar, por un exceso de admiración hacia el maestro, que nadie pueda sugerir ningún tipo de contradicción en Bueno.”
Dice Fernando:
“En cuanto al contenido de dicho texto, no creo tener mucho que agregar, excepto que la opinión de Bueno con respecto a los crucifijos no ha sido desarrollada por él más que por dos o tres frases sueltas en un programa de televisión. Esto hace que no contemos con un argumento detallado y completo de por qué es más importante dejarlos allí que quitarlos, ya que no estamos hablando de tirar abajo la Sagrada Familia o algo por el estilo. Era por ello que yo, en los comentarios al post «Dios salve la razón», cuando me preguntaron sobre el asunto, dije que la opinión de Bueno, así a secas, no me convencía.
En cambio, con respecto a lo que has escrito a propósito de lo dicho por Bueno en La fe del ateo, creo que estoy de acuerdo. En la entrevista que le realicé a Gustavo Bueno a propósito de ese libro, debido a un problema técnico que distrajo al maestro, éste se salteó una pregunta que me habría interesado mucho ver respondida. No la recuerdo textualmente, pero tenía que ver con qué papel debería asumir un ateo racionalista, en una sociedad con «milenarias bases católicas», en favor de una posición ontoteológica sin cargas metafísicas y mitológicas como las tiene el catolicismo.”
También da la impresión que quieran actualizar esa estrategia apelando ahora al peligro del islamismo radical y el terrorismo asociado. Como si en España no tuviésemos desde hace muchos años nuestros propios terroristas autóctonos, por cierto, terroristas católicos, que aunque su motivación para matar no provenga del catolicismo, su catolicismo no les impide matar.
También se ha pasado de llamar al obispo de Roma, Papa, a llamarlo Su Santidad. Cuando otras veces ha escrito sobre el Papa, por ejemplo “El Papa en Asturias”, La Voz de Asturias, 20 de agosto de 1989, o “El Papa en Rusia”, El Mundo, 6 de noviembre de 1989, y no se le había dedicado esta distinción. O se han dicho cosas del Papa como la que encabeza este texto, claro que siempre se me puede decir que el Papa al que se refería en esa frase de 2003 no es el Papa actual. En cualquier caso no puedo encontrar ningún motivo (como no sea una imposición editorial) para que un ateo se refiera al Papa como Su Santidad. Estoy deseando que Joaquín me de su explicación y que esta contenga las palabras anamórfosis y metábasis.
Lo que desde luego no pienso hacer es acusar al materialismo filosófico de lo que Marcelino Javier Suárez Ardura acusa al laicismo en su artículo “¿Dios salve la Razón?”, publicado en El Catoblepas 85 de marzo de 2009:
“¿no puede ser interpretado el laicismo, aunque se presente bajo el disfraz –y precisamente por ello– de la neutralidad confesional, como el marco de la desactivación de las normas atinentes a determinadas confesiones religiosas en beneficio de otras o en beneficio de determinadas heterías soteriológicas no precisamente religiosas?.”
Por que eso seria pura maldad, y como dijo Bueno en su entrevista a Interviú del 19 de junio de 1995: “La maldad es pura ignorancia”.
Yo puedo pensar que la estrategia del materialismo filosófico en este asunto esta equivocada, pero desde luego no voy a caer en la mala fe de la pregunta de Marcelino y voy a presuponer que todas las acciones del materialismo filosófico van de una forma u otra encaminadas a fortalecer el ateísmo. Mi critica entonces seria poner en tela de juicio determinados métodos o consecuencias de esos métodos que yo vería como contraproducentes, sin dudar de la buena fe del objetivo final.
Se repite también constantemente, en este caso por boca de Joaquín:
“Reconocer que la religión católica es, en esencia, una religión externa, pública, que no puede quedar enclaustrada en su recinto propio sin dejar de ser católica, no es equivalente a reconocerse teísta o a asumir el carácter verdadero de la Revelación.”
Otras veces no se reconoce al “enemigo” tan fácilmente otros “derechos”, a los partidos nacionalistas se les discute que tengan “derecho” a pedir la autodeterminación o a pedir una determinada política lingüística, etc. Sin embargo a la Iglesia católica no se le discute que tenga que ser pública y proselitista. A veces da la impresión que el materialismo filosófico quiera fabricar su propio modelo de Iglesia católica. Por una parte se intenta separar Iglesia y curas, dice Joaquín:
“Porque lo que inducía a Bueno a asumir este «lema» no era, ni por asomo, la necesidad de criticar a la Iglesia como institución histórica, sino más bien lo contrario: la crítica de la institución sacerdotal en la medida en que ésta asume unas funciones ideológicas encaminadas, entre otras cosas, a bloquear «institucionalmente» y de un modo efectivo («devorar») la crítica materialista y la dialéctica inherente a esta crítica, llegando, incluso, a afectar a la vida pública de la persona, hasta el extremo de provocar la «muerte civil» del disidente.”
Por otra parte se intenta separar Iglesia y creyentes, dice Javier Pérez Jara en su artículo “Europa y cristianismo: análisis del surgimiento del fenómeno cultural cristiano y su desarrollo histórico”, publicado en El Basilisco nº 39, pág. 64:
“También la mayoría de los que se declaran católicos (emic) actúan, en el ejercicio, como protestantes, al sustentar su creencia en Dios únicamente en sentimientos, vivencias, &c., olvidándose que el catolicismo condena al fideísmo, y que declara, en el Concilio Vaticano I, anatema a aquellos que nieguen que la existencia de Dios no puede probarse mediante la razón natural, así como que la Iglesia establece que los dogmas revelados, aunque suprarracionales, no pueden contradecir a la razón (tradición tomista frente al fideísmo). Es muy probable que esta circunstancia de desconocimiento de las propias coordenadas en las que dicen moverse esta personas se deba al “analfabetismo” de la mayoría de creyentes “populares”, desconocedores por completo, la mayoría de las veces, de la historia, dogmas, teología y filosofía de la Iglesia católica, hoy en día estudiadas sólo por un mínimo de gente realmente descorazonador."
Dando la impresión a veces de ser mejores guardianes de la ortodoxia católica que la propia jerarquía.
Por otra parte se intenta crear una asignatura de religión católica desde el materialismo filosófico.
En una noticia que recogía el periódico asturiano La Nueva España el 30 de enero de 2005 referente a una conferencia que había dado Gustavo Bueno el día anterior en La Felguera bajo el titulo “El papel formativo de la religión católica”, se recogen las siguientes palabras de Bueno:
“El Estado debe enseñar la religión católica igual que enseña la historia de la música o del arte, pero debe enseñarse no como cultura, porque la religión no es cultura para el creyente, lo es para el no creyente.”
“Desde luego el Estado no puede exigir de ninguna manera que se explique la religión católica atacando los dogmas, pero tampoco la Iglesia puede exigir que se expliquen esos dogmas en plan confesional, porque violaría todos los principios de equidad.”
“A mi me parece que la religión católica debería explicarse de forma que en lo posible se diferencie continuamente el aspecto dogmático del aspecto racional, distinguiendo una cosa de otra, sin invasiones.”
No creo que los obispos estuviesen muy de acuerdo con ese “enfoque” de la asignatura.
Y es que es el colmo que un ateo tenga que programar como tiene que ser la asignatura de religión católica. A mi no se me ocurriría semejante disparate, yo puedo entender la postura de quien pide que en los colegios públicos no se imparta la asignatura de religión. Puedo entender la postura de quien pide que esa asignatura sea voluntaria y que exista una alternativa (que podría ser como comente en mi artículo anterior Historia de las religiones comparadas), lo que es absurdo es que el ateo programe como tiene que ser la asignatura de religión católica o que la jerarquía eclesial quiera programar la asignatura de Historia de las religiones comparadas.
Es momento para el materialismo filosófico de preguntarse si la estrategia elegida merece la pena y compensa el esfuerzo y los “efectos colaterales” o si es momento de abandonarla. Su apreciación absolutamente errónea de que la Iglesia católica ya no tiene poder condiciona su estrategia. Tenemos que reconocer todos los ateos que si la Iglesia no hubiera perdido poder, ni existiría El Catoblepas ni tendría lugar esta discusión, por que según el poder que tuviese, la existencia de la Iglesia significaría nuestra muerte civil o física. Ahora bien, parece que al materialismo filosófico le va bien mantenerla en esta situación actual de “fabrica de ateos”, por eso parece que no quiere que se le quiten mas privilegios (léase poder) ni se discuta su estatus.
Lo que pasa es que para defender ese estatus, el asunto de los crucifijos puede ser solo el principio de una serie de situaciones absurdas, las siguientes pueden ser por ejemplo, pedir en la campaña de la declaración de la renta que se marque la casilla de apoyo económico a la Iglesia católica. Secundar las manifestaciones callejeras de la Iglesia sea por el tema que sea, ya hemos visto que sobre el tema de los matrimonios homosexuales no hubieran tenido que forzar sus opiniones para apoyar a los curas. Apoyar la campaña del Papa contra los preservativos, etc., etc.
Todos estos absurdos no son mas que el resultado de una estrategia absolutamente equivocada, de querer defender al mismo tiempo dos cosas opuestas, por muy loable que sea la intención final.
INFORMACION
Otros artículos míos relacionados con Gustavo Bueno:
APUNTES MUNDANOS SOBRE LA BIBLIOGRAFIA CRONOLOGICA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/03/apuntes-mundanos-sobre-la-bibliografia.html
GUSTAVO BUENO Y LOS CRUCIFIJOS
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/04/gustavo-bueno-y-los-crucifijos.html
LA CRUZ DEL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/05/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html
LA UNION DE LOS ATEOS ES POSIBLE Y DESEABLE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/06/la-union-de-los-ateos-es-posible-y.html
BIBLIOGRAFIA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/07/bibliografia-de-gustavo-bueno.html
GUSTAVO BUENO Y EL ABORTO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/10/gustavo-bueno-y-el-aborto.html
TIEMPO Y DEVENIR EN EL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/06/tiempo-y-devenir-en-el-materialismo.html
INFINITO, YO TE CITO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/07/infinito-yo-te-cito.html
CRITICAS DE GUSTAVO BUENO A LA CAUSALIDAD EN MARIO BUNGE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/12/criticas-de-gustavo-bueno-la-causalidad.html
lunes, 26 de abril de 2010
GUSTAVO BUENO Y LOS CRUCIFIJOS
Gustavo Bueno y los crucifijos
Fermín Huerta Martín
Se critica la toma de postura de Gustavo Bueno al respecto de la retirada de los crucifijos en un colegio público.
«Así como la mariposa Caligo extiende sus alas cuando se le acerca su ave predadora para no ser devorada por ella, así también nosotros debemos extender los brazos en cruz para no ser devorados por los sacerdotes.» Gustavo Bueno, Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión.
El pasado día 17 de febrero de 2008 recibí un e-mail del servicio de alertas de Google con un enlace a la pagina de Internet de la cadena de radio COPE, que hacia referencia a una declaraciones de Gustavo Bueno a Popular Tv, en la cabecera decía: «Como ateo me parece absurdo que se retiren los crucifijos». La noticia iba acompañada del enlace a la entrevista donde se habían hecho tales declaraciones, el entrevistador ponía cara de estar deseando en aquel momento estar retransmitiendo en directo el paso de un huracán en EEUU a 500 metros de sus narices antes que entrevistar a aquel personaje que parecía tener más fuerza que ese huracán. Las declaraciones a que me refiero decían cosas como esta: «El crucifijo –afirma uno de los más reputados pensadores españoles– es un símbolo histórico, teológico y artístico que forma parte de nuestra cultura. Quitar el crucifijo es quitarse el vestido. Los que lo defienden son unos indoctos. El que haya leído no a Santo Tomás sino a Hegel, sabe que el crucifijo no se puede quitar.»
Vaya por delante que me considero un indocto, no solo por no leer a Hegel o Santo Tomás, sino porque pienso que comparados con Bueno la mayoría de los mortales de este planeta son unos indoctos.
Estas declaraciones han venido acompañadas de dos textos relacionados con el tema, por una parte la colaboración de Bueno: «¡Dios salve la razón!», al libro Dios salve la razón, Encuentro Ediciones (agradezco muy especialmente a Juan Carlos Paredes Zubeldia por informarme de la existencia del mismo y recomiendo la visita a su blog http://paredesz.blogspot.com/). Y el texto de Javier Pérez Jara, «Europa y cristianismo: análisis del surgimiento del fenómeno cultural cristiano y su desarrollo histórico», publicado en El Basilisco, nº 39 (se agradece el reconocimiento a la importancia de las aportaciones de Gonzalo Puente Ojea al estudio del cristianismo).
El punto clave de la cuestión (bajo mi indocto punto de vista) se puede resumir en esta frase que aparece en la pág. 377 del libro de Bueno, La fe del ateo:
«Dada la situación efectiva de la Humanidad, transcurrido el segundo milenio del cristianismo, puede decirse que los pueblos no están preparados para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo; por consiguiente se hace preciso evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas confesiones religiosas realmente existentes.»
El Estado laico es rechazado en la pág. 372:
«Ahora bien, desde una metodología materialista, el Estado carece de sentido al margen de su materia, representada entre otras cosas por la sociedad civil. Según esto, la definición laica del Estado no puede tomarse como una definición real, sino puramente nominal e ideológica, porque si la sociedad civil es religiosa, y vinculada a una religión que exige publicidad y propaganda fide, entonces el Estado laico sólo podrá ser reconocido, por el materialismo, como una superestructura jurídica, una ficción creada por el formalismo que supone la realidad de una sociedad política laica, aun cuando de hecho se manifiesta continuamente su condición religiosa en mil formas (templos, procesiones públicas, ritos de paso, establecimientos de enseñanza).»
Javier Pérez Jara profundiza un poco más y dice en la pág. 65 de su artículo:
«El materialismo filosófico, por tanto, no podrá estar de acuerdo con el laicismo en “sentido débil” (parejo a la ideología de la “neutralidad estatal”, las religiones como meros fenómenos privados o al agnosticismo positivo “que ni afirma ni niega”), sino más bien con el Estado laico “en sentido fuerte”, es decir, con el Estado ateo, o al menos racionalista, que no sólo no prescinde del estudio de las religiones, sino que a través de la instauración del estudio sistemático histórico, antropológico y filosófico de las religiones, es decir a través de la instauración en los planes de estudio de una Filosofía de la Religión de sesgo materialista nutrida de los contenidos positivos de la Antropología Cultural, la Historia, la Sociología, &c., puede ofrecer una visión crítica y sistemática de la génesis y evolución de las religiones, así como una trituración de sus elementos más irracionales, mitológicos o arcaicos.»
En la pág. 64 expresa una idea también repetida a veces:
«…ante las religiones o se esta a favor o se esta en contra…»
Cabría preguntar entonces ¿el materialismo filosófico, esta a favor o esta en contra de las religiones? Es decir, en este supuesto Estado ateo, ¿Qué se haría con los curas y los templos?, ¿se metería los curas en la cárcel y se destruirían los templos?, ¿se transformarían los templos en delegaciones de la Fundación Gustavo Bueno donde poder impartir la asignatura de Filosofía de la Religión de sesgo materialista y se obligaría a los curas a asistir a esas clases? o ¿se daría un ministerio a Rouco Varela en premio por el esplendor pasado de la filosofía escolástica?
Uno de los motivos que parecen mover a Gustavo Bueno a estas posiciones es el temor al fanatismo islámico, pero bajo mi punto de vista, lo que tiene que hacer para luchar más eficazmente contra ese miedo no es pedir que se mantengan los crucifijos de las escuelas, lo que tiene que pedir es que aumente el presupuesto del Ministerio de Defensa, de la Policía Nacional, de la Guardia Civil y del CNI, ¿o es que piensa que si nos intentan invadir los musulmanes, los curas se organizaran en batallones y con el crucifijo en la mano saldrán a la defensa de nuestra querida patria?
En la cita de la pág. 377 se hace un salto muy curioso, se dice que si los pueblos no están preparados para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo, hay que evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas confesiones religiosas realmente existentes. Dado que en España no hay gobierno ateo y la religión elegida mayoritariamente es el catolicismo, ¿quiere esto decir que España se organiza socialmente bajo principios católicos?
Yo creía que nos organizábamos bajo los principios de la constitución de 1978 y no bajo el catecismo. En la nota de la pág. 372, dice «…si la sociedad civil es religiosa…». Yo me pregunto, ¿es la sociedad civil de la España actual religiosa? Veamos el barómetro del CIS de noviembre de 2008.
«Pregunta 42. ¿Cómo se define usted en materia religiosa: católico, creyente de otra religión, no creyente o ateo? Católico 73,7%, creyente de otra religión 1,9%, no creyente 15,9%, ateo 7%, N.C. 1,4%.
Pregunta 42-A. ¿Con que frecuencia asiste usted a misa u otros oficios religiosos, sin contar las ocasiones relacionadas con ceremonias de tipo social, por ejemplo, bodas, comuniones o funerales? Casi nunca 54,8%, varias veces al año 15,6%, alguna vez al mes 11,8%, casi todos los domingos y festivos 14,4%, varias veces a la semana 2,4%, N.C. 1%.»
Si hacemos números y partimos de una población de España de 46 millones de habitantes en números redondos tenemos, la suma de creyentes sería 34.776.000, pero si quitamos a los que no van casi nunca o alguna vez al año a los oficios religiosos y a los que no contestan nos quedan 9.945.936 que es cifra similar a la suma de no creyentes y ateos que son 10.534.000. Por lo tanto, se podría decir que una parte de la sociedad civil es religiosa, pero no toda la sociedad civil.
El propio Gustavo Bueno reconoce en su artículo «La influencia de la religión en la España democrática», editado en 1994 en el libro La influencia de la religión en la sociedad española, pág. 71:
«Los confesionarios, los seminarios y los templos han quedado prácticamente vacíos (aún cuando en algunas ciudades, el 15% de la población que sigue yendo a misa los domingos sea suficiente –teniendo en cuenta el incremento demográfico– para mantener la apariencia de la iglesia llena en misa de doce).»
Hay dos datos muy significativos que están más allá de las encuestas, primero, la Iglesia católica ha sido incapaz de autofinanciarse con las aportaciones de sus fieles y segunda, en España se han elegido desde la muerte de Franco dos presidentes agnósticos. Cosas incompatibles con una supuesta sociedad civil verdaderamente religiosa.
Dice en La fe del ateo pág. 155: «Un gobierno realista podrá ser confesional, o antirreligioso, pero no neutral o laico.»
No puedo imaginar un disparate antieutáxico más grande, se imagina alguien que ganando el PP las próximas elecciones, las primeras medidas que tomara fueran: prohibir el divorcio, el aborto, los métodos anticonceptivos, hacer obligatoria la enseñanza de la religión, &c. O que el PSOE al renovar el poder, cerrase las iglesias, prohibiera las procesiones, &c.
El propio Bueno reconoce en el artículo antes citado de «La influencia de la religión en la España democrática», pág. 52:
«Fue la misma imprudente política anticlerical de los gobiernos republicanos, muy poco maquiavélicos, uno de los principales desencadenantes de la reacción integrista promovida, sobre todo, por un clero acosado durante los años 30.»
Lo eutáxico en la situación actual es el Estado neutral, llámele laico o aconfesional. Por que la guerra no va con la parte religiosa de la sociedad civil (dice Bueno en «La influencia de la religión en la España democrática», pág. 76: «Sin embargo, los católicos que han aceptado las reglas democráticas –prácticamente, la totalidad– aceptan también gustosos la concepción de la religión como cultura…»), sino con la organización eclesial, ávida de no perder más poder, pues esto y no otra cosa significa para ellos quitar el crucifijo de los lugares públicos.
Dice Pérez Jara en la página 64 de su artículo:
«…el llamado laicismo, cuando es entendido al modo light ( por ejemplo por la gran mayoría de nuestros políticos e ideólogos actuales) como un “mantenerse al margen” de las religiones, o ser “neutro” ante ellas, reservando las creencias religiosas, si las hay, para el ámbito de lo “privado”, pero excluyéndolas del ámbito de lo “público”, es una posición contradictoria, porque ante las religiones (que son esencialmente, desde un punto de vista antropológico, públicas, como vemos en el cristianismo y el Islam, ambos asociados al proselitismo, y por tanto a la “propaganda pública” de sus dogmáticas y sacramentos)…»,
y esto lo dice poco después de hablar en la pág. 60 de la perdida de poder de la Iglesia católica.
Un Estado (laico, neutro o aconfesional) que consiguiera reducir al ámbito de lo privado el hecho religioso, ni seria neutro ni se mantendría al margen de las religiones, por que eliminar los crucifijos de los sitios públicos estatales, regular las procesiones, impedir que suenen las campanas de los templos para llamar a los fieles a la misa, no seria neutralidad, seria seguir quitando poder a la Iglesia católica, o ajustando ese poder hacia los que voluntariamente quieren aceptarlo, o sea sus fieles, no a toda la población.
Esa es la lucha que parecen no ver desde el Materialismo Filosófico. Dice Bueno en El sentido de la vida, pág. 291:
«La Iglesia católica ha tolerado el islamismo, o ha tolerado el darwinismo, o ha tolerado el socialismo precisamente cuando estos movimiento se han impuesto en virtud de su propia fuerza.»
Y dice también Bueno en Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, pág. 37:
«Esta sería la dialéctica de la historia actual de la Iglesia Romana: que tanto los que en su seno piden la integral conservación, como los que piden la renovación, tienen motivos de prudencia equivalentes y bien fundados. Solo que los motivos de los integristas (para decirlo al modo escolástico) se fundan en la esencia de la Iglesia, mientras que los motivos de los renovadores se fundan en su propia existencia. Aquellos dirán que mantener en la existencia una institución “desvirtuada”, que va perdiendo sus esencias más puras, es una traición; y éstos, que pretender mantener unas esencias que comportan necesariamente la progresiva extinción, la inexistencia más o menos próxima, es tanto como mantener una utopía, una esencia que no existe en ninguna parte.»
Estoy seguro que a la Iglesia aun le queda mucha capacidad de adaptación y por mantener su existencia pueden dejar de ser tan publicas y tan propagandistas como lo son ahora.
Se menciona en la cita de la pág. 372 de La fe del ateo, «de hecho se manifiesta continuamente su condición religiosa en mil formas (templos, procesiones públicas, ritos de paso, establecimientos de enseñanza)».
¿Qué templos?, ¿los templos vacíos que mencionaba antes?
¿Qué procesiones?, ¿las que cita en la pág. 80 de «La influencia de la religión en la España democrática», donde dice: «las romerías de la Virgen del Rocío se alimentan de intereses sociales no religiosos, cerca de los que mueven el creciente interés por la ópera en otras capas sociales: pero es la religión, por no decir el fetichismo, el cauce que lo canaliza»?
¿Qué ritos de paso?, ¿esos que comenta en «La influencia de la religión en la España democrática», donde dice:
«Especialmente importante fue este proceso de impregnación aplicado a los “ritos de paso”, sobre los cuales la Iglesia católica mantenía un control mayoritario, a pesar de que, durante la República, importantes sectores de la población (sobre todo urbana) se había liberado del control eclesiástico.» «Durante el nacional-catolicismo, sencillamente, el ceremonial católico, en estos ritos de paso, se hizo prácticamente obligatorio para todos los españoles.» «No es nada fácil conseguir de la noche a la mañana, incluso suponiendo que se desee, el recambio, de instituciones tan arraigadas como las del bautismo, la primera comunión, la boda por la iglesia y el funeral católico.»
En esa guerra se está en la actualidad y la retirada de los crucifijos es una batalla más. En la que Gustavo Bueno desde el bando ateo (para mi el ateísmo «teórico» de Bueno es el más sutil, interesante y elaborado de cuantos conozco, no así su ateísmo «práctico» tal como intento demostrar en este artículo) parece haber construido una tercera postura. La primera postura correspondería al clero que aboga naturalmente por el mantenimiento y extensión de su «marca de empresa» (Bueno llega a decir en «La influencia de la religión en la España democrática», pág. 65, sobre la Iglesia católica: «ella se ha convertido en una agencia de servicios»).
La segunda postura sería la de los ateos-materialistas-indoctos que hacen el siguiente razonamiento, el crucifijo representa al hijo de Dios que resucitó, si Dios no existe no puede tener hijos y para un sistema materialista la resurrección es imposible, por lo tanto, es un símbolo falso que solo debe estar en los sitios donde se aceptan esas mentiras como verdades.
La tercera postura, la del propio Bueno, que siendo ateo defiende el crucifijo para que no pongan en su lugar la media luna.
No es sólo en esta cuestión de los crucifijos donde Bueno se ha alineado con el catolicismo, dice en su libro Zapatero y el pensamiento Alicia, pág. 305, al respecto de los matrimonios homosexuales:
«incoherencia y sinsentido de un “orgullo democrático” ante situaciones en las que un Pueblo que mayoritariamente asume las normas del matrimonio romano (y luego cristiano) deja pasar, sin embargo, una ley que mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias; un Pueblo que, si tuviera un orgullo democrático auténtico, debiera haberse plantado ante un gobierno formado por un atajo de ideólogos indoctos e irresponsables, que deciden, en nombre de un progresismo que les da miles y miles de votos, destruir las bases de una sociedad milenaria y plantear más problemas para el futuro de los que puede resolver en el presente inmediato.»
¿Por qué el matrimonio homosexual “mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias” y por ejemplo el celibato y el voto de castidad de los curas no?
Dice Bueno en «La influencia de la religión en la España democrática», pág. 55:
«La confesión auricular tenía como condición el celibato del confesor, puesto que solo a alguien que por su situación se mantenía al margen de la familia…»
Qué hubiera ocurrido si en un momento determinado del curso histórico de una sociedad, todos sus miembros decidiesen hacerse curas y monjas, que esa sociedad se quedaría sin familias, después, la sociedad misma desaparecería.
Como ateo también apuesto por un Estado ateo y racionalista, pero en la España actual eso es una utopía antieutáxica, por lo tanto mi segunda opción no es ninguna «confesión religiosa realmente existente» que me tolere como ateo de alguna forma (como una limosna), si no puede haber un Estado ateo y racionalista prefiero un Estado neutro, aconfesional o laico. Que regule a creyentes y no creyentes, de tal forma que se asegure de forma legal (no como limosna) la recurrencia de los ateos en el tiempo.
Lo eutáxico en la España actual es trabajar por un modelo de Estado que tenga en cuenta a esos diez millones de ciudadanos de cada bando, de tal forma que todos podamos vivir y convivir. De hecho se da una situación próxima a esto, hoy en día en España tanto un católico como un ateo pueden vivir unas vidas dentro de su «modelo de mundo». Un católico puede bautizar a sus hijos, ir a misa diaria, dar a sus hijos una educación católica, vivir sin divorciarse, sin abortar sin usar anticonceptivos, casarse por la iglesia y ser enterrados por un cura. El ateo puede hacer todo lo contrario. El problema viene cuando la jerarquía católica quiere imponer su modelo de vida al resto de personas de la sociedad, una jerarquía que nunca entenderá que la existencia de una ley del divorcio no obliga a nadie a divorciarse.
Esto supone un reajuste de determinadas prerrogativas de la Iglesia católica, lo que desde luego no implica su desaparición. Seria también importante que los dos grandes partidos aceptaran ese modelo neutral. A partir de ese punto la guerra se tiene que dar en otros ámbitos, en la divulgación de las respectivas ideas en los medios de comunicación, periódicos, revistas, Internet, radio, televisión, autobuses, &c. Lo que propiciaría o no un trasvase de un bando a otro.
La lista de los reajustes puede ser muy larga, pero un criterio puede ser este, todo aquello particular que invada el espacio general debería ser regulado, empezando por los crucifijos en los lugares públicos dependientes del Estado. La bandera si es un símbolo de todos, el crucifijo no.
Habría que regular cosas como el tocar las campanas para ir a misa, en este caso para prohibirlo.
La presencia de curas militares en el ejercito, no se como esta el tema actualmente, cuando yo hice la mili en los años 1982-1983, el primer domingo de estar allí, preguntaron quien quería ir a misa, la mayoría no quiso ir, cuando marcharon los que si querían ir, a los que nos quedamos nos pusieron a limpiar toda la mañana las dependencias, no hace falta decir que al domingo siguiente todos fuimos a misa. Este es el típico comportamiento clerical que hay que eliminar.
La enseñanza de la religión en los colegios, es otro tema a regular, no me importa que se de en los colegios públicos siempre que sea voluntario y que las asignaturas alternativas no las decida la jerarquía católica, tampoco me importa que den notas si con esto creen que se tomaran la asignatura mas en serio.
Un Estado laico no tiene porque prescindir del estudio de las religiones. El propio Bueno lo dice en la pág. 76 de «La influencia de la religión en la España democrática»:
«Los poderes públicos agnósticos podrían también propiciar la enseñanza crítica de la religión, en la forma de una Historia de las religiones comparadas.»
Esta podría ser una buena asignatura alternativa a la religión católica y también con nota.
Sobre el tema de la financiación de la Iglesia católica por el Estado (visto que no ha logrado su autofinanciación) me remito a la interesantísima cuestión 10ª de Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, titulada «El impuesto religioso» (¿De verdad cree Gustavo Bueno que si alguno de los entrevistadores de la emisoras procatólicas (a los que presuponemos muy afines a esa fe) hubiese leído la parte de ese texto donde habla del ortograma «resurrección de la carne», le hubiera entrevistado sin sentir repugnancia?).
Veinte años han transcurrido desde que se editó aquel libro y hoy cabe preguntarse: ¿el Estado todavía no puede considerar ajena a la Iglesia católica?, a pesar del tiempo que lleva la jerarquía mordiendo la mano que le da de comer.
Un ejemplo surrealista de hasta donde la Iglesia percibe su poder lo encontramos en este texto que pudimos leer en el periódico El Mundo del pasado 30 de noviembre de 2008:
«La festividad del domingo es de origen religioso, así como las vacaciones de Semana Santa o Navidad. Igual sucede con una altísima proporción de denominaciones de personas. Repárese que tanto el presidente del Gobierno como el Rey –y millones de españoles– tienen nombres, no de uno, sino nada menos que de cuatro santos: José Luis y Juan Carlos. Llevando al extremo la sentencia del juez de Valladolid pudiera ocurrir que alguien pidiera la abolición de las festividades mencionadas (con el consiguiente trastorno para legítimos intereses sindicales) o una legislación de Registro Civil que vetara la inscripción de nombres de mujeres o varones con reminiscencias religiosas (con la consiguiente lesión de tradiciones familiares muy arraigadas). Tendríamos un problema, ciertamente.» (del artículo «Ni prudente ni proporcional» de Rafael Navarro-Valls.)
Es otra típica actitud clerical, de limosna y de soberbia.
¿No estaremos ante un caso de «falsa conciencia» por parte de Gustavo Bueno, de perdida de su capacidad correctora de errores?
No se si Bueno es consciente de que su imagen de prestigio (indiscutible) esta siendo utilizada por determinados medios de comunicación cercanos a la jerarquía católica (hay que recordar que los ateos no tenemos jerarquía) como cuando un circo presentaba la mujer barbuda o el niño lagarto. ¡Pasen y vean, el ateo que defiende los crucifijos! Cuando los católicos de base no lo van a entender (dice Pérez Jara en su artículo, pág. 64: «”Analfabetismo” de la mayoría de los creyentes “populares”») y a la jerarquía católica le trae sin cuidado sus argumentos pues no deja de ser un ateo. Solo le interesa que defienda sus posiciones y por eso se le da publicidad.
¿O es que olvida Gustavo Bueno que si la Iglesia católica recuperase el poder perdido en épocas pasadas, le quemarían a usted y a sus libros en la hoguera? Quizás le consuele pensar que este método es mas racional y escolástico que su homologo islámico.
«La sistemática eliminación (incluyendo aquí la eliminación por la muerte o la hoguera) de quienes aportan “materiales” inasimilables o “conflictivos” al sistema de ortogramas dominantes es la causa principal del embotamiento dialéctico y la ocasión para el florecimiento de una frondosa red de recubrimientos apologéticos destinados a desviar los conflictos fundamentales hacia otros conflictos secundarios. La impermeabilidad hace posible el incremento eventual de una certeza o seguridad puramente subjetiva que conduce ordinariamente a la ingenua aceptación, como si fuera la única opción posible, de las propias construcciones ideológicas. La falsa conciencia termina convirtiéndose así en un aparato aislante del mundo exterior (del mundo social, no solamente individual) y su función está subordinada a los límites dentro de los cuales el aislamiento puede resultar ser beneficioso, hasta tanto no alcance un “punto crítico”. Pero en general, cabe afirmar que, cuanto mayor sea el grado de una falsa conciencia, tanto mayor será la evidencia subjetiva, aunque no siempre recíprocamente.» Gustavo Bueno, Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión.
INFORMACION
Otros artículos míos relacionados con Gustavo Bueno:
APUNTES MUNDANOS SOBRE LA BIBLIOGRAFIA CRONOLOGICA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/03/apuntes-mundanos-sobre-la-bibliografia.html
GUSTAVO BUENO Y LOS CRUCIFIJOS
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/04/gustavo-bueno-y-los-crucifijos.html
LA CRUZ DEL MATERIALISMO FILOSOFICO
ttp://ferminhuerta.blogspot.com/2010/05/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html
LA UNION DE LOS ATEOS ES POSIBLE Y DESEABLE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/06/la-union-de-los-ateos-es-posible-y.html
BIBLIOGRAFIA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/07/bibliografia-de-gustavo-bueno.html
GUSTAVO BUENO Y EL ABORTO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/10/gustavo-bueno-y-el-aborto.html
TIEMPO Y DEVENIR EN EL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/06/tiempo-y-devenir-en-el-materialismo.html
INFINITO, YO TE CITO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/07/infinito-yo-te-cito.html
CRITICAS DE GUSTAVO BUENO A LA CAUSALIDAD EN MARIO BUNGE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/12/criticas-de-gustavo-bueno-la-causalidad.html
Fermín Huerta Martín
Se critica la toma de postura de Gustavo Bueno al respecto de la retirada de los crucifijos en un colegio público.
«Así como la mariposa Caligo extiende sus alas cuando se le acerca su ave predadora para no ser devorada por ella, así también nosotros debemos extender los brazos en cruz para no ser devorados por los sacerdotes.» Gustavo Bueno, Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión.
El pasado día 17 de febrero de 2008 recibí un e-mail del servicio de alertas de Google con un enlace a la pagina de Internet de la cadena de radio COPE, que hacia referencia a una declaraciones de Gustavo Bueno a Popular Tv, en la cabecera decía: «Como ateo me parece absurdo que se retiren los crucifijos». La noticia iba acompañada del enlace a la entrevista donde se habían hecho tales declaraciones, el entrevistador ponía cara de estar deseando en aquel momento estar retransmitiendo en directo el paso de un huracán en EEUU a 500 metros de sus narices antes que entrevistar a aquel personaje que parecía tener más fuerza que ese huracán. Las declaraciones a que me refiero decían cosas como esta: «El crucifijo –afirma uno de los más reputados pensadores españoles– es un símbolo histórico, teológico y artístico que forma parte de nuestra cultura. Quitar el crucifijo es quitarse el vestido. Los que lo defienden son unos indoctos. El que haya leído no a Santo Tomás sino a Hegel, sabe que el crucifijo no se puede quitar.»
Vaya por delante que me considero un indocto, no solo por no leer a Hegel o Santo Tomás, sino porque pienso que comparados con Bueno la mayoría de los mortales de este planeta son unos indoctos.
Estas declaraciones han venido acompañadas de dos textos relacionados con el tema, por una parte la colaboración de Bueno: «¡Dios salve la razón!», al libro Dios salve la razón, Encuentro Ediciones (agradezco muy especialmente a Juan Carlos Paredes Zubeldia por informarme de la existencia del mismo y recomiendo la visita a su blog http://paredesz.blogspot.com/). Y el texto de Javier Pérez Jara, «Europa y cristianismo: análisis del surgimiento del fenómeno cultural cristiano y su desarrollo histórico», publicado en El Basilisco, nº 39 (se agradece el reconocimiento a la importancia de las aportaciones de Gonzalo Puente Ojea al estudio del cristianismo).
El punto clave de la cuestión (bajo mi indocto punto de vista) se puede resumir en esta frase que aparece en la pág. 377 del libro de Bueno, La fe del ateo:
«Dada la situación efectiva de la Humanidad, transcurrido el segundo milenio del cristianismo, puede decirse que los pueblos no están preparados para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo; por consiguiente se hace preciso evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas confesiones religiosas realmente existentes.»
El Estado laico es rechazado en la pág. 372:
«Ahora bien, desde una metodología materialista, el Estado carece de sentido al margen de su materia, representada entre otras cosas por la sociedad civil. Según esto, la definición laica del Estado no puede tomarse como una definición real, sino puramente nominal e ideológica, porque si la sociedad civil es religiosa, y vinculada a una religión que exige publicidad y propaganda fide, entonces el Estado laico sólo podrá ser reconocido, por el materialismo, como una superestructura jurídica, una ficción creada por el formalismo que supone la realidad de una sociedad política laica, aun cuando de hecho se manifiesta continuamente su condición religiosa en mil formas (templos, procesiones públicas, ritos de paso, establecimientos de enseñanza).»
Javier Pérez Jara profundiza un poco más y dice en la pág. 65 de su artículo:
«El materialismo filosófico, por tanto, no podrá estar de acuerdo con el laicismo en “sentido débil” (parejo a la ideología de la “neutralidad estatal”, las religiones como meros fenómenos privados o al agnosticismo positivo “que ni afirma ni niega”), sino más bien con el Estado laico “en sentido fuerte”, es decir, con el Estado ateo, o al menos racionalista, que no sólo no prescinde del estudio de las religiones, sino que a través de la instauración del estudio sistemático histórico, antropológico y filosófico de las religiones, es decir a través de la instauración en los planes de estudio de una Filosofía de la Religión de sesgo materialista nutrida de los contenidos positivos de la Antropología Cultural, la Historia, la Sociología, &c., puede ofrecer una visión crítica y sistemática de la génesis y evolución de las religiones, así como una trituración de sus elementos más irracionales, mitológicos o arcaicos.»
En la pág. 64 expresa una idea también repetida a veces:
«…ante las religiones o se esta a favor o se esta en contra…»
Cabría preguntar entonces ¿el materialismo filosófico, esta a favor o esta en contra de las religiones? Es decir, en este supuesto Estado ateo, ¿Qué se haría con los curas y los templos?, ¿se metería los curas en la cárcel y se destruirían los templos?, ¿se transformarían los templos en delegaciones de la Fundación Gustavo Bueno donde poder impartir la asignatura de Filosofía de la Religión de sesgo materialista y se obligaría a los curas a asistir a esas clases? o ¿se daría un ministerio a Rouco Varela en premio por el esplendor pasado de la filosofía escolástica?
Uno de los motivos que parecen mover a Gustavo Bueno a estas posiciones es el temor al fanatismo islámico, pero bajo mi punto de vista, lo que tiene que hacer para luchar más eficazmente contra ese miedo no es pedir que se mantengan los crucifijos de las escuelas, lo que tiene que pedir es que aumente el presupuesto del Ministerio de Defensa, de la Policía Nacional, de la Guardia Civil y del CNI, ¿o es que piensa que si nos intentan invadir los musulmanes, los curas se organizaran en batallones y con el crucifijo en la mano saldrán a la defensa de nuestra querida patria?
En la cita de la pág. 377 se hace un salto muy curioso, se dice que si los pueblos no están preparados para organizarse socialmente bajo los auspicios de un racionalismo filosófico y ateo, hay que evaluar el grado de racionalismo actuante en las distintas confesiones religiosas realmente existentes. Dado que en España no hay gobierno ateo y la religión elegida mayoritariamente es el catolicismo, ¿quiere esto decir que España se organiza socialmente bajo principios católicos?
Yo creía que nos organizábamos bajo los principios de la constitución de 1978 y no bajo el catecismo. En la nota de la pág. 372, dice «…si la sociedad civil es religiosa…». Yo me pregunto, ¿es la sociedad civil de la España actual religiosa? Veamos el barómetro del CIS de noviembre de 2008.
«Pregunta 42. ¿Cómo se define usted en materia religiosa: católico, creyente de otra religión, no creyente o ateo? Católico 73,7%, creyente de otra religión 1,9%, no creyente 15,9%, ateo 7%, N.C. 1,4%.
Pregunta 42-A. ¿Con que frecuencia asiste usted a misa u otros oficios religiosos, sin contar las ocasiones relacionadas con ceremonias de tipo social, por ejemplo, bodas, comuniones o funerales? Casi nunca 54,8%, varias veces al año 15,6%, alguna vez al mes 11,8%, casi todos los domingos y festivos 14,4%, varias veces a la semana 2,4%, N.C. 1%.»
Si hacemos números y partimos de una población de España de 46 millones de habitantes en números redondos tenemos, la suma de creyentes sería 34.776.000, pero si quitamos a los que no van casi nunca o alguna vez al año a los oficios religiosos y a los que no contestan nos quedan 9.945.936 que es cifra similar a la suma de no creyentes y ateos que son 10.534.000. Por lo tanto, se podría decir que una parte de la sociedad civil es religiosa, pero no toda la sociedad civil.
El propio Gustavo Bueno reconoce en su artículo «La influencia de la religión en la España democrática», editado en 1994 en el libro La influencia de la religión en la sociedad española, pág. 71:
«Los confesionarios, los seminarios y los templos han quedado prácticamente vacíos (aún cuando en algunas ciudades, el 15% de la población que sigue yendo a misa los domingos sea suficiente –teniendo en cuenta el incremento demográfico– para mantener la apariencia de la iglesia llena en misa de doce).»
Hay dos datos muy significativos que están más allá de las encuestas, primero, la Iglesia católica ha sido incapaz de autofinanciarse con las aportaciones de sus fieles y segunda, en España se han elegido desde la muerte de Franco dos presidentes agnósticos. Cosas incompatibles con una supuesta sociedad civil verdaderamente religiosa.
Dice en La fe del ateo pág. 155: «Un gobierno realista podrá ser confesional, o antirreligioso, pero no neutral o laico.»
No puedo imaginar un disparate antieutáxico más grande, se imagina alguien que ganando el PP las próximas elecciones, las primeras medidas que tomara fueran: prohibir el divorcio, el aborto, los métodos anticonceptivos, hacer obligatoria la enseñanza de la religión, &c. O que el PSOE al renovar el poder, cerrase las iglesias, prohibiera las procesiones, &c.
El propio Bueno reconoce en el artículo antes citado de «La influencia de la religión en la España democrática», pág. 52:
«Fue la misma imprudente política anticlerical de los gobiernos republicanos, muy poco maquiavélicos, uno de los principales desencadenantes de la reacción integrista promovida, sobre todo, por un clero acosado durante los años 30.»
Lo eutáxico en la situación actual es el Estado neutral, llámele laico o aconfesional. Por que la guerra no va con la parte religiosa de la sociedad civil (dice Bueno en «La influencia de la religión en la España democrática», pág. 76: «Sin embargo, los católicos que han aceptado las reglas democráticas –prácticamente, la totalidad– aceptan también gustosos la concepción de la religión como cultura…»), sino con la organización eclesial, ávida de no perder más poder, pues esto y no otra cosa significa para ellos quitar el crucifijo de los lugares públicos.
Dice Pérez Jara en la página 64 de su artículo:
«…el llamado laicismo, cuando es entendido al modo light ( por ejemplo por la gran mayoría de nuestros políticos e ideólogos actuales) como un “mantenerse al margen” de las religiones, o ser “neutro” ante ellas, reservando las creencias religiosas, si las hay, para el ámbito de lo “privado”, pero excluyéndolas del ámbito de lo “público”, es una posición contradictoria, porque ante las religiones (que son esencialmente, desde un punto de vista antropológico, públicas, como vemos en el cristianismo y el Islam, ambos asociados al proselitismo, y por tanto a la “propaganda pública” de sus dogmáticas y sacramentos)…»,
y esto lo dice poco después de hablar en la pág. 60 de la perdida de poder de la Iglesia católica.
Un Estado (laico, neutro o aconfesional) que consiguiera reducir al ámbito de lo privado el hecho religioso, ni seria neutro ni se mantendría al margen de las religiones, por que eliminar los crucifijos de los sitios públicos estatales, regular las procesiones, impedir que suenen las campanas de los templos para llamar a los fieles a la misa, no seria neutralidad, seria seguir quitando poder a la Iglesia católica, o ajustando ese poder hacia los que voluntariamente quieren aceptarlo, o sea sus fieles, no a toda la población.
Esa es la lucha que parecen no ver desde el Materialismo Filosófico. Dice Bueno en El sentido de la vida, pág. 291:
«La Iglesia católica ha tolerado el islamismo, o ha tolerado el darwinismo, o ha tolerado el socialismo precisamente cuando estos movimiento se han impuesto en virtud de su propia fuerza.»
Y dice también Bueno en Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, pág. 37:
«Esta sería la dialéctica de la historia actual de la Iglesia Romana: que tanto los que en su seno piden la integral conservación, como los que piden la renovación, tienen motivos de prudencia equivalentes y bien fundados. Solo que los motivos de los integristas (para decirlo al modo escolástico) se fundan en la esencia de la Iglesia, mientras que los motivos de los renovadores se fundan en su propia existencia. Aquellos dirán que mantener en la existencia una institución “desvirtuada”, que va perdiendo sus esencias más puras, es una traición; y éstos, que pretender mantener unas esencias que comportan necesariamente la progresiva extinción, la inexistencia más o menos próxima, es tanto como mantener una utopía, una esencia que no existe en ninguna parte.»
Estoy seguro que a la Iglesia aun le queda mucha capacidad de adaptación y por mantener su existencia pueden dejar de ser tan publicas y tan propagandistas como lo son ahora.
Se menciona en la cita de la pág. 372 de La fe del ateo, «de hecho se manifiesta continuamente su condición religiosa en mil formas (templos, procesiones públicas, ritos de paso, establecimientos de enseñanza)».
¿Qué templos?, ¿los templos vacíos que mencionaba antes?
¿Qué procesiones?, ¿las que cita en la pág. 80 de «La influencia de la religión en la España democrática», donde dice: «las romerías de la Virgen del Rocío se alimentan de intereses sociales no religiosos, cerca de los que mueven el creciente interés por la ópera en otras capas sociales: pero es la religión, por no decir el fetichismo, el cauce que lo canaliza»?
¿Qué ritos de paso?, ¿esos que comenta en «La influencia de la religión en la España democrática», donde dice:
«Especialmente importante fue este proceso de impregnación aplicado a los “ritos de paso”, sobre los cuales la Iglesia católica mantenía un control mayoritario, a pesar de que, durante la República, importantes sectores de la población (sobre todo urbana) se había liberado del control eclesiástico.» «Durante el nacional-catolicismo, sencillamente, el ceremonial católico, en estos ritos de paso, se hizo prácticamente obligatorio para todos los españoles.» «No es nada fácil conseguir de la noche a la mañana, incluso suponiendo que se desee, el recambio, de instituciones tan arraigadas como las del bautismo, la primera comunión, la boda por la iglesia y el funeral católico.»
En esa guerra se está en la actualidad y la retirada de los crucifijos es una batalla más. En la que Gustavo Bueno desde el bando ateo (para mi el ateísmo «teórico» de Bueno es el más sutil, interesante y elaborado de cuantos conozco, no así su ateísmo «práctico» tal como intento demostrar en este artículo) parece haber construido una tercera postura. La primera postura correspondería al clero que aboga naturalmente por el mantenimiento y extensión de su «marca de empresa» (Bueno llega a decir en «La influencia de la religión en la España democrática», pág. 65, sobre la Iglesia católica: «ella se ha convertido en una agencia de servicios»).
La segunda postura sería la de los ateos-materialistas-indoctos que hacen el siguiente razonamiento, el crucifijo representa al hijo de Dios que resucitó, si Dios no existe no puede tener hijos y para un sistema materialista la resurrección es imposible, por lo tanto, es un símbolo falso que solo debe estar en los sitios donde se aceptan esas mentiras como verdades.
La tercera postura, la del propio Bueno, que siendo ateo defiende el crucifijo para que no pongan en su lugar la media luna.
No es sólo en esta cuestión de los crucifijos donde Bueno se ha alineado con el catolicismo, dice en su libro Zapatero y el pensamiento Alicia, pág. 305, al respecto de los matrimonios homosexuales:
«incoherencia y sinsentido de un “orgullo democrático” ante situaciones en las que un Pueblo que mayoritariamente asume las normas del matrimonio romano (y luego cristiano) deja pasar, sin embargo, una ley que mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias; un Pueblo que, si tuviera un orgullo democrático auténtico, debiera haberse plantado ante un gobierno formado por un atajo de ideólogos indoctos e irresponsables, que deciden, en nombre de un progresismo que les da miles y miles de votos, destruir las bases de una sociedad milenaria y plantear más problemas para el futuro de los que puede resolver en el presente inmediato.»
¿Por qué el matrimonio homosexual “mina la estructura misma de nuestra sociedad de familias” y por ejemplo el celibato y el voto de castidad de los curas no?
Dice Bueno en «La influencia de la religión en la España democrática», pág. 55:
«La confesión auricular tenía como condición el celibato del confesor, puesto que solo a alguien que por su situación se mantenía al margen de la familia…»
Qué hubiera ocurrido si en un momento determinado del curso histórico de una sociedad, todos sus miembros decidiesen hacerse curas y monjas, que esa sociedad se quedaría sin familias, después, la sociedad misma desaparecería.
Como ateo también apuesto por un Estado ateo y racionalista, pero en la España actual eso es una utopía antieutáxica, por lo tanto mi segunda opción no es ninguna «confesión religiosa realmente existente» que me tolere como ateo de alguna forma (como una limosna), si no puede haber un Estado ateo y racionalista prefiero un Estado neutro, aconfesional o laico. Que regule a creyentes y no creyentes, de tal forma que se asegure de forma legal (no como limosna) la recurrencia de los ateos en el tiempo.
Lo eutáxico en la España actual es trabajar por un modelo de Estado que tenga en cuenta a esos diez millones de ciudadanos de cada bando, de tal forma que todos podamos vivir y convivir. De hecho se da una situación próxima a esto, hoy en día en España tanto un católico como un ateo pueden vivir unas vidas dentro de su «modelo de mundo». Un católico puede bautizar a sus hijos, ir a misa diaria, dar a sus hijos una educación católica, vivir sin divorciarse, sin abortar sin usar anticonceptivos, casarse por la iglesia y ser enterrados por un cura. El ateo puede hacer todo lo contrario. El problema viene cuando la jerarquía católica quiere imponer su modelo de vida al resto de personas de la sociedad, una jerarquía que nunca entenderá que la existencia de una ley del divorcio no obliga a nadie a divorciarse.
Esto supone un reajuste de determinadas prerrogativas de la Iglesia católica, lo que desde luego no implica su desaparición. Seria también importante que los dos grandes partidos aceptaran ese modelo neutral. A partir de ese punto la guerra se tiene que dar en otros ámbitos, en la divulgación de las respectivas ideas en los medios de comunicación, periódicos, revistas, Internet, radio, televisión, autobuses, &c. Lo que propiciaría o no un trasvase de un bando a otro.
La lista de los reajustes puede ser muy larga, pero un criterio puede ser este, todo aquello particular que invada el espacio general debería ser regulado, empezando por los crucifijos en los lugares públicos dependientes del Estado. La bandera si es un símbolo de todos, el crucifijo no.
Habría que regular cosas como el tocar las campanas para ir a misa, en este caso para prohibirlo.
La presencia de curas militares en el ejercito, no se como esta el tema actualmente, cuando yo hice la mili en los años 1982-1983, el primer domingo de estar allí, preguntaron quien quería ir a misa, la mayoría no quiso ir, cuando marcharon los que si querían ir, a los que nos quedamos nos pusieron a limpiar toda la mañana las dependencias, no hace falta decir que al domingo siguiente todos fuimos a misa. Este es el típico comportamiento clerical que hay que eliminar.
La enseñanza de la religión en los colegios, es otro tema a regular, no me importa que se de en los colegios públicos siempre que sea voluntario y que las asignaturas alternativas no las decida la jerarquía católica, tampoco me importa que den notas si con esto creen que se tomaran la asignatura mas en serio.
Un Estado laico no tiene porque prescindir del estudio de las religiones. El propio Bueno lo dice en la pág. 76 de «La influencia de la religión en la España democrática»:
«Los poderes públicos agnósticos podrían también propiciar la enseñanza crítica de la religión, en la forma de una Historia de las religiones comparadas.»
Esta podría ser una buena asignatura alternativa a la religión católica y también con nota.
Sobre el tema de la financiación de la Iglesia católica por el Estado (visto que no ha logrado su autofinanciación) me remito a la interesantísima cuestión 10ª de Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión, titulada «El impuesto religioso» (¿De verdad cree Gustavo Bueno que si alguno de los entrevistadores de la emisoras procatólicas (a los que presuponemos muy afines a esa fe) hubiese leído la parte de ese texto donde habla del ortograma «resurrección de la carne», le hubiera entrevistado sin sentir repugnancia?).
Veinte años han transcurrido desde que se editó aquel libro y hoy cabe preguntarse: ¿el Estado todavía no puede considerar ajena a la Iglesia católica?, a pesar del tiempo que lleva la jerarquía mordiendo la mano que le da de comer.
Un ejemplo surrealista de hasta donde la Iglesia percibe su poder lo encontramos en este texto que pudimos leer en el periódico El Mundo del pasado 30 de noviembre de 2008:
«La festividad del domingo es de origen religioso, así como las vacaciones de Semana Santa o Navidad. Igual sucede con una altísima proporción de denominaciones de personas. Repárese que tanto el presidente del Gobierno como el Rey –y millones de españoles– tienen nombres, no de uno, sino nada menos que de cuatro santos: José Luis y Juan Carlos. Llevando al extremo la sentencia del juez de Valladolid pudiera ocurrir que alguien pidiera la abolición de las festividades mencionadas (con el consiguiente trastorno para legítimos intereses sindicales) o una legislación de Registro Civil que vetara la inscripción de nombres de mujeres o varones con reminiscencias religiosas (con la consiguiente lesión de tradiciones familiares muy arraigadas). Tendríamos un problema, ciertamente.» (del artículo «Ni prudente ni proporcional» de Rafael Navarro-Valls.)
Es otra típica actitud clerical, de limosna y de soberbia.
¿No estaremos ante un caso de «falsa conciencia» por parte de Gustavo Bueno, de perdida de su capacidad correctora de errores?
No se si Bueno es consciente de que su imagen de prestigio (indiscutible) esta siendo utilizada por determinados medios de comunicación cercanos a la jerarquía católica (hay que recordar que los ateos no tenemos jerarquía) como cuando un circo presentaba la mujer barbuda o el niño lagarto. ¡Pasen y vean, el ateo que defiende los crucifijos! Cuando los católicos de base no lo van a entender (dice Pérez Jara en su artículo, pág. 64: «”Analfabetismo” de la mayoría de los creyentes “populares”») y a la jerarquía católica le trae sin cuidado sus argumentos pues no deja de ser un ateo. Solo le interesa que defienda sus posiciones y por eso se le da publicidad.
¿O es que olvida Gustavo Bueno que si la Iglesia católica recuperase el poder perdido en épocas pasadas, le quemarían a usted y a sus libros en la hoguera? Quizás le consuele pensar que este método es mas racional y escolástico que su homologo islámico.
«La sistemática eliminación (incluyendo aquí la eliminación por la muerte o la hoguera) de quienes aportan “materiales” inasimilables o “conflictivos” al sistema de ortogramas dominantes es la causa principal del embotamiento dialéctico y la ocasión para el florecimiento de una frondosa red de recubrimientos apologéticos destinados a desviar los conflictos fundamentales hacia otros conflictos secundarios. La impermeabilidad hace posible el incremento eventual de una certeza o seguridad puramente subjetiva que conduce ordinariamente a la ingenua aceptación, como si fuera la única opción posible, de las propias construcciones ideológicas. La falsa conciencia termina convirtiéndose así en un aparato aislante del mundo exterior (del mundo social, no solamente individual) y su función está subordinada a los límites dentro de los cuales el aislamiento puede resultar ser beneficioso, hasta tanto no alcance un “punto crítico”. Pero en general, cabe afirmar que, cuanto mayor sea el grado de una falsa conciencia, tanto mayor será la evidencia subjetiva, aunque no siempre recíprocamente.» Gustavo Bueno, Cuestiones cuodlibetales sobre Dios y la religión.
INFORMACION
Otros artículos míos relacionados con Gustavo Bueno:
APUNTES MUNDANOS SOBRE LA BIBLIOGRAFIA CRONOLOGICA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/03/apuntes-mundanos-sobre-la-bibliografia.html
GUSTAVO BUENO Y LOS CRUCIFIJOS
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/04/gustavo-bueno-y-los-crucifijos.html
LA CRUZ DEL MATERIALISMO FILOSOFICO
ttp://ferminhuerta.blogspot.com/2010/05/la-cruz-del-materialismo-filosofico.html
LA UNION DE LOS ATEOS ES POSIBLE Y DESEABLE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/06/la-union-de-los-ateos-es-posible-y.html
BIBLIOGRAFIA DE GUSTAVO BUENO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/07/bibliografia-de-gustavo-bueno.html
GUSTAVO BUENO Y EL ABORTO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2010/10/gustavo-bueno-y-el-aborto.html
TIEMPO Y DEVENIR EN EL MATERIALISMO FILOSOFICO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/06/tiempo-y-devenir-en-el-materialismo.html
INFINITO, YO TE CITO
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/07/infinito-yo-te-cito.html
CRITICAS DE GUSTAVO BUENO A LA CAUSALIDAD EN MARIO BUNGE
http://ferminhuerta.blogspot.com/2011/12/criticas-de-gustavo-bueno-la-causalidad.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


