RESEÑA DE
LIBROS 1
SI EINSTEIN LO HUBIERA SABIDO
ALAIN ASPECT
Fermín
Huerta Martín
El libro del
premio Nobel Alain Aspect titulado Si Einstein lo hubiera sabido (Debate,
octubre 2025) es exquisito de leer, el libro explica principalmente las
dificultades técnicas que padeció durante 7 años para poder poner a punto el
instrumental necesario para comprobar las desigualdades de Bell, dice en la
página 146:
“Lasdesigualdades de Bell se refieren al coeficiente de correlación entre los
resultados de medida en los polarizadores I y II para diversas orientaciones
relativas de los polarizadores (…) Una determinada teoría local con parámetros
adicionales puede dar cuenta del coeficiente de correlación para ciertas
orientaciones relativas, pero no para todas”
Os copio el
resumen que el propio Aspect realiza de
todo su proceso, pág. 246:
“En 1974,
mientras busco tema para mi tesis, tengo la suerte de descubrir el articulo de
John Bell, que presenta de forma muy clara el debate entre Bohr y Einstein
sobre la situación EPR y que demuestra que este debate puede resolverse
mediante un experimento. La lectura de este artículo es para mí un autentico
flechazo; quiero trabajar a toda costa en este tema, y enseguida desarrollo la
idea de un experimento original, sustancialmente distinto de los dos primeros
realizados en 1972. John Bell me confirma que, si logro mi objetivo, será un
avance importante, ya que este experimento tiene en cuenta la visión del mundo
de Einstein en su totalidad.
Un joven
profesor del Instituto de Óptica, Christian Imbert, que me ha dado a conocer el
artículo de Bell, acepta patrocinar mi proyecto, a pesar de que la mayoría de
los físicos opinan que el tema no tiene interés. Tardaré casi cinco años en
construir una fuente de pares de fotones entrelazados de una eficacia sin precedentes,
utilizando técnicas que ni yo ni mis colegas del Instituto de Óptica conocemos
y que aprenderé en diversos laboratorios del campus de Saclay y de las
universidades de Orsay o de París. Llevo estas técnicas al Instituto de Óptica,
donde las pongo en práctica con la ayuda de los servicios técnicos generales
del instituto, así como de un técnico óptico y un ingeniero electrónico, Gerard
Roger y André Villing, asignados a mi experimento. Usando métodos relativamente
estándares, construyo un chorro atómico; después paso a utilizar técnicas poco
habituales en los laboratorios de óptica y física atómica franceses: el recuento de fotones en
coincidencia. Tendré la suerte de aprenderlas
en el departamento de electrónica del centro de física nuclear de la CEA en
Saclay, que desarrolla decenas de sistemas para su utilización en un acelerador y cuyos ingenieros me
“prestan” amablemente los pocos aparatos que necesito. Un simposio en Erice,
organizado en 1976 por Bell y D´Espagnat, me da la oportunidad de presentar mi
proyecto a algunos de los principales expertos en la materia, teóricos y
experimentadores, y beneficiarme de sus consejos. Me inspiro especialmente en
John Clauser, para la elección de las
transiciones atómicas que producen los pares de fotones, y en Ed Fry, que
presenta los resultados de un experimento totalmente nuevo en el que utiliza un
laser para excitar los átomos, lo que da lugar a una fuente mucho más eficaz
que la de Clauser. Esto me lleva a buscar una excitación por láser de mi fuente,
basada en el mismo átomo que Clauser, y descubro que, utilizando no uno, sino
dos láseres, es posible, en principio, producir de forma casi ideal los pares
de fotones entrelazados. Para ello, tengo que adaptar a mi situación una nueva
técnica desarrollada en el laboratorio de espectroscopia hertziana de la
ENS en Jussieu por el equipo de Bernard Cagnac, un físico de renombre que
muestra un gran interés por mi proyecto. Tras numerosos intentos, la idea
resulta ser buena y puedo proceder a la puesta a punto de la fuente de pares de
fotones entrelazados, al tiempo que encargo la construcción de los
polarizadores que necesitaré.
Se construye
un primer tipo de polarizador utilizando la técnica de las “pilas de
láminas” en los talleres del Instituto
de Óptica, que producen autenticas obras maestras de la óptica y de la
mecánica. A continuación, empleando técnicas de vanguardia, se fabrica un
segundo tipo de polarizador
específicamente para mi experimento; lo hace de forma gratuita el
laboratorio de investigación óptica de
Philips en Eindhoven. Los primeros polarizadores se utilizan para una prueba de
las desigualdades de Bell, que es una repetición del experimento de Clauser y
Freedman con una fuente mucho más eficaz que facilita la recopilación de datos.
Confirmamos su violación de las desigualdades de Bell con un nivel de confianza
mucho mayor, aunque esto no se refleja cuantitativamente en los resultados que
publicamos. El segundo experimento utiliza los polarizadores desarrollados para
nosotros por Philips, lo que nos permite realizar por primera vez un
experimento con polarizadores de dos vías. Nos acercamos así al esquema teórico ideal, sin necesidad de
recurrir a hipótesis adicionales y calibraciones auxiliares. El resultado de
las mediciones está a la altura de los esfuerzos realizados, ya que constata
una violación de las desigualdades de Bell por más de 40 desviaciones estándar,
diez veces mejor que en los experimentos anteriores. Las mediciones directas de cada coeficiente
de correlación concuerdan a la perfección, dentro de un margen de error de 1 o
2 desviaciones estándar, con el resultado de los cálculos cuánticos que tienen en cuenta las diferencias entre el
experimento real y el esquema teórico ideal. Este resultado, que nos
permitirá ostentar el récord de
violación de las desigualdades de Bell durante quince años, impresiona a la
comunidad, cada vez más amplia, de físicos interesados en este tema, que ahora
esperan el resultado del experimento con polarizadores variables.”
El libro
está escrito con una claridad envidiable y es asequible a un público con
mínimos conocimientos científicos que
quieran realizar una primera profundización en el tema.
Quiero
añadir un comentario/crítica de mi cosecha, en la pág. 320 dice:
“La
causalidad relativista de Einstein prohíbe las interacciones instantáneas:
ninguna influencia puede propagarse más rápido que la luz”
Matiza
posteriormente en una nota en la pág. 395:
“Pero, me
objetarán los lectores con conocimientos de relatividad, ¿Qué significa “instantáneamente”? ¿No sabemos qué
dos acontecimientos simultáneos solo lo son en un sistema de referencia
determinado y que, si nos situamos en otro sistema de referencia, en movimiento
con respecto al primero, uno de los acontecimientos tiene lugar antes que el otro,
o viceversa, según el movimiento? Por supuesto, pero, con independencia del
sistema de referencia elegido, los dos acontecimientos siguen estando separados
por lo que en relatividad se denomina un “intervalo del tipo espacial”, lo cual
significa que no existe ninguna
posibilidad de relacionarlos entre sí mediante una señal que se propague
a una velocidad inferior o igual a la de la luz. Por lo tanto, cambiar de
sistema de referencia no permite eliminar el concepto de no localidad cuántica.
Si queremos ser rigurosos, sustituyamos el adverbio “instantáneamente” por la
expresión “con intervalo del tipo espacial”
A pesar de
la nota, vuelve a usar el término “instantáneo” en las págs. 352 y 353.
Frente a la
noción relativista de lo instantáneo
debemos proponer una noción lógico-ontológica, esta quedaría demostrada
con el siguiente experimento mental, si todos los eventos del mundo se
“congelasen”, cada cosa quedaría en una determinada posición que describe la
simultaneidad de la totalidad, independiente de la distancia o velocidad, dice
Blas Cabrera en su libro Principio de relatividad:
“Sólo es
posible poner de acuerdo ambos sistemas de relojes, y con ello generalizar la
noción de simultaneidad, cuando c=∞; esto es, en el caso de que se disponga de
una acción, empleable con el fin indicado, que se propague instantáneamente. En
la Mecánica clásica no hay nada que se oponga a la existencia de estas acciones
y, por ende, a que en principio sea posible aceptar la noción de un tiempo
absoluto.”
De hecho,
esta “congelación” es lo que propone la filosofía derivada de la Teoría de la
relatividad, el eternalismo, de la que ya tuve ocasión de polemizar con Gustavo
Esteban Romero en mis artículos:
¿Qué es el
ego para el eternalismo?
https://ferminhuerta.blogspot.com/2016/03/que-es-el-ego-para-el-eternalismo.html
Tiempo para
el presentismo filosófico
https://ferminhuerta.blogspot.com/2015/04/tiempo-para-el-presentismo-filosofico.html
Destaco su
respuesta a mi opinión de que en el eternalismo todo es simultáneo:
“El presente
es una categoría temporal, que no se aplica al mundo cuadridimensional.
Insisto: el mundo 4 dimensional no es temporal, el tiempo es una de sus
dimensiones, y cuando se lo considera como un todo, no tiene sentido atribuirle
propiedades temporales, en particular, decir que es “presente”.”
El entrelazamiento no tiene sentido al margen de
esa inmediatez, porque en ese intervalo cabria una medición que diese un
resultado no coordinable con la primera medición. Luego utiliza el concepto de
“señal utilizable” pág. 337, donde el “utilizable” se refiere a seres humanos, ¿acaso un fotón no “utiliza” la señal enviada
por el otro para actualizar su estado? Otra solución es considerar ambas
partículas como un todo extendido que de alguna forma supera los problemas de
esa extensión espacial y actúa de forma coordinada como si no existiera, dice
en la pág. 395:
“la no
independencia de dos sistemas separados por un intervalo del tipo espacio se
denomina a veces “holismo cuántico”, para indicar que los dos sistemas forman
un todo”
Un libro
absolutamente recomendable.

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