Blog filosófico hecho por un aficionado desde una posición materialista. Correo electrónico: nartub@gmail.com
miércoles, 26 de febrero de 2020
DÉCIMO ANIVERSARIO DEL BLOG
DECIMO ANIVERSARIO DEL BLOG
Fermín Huerta Martín
El próximo día 12 de marzo del presente 2020 se cumplen 10 años de la puesta en marcha de este mi querido blog. En este tiempo he publicado 67 artículos, tres de ellos de otros autores. Para mí ha sido un estímulo adicional para escribir.
Debajo del nombre del blog aparece el rotulo: “Blog filosófico hecho por un aficionado desde una posición materialista”. Naturalmente el carácter filosófico del blog se ha mantenido y el materialismo ha tomado como principales autores a mis tres filósofos favoritos Bergson, Bueno y Bunge, del primero he publicado 5 artículos (1 compartido con Bueno), de Bueno he publicado 13 textos (1 compartido con Bergson y otro con Bunge) y de Bunge he publicado 13 artículos (1 compartido con Bueno), se puede decir que son el núcleo de mis intereses filosóficos actuales. Habrá quien piense que Bergson no casa mucho con los otros dos autores declaradamente materialistas, sin embargo yo hago una interpretación materialista de la obra de Bergson como puede leerse en Esbozos de Gustavo Bueno en Henri Bergson, me explico, una de las diferencias fundamentales entre Bueno y Bunge se da en el tema de la mente (del yo, del ego) Bunge es emergentista, para él la mente surge de las funciones de la materia cerebral, para Bueno el ego surge como interrelación de tres géneros de materialidad, no voy a entrar en detalles, pero básicamente viene a decir que no es una emergencia del primer género de materialidad tal como postula Bunge, durante mucho tiempo fui partidario de la tesis de Bunge frente a la de Bueno, en el verano de 2017 leí el libro de Bergson Materia y memoria, es curioso que fue a través de la lectura de este libro cuando comprendí verdaderamente la posición de Bueno en el tema y cuando me replantee la posibilidad de veracidad de esa postura. Volví a leer y releer libros de neurología y creo que la neurociencia no encuentra ni el yo ni la memoria dentro de la cabeza, la relación (actualmente) entre lo que encuentra la neurociencia dentro del cerebro y lo que postula que representa no deja de ser un salto de fe, consecuentemente era intelectualmente admisible plantearse la postura Bueno/Bergson sin salir de una posición materialista, pues en ningún caso hablamos de almas ni espíritus sino de una forma de materialidad diferente, leo en un artículo reciente:
“De existir realmente, el hexaquark podría explicar el misterio de la materia oscura, esa "otra clase" de materia que no emite absolutamente ningún tipo de radiación y que, por lo tanto, resulta indetectable incluso para los instrumentos más sofisticados. Y por si esto fuera poco, los físicos han descubierto, además, que si el hexaquark tuviera una masa en particular, la partícula podría ser inmortal, y vivir para siempre.” ABC, 05/02/2020
Supongo que si la ciencia puede hablar de otra clase de materia, desde la filosofía también podemos hacerlo.
En realidad mi posición en este tema es un poco más compleja (se encuentra en una superposición de estados, siguiendo el símil de la mecánica cuántica) pues filosóficamente me parece que ambas posturas son posibles, no renuncio totalmente al planteamiento de Bunge, debemos esperar a futuros descubrimientos científicos que nos sigan iluminando sobre el tema y marcando nuestras posturas filosóficas.
Desde un punto de vista exclusivamente filosófico, yendo a lo ontológico, no puedo descartar la posición de Bunge, porque los datos que nos faltan para esclarecer la mente pueden aparecer de funciones o propiedades de la materia cerebral sin necesidad de recurrir a otras materialidades, funciones que pueden tener relación con efectos cercanos al ámbito de la mecánica cuántica, aunque quizás esto sea necesario para ambas explicaciones, esto lo podemos ejemplarizar con las posturas de Penrose y Eccles, para el primero la mecánica cuántica ayudaría a formar la mente en el sentido de Bunge y para el segundo podría hacerlo en el sentido de Bueno (aunque es curioso que Eccles sitúa la mente “fuera” del cerebro pero la memoria no).
Hace poco caí en la cuenta de que el año pasado (2019) no publiqué nada en el blog, hay una explicación para este suceso. El 30 de noviembre de 2018 la empresa en la que trabajé durante 35 años cerró las puertas y por primera vez en mi vida me encontré en el paro y con 56 años. El 25 de enero de 2019 me escribe Heriberto Janosch:
“Te comento que te escribirá Antonio Martino. Está haciendo un libro por los 100 años de Bunge, y le dije que tú podrías hacer un capítulo historiando la bibliografía de Bunge. Si te interesa, podría ser algo así como sus principales trabajos y un resumen de poquitos renglones sobre el contenido de cada trabajo...”
El mismo día me escribe el profesor Antonio A. Martino:
“Estimado Fermín Huerta: estoy compilando un libro de homenaje a los 100 años de Mario A Bunge. Le hago llegar un bosquejo de la obra. Si Ud. Pudiera contribuir con una reseña histórica de las publicaciones de Mario le estaría eternamente agradecido. Los tiempos son breves pues tenemos que entregar todo el 15 de marzo. En la espera de una respuesta positiva para enviarle las directivas de Eudeba, donde publicaremos le hago llegar mis mejores saludos.”
Yo le contesto: “Sería un honor participar en el proyecto aunque no sé si estaré a la altura del resto de participantes. Estoy dispuesto a escribir un texto y remitírselo a usted para que valore si merece la pena publicarlo. Solo necesitaría conocer la extensión requerida del texto.”
El me responde: “Caro Fermín Huerta: ¡muchas gracias por su aceptación! Frente a Mario Augusto somos todos principiantes, y por lo tanto hermanados. Estoy seguro que hará una magnífica presentación y como prueba le digo que no hay límite de extensión, lo dejo a su criterio.”
Después de mandarle mi artículo, el 23 de febrero me comenta: “me han dicho que Ud. Posee una bibliografía de Mario excepcional. ¿Podría mandármela para agregarla en el final del libro?”
Me pongo a “limpiar” mi biblio sobre Bunge publicada en mi blog y le mando la versión definitiva el día 12 de marzo. Finalmente adjunto también una nota a la bibliografía que explica un poco su génesis.
El contenido final del libro es el siguiente:
1. Antonio A. Martino, Proemio. 9
2. Mario Augusto Bunge, Fest Argentina. 25
3. Pablo Jacovkis, Bunge, el científico humanista joven. 27
4. Miguel Ángel Quintanilla, Piezas para una filosofía ciudadana. 39
5. Rodolfo Gaeta, Mario Bunge y el positivismo. 49
6. Heriberto Janosch González, Mario Bunge y la criminología. 89
7. Gustavo E. Romero, El último ilustrado. Entrevista. 107
8. José Luis Pardos, El Profesor, Maestro y eterno amigo, Mario Bunge. 121
9. Guillermo Denegri, Mario A. Bunge y Miguel E. Jörg: encuentro de dos gigantes intelectuales en la ciudad de Mar del Plata, Argentina. 129
10. Luis Marone, El problema de indagación en ciencia, tecnología y profesión: ideas para reflexionar sobre política científica. 135
11. Íñigo Ongay, Mente y materia: una revisión de la filosofía de la mente de Mario Bunge. 147
12. Fermín Huerta Martin, Mario Bunge: la bibliografía como signo vital. 155
13. Javier López de Casenave, Mario Bunge en la “Facultad de Ciencias” en el siglo XXI: una breve crónica del Seminario de Filosofía de la Ciencia. 165
14. Carles Muntaner, El hexágono para cambiar el mundo: materialismo, sistemismo, racioempirismo, realismo, tecnociencia y humanismo. 187
15. Antonio A. Martino. La filosofía política de Mario Bunge. 191
16. Fermín Huerta Martín, Notas a la bibliografía de Mario Bunge. 211
17. Fermín Huerta Martín, Bibliografía de Mario Bunge (1939-2018). 215
18. Sobre los autores. 277
Esto me tuvo ocupado unos dos meses a razón de 6 horas diarias. Para mí ha sido una de las mayores satisfacciones de mi vida la publicación de mis textos en un libro en papel y junto a Bunge, finalmente titulado El último ilustrado Homenaje al centenario del nacimiento de Mario A. Bunge, con una edición de 500 ejemplares.
El 31 de mayo de 2019 vuelvo a encontrar trabajo, fueron 6 meses de paro pero muy productivos intelectualmente. La verdad es que me había mentalizado por si no volvía a encontrar trabajo remunerado nunca más, influenciado por las noticias referentes a las dificultades para los mayores de 55 años de volver a trabajar. Monetariamente hubiese sido un desastre pero intelectualmente suponía disponer de tiempo de sobra para leer y escribir.
Sirva esto de explicación para el año en blanco sin publicar nada en el blog. Para compensarlo estoy enfrascado en mi artículo más ambicioso que espero terminar este año.
He tenido cerca de 95000 visitas, de las cuales 10000 van para la Bibliografía de Mario Bunge, que se convierte así en mi artículo estrella en cuanto a visitas, seguido de Criticas de Gustavo Bueno a la causalidad en Mario Bunge con algo más de 2200 y de Tiempo y devenir en el Materialismo Filosófico con algo más de 1300.
La bibliografía de Bunge se convierte así en el trabajo burocrático más extenso de mi vida, le he dedicado más tiempo que ningún otro escrito. Se ha convertido en una especie de obligación moral mantenerlo actualizado. Ayer mismo lo actualice previamente a conocer la noticia de la muerte de Mario Bunge (24 de febrero de 2020). Su publicación en papel es para mí un sueño cumplido muy inesperado, aunque sea en un libro de 500 ejemplares de tirada. Es una edición que “limpia” la versión de mi blog y que tiene el defecto de no poder corregirse ya. Pero puede ser útil para quien compre el libro para consultar la vasta selva de publicaciones que conforman su obra. Un sueño, un orgullo y un honor haberla publicado en papel.
Un efecto colateral de la publicación de artículos en el blog es el capítulo de comentarios que los lectores dejan en las entradas. Por una parte es una gran satisfacción que alguien lea algo tuyo y que le interese hasta el punto de reaccionar y querer comentarlo interactuando con el autor, a veces esta interacción ha dado paso a largas replicas y contrarréplicas, me viene a la memoria la discusión con Quique Ruiz en mi entrada Niebla en la niebla.
Aparte de los tres textos publicados en el libro El último ilustrado tengo 11 artículos sin publicar en el blog escritos entre 1988 y 2001. No sé si en el futuro me planteare publicarlos, tendría que releerlos y algunos pasarlos a ordenador, en general muestran posiciones intelectuales ya superadas y seguramente no estoy de acuerdo con alguna de las cosas que decía en aquellas épocas. Son sin embargo (al igual que los publicados) pruebas escritas de mi evolución intelectual y en ese sentido los podría publicar comentando después en que cosas no asumo ya lo allí dicho. Ahora mismo no me lo planteo, trabajo en tres artículos y leo varios libros, no tendría tiempo para dedicar a esos viejos escritos, quizás en el futuro.
Otro efecto colateral de escribir en el blog es descubrir que otros sitios web enlazan cosas tuyas, he tenido varias experiencias pero resalto en especial el enlace de filosofía.mx de mi texto La ontología materialista de Mario Bunge y una que me hizo mucha ilusión llamada Apuntes del profesor de filosofía que enlaza uno de mis artículos.
En agosto cumplo 58 años y sigo teniendo ideas en la cabeza, ideas de aficionado a la filosofía, ideas que este blog me permite hacer públicas y exponer a las críticas o a las burlas. Ideas que me hacen sentir vivo, sentir que evoluciono intelectualmente y que me proporcionan una moderada dosis de satisfacción frente a la cruda realidad social que vivimos. Espero poder celebrar 20 años del blog.
Gracias a todos mis lectores.
martes, 18 de septiembre de 2018
ESBOZOS DE GUSTAVO BUENO EN HENRI BERGSON
ESBOZOS DE GUSTAVO BUENO EN HENRI BERGSON
Fermín Huerta Martín
De una entrevista a Gustavo Bueno del 01-09-2014 en El Mundo:
“Un verdadero pedagogo y maestro, que se interesaba por los discípulos. Me dijo: "Tiene que leerse este libro", y me dio La evolución creadora, de Bergson. Y fue el gran libro que leí en primero de carrera. Me puso al día.”
De otra entrevista a El Foro, octubre 2000:
“En el primer curso este profesor me invitó a su casa –esto era una reminiscencia de las universidades del siglo pasado, aunque éramos muchos, después de la guerra ya había cursos de 300 o 400–, y como me había estudiado y vigilado para ver por dónde iba yo, me aconsejó leer un libro ya que me iba a interesar muchísimo. Este libro era La evolución creadora de Bergson, que me pasé leyendo todo el verano y me descubrió un nuevo horizonte.”
La tarea de comparar dos sistemas filosóficos extensos y complejos como los de Henri Bergson y Gustavo Bueno me resulta desproporcionada para mis fuerzas por no decir inabarcable, aquí solo pretendo dar unos esbozos de algunas coincidencias que he encontrado mientras leía la obra de Bergson, en especial mientras leía La evolución creadora. Como reflejan las citas que encabezan este artículo Bueno leyó a Bergson de muy joven, es difícil saber cómo influyo esta lectura en el desarrollo de su pensamiento filosófico. Aquí me limito pues a recoger las coincidencias en determinados aspectos de sus obras, Bergson ha sido para mí todo un descubrimiento como filosofo en los casi dos años que he dedicado a leer su obra. Gustavo Bueno es (junto con Mario Bunge) un maestro filosófico total. Alguien a quien he criticado mucho y admirado más. Desgraciadamente no pude conocerlo en persona, recientemente he tenido la satisfacción “sustitutiva” de conocer a su nieto Lino Camprubí y a su mejor discípulo Javier Pérez Jara, mientras escuchaba a Javier cerré los ojos y exceptuando su acento andaluz, era a Gustavo Bueno a quien escuchaba.
De forma general entre Bergson y Bueno habría unas semejanzas básicas fruto de sus estudios y profesión, ambos estudiaron filosofía y fueron profesores de filosofía, ambos fueron estupendos oradores, de Bueno es fácil comprobar esto por sus numerosas grabaciones, de Bergson hay testimonios de ello, como el que da J. Chevalier en su libro Conversaciones con Bergson donde dice:
“El choque provino del contacto que tomé con el hombre en sus cursos. Desde el año 1901, en efecto, seguí con asiduidad las conferencias que daba Bergson en el Colegio de Francia. Una multitud enorme se apretujaba alrededor de la cátedra en la que el maestro hablaba del origen de nuestra creencia en la causalidad, de los conceptos, de la idea de tiempo, de Plotino, de Descartes. Se encontraban allí filósofos y sabios, jóvenes sobre todo, muchos jóvenes, ávidos de aprender y de actuar, como ese Charles Péguy a quien veíamos con su esclavina, bebiendo las palabras del maestro que le enseñaba a no pensar todo hecho, sino a pensar a medida. Se encontraban allí también hombres fatigados por una larguísima opresión intelectual, y mujeres, en gran número, atraídas por el éxito, pero tan interesadas por estas altas cuestiones, y esforzándose, como se ha dicho, “por comprender una parte de ellas con su espíritu y adivinar el resto con su corazón”. La persona del conferenciante no era extraña a su éxito: un silencio descendía a la sala, un secreto estremecedor se apoderaba de las almas cuando se le veía aparecer sin ruido en el fondo del anfiteatro y sentarse bajo la lámpara discreta, las manos libres y ordinariamente juntas, sin una nota, con su frente enorme, bajo la cual el rostro aparecía como en escorzo, sus ojos claros bajo las cejas frondosas , y sus rasgos delicados , que hacen resaltar el poder de la frente y el resplandor inmaterial del pensamiento. La palabra es lenta, noble y regular como lo es su escritura, de una extraordinaria seguridad y de una sorprendente precisión, con entonaciones afectuosas, musicales, y una especie de aspiración que le da un matiz de coquetería. La forma es de una perfección absoluta, tan perfecta que apenas se percibe su arte y parece completamente natural: es la de un filósofo que estima que la filosofía, en sus más profundos análisis y en sus más altas síntesis, viene obligada a hablar la lengua de todo el mundo. Pero, ¡qué profundidad en esta sencillez! Hechos sacados de la ciencia o de la observación interior, imágenes tomadas de la vida familiar, de la naturaleza o del arte, ilustran constantemente el pensamiento sutil y matizado del filósofo: las aprehendemos, creemos aprehenderlas, pero cada una de estas imágenes, lo mismo que cada uno de estos hechos, tiene, si podemos hablar así, trasfondos e implicaciones múltiples (…) Lo que sus libros no me habían dejado comprender, ni siquiera sentir, eso mismo me lo revelaban el contacto con el hombre y su palabra.”
Mi acceso a Bueno fue por su palabra, tuve la necesidad de leerlo después de verlo en televisión, sus apariciones televisivas fueron para mi acontecimientos casi mágicos, en la época anterior a su difusión en Internet recuerdo que tenía una cinta de VHS siempre preparada para grabar por si aparecía el, después veía esas grabaciones con verdadera pasión y satisfacción. Fueron sus palabras las que me llevaron a sus letras.
Hay otra curiosa semejanza entre ambos, aunque no eran católicos sentían un gran respeto por el catolicismo. Aunque Bueno fue educado en el catolicismo, posteriormente desarrolló el modelo de ateísmo más potente que conozco, para luego, sin abandonar su ateísmo esencial total, volverse muy comprensivo y tolerante con el catolicismo (demasiado para mi gusto como deje claro en algunos artículos). Por su parte Bergson fue educado en el judaísmo y terminó muy cercano a la fe católica, aunque lo hizo con muchos matices y muy a su manera (una manera curiosa y peculiar).
Ambos intervinieron en los asuntos de su tiempo en la manera de sus posibilidades. También hay diferencias notables y algunas injustas, Bergson fue Premio Nobel y Bueno no fue Premio Príncipe de Asturias. Bueno escribió mucho más y construyo un sistema filosófico completo, Bergson fue menos sistémico pero igual de profundo.
Las posibles coincidencias de sus obras las he resumido en tres apartados uno dedicado a las semejanzas entre el Dios de Bergson y la Materia ontológico-general otro entre el “cono de Bergson” y el segundo genero de materialidad y un tercero que engloba varios temas.
DIOS-MOG
Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia.
“¿Qué existe de la duración fuera de nosotros? El presente solamente o, si se prefiere, la simultaneidad. Sin duda las cosas exteriores cambian, pero sus momentos no se suceden más que para una conciencia que se acuerda de ellos. (…) No hay, pues, que decir que las cosas exteriores duran, sino más bien que hay en ellas alguna inexpresable razón en virtud de la cual no podríamos considerarlas en momentos sucesivos de nuestra duración sin registrar que han cambiado. Por lo demás, ese cambio no implica sucesión.”
Javier Pérez Jara en De la Física a la Metafísica: cuestiones sobre Teología Natural, Mecánica Cuántica y Cosmología. Publicado en el nº 72 de El Catoblepas:
“Empecemos, entonces, diciendo que el tiempo, desde el materialismo filosófico, es, básicamente, la medida de unos movimientos respecto de otros movimientos tomados como «reloj» (esta definición nos lleva, por tanto, a que sólo podríamos hablar de un tiempo universal si hubiera un «reloj universal»). El devenir es la codeterminación jorismática de los contenidos de una multiplicidad. ¿Cuándo hay devenir? Cuando los contenidos de una multiplicidad no se codeterminan «instantáneamente», sino que van codeterminándose sucesivamente (esto es, según un «jorismós»). Pero el devenir en el Universo está visto desde nuestros «filtros mundanos», ontológico-especiales, dados en función de la dialéctica entre los géneros de materialidad M1, M2 y M3. Es decir, el devenir de la materia cósmica no es un devenir indeterminado, sino métricamente establecido «según un antes y un después», por decirlo al modo de Aristóteles. Dicho de otro modo: es un devenir temporalizado, dado a nuestra escala operatoria y métrica. Por eso carece de sentido aplicar el tiempo a la materia ontológico general, en tanto en ella no podemos medir unos movimientos respecto de otros, sencillamente porque no podemos operar con sus cauces materiales, y éstos nos son enteramente indeterminados positivamente. Esto no significa que la materia ontológico general, al serle negada la temporalidad, por su carácter mundano, haya de ser concebida como una multiplicidad pura inmutable, «eterna», porque las ideas de inmutabilidad y eternidad son ideas metafísicas y contradictorias, como hemos defendido en otras ocasiones. Y, ad hominem, si la materia ontológico general fuese inmutable, entonces no podría haber surgido el Mundo. Cursos materiales en alguna forma de devenir tuvieron que confluir y codeterminarse para dar lugar a la conformación del Universo y de los sujetos operatorios humanos y animales. Pero sería gratuito, o en todo caso no habría fundamentos positivos, para pensar este devenir «según un antes y un después», porque como hemos dicho, las mediciones diacrónicas suponen las operaciones del sujeto operatorio midiendo unos movimientos primogenéricos respecto de otros, tomados como reloj. Unos movimientos, además, de materialidades holóticamente conformadas; es decir, en la forma de todos efectivos jorismáticos.”
La energía espiritual.
“Ni la materia ni la conciencia se explican por sí mismas. (…) Todo pasa como si una inmensa corriente de conciencia, en la que virtualidades de todo tipo se penetrarían entre sí, hubiera atravesado la materia para arrastrarla hacia la organización y para hacer de ella, aunque fuera la necesidad misma, un instrumento de libertad.”
Diccionario filosófico de Pelayo García
“Contemplados desde M, los tres géneros de materialidad constitutivos del mundo no tienen por qué aparecer como “mundos megáricos” aunque yuxtapuestos, sino como “dimensiones ontológicas” de un único mundo empírico que se implican mutuamente y, en particular, con el “elemento animal” –segundogenérico– de este mundo (mucho más que de un “principio antrópico” hablaríamos de un “principio zootrópico”). Tendría incluso algún sentido ver a los contenidos del mundo como “refracciones” de los contenidos de M, con lo que contribuiríamos al menos a debilitar la tendencia a subsumir los contenidos terciogenéricos en el segundo género, como si fueran un subproducto suyo. En efecto, cuando consideramos los tres géneros desde la perspectiva de los sujetos operatorios (que convergen en un punto E, que no es trascendental en virtud de ciertas funciones a priori de su entendimiento, sino en virtud del propio ejercicio, in medias res, de los sujetos operatorios) los contenidos terciogenéricos tenderán a ser puestos bajo el severo control de M2, por cuanto éste aparece en su génesis. Pero cuando los consideramos desde la perspectiva de M, estos “canales genéticos” pueden desvirtuarse, de suerte que M3 pueda pasar a verse como una “refracción” de “algo de M” en cuanto a su estructura, independientemente de su génesis.”
Conversaciones con Bergson J. Chevalier
“Sobre la naturaleza de esta fuerza creadora, la vida no puede enseñarnos nada. Habrá que llegar a ella por conocimientos de otro orden (…) dándonos luces sobre una realidad exterior y superior, que ella percibe”
“Partir de Dios para ir a las cosas. Tal es sin duda el método de Spinoza. Y, más generalmente, puede verse en él el método verdadero. Pero éste no es mi método (…) porque nunca parto de Dios como si fuese dado (…) es siempre de las cosas de donde debe partirse, y de los problemas que ellas plantean.”
Ensayos materialistas
“La Ontología general la entendemos como el análisis de la Idea general de Materia (M). Suponemos, desde luego, que esta materia no podría ser pensada en sí misma, fuera de contexto de la propia realidad material que nos es dada en el Mundo —la materia cósmica, que se distribuye en los Tres Géneros M1, M2 y M3 (ver Ensayo II). Por consiguiente, la Idea "M" de Materia ontológico-general solamente puede entenderse en el contexto del Mundo (Mi= {M1, M2, M3}) y entenderla como una Idea que ha sido dialécticamente construida (históricamente) a partir del regressus de ese mismo universo.
Esta afirmación equivale a postular que la Idea de Materia general (M), como idea crítica, es indisociable de su propia génesis como idea, es decir, que no podemos asumirla como una cierta "representación noemática" que nos pusiese en presencia de una cierta realidad, como si fuese posible entregarnos a ella en sí misma, en lo que se nos da. Es necesario, en todo momento, restablecer el circuito entre el "contenido noemático" de la Idea filosófica de Materia, y su constitución "noética", histórica. En esto consiste precisamente la crítica y, eminentemente, la crítica filosófica. La constitución histórico-dialéctica de una Idea no puede ser considerada, por tanto, como un aspecto interesante, pero externo a la Idea misma: esa constitución no es tema de erudición histórica, sino que pertenece a la estructura interna de la Idea.”
La evolución creadora
“Llegaríamos así hasta las moléculas, cuyos fragmentos están hechos; hasta los átomos, constitutivos de las moléculas; hasta los corpúsculos generadores de los átomos; hasta lo “imponderable”, en cuyo seno se forme acaso el corpúsculo por un simple torbellino.”
Materia y racionalidad: sobre la inexistencia de la Idea de Dios. Javier Pérez Jara
“Nuevamente aquí la cuestión del «origen», si cabe hablar así, se pierde en el «abismo insondable» de la materia ontológico general.”
CONO DE BERGSON-SEGUNGO GENERO DE MATERIALIDAD
Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia
“Inclinación del hombre a atribuir ciertas formas de ser propias de los objetos físicos del mundo exterior a los hechos psíquicos de la conciencia. La presunta intensidad y multiplicidad que se atribuye a los hechos psíquicos no tendría otro origen que una indebida espacialización, obrada por la mente, de algo tan exclusivamente temporal y ajeno al espacio como los hechos de la conciencia”
Diccionario filosófico de Pelayo García
“Segundo Género de Materialidad (M2)
Género ontológico [72] que acoge a todos los procesos reales, dados antes en una dimensión temporal que espacial, dados en el mundo como “interioridad”: las vivencias de la experiencia interna en su dimensión, precisamente interna (por ejemplo, los “ensueños”). El “dentro” no tiene por qué ser pensado como subjetividad en el sentido sustancialista.”
Conversaciones con Bergson J. Chevalier
“Tengo dificultad para creer que nuestra alma sea creada ex nihilo por la fusión de dos semicélulas. La solución de este difícil problema podría encontrarse quizá en la distinción entre el alma psíquica y el alma razonable: ésta sería creada en ocasión de la otra; pero la otra, el alma psíquica, preexiste en cierta medida.”
Principios y problemas abiertos del materialismo discontinuista. Javier Pérez Jara
“Si se pusiese entre paréntesis a M, y se identificase nuestro Universo antrópico con el Universo absoluto, el problema de la génesis de M2 en un organismo solo podría tratar de resolverse apelando a esquemas emergentistas o reduccionistas. M2 no solo depende enteramente de M1 y M3, sino también de otros contenidos y fuerzas desconocidas que desbordan la escala antrópica de nuestro Universo (Mi).”
Conversaciones con Bergson. J. Chevalier
“En lo que concierne a la inmortalidad del alma, o al menos a su supervivencia, creo firmemente en ella: los hechos me la han manifestado como altamente probable”
Principios y problemas abiertos del materialismo discontinuista. Javier Pérez Jara
“¿Qué ocurre con los contenidos psíquicos en la muerte cerebral? El materialismo filosófico no puede aceptar ni que pervivan ni que se aniquilen”
VARIOS
Conversaciones con Bergson. J. Chevalier
“Lo real se me aparece como una selva inmensa, erizada de muchos obstáculos, a través de la cual el investigador, semejante a un leñador, abre avenidas. Muchas de estas avenidas abocan a callejones sin salida. Pero ocurre alguna vez que dos de ellas se reúnen: entonces comienza a verse claro y de esta convergencia nace para el espíritu el sentimiento de la verdad.”
Las dos fuentes de la moral y de la religión
“Hemos hablado de “líneas de hechos” que tomadas aisladamente no proporcionan sino la dirección de la verdad, porque no van bastante lejos, al prolongar dos de ellas hasta el punto en que se cortan, se llega sin embargo a la verdad misma.”
Teoría del cierre categorial
“La identidad sintética, en cambio, incluye siempre diversidad y es operatoria. Tanto las verdades científicas, como las leyes científicas, en cuanto contenidos esenciales, en el eje semántico, resultan de procesos de confluencia operatoria que resuelven en identidades sintéticas. El concepto de verdad científica se define, en la teoría del cierre, por la identidad sintética.”
Conversaciones con Bergson. J. Chevalier
“La continuidad no es homogeneidad pura, unidad a la manera como la conciben los eleáticos. Denota un poder de creación, del cual se deduce una discontinuidad profunda, cuya señal debe encontrarse en lo real. De hecho, hay irreductibilidades entre los órdenes de lo real.”
Ensayos materialistas. Gustavo Bueno
“Pero las inconmensurabilidades entre los Géneros de Materialidad son la mejor palanca para rasgar, desde dentro, el monismo mundano que acecha desde el mismo momento en que la unidad del mundo es propuesta, y para poder elevarnos a una concepción genuinamente materialista —en el sentido crítico de la Ontología General—.Por ello, es desde aquí desde donde podremos intentar la comprensión transcendental del mundo en tres géneros de materialidad, la posibilidad de establecer esta división como una enumeración que no es meramente empírica.”
La evolución creadora
“O la filosofía no tiene nada que ver aquí o su papel comienza donde acaba el de la ciencia”
¿Qué es la filosofía? Gustavo Bueno
“El saber filosófico es un saber acerca del presente y desde el presente. La filosofía es un saber de segundo grado, que presupone por tanto otros saberes previos, «de primer grado» (saberes técnicos, políticos, matemáticos, biológicos...). La filosofía, en su sentido estricto, no es «la madre de las ciencias», una madre que, una vez crecidas sus hijas, puede considerarse jubilada tras agradecerle los servicios prestados. Por el contrario, la filosofía presupone un estado de las ciencias y de las técnicas suficientemente maduro para que pueda comenzar a constituirse como una disciplina definida. Por ello también las Ideas de las que se ocupa la filosofía, ideas que brotan precisamente de la confrontación de los más diversos conceptos técnicos, políticos o científicos, a partir de un cierto nivel de desarrollo, son más abundantes a medida que se produce ese desarrollo.”
Leer la obra de Bergson me ha devuelto al placer que antaño me produjo la obra de Bueno. Ambos son filósofos profundos, sugerentes, cautivadores, con una obra que merece leerse. Ignoro cuantos libros de Bergson leyó Bueno y en qué momento lo hizo (hubo una época en que creía firmemente que Gustavo Bueno lo había leído todo y lo sabía todo), ignoro si esas lecturas influyeron en la construcción de su ontología.
Bueno y Bergson partiendo de un conocimiento profundo de la ciencia de su tiempo terminaron realizando una crítica al conocimiento científico. Dice Bergson en un texto delicioso El alma y el cuerpo: “Pero que tal o cual de ellos venga aquí a decirnos que es la ciencia, que es la experiencia la que nos revela un paralelismo riguroso y completo entre la vida cerebral y la vida mental, ¡ah no!, lo detendremos y le responderemos: sabios, sin duda pueden sostener esta tesis, como el metafísico la sostiene, pero ya no es entonces el científico el que habla en ustedes, es el metafísico. Ustedes simplemente nos devuelven lo que les habíamos prestado. La doctrina que nos aportan, la conocemos: sale de nuestros talleres; somos nosotros, filósofos, los que la hemos fabricado; y es de la vieja, muy vieja mercancía. No vale menos por esto, seguro; pero tampoco por esto es mejor. Denle lo que es de ella, y no vayan a hacer pasar por un resultado de la ciencia, por una teoría modelada sobre los hechos y capaz de moldearse sobre ellos, una doctrina que ha podido asumir, aún antes de la eclosión de vuestra fisiología y de nuestra psicología, la forma perfecta y definitiva por la cual se reconoce una construcción metafísica.”
Gustavo Bueno hubiera suscrito esta afirmación de Bergson, es uno de los hechos distintivos de su materialismo en oposición por ejemplo al materialismo de Mario Bunge. Este hecho distintivo es fundamental para el conocimiento humano, la materia ontológico-general es inaccesible para la ciencia y la anamorfosis a la que va unida es propiedad de la filosofía, por el contrario la emergencia da una oportunidad a la ciencia (en principio). Este hecho distintivo que comparten marcó las ontologías de Bergson y Bueno, ¿es posible que el enfoque ontológico de Bergson influenciara en la conformación de la ontología materialista de Bueno? Los esbozos ofrecidos en este artículo van en la dirección de una respuesta positiva a esa pregunta.
Otros artículos míos sobre Henri Bergson:
Henri Bergson y la antinomia del tiempo
Henri Bergson y el eternalismo
Bibliografía de Henri Bergson en español
Los cursos de Henri Bergson
http://ferminhuerta.blogspot.com/2018/03/los-cursos-de-henri-bergson.html
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sobre Bergson
¿Henri Bergson católico?
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sábado, 18 de agosto de 2018
HENRI BERGSON Y LA ANTINOMIA DEL TIEMPO
HENRI BERGSON Y LA ANTINOMIA DEL TIEMPO
Fermín Huerta Martín
“Primer conflicto de las ideas trascendentales
Tesis
El mundo tiene un comienzo en el tiempo y con respecto al espacio está encerrado en límites.
Antítesis
El mundo no tiene comienzo ni límites en el espacio, sino que es infinito tanto en el tiempo como en el espacio.”
Crítica de la razón pura. Immanuel Kant
(1)
“Kant no se equivoca, pero Bergson hace algo tan simple y tan lógico que resulta cómico. Cada vez que se cruza dos términos dualizados que se corresponden y de los cuales no puede explicarse la correspondencia sin caer en una antinomia, dice: “Miren, el problema es que están tomando dos términos como dados, cuando en realidad son producto diferencial, sedimento diferencial de un mismo proceso fluido, móvil, en el cual se encontraban aún indiferenciados. Esa pertenencia común es lo que explica la correspondencia”. Así avanza, un paso tras otro levantando por el mismo impulso, en el sujeto y el objeto, en el espacio y el tiempo, en la materia y la memoria. Lo importante no es que explique, de hecho no explica nada. No “resuelve” ningún problema, los deshace, “resuelve” la antinomia de la única manera en que se puede, disolviéndola.”
Kant y el tiempo. Gilles Deleuze
El desarrollo de este artículo tiene como objetivo intentar comprender como Bergson “disuelve” la antinomia. El meollo de la cuestión (desde la coordenada presentista en la que me muevo) estaría en lo que Kant puntualiza en la demostración de la tesis: “es imposible una serie cósmica infinita transcurrida”. Dice Bergson en otro contexto (argumentos de Zenón) en su libro Materia y memoria: “La única cuestión es saber si, planteado el movimiento como un hecho, existe un absurdo en cierto modo retrospectivo en que un número infinito de puntos hayan sido recorridos.”
Copio a continuación fragmentos de la obra de Bergson donde se pronuncia sobre este tema:
(2)
“En el fondo, es por no haber distinguido grados en la espacialidad por lo que Kant tuvo que admitir el espacio enteramente hecho (de ahí la cuestión de saber cómo se adapta a ese espacio la “diversidad sensible”). Por esa misma razón creyó que la materia se había desarrollado por completo en partes absolutamente exteriores unas a otras, y de ahí las antinomias, de las que se ve sin esfuerzo que la tesis y la antítesis suponen la perfecta coincidencia de la materia con el espacio geométrico, pero que se desvanecen en cuanto se deja de extender a la materia lo que es verdad para el espacio puro.”
La evolución creadora
(3)
“La obra propia de Kant, nos decía, a propósito del enlace que une la primera y la tercera de sus antinomias, consistió en reducir el problema de la libertad humana al problema del origen del todo. Si hay un origen del todo, si la duración es finita, hay libertad en el comienzo del todo, y, por consiguiente, en el interior de las cosas. Si, por el contrario, no hay origen del todo, si la duración es infinita y eterna, si no hay comienzo absoluto, no podría haber libertad en el interior de la serie. Kant tropezó con esta antinomia. Pero, observaba Bergson, si se prueba por los hechos que la duración es finita, que el mundo tuvo un comienzo (y lo probaría, algunos años más tarde, por la consideración atenta de la ley de degradación de la energía) la antinomia desaparece, la libertad aparece como posible.”
(4)
“Los conceptos mismos se dan de ordinario por parejas y representan los dos contrarios. De ahí una tesis y una antítesis que intentamos reconciliar vanamente por medio de la lógica, por la razón muy simple de que nunca, con conceptos, con signos, o desde determinados puntos de vista, llegaremos a hacer una cosa. Este es, sin embargo, el procedimiento habitual de la inteligencia; ésta es la razón de su fracaso. ¿Con decirlo, rebajamos a la inteligencia? Muy al contrario: esta doble contestación es la única que permite restituir a la inteligencia su verdadero papel, su valor propio, en una palabra su grandeza. Las doctrinas intelectualistas, por la posición de las antinomias a las que aboca naturalmente la inteligencia especulativa, y por la imposibilidad en que ellas se encuentran de resolverlas deben concluir en la impotencia final de la inteligencia: instalan la contradicción en el corazón mismo del objeto y del método por medio del cual nos esforzamos en aprehenderlo. Por haber desconocido estos límites, la inteligencia corre el riesgo de comprometer su valor: presa de un orgullo desmesurado cae en un escepticismo incurable que le impide alcanzar jamás lo absoluto. Por el contrario, si admitimos que la razón no dijo su última palabra, que tiene recursos en reserva, trataremos de remontar la pendiente de la naturaleza, es decir, de la acción; nos esforzaremos por despertar, tras nuestra facultad de concebir, nuestra facultad de percibir, dilatada, ampliada, para encontrar de nuevo, tras los conceptos antagónicos y complementarios, la intuición que los sostiene; tras los signos del objeto, el objeto mismo que ella percibe; y pasaremos inmediata y naturalmente de ahí a los dos conceptos contrarios, tesis y antítesis, de los que aprehender entonces, a un mismo tiempo, cómo se oponen y cómo se concilian.”
(5)
“-¿Cómo ha llegado usted a la idea de creación? ¿Acaso por una influencia religiosa, como parece suponerlo Söderblom?
De ningún modo. La idea de creación estaba indisolublemente enlazada a mi descubrimiento del tiempo, y se reveló a mí al mismo tiempo que aquél, cuando comencé a desprenderme de Spencer. Para mí, la creación, es la aparición de algo nuevo e imprevisible. De la nada, nada puede proceder (la nada es impensable, es imposible). Debe existir el Ser, la fuerza creadora… Ahora bien, no veo razones para que el mundo haya existido siempre. Incluso me parece sumamente probable que no haya existido siempre…”
Conversaciones con Bergson. J. Chevalier
(6)
“Si bien la marcha habitual del pensamiento es prácticamente útil, cómoda para la conversación, la cooperación, la acción, ella conduce a problemas filosóficos que son y seguirán siendo insolubles, ya que están planteados al revés. Es precisamente porque se los veía insolubles, y en tanto no aparecían como mal planteados, que se concluía en la relatividad de todo conocimiento y en la imposibilidad de alcanzar lo absoluto. El éxito del positivismo y del kantismo, comportamientos de espíritu más o menos generales cuando comenzamos a filosofar, provenía principalmente de allí. Poco a poco debíamos renunciar a la actitud humillada, a medida que nos dábamos cuenta de la verdadera causa de las antinomias irreductibles. Ellas eran de fabricación humana. No provenían del fondo de las cosas, sino de un transporte automático a la especulación de los hábitos contraídos en la acción. Lo que un dejar-hacer a la inteligencia había hecho, un esfuerzo de la inteligencia lo podía deshacer. Y eso sería una liberación para el espíritu humano.”
(7)
“Como es indiscutible que siguiendo los datos habituales de nuestros sentidos y de nuestra conciencia desembocábamos, en el orden especulativo, en contradicciones insolubles, concluyeron de eso que la contradicción era inherente al cambio mismo y que, para sustraerse de dicha contradicción, había que salir de la esfera del cambio y elevarse por encima del Tiempo, Tal es el fondo del pensamiento de los metafísicos, como también de aquellos que, con Kant, niegan la posibilidad de la metafísica.”
(8)
“Las dificultades inherentes a la metafísica, las antinomias que provoca, las contradicciones en las que cae, la división en escuelas antagónicas y las oposiciones irreductibles entre sistemas, provienen en gran parte del hecho de que aplicamos al conocimiento desinteresado de lo real los procedimientos de los que corrientemente nos servimos en una meta de utilidad práctica. Provienen principalmente del hecho de que nos instalamos en lo inmóvil para acechar el movimiento a la pasada, en lugar de situarnos en lo moviente para atravesar con él las posiciones inmóviles. Provienen del hecho de que pretendemos reconstruir la realidad, que es tendencia y por lo tanto movilidad, con los perceptos y los conceptos que tiene por función inmovilizarla.”
El pensamiento y lo moviente
(9)
“En efecto, asumo que nuestras facultades, en su funcionamiento normal, habitual, nos conducen, en la especulación, en la metafísica, a ciertos callejones sin salida; esto es, en los grandes problemas, nos conducen hacia una tesis y una antítesis que nuestras facultades son igualmente capaces de demostrar; lo que prueba que ni la una ni la otra son correctas ni aceptables. Asumo también que el ejercicio normal, habitual, de nuestras facultades intelectuales nos conduce, como ya demostró Kant, a antinomias imposibles de resolver. ¿Qué recurso queda, pues, a quien considera que las facultades intelectuales se ejercen normalmente como facultades orientadas hacia la especulación, cuyo objetivo es el conocer por conocer?
Siendo tales sus funciones, siendo tales sus objetivos, se han desempeñado en conformidad con sus metas y nos han llevado a antinomias irresolubles. En este caso, no nos queda más que renunciar a la especulación metafísica y, por haber creído que nuestra inteligencia es normalmente contemplativa, renunciar a formas de contemplación más elevadas. Hasta ahí nos lleva la crítica kantiana a través de las antinomias, al colocar a la inteligencia en su forma normal, ejercida normalmente, como una inteligencia orientada hacia la contemplación, hacia la especulación.
Pero si comenzamos por reconocer (y la experiencia y el análisis así lo demuestran) que nuestras facultades ejercidas normalmente, de la forma habitual, son facultades que no apuntan hacia la especulación sino hacia la acción, que tienen un objetivo sobre todo práctico y que nosotros estamos dirigidos antes que nada hacia la acción; que, como si estuviéramos fascinados por ella, se da una especie de imantación que atrae nuestro pensamiento, el cual (magnetizado por una especie de fricción) se dirige hacia la acción como una brújula apunta hacia el norte, entonces, al filósofo que venga a señalarnos los absurdos o al menos las antinomias a las que conduce la aplicación de esta forma habitual de pensar, podremos responderle: ¡la razón no ha dicho su última palabra! Tiene, quizá en reserva, ciertas fuerzas de las que ni siquiera sospechamos.
Sin duda se dirige hacia la práctica, como acabamos de mostrar; está imantada hacia la acción; pero ¿podemos acaso desmagnetizarla? Su inclinación natural la conduce hacia las antinomias, porque su inclinación natural es la de la acción. Intentemos desprendernos de la práctica que nos fascina, intentemos romper el hechizo. Tal vez no sea imposible. Y, en efecto, la prueba de que no es imposible es que nos estamos planteando el problema que ustedes han propuesto. Lo que muestra que, si bien es cierto que todas nuestras facultades se dirigen hacia la acción, existe una franja de especulación posible. Se trata, pues, de desviar su atención, de desviar la acción del punto que les fascina y así reconducir la inteligencia, por medio de un esfuerzo que, lo admito, va contra la naturaleza, hacia la especulación pura.”
Historia de la idea de tiempo
(10)
“Ahora, las antinomias kantianas implican también la confusión entre el tiempo y el espacio. Bergson examina a este respecto la primera y la tercera antinomia, Kant considera el tiempo alternativamente como algo espacial (y por tanto infinito) y en estado puro (y por tanto finito). Inversamente, mientras considera el espacio en estado puro, lo considera infinito, y cuando mezcla los elementos que toma prestados al tiempo, lo considera finito. Dado que el tiempo y el espacio no son concebidos de la misma manera, la tesis y la antítesis, no hay antinomia. En lo que concierne al tiempo, Kant acierta en la tesis y se equivoca en la antítesis. En lo que concierne al espacio, se equivoca en la tesis y acierta en la antítesis. La tercera antinomia tiene su origen en una confusión análoga.
Es, por tanto, de suma importancia para la filosofía distinguir claramente la idea del tiempo de la idea del espacio, así como marcar sus principales contrastes. En primer lugar, el espacio se concibe como infinito, puesto que se entiende como un todo dado y porque, además, es por definición misma el “contenedor universal”. Por el contrario, no podemos imaginar el tiempo más que como finito, puesto que no es algo que concibamos como ya hecho, sino como una operación continua y en vía de ejecución.”
“Veremos que, según Bergson, el tiempo se concibe como finito, y el espacio, como infinito”
Léonard Constant. Anexo a Historia de la idea de tiempo
En esta selección de textos observamos diversas formas de encarar el problema que plantea la antinomia. En los fragmentos (2) (4) (6) (8) (9) se apela al método intuitivo, en el fragmento (3) se apela al conocimiento científico.
Efectivamente, el fragmento (3) que pertenece al delicioso libro de J. Chevalier Conversaciones con Bergson, que como su nombre indica recoge charlas con Bergson a lo largo de los años, plantea que la ley de la degradación de la energía implica una duración finita del Universo, como si dijera: la degradación de la energía nos lleva a la muerte térmica del Universo, si el Universo fuera temporalmente infinito ya habríamos llegado a eso. Si no se ha llegado es porque el tiempo transcurrido no ha sido infinito. Esta argumentación que es perfectamente válida, no intenta disolver la antinomia sino resolverla, no apela al método intuitivo como hace en los otros 5 fragmentos, conviene pues saber cómo es el método intuitivo de Bergson. Copio un fragmento de El pensamiento y lo moviente que nos dará una idea del mismo:
“La intuición de la que hablamos refiere entonces ante todo a la duración interior. Capta una sucesión que no es yuxtaposición, un crecimiento por el adentro, el prolongamiento ininterrumpido del pasado en un presente que se monta sobre el porvenir. Es la visión directa del espíritu por el espíritu. Ya nada interpuesto: nada de refracción a través del prisma una de cuyas caras es espacio y la otra, lenguaje. En lugar de estados contiguos a estados, que se convertirían en palabras yuxtapuestas a palabras, he aquí la continuidad indivisible, y por ello sustancial, del flujo de la vida interior. Intuición significa entonces ante todo conciencia, pero conciencia inmediata, visión que apenas se distingue del objeto visto, conocimiento que es contacto e incluso coincidencia. A continuación es conciencia ensanchada, que presiona sobre el borde de un inconsciente que cede y que resiste, que se rinde y se recupera. (…) La intuición nos introduciría en la conciencia en general. ¿Pero solo simpatizamos con conciencias? Si todo ser viviente nace, se desarrolla y muere, si la vida es una evolución y si la duración es aquí una realidad, ¿no hay también una intuición de lo vital, y por consiguiente una metafísica de la vida, que prolongará la ciencia de lo viviente? Desde luego, la ciencia nos entregará cada vez mejor la físico-química de la materia organizada; pero la causa profunda de la organización, la cual vemos que no entra en el marco del puro mecanicismo ni en el de la finalidad propiamente dicha, que no es ni unidad pura ni multiplicidad distinta, que nuestro entendimiento caracterizará finalmente siempre mediante simples negaciones, ¿no lo alcanzaremos reconquistando a través de la conciencia el impulso de vida que está en nosotros?
Vamos aún más lejos. Más allá de la organización, la materia inorgánica se nos aparece sin duda como descomponible en sistemas sobre los cuales el tiempo se desliza sin penetrar, sistemas que atañen a la ciencia y a los cuales se consagra el entendimiento. Pero el universo material, en su conjunto, hace esperar nuestra conciencia; el mismo espera. O bien dura, o bien es solidario de nuestra duración. Se ligue al espíritu por sus orígenes o por su función, en un caso como en el otro depende de la intuición por todo lo que contiene de cambio y de movimientos reales. (…) En resumen, el cambio puro, la duración real, es algo espiritual o impregnado de espiritualidad. La intuición es aquello que alcanza el espíritu, la duración, el cambio puro. Siendo su dominio propio el espíritu, quisiera captar en las cosas, aun materiales, su participación en la espiritualidad (diríamos en la divinidad, si no supiéramos todo lo que todavía se mezcla de humano en nuestra conciencia, aun purificada y espiritualizada). Esta mezcla de humanidad es justamente lo que hace que el esfuerzo de intuición pueda realizarse a alturas diferentes, sobre puntos diferentes, y producir en diversas filosofías resultados que no coinciden entre ellos, aunque no sean en absoluto inconciliables.
Que no se nos pida entonces una definición simple y geométrica de la intuición. Será muy fácil mostrar que nosotros tomamos la palabra en acepciones que no se deducen matemáticamente unas de otras. (…) De lo que no es abstracto y convencional, sino real y concreto, con mayor razón de aquello que no es reconstituible con componentes conocidos, de aquella cosa que no fue recortada en el todo de la realidad por el entendimiento ni por el sentido común ni por el lenguaje, uno solo puede darse una idea tomando sobre ella vistas múltiples, complementarias y no equivalentes. (…) Hay sin embargo un sentido fundamental; pensar intuitivamente es pensar en duración. La inteligencia parte por lo general de lo inmóvil, y reconstruye bien que mal el movimiento con inmovilidades yuxtapuestas. La intuición parte del movimiento, lo coloca o más bien lo percibe como la realidad misma, y no ve en la inmovilidad más que un momento abstracto, instantánea tomada por nuestro espíritu sobre una movilidad. La inteligencia se da por lo general cosas, entendiendo por ello lo estable, y hace del cambio un accidente que se superpondría a lo estable. Para la intuición lo esencial es el cambio: en cuanto a la cosa, tal como la entiende la inteligencia, es un corte practicado en medio del devenir y erigido por nuestra mente como sustituto del conjunto. El pensamiento se representa habitualmente lo nuevo como una nueva disposición de elementos preexistentes; para él nada se pierde, nada se crea. La intuición, apegada a una duración que es crecimiento, percibe allí una continuidad ininterrumpida de imprevisible novedad; la intuición ve, sabe que el espíritu saca de sí mismo más de lo que tiene, que la espiritualidad consiste en eso mismo, y que la realidad, impregnada de espíritu, es creación. El trabajo habitual del pensamiento es fácil y se prolonga tanto como se quiera. La intuición es trabajosa y no podría durar. Intelección o intuición, el pensamiento utiliza siempre sin duda el lenguaje; y la intuición, como cualquier pensamiento, acaba por alojarse en conceptos: duración, multiplicidad cualitativa o heterogénea, inconsciente, (incluso diferencial, si se toma la noción tal como era al comienzo). Pero el concepto que es de origen intelectual es inmediatamente claro, al menos para un espíritu que pudiera dar a luz el esfuerzo suficiente, mientras que la idea resultante de una intuición comienza en general por ser oscura, cualquiera sea nuestra fuerza de pensamiento. Es que hay dos tipos de claridad.
Una idea nueva puede ser clara porque nos presenta ideas elementales que ya poseíamos, simplemente dispuestas en un nuevo orden. No hallando entonces en lo nuevo más que lo viejo, nuestra inteligencia se siente entre amigos; está cómoda; “comprende”. Tal es la claridad que deseamos, que buscamos, y de la cual agradecemos a aquel que nos la aporta. Hay otra claridad, que padecemos, y que por otra parte solo se impone a la larga. Es la de la idea radicalmente nueva y absolutamente simple, que capta aproximadamente una intuición. Como no podemos reconstituirla con elementos preexistentes, puesto que no posee elementos, y como, por otra parte, comprender sin esfuerzo consiste en recomponer lo nuevo con lo viejo, nuestro primer movimiento es el de decirla incomprensible. Pero aceptémosla provisoriamente, paseémonos con ella en los diversos departamentos de nuestro conocimiento; a veremos, oscura, disipar oscuridades. A través de ella, problemas que estimábamos insolubles van a resolverse o más bien a disolverse, sea para desaparecer de manera definitiva sea para plantearse de otro modo. De lo que habrá hecho respecto a esos problemas se beneficiará entonces a su vez. Cada uno de ellos, intelectual, le comunicará algo de su intelectualidad. Así intelectualizada, podrá ser dirigida nuevamente sobre los problemas que le habrán servido luego de haberse servido de ello; disipará, todavía mejor, la oscuridad que los rodea, y se volverá ella misma más clara. Hace falta entonces distinguir entre las ideas que guardan para sí mismas su luz, haciéndola penetrar por otra parte luego en sus mínimos recovecos, y aquellas cuya proyección es exterior, que iluminan toda una región del pensamiento. Estas pueden comenzar por ser interiormente oscuras; pero la luz que proyectan en torno a ellas les vuelve por reflexión, penetra en ellas cada vez más profundamente; y tienen entonces el doble poder de iluminar al resto y de iluminarse ellas mismas. (…) Asignamos entonces a la metafísica un objeto limitado, principalmente el espíritu, y un método especial, ante todo la intuición. Por eso distinguimos claramente la metafísica de la ciencia. Pero también por eso le atribuimos un igual valor. Creemos que pueden, una y otra, tocar el fondo de la realidad. Rechazamos las tesis sostenidas por los filósofos, aceptadas por los científicos, sobre la relatividad del conocimiento y la imposibilidad de alcanzar lo absoluto.”
Intentar poner en práctica este método requiere un esfuerzo personal: “Hace falta todo un trabajo de desmonte para abrir los caminos a la experiencia interior. La facultad de intuición existe en efecto en cada uno de nosotros, pero recubierta por funciones más útiles a la vida.”
Aplicarlo exige un cambio de mentalidad que no es sencillo. Quiero indicar que si se acepta la existencia de estos dos métodos razón/intuición con todos los matices que da Bergson, la crítica a sus resultados (como la que voy a hacer yo) queda contaminada por esa dicotomía. Es decir, solo si soy capaz de efectuar el cambio de mentalidad que exige asumir el método intuitivo, tendrá alguna validez mi crítica que de otra forma se podría anular diciendo que la crítica está hecha desde la posición racional y no ha captado la posición intuitiva. Por lo tanto intentaré que mi critica no solo este hecha desde la inercia racional de mi vida sino que asuma también de alguna manera la posición de Bergson de manera que pueda decirse que es una crítica interna.
El problema es que aun partiendo de sus postulados no veo que Bergson ni disuelva el problema ni lo solucione, mas parece que da indicaciones para que siguiendo su método cada uno personalmente intente realizar tal tarea. Me parece que sus explicaciones no están completas, o yo no las capto con o sin el uso del método intuitivo. Quizás no he logrado salir del método racional. Incluso el intento de disolver el problema, por ejemplo en (2) requiere alguna explicación más para su comprensión, que no se está dando. ¿Cómo debo entender o captar la materia para no verla como espacio puro? En (4) ¿Cómo es la intuición que los sostiene? Y así con todos.
Es posible que el fallo resida en lo que menciona Bergson en El pensamiento y lo moviente: “La intuición solo se comunicará por otra parte a través de la inteligencia. Es más que idea; sin embargo, para transmitirse, tendrá que cabalgar sobre ideas. Al menos se dirigirá preferentemente a las ideas más concretas, que rodean todavía una franja de imágenes. Comparaciones y metáforas sugerirán aquí lo que no se llegará a expresar.”
Pero si no se supera este escollo, los resultados no podrían ser comunicables y estaríamos frente a un conocimiento personal intransferible que no tendría que ser necesariamente falso. De ahí lo mencionado más arriba de las indicaciones personales.
En (5) dice tres cosas muy importantes:
-De la nada, nada puede proceder (la nada es impensable, es imposible).
-Debe existir el Ser, la fuerza creadora…
-No veo razones para que el mundo haya existido siempre. Incluso me parece sumamente probable que no haya existido siempre.
Estas tres cosas conjugadas dan una nueva visión sobre la pretendida disolución o resolución de la antinomia del tiempo. Efectivamente, por una parte se acoge a un enunciado de la antinomia: el mundo no ha existido siempre, por lo tanto tiene comienzo en el tiempo, por otra parte si la nada es impensable y debe existir el Ser, el inicio del mundo debe darse en algo que existía previamente, aunque en su obra queda insinuado de alguna manera es en el libro Conversaciones con Bergson donde dice:
“Remonto así a un “impulso vital”. Sin duda, este impulso proviene de alguna parte. Pero, ¿de dónde? No digo nada de ello, porque con los materiales de que dispongo como autor de La evolución creadora no alcanzo ese conocimiento. Es claro que he nombrado esa causa; y desde el momento que la nombro, no puedo por menos de llamarla Dios. Pero si me atengo a La evolución creadora, ese Dios es sólo conocido como la causa x de un mundo finito e imperfecto: en particular, nada lo revela aquí como Providencia.” Esta idea no convierte el pensamiento de Bergson inmediatamente en espiritualismo o idealismo, Bergson hace gala de gran honestidad intelectual cuando en Conversaciones con Bergson distingue el Bergson que expresa sentimientos personales del Bergson filósofo. Y la mejor prueba de ello es que parte de su pensamiento puede reinterpretarse desde el Materialismo filosófico (MF) de Gustavo Bueno como intentare demostrar en un futuro artículo. Una primera conclusión de ello sería la identificación del Dios de Bergson con la Materia Ontológico-General (MOG) de Bueno. Todo esto significa que ni hay disolución ni hay solución de la antinomia, a no ser que se circunscriba la antinomia al mundo creado por Dios o que surge de la MOG y se dé como solución lo propuesto desde el MF: “Cursos materiales en alguna forma de devenir tuvieron que confluir y codeterminarse para dar lugar a la conformación del Universo y de los sujetos operatorios humanos y animales. Pero sería gratuito, o en todo caso no habría fundamentos positivos, para pensar este devenir «según un antes y un después»”. En Bergson podemos encontrar un pasaje en el Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia muy parecido: “No hay, pues, que decir que las cosas exteriores duran, sino más bien que hay en ellas alguna inexpresable razón en virtud de la cual no podríamos considerarlas en momentos sucesivos de nuestra duración sin registrar que han cambiado. Por lo demás, ese cambio no implica sucesión.”. Esto supone un grave error para ambos sistemas (que solo estaría justificado por el intento que supone de resolución de un problema difícil, sin esta apuesta el sistema no estaría completo, no sería sistema) porque parecen confundir los acontecimientos con su comprobación. Dan la sensación de que la existencia del hombre en el Universo introduce el tiempo, la sucesión y todos los problemas asociados, y que antes de esto había una sopa atemporal a la que da igual llamar Dios o MOG y que no daba ningún problema. Dice Gustavo Bueno en El puesto de Ego transcendental en el materialismo filosófico: “Queremos decir más bien que el papel que Dios desempeña en los sistemas ontoteológicos asume algunas funciones análogas a las que corresponden a la MOG en el MF”.
Pero esta supuesta solución o disolución no puede ser satisfactoria, porque el problema seguirá intacto, como he intentado demostrar en artículos como Tiempo y devenir en el materialismo filosófico.
La conclusión por mi parte es que no hay ni disolución ni solución de la antinomia, si acaso un grupo de instrucciones por parte de Bergson para que a nivel personal y no comunicable llegar a un estado mental donde se encuentre tal disolución (cosa que yo no he conseguido). Quizás el resultado de esa intuición, si finalmente pudiera ser expresable en un enunciado con un mínimo de inteligibilidad sería esta frase de su libro Las dos fuentes de la moral y de la religión, que a su vez sería una renuncia a disolver la antinomia kantiana tomando postura por una de las soluciones, pero esta sería una toma de postura en apariencia contraria a lo anteriormente expuesto, en realidad es una asunción de lo dicho, el problema no se soluciona restringiendo el asunto al plano mundano (en la terminología del MF de la ontología-especial) sino que hay que afrontar el plano de la ontología-general:
“Sólo hemos querido demostrar con esta comparación, que la complicación, aun la complicación sin límites, no es signo importante, y que una existencia simple puede exigir condiciones cuyo encadenamiento no tenga fin.”
Otros artículos míos sobre Henri Bergson:
Esbozos de Gustavo Bueno en Henri Bergson
http://ferminhuerta.blogspot.com/2018/09/esbozos-de-gustavo-bueno-en-henri.html
Henri Bergson y el eternalismo
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2017/08/henri-bergson-y-el-eternalismo.html
Bibliografía de Henri Bergson en español
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2017/07/bibliografia-de-henri-bergson-en-espanol.html
Los cursos de Henri Bergson
http://ferminhuerta.blogspot.com/2018/03/los-cursos-de-henri-bergson.html
Facebook sobre Bergson
¿Henri Bergson católico?
viernes, 30 de marzo de 2018
LOS CURSOS DE HENRI BERGSON
LOS CURSOS DE HENRI BERGSON
Fermín Huerta Martín
1884-1885
Curso en el lycée Blaise Pascal. La escuela de Alejandría. Cours IV.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Historia de la filosofía, Aristóteles, Malembrache y Spinoza.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Temas filosóficos generales.
Curso sobre la física y la metafísica de Aristóteles y la influencia de este sobre la ciencia.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Historia de la filosofía griega. El cuaderno negro. Cours IV.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Algunas lecciones complementarias de filosofía y de historia de la filosofía. Cours III.
1885-1886
Cursos en el lycée Blaise Pascal. Metafísica. Historia de la filosofía. Psicología. Bergson professeur.
Cursos en el lycée Blaise Pascal. Filosofía (lógica, moral, economía política, metafísica, estética) e historia de la filosofía. Publicados en dos volúmenes en Leçons Clermontoises, ed. L´Harmattan.
1886
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Temas filosóficos generales.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Historia de la filosofía.
1886-1887
Curso en el lycée Blaise Pascal. Filosofía (moral, metafísica, historia de la filosofía) Séha/Arché 2010.
1887
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand.Temas filosóficos generales.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Historia de la filosofía.
1887-1888
Curso en el lycée Clermont-Ferrand. Introducción general del curso de filosofía y lecciones de estética. Cours II y en Lecciones de estética y metafísica (Siruela).
Curso en Clermont-Ferrand. Psicología y metafísica. 13 lecciones. Cours I, H. Hude PUF 1990.
1891-1893
Curso en el lycée Henri-IV. Filosofía Moral y Política. Cours II.
1892-1893
Curso en el lycée Henri-IV. Moral, metafísica e historia de la filosofía moderna. Sylvain Matton, ed. Séha/Arché 2010.
Curso en el lycée Henri-IV. Psicología. Séha/Arché 2008.
1893
Curso en el lycée Henri-IV. Lecciones de metafísica. Cours II y en Lecciones de estética y metafísica (Siruela).
1893-1894
Cursos en el lycée Henri-IV.
Psicología. Cours II.
Lecciones sobre la Crítica de la razón pura. Cours III.
Lecciones de historia de la filosofía moderna y contemporánea. Cours III.
Sobre la historia de las teorías del alma. Cours III.
1894-1895
Curso en el lycée Henri-IV. Khâgne. Historia de la filosofía griega. Cours IV.
1896
Curso sobre Descartes.
1897-1898
Curso en el Collége de France. La psicología de Plotino. Martes.
Curso en el Collége de France. El libro IV de las Enéadas de Plotino. Viernes.
Los apuntes de clase se han perdido en ambos casos.
1898
Curso. Leibniz: “De originatione radicali rerum”. Annales bergsoniennes, vol. III, PUF 25-52. 2007.
Curso en el Collége de France. Sobre el azar en Alejandro de Afrodisias.
Curso en la École normale supérieure. Fichte (dos lecciones). Fichte. Deux cours inédits. 1988
1898-1899
Curso en la École normale supérieure. Plotino. Cours IV, Henri Hude (ed.) PUF, 17-78, 1998. 2000.
1900-1901
Curso en el Collége de France. La idea de causa. 20 sesiones. Mélanges (439-441). Resumen en Revie de philosophie I, nº 3, 385-388.
Curso en el Collége de France dedicado a la explicación del Tratado de Alejandro de Afrodisias sobre el destino.
1901-1902
Curso en el Collége de France. La idea del tiempo. Mélanges 1975 (513-517). Resumen en Revie de philosophie II.
Curso en el Collége de France. Dedicado al estudio y comentario del libro 9 de las Enéadas de Plotino.
Curso en el Collége de France. Filosofía griega y latina.
1902-1903
Curso en el Collége de France. Historia de la idea del tiempo en su relación con los sistemas. PUF 2016. Paidós, México. 2017. Lecciones del 5 y 12 de diciembre de 1902 en Annales bergsoniennes I, 2002.
Curso en el Collége de France. Física de Aristóteles.
1903-1904
Curso en el Collége de France. Historia de las teorías de la memoria. PUF 2018. Annales bergsoniennes II, (últimas 5 lecciones) 2004. Resumen en Mélanges PUF 1972. Publicado en español en 2025.
Curso en el Collége de France. Metafísica.
1904-1905
Curso en el Collége de France. La evolución del problema de la libertad. PUF 2017. Paidós 2022.
Curso en el Collége de France. Spencer.
1906-1907
Curso en el Collége de France. Las teorías de la voluntad. Mélanges 716-719.
Curso en el Collége de France. Spencer.
1907-1908
Curso en el Collége de France. Las ideas generales.
1908-1909
Curso en el Collége de France. La naturaleza del espíritu y la relación del pensamiento con la actividad cerebral.
1910-1911
Curso en el Collége de France. La personalidad. Mélanges.
1911
Curso en el Collége de France. Tratado de la reforma del entendimiento de Spinoza. Fonds Doucet, BGN 2998 (3) y (4).
1911-1912
Curso en el Collége de France. La idea de evolución.
1912
Curso en el Collége de France. Curso sobre la Ética de Spinoza. Fonds Doucet, BGN 2998 (7).
1913
Curso en la Universidad de Columbia. Espiritualidad y libertad.
1913-1914
Curso en el Collége de France. Del método filosófico, concepto e intuición.
Recopilo aquí toda la información que poseo sobre los cursos de Henri Bergson. Intentare completar esta información según encuentre nuevas entradas.
La principales fuentes editoriales que han publicado estos cursos son:
Editorial PUF
Mélanges. 1972.
Cours I 1990. Lecciones de psicología y de metafísica.
Cours II 1992. Lecciones de estética. Lecciones de moral, psicología y metafísica.
Cours III 1995. Lecciones de historia de la filosofía moderna.
Cours IV 2000. Cursos sobre la filosofía griega.
Annales bergsoniennes I, 2002. Bergson en el siglo.
Annales bergsoniennes II, 2004. Bergson, Deleuze, la fenomenología.
Annales bergsonianos III 2007. Bergson y la ciencia.
Historia de la idea de tiempo 2016
La evolución del problema de la libertad 2017
Historia de las teorías de la memoria 2018
Editorial Séha/Arché
Curso de psicología 2008/2015
Curso de moral, de metafísica y de historia de la filosofía moderna 2010
Curso de filosofía 2010
Editorial L´Harmattan
Bergson professeur 1998
Leçons Clermontoises, Vol. I 2003, Vol. II 2006.
Presses Universitaires de Strasbourg
Fichte. Deux cours inédits. H. Bergson y Octave Hamelin. 1988.
En español se han publicado los libros:
Lecciones de estética y metafísica. Ediciones Siruela 2011.
Historia de la idea del tiempo en su relación con los sistemas. Paidós, México. 2017.
La evolución del problema de la libertad. Paidós 2022.
Historia de las teorías de la memoria. Paidós 2025.
Fermín Huerta Martín
1884-1885
Curso en el lycée Blaise Pascal. La escuela de Alejandría. Cours IV.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Historia de la filosofía, Aristóteles, Malembrache y Spinoza.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Temas filosóficos generales.
Curso sobre la física y la metafísica de Aristóteles y la influencia de este sobre la ciencia.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Historia de la filosofía griega. El cuaderno negro. Cours IV.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Algunas lecciones complementarias de filosofía y de historia de la filosofía. Cours III.
1885-1886
Cursos en el lycée Blaise Pascal. Metafísica. Historia de la filosofía. Psicología. Bergson professeur.
Cursos en el lycée Blaise Pascal. Filosofía (lógica, moral, economía política, metafísica, estética) e historia de la filosofía. Publicados en dos volúmenes en Leçons Clermontoises, ed. L´Harmattan.
1886
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Temas filosóficos generales.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Historia de la filosofía.
1886-1887
Curso en el lycée Blaise Pascal. Filosofía (moral, metafísica, historia de la filosofía) Séha/Arché 2010.
1887
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand.Temas filosóficos generales.
Curso en la Universidad de Clermont-Ferrand. Historia de la filosofía.
1887-1888
Curso en el lycée Clermont-Ferrand. Introducción general del curso de filosofía y lecciones de estética. Cours II y en Lecciones de estética y metafísica (Siruela).
Curso en Clermont-Ferrand. Psicología y metafísica. 13 lecciones. Cours I, H. Hude PUF 1990.
1891-1893
Curso en el lycée Henri-IV. Filosofía Moral y Política. Cours II.
1892-1893
Curso en el lycée Henri-IV. Moral, metafísica e historia de la filosofía moderna. Sylvain Matton, ed. Séha/Arché 2010.
Curso en el lycée Henri-IV. Psicología. Séha/Arché 2008.
1893
Curso en el lycée Henri-IV. Lecciones de metafísica. Cours II y en Lecciones de estética y metafísica (Siruela).
1893-1894
Cursos en el lycée Henri-IV.
Psicología. Cours II.
Lecciones sobre la Crítica de la razón pura. Cours III.
Lecciones de historia de la filosofía moderna y contemporánea. Cours III.
Sobre la historia de las teorías del alma. Cours III.
1894-1895
Curso en el lycée Henri-IV. Khâgne. Historia de la filosofía griega. Cours IV.
1896
Curso sobre Descartes.
1897-1898
Curso en el Collége de France. La psicología de Plotino. Martes.
Curso en el Collége de France. El libro IV de las Enéadas de Plotino. Viernes.
Los apuntes de clase se han perdido en ambos casos.
1898
Curso. Leibniz: “De originatione radicali rerum”. Annales bergsoniennes, vol. III, PUF 25-52. 2007.
Curso en el Collége de France. Sobre el azar en Alejandro de Afrodisias.
Curso en la École normale supérieure. Fichte (dos lecciones). Fichte. Deux cours inédits. 1988
1898-1899
Curso en la École normale supérieure. Plotino. Cours IV, Henri Hude (ed.) PUF, 17-78, 1998. 2000.
1900-1901
Curso en el Collége de France. La idea de causa. 20 sesiones. Mélanges (439-441). Resumen en Revie de philosophie I, nº 3, 385-388.
Curso en el Collége de France dedicado a la explicación del Tratado de Alejandro de Afrodisias sobre el destino.
1901-1902
Curso en el Collége de France. La idea del tiempo. Mélanges 1975 (513-517). Resumen en Revie de philosophie II.
Curso en el Collége de France. Dedicado al estudio y comentario del libro 9 de las Enéadas de Plotino.
Curso en el Collége de France. Filosofía griega y latina.
1902-1903
Curso en el Collége de France. Historia de la idea del tiempo en su relación con los sistemas. PUF 2016. Paidós, México. 2017. Lecciones del 5 y 12 de diciembre de 1902 en Annales bergsoniennes I, 2002.
Curso en el Collége de France. Física de Aristóteles.
1903-1904
Curso en el Collége de France. Historia de las teorías de la memoria. PUF 2018. Annales bergsoniennes II, (últimas 5 lecciones) 2004. Resumen en Mélanges PUF 1972. Publicado en español en 2025.
Curso en el Collége de France. Metafísica.
1904-1905
Curso en el Collége de France. La evolución del problema de la libertad. PUF 2017. Paidós 2022.
Curso en el Collége de France. Spencer.
1906-1907
Curso en el Collége de France. Las teorías de la voluntad. Mélanges 716-719.
Curso en el Collége de France. Spencer.
1907-1908
Curso en el Collége de France. Las ideas generales.
1908-1909
Curso en el Collége de France. La naturaleza del espíritu y la relación del pensamiento con la actividad cerebral.
1910-1911
Curso en el Collége de France. La personalidad. Mélanges.
1911
Curso en el Collége de France. Tratado de la reforma del entendimiento de Spinoza. Fonds Doucet, BGN 2998 (3) y (4).
1911-1912
Curso en el Collége de France. La idea de evolución.
1912
Curso en el Collége de France. Curso sobre la Ética de Spinoza. Fonds Doucet, BGN 2998 (7).
1913
Curso en la Universidad de Columbia. Espiritualidad y libertad.
1913-1914
Curso en el Collége de France. Del método filosófico, concepto e intuición.
Recopilo aquí toda la información que poseo sobre los cursos de Henri Bergson. Intentare completar esta información según encuentre nuevas entradas.
La principales fuentes editoriales que han publicado estos cursos son:
Editorial PUF
Mélanges. 1972.
Cours I 1990. Lecciones de psicología y de metafísica.
Cours II 1992. Lecciones de estética. Lecciones de moral, psicología y metafísica.
Cours III 1995. Lecciones de historia de la filosofía moderna.
Cours IV 2000. Cursos sobre la filosofía griega.
Annales bergsoniennes I, 2002. Bergson en el siglo.
Annales bergsoniennes II, 2004. Bergson, Deleuze, la fenomenología.
Annales bergsonianos III 2007. Bergson y la ciencia.
Historia de la idea de tiempo 2016
La evolución del problema de la libertad 2017
Historia de las teorías de la memoria 2018
Editorial Séha/Arché
Curso de psicología 2008/2015
Curso de moral, de metafísica y de historia de la filosofía moderna 2010
Curso de filosofía 2010
Editorial L´Harmattan
Bergson professeur 1998
Leçons Clermontoises, Vol. I 2003, Vol. II 2006.
Presses Universitaires de Strasbourg
Fichte. Deux cours inédits. H. Bergson y Octave Hamelin. 1988.
En español se han publicado los libros:
Lecciones de estética y metafísica. Ediciones Siruela 2011.
Historia de la idea del tiempo en su relación con los sistemas. Paidós, México. 2017.
La evolución del problema de la libertad. Paidós 2022.
Historia de las teorías de la memoria. Paidós 2025.
Otros artículos míos sobre Henri Bergson:
Esbozos de Gustavo Bueno en Henri Bergson
Henri Bergson y la antinomia del tiempo
Henri Bergson y el eternalismo
Bibliografía de Henri Bergson en español
http://ferminhuerta.blogspot.com.es/2017/07/bibliografia-de-henri-bergson-en-espanol.html
Facebook
sobre Bergson
https://www.facebook.com/henribergsonenespanol/
¿Henri Bergson católico?
martes, 15 de agosto de 2017
HENRI BERGSON Y EL ETERNALISMO
HENRI BERGSON Y EL ETERNALISMO
Fermín Huerta Martín
No temo la muerte, temo el tiempo.
Interstellar
El último puñetazo filosófico recibido me lo ha propinado el filósofo francés y premio nobel de literatura en 1927 Henri Bergson.
En algún mes perdido del año 2014 me dio por comprar en un mercadillo callejero el libro La emergencia del tiempo cinemático de Mary Ann Doane, lo mejor del libro es una cita de Bergson referida a Zenón, la explicación de Bergson me fascinó (además coincidía con mis primeras reflexiones sobre el tema), enseguida comprobé que tenía un libro suyo comprado en 1985 y aun no leído: La evolución creadora, recabando información encontré su disputa con Einstein y decidí comprar Duración y simultaneidad, en Europa no pude encontrar ningún ejemplar traducido al español, así que lo tuve que pedir a América, al recibirlo no pude por menos que sorprenderme al leer en una de sus primeras páginas: Prohibida su comercialización en España. No puedo imaginar cual puede ser el motivo para que un libro editado en español no se pueda vender en España.
El libro fue una sorpresa total, por supuesto quise profundizar en el resto de su obra (Bibliografía de Henri Bergson en español), pero a medio camino de esta inmersión en los océanos bergsonianos he querido hacer un alto para escribir este texto que enlazaría con dos artículos anteriores (Tiempo para el presentismo filosófico y ¿Qué es el ego para el eternalismo?) y que trata del eternalismo, tema que tan buenos ratos me está haciendo pasar en esta época de prevejez.
Para Bergson el origen del eternalismo pasa por lo que él denomina “método cinematográfico”.
Todas las notas del libro La evolución creadora son de la edición de 1985 de RBA / Editorial Planeta.
“En lugar de atenernos al devenir interior de las cosas, nos colocamos fuera de ellas para recomponer su devenir artificialmente. Tomamos vistas casi instantáneas de la realidad que pasa, y, como ellas son características de esta realidad, nos basta enfilarlas a lo largo de un devenir abstracto, uniforme, invisible, situado en el fondo del aparato del conocimiento, para imitar lo que hay de característico en este devenir mismo. Percepción, intelección, lenguaje proceden en general así. Trátese de pensar el devenir, o de expresarlo, o incluso de percibirlo, apenas hacemos otra cosa que accionar una especie de cinematógrafo interior. Se resumiría, pues, todo lo que precede diciendo que el mecanismo de nuestro conocimiento usual es de naturaleza cinematográfica (…) El carácter cinematográfico de nuestro conocimiento de las cosas se debe al carácter caleidoscópico de nuestra adaptación a ellas.” P. 267.
“Los griegos tenían confianza en la naturaleza, confianza en el espíritu dejado a su inclinación natural, confianza sobre todo en el lenguaje, en tanto exterioriza el pensamiento naturalmente. Mejor que negar la razón ante el curso de las cosas, al pensamiento y al lenguaje, prefirieron hacerlo al curso de las cosas.
Es lo que hicieron sin miramiento alguno los filósofos de la escuela de Elea. Como el devenir choca con nuestros hábitos de pensamiento y se inserta mal en los cuadros del lenguaje, lo declararon irreal. En el movimiento espacial y en el cambio en general no vieron más que ilusión pura. Podía atenuarse esta conclusión sin cambiar las premisas, decir que la realidad cambia pero que no debería cambiar. La experiencia nos pone en presencia del devenir, he ahí la realidad sensible. Pero la realidad inteligible, la que debería ser, es todavía más real y, ciertamente, se dirá, no cambia. Bajo el devenir cualitativo, bajo el devenir evolutivo, bajo el devenir extensivo, el espíritu debe buscar lo que es refractario al cambio: la cualidad definible, la forma o esencia, el fin. Tal es el principio fundamental de la filosofía que se desarrolló en la antigüedad clásica, la filosofía de las Formas o, para emplear un término más afín a lo griego, la filosofía de las Ideas.” P. 273-274.
“Reducir las cosas a las Ideas consiste, pues, en resolver el devenir en sus principales momentos, sustrayendo por lo demás estos mismos momentos, por hipótesis, a la ley del tiempo y recogiéndolos en la eternidad. Es decir, que venimos a parar a la filosofía de las Ideas cuando se aplica el mecanismo cinematográfico de la inteligencia al análisis de lo real.” P. 274-275.
“Y pasado, presente y futuro se contraen en un momento único, que es la eternidad.” P. 279.
“La ciencia moderna, al igual que la ciencia antigua, procede según el método cinematográfico. No puede en realidad proceder de otro modo; toda ciencia está sujeta a esta ley. Resulta esencial a la ciencia, en efecto, manipular signos con los que sustituye a los objetos mismos. Estos signos difieren sin duda de los del lenguaje por su precisión mayor y su eficacia más alta, pero no dejan por ello de referirse a la condición general del signo, que denota en forma resolutoria un aspecto fijo de la realidad.” P. 286.
“A diferencia de la ciencia antigua, que se detenía en ciertos momentos considerados como esenciales, se ocupa indiferentemente de cualquier momento. Pero siempre considera los momentos, siempre las detenciones virtuales, siempre, en suma, las inmovilidades. Es decir, que el tiempo real, considerado como un flujo o, en otros términos, como la movilidad misma del ser, escapa aquí a la mirada del conocimiento científico.” P. 292.
“Así, al lado de la nueva vía que la filosofía podía abrir, la antigua permanecía abierta. La misma por la que discurría la física. Y, como la física no retenía del tiempo más que lo que podía mostrarse de una vez en el espacio, la metafísica que se aventuraba en esta dirección debía necesariamente proceder como si el tiempo no crease y no destruyese nada, como si la duración no tuviese eficacia. Constreñida, como la física de los modernos y la metafísica de los antiguos, al método cinematográfico, abocaba a esta conclusión, implícitamente admitida en el punto de partida e inmanente al método mismo: Todo está dado.” P. 299.
“El Dios de Aristóteles, en efecto, había sido obtenido por la compresión y la compenetración recíproca de las Ideas que representan, en estado acabado o en su punto culminante, las cosas que cambian en el mundo. Resultaba trascendente al mundo y la duración de las cosas se yuxtaponía a su eternidad, de la que venía a ser un debilitamiento. Pero el principio al cual nos vemos conducidos por la consideración del mecanicismo universal, y que debe servirle de sustrato, no condensa ya en él conceptos o cosas, sino leyes o relaciones. Ahora bien, una relación no existe separadamente. Una ley enlaza entre sí términos que cambian; es inmanente a lo que rige. El principio en el que vienen a condensarse todas estas relaciones, y que fundamenta la unidad de la naturaleza, no puede pues ser trascendente a la realidad sensible; le es inmanente y es preciso suponer a la vez que está en el tiempo y fuera del tiempo, reunido en la unidad de su sustancia y, no obstante, condenado a desenvolverla en una cadena sin convenzo ni fin. Antes que formular una contradicción tan chocante, los filósofos debían haber sido llevados a sacrificar el más débil de los dos términos y a tener el aspecto temporal de las cosas por una pura ilusión.” P. 305.
“El tiempo abstracto t atribuido por la ciencia a un objeto material o a un sistema aislado, no consiste más que en un número determinado de simultaneidades, o más generalmente de correspondencias, y que este número permanece el mismo, sea cual sea la naturaleza de los intervalos que separan unas correspondencias de otras. Jamás se presenta la cuestión de estos intervalos cuando se habla de la materia bruta; o si se les toma en consideración, es para contar ahí con correspondencias nuevas, entre las cuales podrá pasar todavía todo lo que se quiera. El sentido común, que sólo se ocupa de los objetos separados, como también la ciencia, que no considera más que sistemas aislados, se coloca en los extremos de los intervalos y no a lo largo de los intervalos mismos. Por lo cual podríamos suponer que el flujo del tiempo tomó una rapidez infinita, que todo el pasado, el presente y el porvenir de los objetos materiales o de los sistemas aislados se hizo patente de una vez en el espacio: nada habría que cambiar ni en las fórmulas del sabio ni incluso en el lenguaje del sentido común. El número t significaría siempre lo mismo. Contaría todavía con el mismo número de correspondencias entre los estados de los objetos o de los sistemas y los puntos de la línea plenamente trazada que sería ahora "el curso del tiempo".” P. 21.
“El mecanicismo radical implica una metafísica en la que la totalidad de lo real es poseída en bloque, en la eternidad, y en la que la duración aparente de las cosas expresa simplemente la debilidad de un espíritu que no puede conocerlo todo a la vez.” P. 46.
“Para que el sistema de hoy pueda superponerse al de ayer, sería preciso que éste hubiera esperado a aquél, que el tiempo se hubiese detenido y que todo fuera simultáneo con todo: esto es lo que ocurre en geometría, pero sólo en geometría.
La inducción implica, pues, ante todo, que en el mundo del físico, al igual que en el del geómetra, el tiempo no cuenta.” P.194.
“Supongamos que esta rapidez de flujo se hace infinita. Imaginemos, como decíamos en las primeras páginas de este libro, que la trayectoria del móvil T sea dada de una vez y que toda la historia pasada, presente y futura del universo material sea desplegada en el espacio. Subsistirán las mismas correspondencias matemáticas entre los momentos de la historia del mundo que se abren en abanico, por decirlo así, y las divisiones T1, T2 T3..., de la línea que se llamará, por definición, "el curso del tiempo". En relación con la ciencia nada habrá cambiado. Pero si, al desplegarse así el tiempo en espacio y al convertirse la sucesión en yuxtaposición, la ciencia no cambia nada en lo que ella nos dice, es que en lo que nos decía no tenía en cuenta ni la sucesión en lo que ofrece de específico ni el tiempo en lo que ofrece de fluido. No tiene ningún signo con el que expresar la sucesión y la duración, que es lo que sorprende nuestra conciencia. No se aplica ya al devenir, en lo que tiene de móvil, desde el momento que los puentes arrojados al río de tarde en tarde no siguen el agua que corre bajo sus arcos.” P. 293.
“Entonces, como la sucesión por venir terminará por ser una sucesión pasada, nos persuadimos de que la sucesión por venir exige el mismo trato que la duración pasada, que desde ahora puede desarrollarse, y que el futuro está ahí, enrollado, ya pintado sobre la tela. ¡Ilusión, sin duda, pero ilusión natural, tenaz, que durará tanto como el espíritu humano!” P. 296.
“Y siendo la afirmación esencial del mecanicismo la de una solidaridad matemática de todos los puntos del universo entre sí, de todos los momentos del universo entre sí, la razón del mecanicismo debía encontrarse en la unidad de un principio en el que se reuniese todo lo que hay de yuxtapuesto en el espacio, de sucesivo en el tiempo. A partir de entonces, suponíamos dada de una vez la totalidad de lo real. La determinación recíproca de las apariencias yuxtapuestas en el espacio asentaba en la indivisibilidad del ser verdadero. Y el determinismo riguroso de los fenómenos sucesivos en el tiempo expresaba simplemente que el todo del ser está dado en lo eterno.” P. 301.
Bergson publicó La evolución creadora en 1907 y en 1922 publica Duración y simultaneidad donde vuelve a tratar el tema, las citas son de la edición de Ediciones del signo de 2004.
“Inmanente a nuestra medida del tiempo es pues, la tendencia a vaciar su contenido en un espacio de cuatro dimensiones en el que pasado, presente y porvenir estarían yuxtapuestos o superpuestos desde siempre. Esta tendencia expresa simplemente nuestra impotencia para traducir matemáticamente el tiempo mismo, la necesidad en la que estamos de sustituirlo, para medirlo, con simultaneidades que contamos: éstas son instantáneas; no participan de la naturaleza del tiempo real; no duran. Son simples fotografías del espíritu, que jalonan con detenciones virtuales la duración consciente y el movimiento real, utilizando a este efecto el punto matemático que ha sido transportado del espacio al tiempo.” P. 101-102.
“Pero la operación por la cual convertimos el tiempo en espacio para medirlo nos informa implícitamente sobre su contenido. La medida de una cosa es a veces reveladora de su naturaleza, y la expresión matemática resulta tener justamente aquí una virtud mágica: creada por nosotros o surgida a nuestro llamado, hace más de lo que pedíamos, porque no podemos convertir en espacio al tiempo ya transcurrido sin tratar igualmente al Tiempo en su totalidad: el acto por el cual introducíamos el pasado y el presente en el espacio extiende allí, sin consultarnos, el porvenir. Este nos queda sin duda oculto por una pantalla; pero lo tenemos ahora, completamente hecho, dado con el resto. Incluso, lo que llamábamos el fluir del tiempo no era sino el deslizamiento continuo de la pantalla y la visión gradualmente obtenida de lo que esperaba, globalmente, en la eternidad. Tomemos entonces esta duración por lo que ella es, por una negación, por un impedimento sin cesar diferido de todo ver: nuestros propios actos no nos aparecerán más como un aporte de novedad imprevisible. Forman parte de la trama universal de las cosas, dada de una vez. No los introducimos en el mundo; es el mundo el que los introduce completamente hechos en nosotros, en nuestra conciencia, a medida que los alcanzamos. Sí, somos nosotros los que pasamos cuando decimos que el tiempo pasa; es el movimiento delante de nuestra visión el que actualiza, momento a momento, una historia virtualmente dada enteramente. Tal es la metafísica inmanente a la representación espacial del tiempo. Es inevitable. Distinta o confusa, fue siempre la metafísica natural del espíritu especulando sobre el devenir.” P. 103-104.
“No podemos medir el tiempo sin convertirlo en espacio” P. 104.
“Pero este razonamiento iría contra el principio mismo de la teoría de la Relatividad, que es no suponer jamás nada más allá de lo que es actualmente comprobado y de la medida efectivamente tomada. Sería postular que, anteriormente a nuestra ciencia humana, la cual está en un perpetuo devenir, hay una ciencia integral, dada en bloque, en la eternidad, y confundiéndose con la realidad misma: nos limitaríamos a adquirirla jirón por jirón. Tal fue la idea dominante de la metafísica de los griegos, idea retomada por la filosofía moderna y natural además a nuestro entendimiento. Admito que se adhiera a ella; pero no se debería olvidar que es una metafísica, y una metafísica fundada sobre principios que no tienen nada en común con los de la Relatividad.” P. 130.
“Lo que es dado como movimiento en un espacio de un número cualquiera de dimensiones puede ser representado como forma en un espacio que tiene una dimensión más” P. 196.
“Veo nuestro universo sólido, según nuestra manera de hablar; está hecho del amontonamiento de todas vuestras imágenes planas, pasadas, presentes y futuras. Veo también vuestra conciencia viajando perpendicularmente a estos planos superpuestos, no tomando jamás conocimiento sino de aquél que ella atraviesa, percibiéndolo como presente, pero ignorando a los que están adelante y que entran por turno en su presente para venir inmediatamente a enriquecer su pasado.” P. 203.
“El montón de imágenes apiladas que constituye la totalidad de los estados del universo no tiene nada que implique o explique el movimiento por el cual vuestro espacio P las ocupa por turno, o por el cual (esto viene a ser lo mismo, según vosotros) ellas vienen por turno a llenar el espacio P en el que estáis. “ P. 203.
“Vosotros queréis, en efecto, que vuestro plano P atraviese todas las imágenes puestas allí para vuestra espera, de todos los momentos sucesivos del universo. O (lo que viene a ser lo mismo) queréis que todas estas imágenes dadas en lo instantáneo o en la eternidad sean condenadas, en razón de una invalidez de vuestra percepción, a aparecernos como pasando por turno sobre vuestro plano P. Poco importa además que os expreséis de una manera o de la otra ya que en los dos casos hay un plano P –es el espacio-, y un desplazamiento de este plano paralelamente a sí mismo –es el Tiempo- que hace que el plano recorra la totalidad del bloque puesto una vez por todas. Pero, si el bloque es realmente dado, podéis también cortarlo por cualquier otro plano P´ desplazándose todavía paralelamente a sí mismo y recorriendo así en otra dirección la totalidad de lo real. Habréis hecho una nueva repartición del espacio y del tiempo, tan legítima como la primera, puesto que solo el bloque sólido tiene una realidad absoluta.” P. 206.
Espero que estas notas basten para haceros una idea de la posición de Bergson sobre el tema. No voy a extenderme sobre su postura ante el mismo, el que esté interesado puede acceder a sus libros, algunos de los cuales se pueden encontrar gratis en Internet, baste decir que es un presentismo filosófico muy interesante y que si puedo espero escribir sobre el mismo en un futuro aun no escrito.
Bergson como buen presentista no puede desprenderse de su presentismo al estudiar el eternalismo, sufre así la paradoja de las ilusiones, los eternalistas creen que el aspecto temporal de las cosas es una ilusión, y los presentistas creemos que el “todo está dado” es una ilusión. De tal forma que aunque afirme en la pág. 206 (intentando ponerse en el punto de vista eternalista) “Solo el bloque solido tiene una realidad absoluta”, habría que ver cómo encaja la conciencia en esa afirmación, ¿forma parte la conciencia del bloque solido? Donde Bergson cita la conciencia en el ámbito del eternalismo siempre la acompaña algún tipo de movimiento.
Pág. 103…lo que llamábamos el fluir del tiempo no era sino el deslizamiento continuo de la pantalla…
Pág. 199…recorrido de nuestra conciencia…
Pág. 201…viajaría nuestra conciencia…
Pág. 203…explique el movimiento por el cual vuestro espacio P las ocupa por turno…
Pág. 206…vuestro plano P atraviese todas las imágenes…
Todos estos movimientos ¿están incluidos en el bloque solido? Si supusiéramos que así es ¿Cómo entender entonces lo siguiente?
Pág. 206 “Pero, si el bloque es realmente dado, podéis también cortarlo por cualquier otro plano P´ desplazándose todavía paralelamente a sí mismo y recorriendo así en otra dirección la totalidad de lo real.”
Pero esto implicaría salir del bloque sólido, algo imposible si es la única realidad absoluta. Otra cosa es que dentro del bloque sólido se pudiera cambiar de dirección (cuentan que para Buda el tiempo era reversible y que podía recorrerlo al revés), pero para que esto sea posible debe tener la posibilidad y el “conocimiento” de cómo hacerlo, aunque sería para vivirlo al revés ya que el eternalismo prohíbe cambiarlo, (Parece ser que John William Dunne 1875-1949 creía que “pasado, presente y futuro son de hecho simultáneos y sólo experimentados secuencialmente debido a nuestra percepción mental de ellos. En el estado de sueño la mente no está encadenada de esta manera y es capaz de percibir acontecimientos del pasado y del futuro con la misma facilidad”).
Otra opción es que la conciencia tuviese poderes sobrenaturales y pudiese desplazarse a cualquier parte del bloque sin pasar por las partes intermedias o acelerando su viaje en las partes no deseadas.
Si se leen mis dos artículos mencionados se sabrá que la opción del eternalismo actual (personificada por Gustavo Esteban Romero) sería la de que: “El devenir no es una propiedad de los eventos físicos, sino de la conciencia de dichos eventos, llamamos “devenir” a la serie de estados de conciencia asociados a un cierto curso de eventos, los eventos no pasan, sólo son.” Esto se debe a que para el eternalismo el movimiento dentro del bloque sólido es imposible (los eventos no pasan, sólo son), pero si negamos la posibilidad de movimiento dentro del bloque sólido, todos los ejemplos citados que asocian conciencia y movimiento son imposibles, a no ser que la conciencia sea un ente espiritual de naturaleza diferente al bloque sólido (Alois Wenzl habla de una quinta dimensión del mundo, segunda dimensión temporal, para referirse al tiempo que necesitaría una conciencia que efectuase una migración trascendental a lo largo del espacio-tiempo estático. Esta segunda dimensión temporal solucionaría el problema de la libertad personal), o que el movimiento sea una alucinación que sufre una conciencia material inmóvil. Lo que nos lleva al PFE Problema fundamental del eternalismo que no puede eliminar de su propuesta de explicación el movimiento en alguna de sus formas, lo que restauraría el presentismo sin remedio.
La lectura de Bergson me ha hecho dar cuenta de un nuevo problema que surgiría si se aceptase la versión eternalista de la conciencia viajera. Gustavo cita a Weyl que dice: “El mundo objetivo simplemente es, no transcurre. Sólo mi conciencia, subiendo por la línea de mi vida, hace que una sección de este mundo torne a la vida como una imagen fugaz en el espacio que cambia continuamente en el tiempo.” Es decir, solo cuando la conciencia viajera se encuentra dentro del evento-cuerpo humano congelado este cuerpo está vivo, lo cual quiere decir que si los ritmos de “viaje” de las conciencias viajeras no coinciden, podemos pasar la “vida” rodeados de eventos-cuerpo “muertos”, es decir, que no contienen en ese momento a la conciencia viajera, así podemos estar delante de nuestros padres o hijos que no serían más que maniquíes huecos sin verdadero interior pues sus respectivas conciencia-viajeras están en otro punto del bloque sólido, a la vez contemplando una imagen nuestra también hueca. Pero esto importa poco a los eternalistas habituados al término “ilusión”.
Leer a Henri Bergson me desborda, y yo amo a los filósofos que me desbordan.
Otros artículos míos sobre el tiempo:
Tiempo en Bunge
Tiempo y devenir en el materialismo filosófico
Tiempo para el presentismo filosófico
¿Qué es el ego para el eternalismo?
Otros artículos míos sobre Henri Bergson:
Esbozos de Gustavo Bueno en Henri Bergson
Henri Bergson y la antinomia del tiempo
Bibliografía de Henri Bergson en español
Los cursos de Henri Bergson
http://ferminhuerta.blogspot.com/2018/03/los-cursos-de-henri-bergson.html
Facebook
sobre Bergson
https://www.facebook.com/henribergsonenespanol/
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